La Iglesia puneña : órgano del gobierno ecleseástico de esta diocesis/Título posterior : La Iglesia Puneña periódico semanal. órgano ofial del gobierno eclesiástico de la diocesis(desde N°37)/Título posterior: La Iglesia puneña: publicación eventual. órgano de dcoumentos, doctria y hechos (desde n°180) - Año Nº1-18,/Nº19 Ene 12/Año 2-Nº2/Año 1,Nº3/Año II-Nº 23-51/Año III Nº52-79/AñoIV Nº 80-99/100-116/ Año V-117-136/Año VI 137-148/Año VI Nº149-172/Año VII-Nº175-184

rnremni: espiritual pontificio quedarán en la imposibilidad de cumplir su impúrtante mision, de ejecutar sus trabnjos utilísimos, despojándolos de las fundaciones, de los -recursos que sirveu para alimentarlos y sostenerlos, si se les expulsa de los ·monasterios y de las casas que les dan abrigo, si se les confisca sus bibliotecas, sus archivos, sus museos de arqueología sagrada : Adenias, deberán renunciará procurarse reemplazar auxiliares, sostitutos, sucesores; q1.ritándoles sus noviciados, sus colegios, sus Univercidades, sus academias; qctitándoles sus conventos, sus casas madres, sus institutos. Los hombres de ciencia, de experiencia y de erudicion no se improvisan. ¿Será porque se pretenda privar al Santo Padre de ·1a incesante cooperacion que le ofrecen las corporaciones religiosas? Pero esto seria poner indignas trabas á su libertad, á su independ·encia, á su soberanía espiritual para el gobierno de las almas; esto se- ... ria de consiguiente, pisotear uno de los derechos mas esenciales y mas inviolables del Vicario de Jesucristo: esto seria arrancarle violentamente medios espeditos, y moralmente necesar1os, que la Divina Providencia le' ofrece para el ejercicio de su cargo, para el cumplimiento de sus deberes, como Pastor universal; seria, por último, no diremos decapitar ó destruir el Soberano Pontificado (que es imperecedero), pero sí hacerle violencia ·y mutilarlo en su organismo vital.· El Soberano Pontífice, se ·sirve, es eierto, y ord·inarinmente debe servirse, de sus teólogos, de sus moralistas, de sus canonista8, de sus consultores, de sus .predict1dores, de sus misioneros, de sus t'lpóstolcs; para leer{ registrar, descubrir la revelncion divina en el dcpósitó de la Escritura Santa y de la tradicion; para ·enséñat y defender la Religion; para escribir; y amo.: nestar á los Obispos y~ los fieles, para llevar el ,Evangelio por todas lñS naciones. · Tocamos aquí urra nueva ·Mnsideraéio'n, que dará mas peso ·aun,"á nuestras · coudusiones. · ·'Las corpor'aciones religiosris y eclesiásticas i:Io trabajan soló en Roma. para el bien gene'ral de la Iglesia, sino e'ntodo el mundo entero. Los diversos instit~tos religiosos están esparcict'os en . todós los paises civilizados del antiguo y nut!vo mu11do, en donde ejercitan con . zelo su ministerio sagrado de ensefianza, pred'icaoion, apostolado, caridad, J de abn~gacion, en fi.u, en el servicio de la ·humanidad. - 'Jgt:Htlmente se encuentran los miembrds de fas asocia~iones eclesiásticas J religiosas, en m~dio de 1a·s naciones bárbaras é infieles y en las •playas n1as 1·inhospitalal'ias:· lo·s religiosos forman, • siñ dispúta; tos mas numerosos batalloneB de ese gran ·ejército de misioneros, que consagran sus talento·s, sus fuerza'S, su salud·, ·su vida, a derramar por toda la tierra la luz del Evangelio, los he·neficios de la ci vilizacion cristiana. · · Pero debereis convenir con nosotros, sefiores, _en qu-e esas corporaciones esparcidas por todos los pueWos i:iM t-podrán' vivlt· mucho tiem'Po su propia vi- . da, ni mantener iutacto el espíritu de ·su pritn·er insti tu to, ni llenar fielmente )as saludables fuu ciones del apostolado, sea entre las nac io11es cristiauas y civilizadas, sea entre Jas naciones infieles y bárbaras, si no tienen en Roma, en ;1 centro del catolicismn, · cerca del Jefe Supremo de la Iglesia univ.ersal: t.ºsus casas madres con sus superiores generales, para gobernarlos y dirijirlos, para conservarlos en la unidad de un solo cuerpo, de una sola familin; 2. 0---..sus procuradurias generales, con el personal necesario para gestionar sus asuntos ante la Santa Sede; 3. •-sus asistentes, sus consejeros los representantes de las varias provincias, encargndos de eooperar al gobierno con los primeros superiores; /lf,I LA IGLESlf\ PUNENA. IB ;GUIL 4. º-sus seminarios, sus noviciados, sus colegios para la formacion eclesiástica y religiosa, para la educacion literaria, filosófica, teológica, cieulífica, de los jóvenes postulantes; 5. 0 -sus casas .y sus hospicios; para recibir en ellos á sus hermanos llevados y retenidos en Roma por los intereses particulares de sus provincias, de sus conventos, de sus misiones; púra hospedar en ellos á sus ancianos y valetudinarios, que gastaron sus años y sus fuerzas en el servicio de la Iglesia y eu beneficio de la humanidad,... . ... . Para negar la verdad de nuestros a- , sertos, seria menester, señores, o! vidar que rn Roma, capital del catolicismo y Sede del Vicario de Jesucristo, no sucede como en cualquiera otra ciudad ' capital. Suprimir las corpo-raciones rel igios1s, confiscar los bieues de los convento,, en Turin, por ejemplo, eu Napoles, en .Florencia, es sin duda alguna, una flagrante iniquidad, es uoa violacicrn de los sagrados derechos de la Jglesia católica, un atentado .contra 1-a libertad de conciencia y el derecho de propiedad; pero, en. fin, todos esos agravios de la injusticia y de la violencia no dañan al órden por entero, lo arruiuarán, lo debilitan, pero no alcanzan á darle muer te. En Homa sucede lo contrario, suprinir una órden religiosa es herir la cabezi y el corazon, es extinguir la vida en su principal hogar. Porque, ciertamente, en Roma debe buscarse la cabeza y el coruzon de las órdene::. religiosa,; en Roma, cerca del Pava, su pri. mer rnperior, de quien dependen inmediatamente y quieu les trasmite, por conducto de sus generales, la misíon, la d-reccion y las facultades espirituales necesarias. Si como hemos dicho, el Pastor Univers1l de la Iglesia tiene el derecho inueg¡¡b}e de conservar á su lado y bajo de su mano il los jefes de las di versas corporaciones que emplea en las varias regiones del mundo, para el bien geneJ ral de las almas; asimismo, para tales corporaciones, es un derecho esencial y sagrado tener cerca del Papa, bajo su autoridad y su direccion inmediata á sus superiores generales, ó á lo menos, á representantes y apoderados oficiales encargados de comuuicárse diréctamente con la Santa Sede. Hay en esto, lo repetimos, para las órdenes religiosas, una cuestion capital y de soberana importancia. Se compromete en ello, no solo su prosperidad, siuo tambien su libertad, su unidad, su vida. Reconozcamos, pues, señores; perseguir, despojar, suprimir en Roma las corporaciones religiosas y eclesiásticas, seria herirlas con el mismo gol pe en el mundo entero; seria destruir, por consiguiente, en s11 centro principal, innumerables obras de celo, de caridad cristiana y de apostnladq universal, que funcionan en todos los pueblos para el bien general de la sociedad; que alimenta el tributo voluntario de la propagacion de la fé, de la Santa Infancia, de la Sociedad Leopoldina, de la Sociedad de San Luis y de otras instituciones análogas que viven, en una palabro, á espensas de la catolicidad., y por este mismn título son de pi·opiedad co,11un, de derecho i1itcr11acional para los cristia- • uos. Por eso, señores, (nos complncemos ·en recordarlo aquí) en todas parte~ los l\linistros, los encargados de 11egoc10s, los Consules de !os gobiernos cristiauos, consideran como un deber, á la vez que · un honor, el protejer á los misioneros, defender sus personas, sus obras, sus propiedades, contra las vejaciones de los discípulos de ~Iahoma, de Confucio ó de Budha. Estos mismos misioneros, esto,.c; mi~- mos obreros apostólicos, estos mismos religiosos ¿no merecerán niugun respeto, ninguna proteccion, ninguna simpntía en Roma, en Homa misma, en donde la pcrsecucion les dafia en sus mus sagrados intereses, en sus libertades mas esenciales? Ciertamente que tal no ha de ser el pensamiento de los nobles representantes de las potencias ante la Santa Sede. Con mucha mayor justicia aún que para sus colegios de Constantinopla, de Alejandría, de Jerusalen, de la China, del Japon, &, comprenderán que tienen el derecho de iutervenír, el derecho de interponer la autoridad de· sus gobiernos contra esos atentados que ofenden no ya á tales ó cuales misioneros, tales ó cuales religiosos, tales ó cuales misiones, tales ó cuales obras particulares; sinó á todos los misioneros en general, á todas las misiones católicas, á todas las cooperaciones religiosas, á todas las obras de su apostolado. Que se ven amenazadas dijimos, pues quisieran destruirlas en sus casas · -madres, en el corazon mismo de su vida. Es verdad q11,e ·los decretos de confi sca- . cion invocan la ra,.::.on de utilidad pública.. · Pero evidentemente, esto no es serio y nadie se dejara engañar con semejante pretesto . El artículo 2!) <lel Estatuto proclama la inviolabilidad de todas las propiedades sin excepcion algu'n~ y el articDlo 4:38 de las LeJ¡es civiles declara que nadie puede ser obligado á ceder sit propiedad. Un solo caso haria leg'ítima la expropiacion, el de utilidad 7Jública bien cornprobada; y seguramente que no ha llegado el caso, porque los sefiores ministros italianos vengan á e!ltablecerse en . Roma y busquen alojamientos para ellos, para sus funcionarios ~nbalternos y sus despachos. ¿,La utilidad pública exije imperiosamente que tal ministro ocupe el local A con preferencia al local B? La ley de 25 de junio de J 865 no apoya de niuguua manera la ap)icacion que se quiere hacer en Roma á costa uuestra. Semejante aplicacion es un enorme atentado á los ojos de cualquier gobierno civilizado, pues tiende á legalizar el Comunismo mas odioso. · ¿Si efectivamente se tratara de la uti- - lidad publica, por qué fijarse únicamente en las propiedades ecleciaslicas ó religiosas? ¿Por qué no se ~xprapia igualmente, .y aun de preferencia, ciertas casas, ciertos palncios, mucho mas ventajosamente situados, mucho mejor ada'ptabtes al servicio publico, que la mayor parte de nuestros conventos, con sus estrechas celdas y sombríos corredores? ¿Qué es de la igualdad de todos los ciudadanos ante la ley, si la expropiacion solo se refiere 11 nosotros? ¿Que crímen social nos escluye del derecho coman? Permitidnos, señores, otra observncion: cuando se trata de un ac.to ·tan grave como la expro7iacion fo rzada, debe comprobarse la utilidad pública y la evidente necesidad de la expropiacion, por medio de un ex.ámen preventivo, oficial .Y concienzudo. ¿Háse verificado ·este exámen? ¿Por quién y como se ha hecho? ¿Las partes iuteresadns Jueron consultadas y oídas? Por último, una , ez reconocida· la ne.. cesidad de la expropiacion es de estricta ,iusticia indemnizm• plenamente al propietario desposeido, y esto, no con una miserable renta, por lo cornun mas nominal qne efectiva, sino por un com7Jetente y ,•erdadero capital en dinero de contado, ó en los términos fijndos de comun acuerdo. Seguramente que con indemnizaciones ilusorias prometidas (aun cuando les fueran fielmente pagadas en cada añ.o) no podrán los religiosos y religiosas vivir, sostenerse, comprar, alquilar ó constrnir nuevas casas. Como se vé clarameute, sefiores, la expropiacion de los con ve utos, en Roma, no es mas qne una supresion disfrazada pero muy éiertn, de las comunidades religiosas; Jo rual ya lo hemos dicho y repetido, repitiéndolo ahora al concluir esta extensa memoria: suprimir eu noma las órdenes rcligio~as, lus corporaciones ·eclesiásticas, es pisotear· los derechos mas sagrudos: es violar los derechos de los eclesiásticos .V 9e los religiosos, despojándolos iujustamente de su legítima propiedad y arrebatándoles la mas preciosa de todas sus libertades, la libertad de conciencia, la libertad de seguir los consejos evangélicos. Es violar los mas esenciales derechos y encadenar la independencia espiritual del , Soberano Pontífice, arrebatándole con violencia medios providencialmente necesarios para gobernar, instruir, propagar y defender á la: Iglesia.-Es violar en fin los derechos internacíonales de toda la catoli<•idad,. hiriendo ·mortalmente a aquellas obras é instituciooes de interes universal que deben su existencia, su fomento, su pros-· peridad, á las liberalidades del mundo entero, al apoJo moral, á la proteccion de las potenciaR cristianas; destruyendo, en el centro mi.;mo de su vida, corporaciones q~e pertenecen á todos los pueblos por su origen y por -su fin, y que en todas las regiones entre los fieles .y los infieles, se consagran á todo género de sacrificios, para el progreso de la verdadera civilizacion y para el bien general de la humanidad. .Esta es, señores, la causa grande y santa que con entera confianza ponemos en vuestrus manos. Conseguirá el triunfo, no lo dudamos, si quereis patrocinarla y recomeudarla a los gobiernos que digna!:l]ente representnis cerca de la Santa Sede. Dios secundará, seuores, los nobles esfuerzos que hiciereis en favor uaestro, en favor de la Iglesia y de su A uguslo gefe, en favor de la sociedad; y se levantarán millones de voces de toda la cristiandad pnrn agracleceros con nosotros vuestra generosa proteccion, para atraeros á vosotros mismos, á vuestras familias · y vuestras naciones gloriosas toda~ ·- las bendiciones del Padre que estl1. '1 en los Cielos: Cotl sentimientos de confinn1.a, de gratitud y de respeto, tenemos el honor de :ser. Se1fores, de vuestras Exelencias, humildísimos y afectísimos servidol'es. Roma, 4 de Octubre d¿ l87 l. , 1 .a 1it&-~ fiíiii¡¡¡¡¡-¡ :ma l,a pobladon catóUca eIJ Suiza. Segun el ultimo empadronamiento, la poblacion católica, en Suiza es de . l.089)315 almas. Esta poblacion se rrparte como sigue, en lod di versos obis¡.rn<los: 1 ~ Obispado de llale, Canton,d€ Ilerna, 6ü,007 catolioos.; L1,1cern<1, 128.3:H; Z_ug, '20,083; Soleure; 62,078; ]3alc (la crntfod,) 12,303; Ba:le fcampó,) 1.0,249; Schaffl¡ouse, 3,015; · Argovia, .89, 180· Thurgovia, 23,45G. Total, 414,744 ha~ bitante~. , , . 2 :' Obispado de Coira. Canton de Zurid1, l5,!H4; Uri, 1 G;O 19; 8cl1WJtZ, 47,054: Obwaldc11. _14,074; ~idwal- <len, 11,G31 ;· Glaris, 6,8!J6; Grissous, 30,855. Total, 15:3,t•66 habitantes. · 3 ~ Obispado de Saint-Gall, Canton deSaint-Gall, 116, ,1301 Appeuzell (RhIut. ) 11,723; Appenzell (Rh -.Ex.), 2,301. Total, 139, '244 habitant«IS. 4 ~ Obispado de' Lausanne.--Cau- ' ton de Fribourg-, 94,027; Neuchatcl, 14,329; Vaud, 5,290. Total, 121,056Jrnbitautes. . 5 :' Canton de Tessino, 119,300 habll.autes. 6 ~ Obispado de Siod-Cnnton del Valais, 96,596; Cure el' Aigle, 1,23 •- Total, fl7,827 lrnbitnntes. 7 :' Can ton de Ginebra, 42,340 habitantes. ' 8:' Obispado de An-uecy. La comuna de Saint-Gingolph', (canton de Valais) con 758 habitantes católicos. - --=z;;;;¡; Imprenta «LA IGLESIA PU~EÑA» de: l\L\.IUA:.'iO C l\I i\Il'l'füEZ:

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