AÑO V. PUNO, JULIO ~t D~ f 871. N. 152. ~ ""'O\... .,. 'f l .f lt Jgtc!iitt f nntñtt.: fl PERIODICQ SEMANAL. 1 ' OR&ANO OFICIAL DEL GOBIERNO ECLESIASTICO DE' LA DIOCESIS, ' ' SECC-1,0N OFICIAL, , ' _, , , .N09 el Dr. D . • Juan Ambrosio Uueorta,"por' la t~acla de Dios y c:le Ea Anta se,le .&postollca, @R,h1po 'de Puno, etc. -.. Á NUESTRO VENERABLE DEAN Y C .HlILDO .. Y \t ' TODOS J~OS FIELES .DE NUESl'llA. • ·n1óc1ms, si;r,"Un Y DEN DICION EN Cnrs • TO JEsus. ·- , - · .. · ,. • 1' i. ( ' · ' 1 1/onpra pafrem t{wni et mairel/1, :· tuain ut sis longce1:us ·, s~pé~. terr~m. ' · · · Ho~r¡ a lu padre y á tu ma- _dre p~ra que seas de larga vida soLr.e la tierra. (Éxodo-Cap.'20. V. 12.). Amados hijos.. Tenemos la gloria, como católicos, de ser especla- ' dores .de un acontecimieuLo•singular. Nuestro . Santísimo Padre, el grand~ y mag,náuimo Pio IX ha ll~gap.p ~ p~sar los humbrales d,el vigésimo ses lo a:ijo de su pontificado, y este hecho, que á los ojos del ·mundo insensato nada revela, sig- ~i-~ca, mucho; p~ra lodos }0:3 qne _profüsando siqceramen te la :Eé calolica, sabem@s traducir . los sucesos ·realizados eri la vida presente, porque siempre procuramos verlos al lra.~'..e~ del grande teles.copio de la Prpvidencia. En efecto: todo ei Orbe Calolico · .,~sperim~rit!} ~oy un regocijo siogui, , ·]ar, todos 19~ brazos se levan lan al . • 1 'piefo pa.ra be'~decir al 'Di~s de las ~isericordias, que ha querido sea P10 IX: en la ' série de vein le siglos después de San Pedro-, el primero ·_que ~jer,:a s~ mision pontifical por f~ntos f:i~os. ¿Es este, hijos carísimos, un acont~cimi'en to '.;r, casua 1, ◊ prueba mas h~en q~ designio anlelado de la Pro- ,·1dencia? ¡Ah! Nues Lro Señor tie- ~e ~icpo, que, «el que honré\ á sus ~adres tendr~ lar.ga vida sobre la berra,,: Honora patrem, tuwn et rnatrern tua~ ut si·s longcevus supe1· terra.m. $abemos mny bien cual el? l_a ioterpretacion qu~ dan los espos1tores bíblicos á estas palabras d~l E5pírilu S~nlo, pero .al mismo tiempo no tememos errar en nuestra .coudicion µe Obispo al iri terpre~ tarlas del modo que~pusamos á hacerlo. · Quien es Pio IX? Cuóles son sus antecedentes? Qué conducta ha seguj~o durante su pontificado? Juan iJarrn Maslai .Ft}.rreli, hijo de una de las mas nobles familias de' Sinigaglia, pasó su ~uvenlu~ .1. su_sacerdocio hasta llegar al Episcopado sin las tribulaciones, sin las necedades vanas que suelen afeclar en la aurora de la vida. Hecho Cardenal po; el Papa Gregorio XVI, de gloriosa memoria, lejos de alte- . rar sus hábitos de modestia y de humildad, no parece sino que se empeñara en c_ul tivar estas virludes de ,uoa maner~ preferente. Buena prueba de eslo que os insinuamos f'S, el relalo que bace FÉLTX CLAVÉ en \la Listaría que trata del ascenso de tio lX al Pontificado. ¿Quien puede leer sin conmoverse ~1 cuadro tiernísimo qne ofrecía el (l;óuclave de mil ochocientos cuareola y seis, al obsnvar á Maslai FP reli colocado en su puesto de e~- cn lador, y teniendo por lo mismo la pbligacion de- recitar su pr~pio ·norbbre, como que era el cand1dalo élejido por el sacro Colegio Cardinalicio9 ¿Quién no se conmueve al no +r su semblanle demudado, sus ojos arrazados en lágrimas, y mas que todo, la tierna y piadosa acli t11J con qu,e postrado de rodillas al ser eleclo PontHice de la Santa Iglesia Católica se anonada ante Dios, ofreciendo en aras de su amor su vida y su corazon? Carísimos eQ Cristo, he aquí el modelo que debeis imitar si quereís ser verdaderos hijos del Padre celestial. El gran Pio IX os dice hoy, apropósito dé este amor filial: Im.itatore,s mei stote si·cut ego Clvris- · ti:: y estas palabras, hijos cadsimos, bien podrían traducirse apropoúto del lema de esta nuestra pasf.oral, de la manera siguiente: Honr'ad y venerad a vneslro Padre celestial, asi como lo hizo nuestro Maestro Divino duran le su tránsi Lo sobre la lierra, por lo cual Dios le ha exaltado dándole un nombre · sobre lodo nombre y colocando sn humanidad sobre un solio de gloria á su derecha, como para confirmar estas palabras del Éxodo: Honora patrem tuwn . . . . . . . . . . . ut si·s lon.r;mvus supe1· terram, y como yo lo hago imi laodo á nuestro Divino Salvador, pues sufro persecuciones, angustias y hurnillac10n por causa de su nombre, por amor a él, y porque el honor de su Iglesia pesa mas, .intini Lamen te mas en mi corazon, que el amor á mi propia vida. Sin violentar el sentido de las palabras del t~xto sagrado, veis cúan naturalmente pueden aplical'se de la manera que acabamos de hacerlo. ¡Ningnn sucesor de San Pedro ha experimentado una séri tan prolongada de persecucione co111.,o Pio IX, y la razon es muy se cilla, porque ninguno ha ocupad la Santa Sede el numero de años que hace la ocupa el! Ningun P~ntífice Romano ha podido realizar 8.uranle su Pontificado los prodigios1 casi pudiér:imos decir los milagrfs, que ha realizado Pío IX duran te ¡.os veinti-:- ciuco años que cuenta como sucesor de Pedro en el gohi ¡;no .de la Iglesia Catolica. .Pío IX inspirado por el espírituevangélico~creyó que lós demagogos proceden con sana intencioo, y que los demó~ratas modernos seguían á la letra Jas máximas de Nuestro Señor JeS1cri3to, y que los liberale3 e·n fue1za de su amor por la humanidad tr,abajabau con el objeto de libertarla ara hacerla dichosa y felíz. Hijos mui amados. ¡Cuán cierto es que con mucha frecuencia se oculta el lobo bajo la piel de , la oveja para devorar al rebaño! y como quiera que los corazoues n¡les son por esto mismo crédulos y confiados, por cuanto no ·pueden concebir que se dé -infidelidad, mejor dicho, desacuerdo en lre le, q e se espresa y lo que se siente, Pío ,x ereyo coo el candor propio de s_J alma noble en eso que se llama hoy palabra de /J,onor dada por sus propios enemigos, pero que en realid~d de verdad no es sino palabra de 0 NFAMIA y DE ABOMINACION. ¡Oh y c ántos sinsabores no ba tenido que de~orar el manso Mastai Ferret durante v_einticinco años que lleva de Pontificado! Pero as1 conveoia que fuese, segua aquella sentencia del Apó~tol: non coronavi·tur n-isi' qui· legi·1·me certaveri't. Nuestro actual Pon titee (tenemos segr.ridad al afirmarlo sí) jamás olvida esta máxima de ao Pablo: Omn'Ú qui pi·e volzt11 t vivwe 1,11, Chn:sto Jesu persecutt'onem piti"etiw. Pero hay otra razon, hijos car(- simos, que viene á corroborar la aQ1 terior, y que hasta cierto punto nqs revela el por qué de ]a ]arga durar cion del Pontificado de Pío IX. c!Pot· que Pío IX ha vivido mas qne lodos los Pont'ífices? ya hemos anotado uno de los motivos. - «Su corazon rebozando en piedad solo ha deseado la gloria del Padre celestial, ha honrado á ese Padre, y se ha l1echo por lo tanto digno, bajo este respecto, de vivir largos años.>> , Pero no es esto solo lo que ha procurado ú nuestro grah Pontífice. una ·larga vida en su Poolificado,.. N_ecesilaba honrar lambien á su. pr9.- p1a madre, ú la que si-en.dolo del género humano en su carácter: 1 :d0 Coredentora, tenia que serlo ·d~ un modo particular del _represeptante de su Hijo DivinQ en este mu.ndoMada, hé aquí el. noml;>re._ de la Jv¡a.. dre del.Verbo ~,n'carn~lo1 que e~ ~1 mismo tiempo Madre ,nuestra y }.fa~ dre del Vicario de Jesucrist-0 sobr,e la tierra. · Ahora bien-c,no es cierto, qllle P.i1Q IX despues de yeinte siglo~ transcurridos ha sido el qu~ . con ge!le:-- rosa y sublime resolucion se -prp~ puso decretar, como en efecto ,,de ..... creló, que fuese reconocida como : 'Un dogma la que hasta eqlóoces }_labia sido solo simple verdad católica, es decir, la doctrina -de que María fué concebida sin la man.cha del pecado original?· Los transportes de jú~ilo, la enajenacion que produj.o en todos los ánimos católicos la bu 1a dogmática de nuestro Santís_imo Padre, creemos, sin temoc de equivoJarnoE", que formaban un concie,rto armonioso con los himnos en tpnados· en ~l cielo á mayor gloria de l~ Madre del Verbo hecho carhe. 1,Y l 1io lX faé el que le pr:oporcionó esla gl<;>- ria, que si bien podemos llamarla cuasi acci"clental, eso _no obstan le-y quizá por esla misma razon, se ha hecho acreedor á merecer el prem.io que Dio3 otorga á lós que hoo_ran á sus madres sobre la tierra. Fonom 1natrem, tumn ut. sis lO?~!J(E'QU.S· s.up~~ terrarn. Hoy, Mada se halla colocada respecto á nosotros, a una altura inconmensurable. Rodeada de una aureola especial, desde que sabem·os •dogmáticamente que no ha sido manchada en su orígeu, no solo la miramos con un respeto mas profundo, sino que la amamos con una tero ura parLicul.ar, gozándonos en sus lri unfos y en sus glorias. Mas todavia, desde que sabemos que es una verdad de fé la Concepciou de Nuestra Madre segun el órden de la gracia, concebimos claramente, de ~na parte el ti no y sabiduría de la • Io-lesia al distine-uir tan especial- º , '-' . mente el culto que se tnbuta á María, de el que ~e da á los demas s~n- . tos; pues el primero,_ como sabe1s, se llama de hiperduha .Y el segundo de dulin, como si dijéramos, el culto de Maria es «sobre todo culto despnes <lel que se le tributa á Dios;>> de otro lado-¿qué corazon católico no sinLió renacer en su espfritu la esperaoz1 de mejoras positivas para
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