Ved ahí lns dos palabras en que se en.cierra toda su doctri11a; ellaR por &í solilíó! caracterizn11 la te11dencia <le los tiempos que alcanzamos. Ese de&lern ~ piado grito que la ambiGion humana luuza hoy traducido e11 ese mas allá lleno de elasio11 y de soberbia, hace reconJar al sál,io abate Gaume, cnaudo ~bstrnido en la m~ditacion y aco11gojado su espíritu, ex.clamaba: ¿a dónde vamos á parar'? Y en efec,¡to, dolorosa cosa, señores, ver que miéutrns nuestros contemporáneos se ajHan y se desvelan poi· nrraucar alguu l1Uevo secreto á la naturaleza ó por descubrir alguna i11ve11cion útil par~ ',las artes ó la industrin; 110 paren mier¡tes ni 'mediten eu la relajacion y flojepad que van sufriendo los lazo~ .que \l.nen al hqmbr;e con intereses ffil\S alt.J)s y ,de importancia mucho mas trascendtiu tal. H. Y bien, señores·: ¿de qué sin1C''n, pregu1ít.o yo si1i condenar, si110 'po'r el contrario, considera1l(lo muy laudalJIC el ejercicio de la actividad humana s~bre Ja materiú,-de que sirven, digo, fos descubrimientos que se hacen y las empresas qne en 11uestro tiempo se acometen, si miéutras el termómetro que ID!\rca la elevacion de los interese:. muteriale 'Sube, el que indica la deprei!ion de l'os morales baja? ¿de qué sirve, que á nuestro siglo se le apellide por algunos siqlo de ltts luces, si sus lnoes no ilumil'láu sino qué' deslu'Yl1'bran? ¿.de qné sir•- ve, en•fin, que la humanidad progrel'>e en él materialmente, si moralmente se eütorpece y se degrada cada dia mas y mas·? ' 1 Y si nó; decidme en qué época sino en la ' rtúestra se ha ostentado el mal con mayores proporciones, ui ensefloreádose del mundo de u1)a manera mas esclt1~iVá y afüoluta'? ¿en que tiempc> sino e11 ·l:ll que uoesl.ra existencia se desliza, ife ha este1tdido ni ~e11eralizado mas el p'l'incip'io 'reVolueionario'? ¿en qué siglo, últlihardinte, sino en el siglo en que vivimo!-1 sé ha pervertido mas el sentido moral del jéuéro humano, ni tributado é:,;le un culto tau ardíe11te á los placeres,has·ta el grado de invocarse el principio' de la conveniencia pública, para reglamentar, triste es decirlo, lwsta · la misma pro~titucion? Yo fius'co eu la historia, otra época pílre¿ida á huestru época, algun tierup.o semejante á n'uestro tiempo, y otro SI· glo de las mismas tendencias e índole que el nuestro, y no hallo en ella niuguii siglo, ni época nin.~una, que presenten tantos ·y tantos s1mtomas de decadencia. Yo comparo al Romauo de los últimos años del Imperio, con el Patricio cie los primer-os tiempos de la gran ciudad, y me contluelo ¡¡I ver despojado á aquel por ·su aficion á los placeres y á los vicios, de las virtnuP.s y merecirñieulos de éste: me repugnau y me indignan las abominacio11Ps y livia11th des . de la Rc~encia, me horrorizan lns atrocitl11tles del 93; pero al cabo, tocios eRlos hechos, y muchísimos mas que pudiera citar para robustecer mi é1severacio11, rnn hechos locales, pertenecientes á tal ó cual 11acio11 que ha tenido la desgracia de que en su seuo -se realicen. En ningun período de ' la ihistoria, encuentro-ni c11t·o11trnréis vosotros, OR lo nseg-uro.- u11a pertur!. bac-i¡:m mns espantosa, 11i nws completa rü mas •jenerJI, 11i mas ab~oluta que la •que en ,estos momentos sufre el mundo. ¿Y ·qué principio ha podido producirla? ¿;currl será la causa de esta decadencia moral que nos aterra'? El •hombre µhora mas que 11u11ca se vé precisado á luclrnr coustHntemente; la familia está divídida, la sociedad rlesorgnnizada, porque le folta e l órden que es su vida. y le fol ta este, pnrq11e en nuestro tiempo todos los gobiernos son débiles. · Hasta la natu,raleza física, parece q,ue PAl'ticiparn pe este jeneral trastprno. Las co11vulsi•o11es que en e~,tos úH imos añts ha sufridq el muupo•, la aparicion de meteoros en lug,¡res doll(,le 11unc.a se les habi,1 observado, las í11u1.,dacio11cs tau fre<·:ue11tes1 y las epidemjas ' t:111 asoladoras y repeüuas; todo, todo lllilllÍfiesta que lo_q~,e pasa t!s vcréJaderumeute extraord,11rn1·io. ' ¿Y cuál sern, repito.' la éausa primera, el priuotpio ,ieneradpr d.e .tnutos mqJe::;·? \'o no hallo sino u11a. La falta de fé, s.eñorel,, el e;tcpticismo que ha tomndo proporeinues colo--alcs cu pµestra epoca. Ved aqui' la dole11cia que agovía al jé)iero hu111a110 ¡Je prese11tei ved aq4í t<1mbien, por qué, ella, ~~ mas grave q.11e. h\ de cu,alquier o~ro período de lu his lo ria. En todos· tiem pos ha habhlo herejías y desórdenes é iniquidad es : sembrado de ellas está el oumpo de lo pasa.do; pero con 1odo esto, siempre se admitía la existencia de u11 pri11ciµio superior, en el que todos couve11iu11: hoy 110 Be acepta este •pri11cipio, ó si se le admite, es de. pura fórmula-porque es coSil muy r.~1~u~11a11te y ab,,urda el ateís1110,-part co11fiuarlo allí léjos, muy lé- , jos á lo ,rns oculto . del santuario, quitállll.ole ,tüda iutuncrcion l'll lo quepasa por el nmudo. La folt1 de fé y la caremia del temor de ,Dios ha11 des11aruralizado la ciencia', líficiendo repetir á los sabios moder110s en su satáuica soberbia, aquellas famosas . palabras que una vez el áajel reh!lde hubo de pr.onu11ciar para desgracia suya: Ascendam super altitudinem nubi-im, sedarn ad lalerem aquilon,'um, similis e?'c altissi1110; y han des11aturalizado, po.1que · la sabiduría de lmepa lei, la verciaJera s11biduría que descubre hermosm -hprizontes a la inteligencia, haciendo asf'.ender al hombre. hácia las rejio·nes •1e1t donde se haHa11 guardados los secratos de su dcbil naturaleza; esa r,ahidur,a~ tiene su ,~pOJO y base de susteutacion e11 la fo y su princi1.,io eu el temor de Di,,s. La rn~enciit de esta viry. d-ha d<'gradado il hombre de nuestro tjempo, y sumerjídolo eu el mas yergo11zoso y grosero materialismo. , Ella ha producido tsa sed i11saciable de placcre,s ~or¡ romríc11do la familia con d refirwmiento <lel lujo que es su ruina: ella hallatlladJ á Dios el expcctro de la conciP.nciu, pnr boca (Je un, precito <le nuestro siglw y el!n en fin ha he'cho crecer y de:-'1rrollarse el ¡1riricípío re1;olucionario, qut e,; la g-a11gre11a que corro.e y auiquila á la sociednd moderna. t:se principio revoludonario de qne os he hnblado antes y d~I que quicl'o deciros algo, siquieru sea muy poco, al te:miuar este di~curst•; e~e µrincipin, ó nas bien dicho, la Hevolucio11 misma, ó mejor espresado 11un, la. falta de fé, e11 su aplicaciou a las soc iedad e,; y . al ¡vbierno; esa es otra de h¡s doleucws de nuestra época. El siglo XlX, seg-un la opi11io11 ele 1¡11 ingenio esclarecido, tiene un ídolo.' .nute quien rendido se prostf!r.rrn .el Jél_lC'- rn humano. A ese ídolo se le pro<l,g;1 :odo linaje de adoraciones, se le ofrece sacrifieios, se le e11to111111 cancio.rci, y hasta se le erijeu altares, cuy11s aras se lavan incesantemente, ron la sangre de l;.s vktimas que Re le inmolan siu compasio11 y sin piedad. Su nnm-bre, lo escribió .Jesucristo-you Rll propia sa11g1·e, haee mas de mil 1;1chot:ientos añoi-, e11 la cima del Calvnrio: él desigun u11n noble aspiracion de nuestro ser, 1111a foc¡il tad nup:usta de nuestra ,d ma, uoa glorios¡1 crn1q\1ista de la civilizacion cristiana, y tH a .gnra11títt i11d1!cli11nhlc del bienestar d~ las ~IHH'.ÍOues; todo esto se compre1i ue en ese nombre. pero prostituidn In idea que en sí ,~ncierra, convertida 1•l 1 Í(lolo d~ la" soc~iedndes modernas, no ten eis mns pue desórden, de.;;o!nrion, ruinas, i11iquidadc:=- y n!Jorni1rncio11t>S. Pues bien; ese nomlire, mas' dulce que la 'pri1nera sonrisa de la infancia, c-uan<lo designh esa ,noble , aspir,1cion de la uatura\l:!z,~; I\W;',, s~rnv.e. que la :,ose1,ruc.'1'1 ódsa de la 1·1rde, c11a11do significa 1efm1 facuft.aci del almn hum\ina; y ma:,; arni l'rn'ió~o que el apildble murmullo 'del arroyo, cua11do tl'ile á la memoria esa oonquistir de la civilii-11(li1111 cristiana; al usársele para denominar al ídolo de nue~tro ticmpo,-se hace lúguLrc, como el 1taúidn de la campilua que anuncia el r,o::.trer momento rkl rnoribundo, tNrico como la mirada del reo que conduce al palíb11lo, ronco como l,1 voz de lil torme11~a que ruje en lontananza. y, ~spantoso como el estrueudo del caño11 e11 las liatallas. ¿;Y cuál es• ese nombre? ...... ¿,cómo se llama ese ídolo? ...... ¿no lo sa béis, señores'?...... c·l ídolo de ·nuestro siglo se, apellida Libertad. . , ¿Y quié11 ha creado esta confllsion de ideas, esta adorncion del hombre e1l una de sus Íilc·ul lade,;1 s esta tra11sformacion del libre nlbcdríu de don de D:os eu presente del demonio'? La Revolucion, seüo res, e I principio revolucionario, que todo lo corrompe, riue tod,o lo destruye y que todo lo aniquila. El es quien ha h(.>cho de la lii.wrliid un ídolo, porque dc:;co11ocie11do todo principio de autoriJad, pan, ser lójico, despues de hacer detcender a Dios del cielo, te11in que proceder á la deificaciou del hombre. La Revolucion, que, es la negacion de todo lo bueno y la a·fi rmacio11 de todo 10 malo; y, el principio Revoluciona~io, h1111 pue,;to á la sociedad de 11ue,,tro tiempo en el estado de postraciou eu que se eucuentra. Ellil ha oscurecido la inteligencia humana, desconociendo la auto.riuad de l.~ Rcvelacion y_ procla111a11do la libe rliid absolutia del peui,am1e11to: 'ella ha prostituido la f>rensa estableciendo la libert'ad de emitir y defol)der touos los errores pur medio de la imprenta: ella ha multiplicado los crímenes Jebilitaudo poco á poco la faculta~ de casti¡¡ar del poder publ1cn: elj,! ~" i,11troducjdo la annrquía, desenfrenalldo todas las ambiciones inmoderaµas y <lespreslijiando lodos los gobi1.:ru9s......... ,.pero ¿á qné fatigaros, sefio• res, si vo:'>ot.ros lo sabéis mejor que yo? .. la Revolucion 110s ha congregado hoi i!ll este sitio, porque , ella ·s quie11 ha lanzado á Pio IX del Vaticano. Poco importa q11e los dereehos de este Rey á sus Estudos sea,11 ,mas indi~pu'!. tables que los de cualquiera otro Monarca <.Je la Europa; poco importa la posesíon inmemorial de ellos; mucho mé ilOS , que la fé i11ternacio1111l esté comprometida para respetar eso~ dereclios: 11ada, de esto vale pHra la 11cvolucion, ella vé eu el Papa al rcpre,e11ta11te mas augur;lo de Oios y del prn1ci pin de autoridad, y esta circu11staueia basta para <·¡qe le declare cruda guerra: que su deoilitlnd lo escude, que la OL'.ilS ion para l¡lllzarlo sea .la 111é11os propicia segun la.s reglas de hidalguía; , uad ,, <~e esto, repito, vale nada para ella; 110 1;111ie,11de de achaques d~ honor ni Je dclicadezn,-y no e11tie11de,-porque la Revolucio11 11iega a Djos, y al honor y á la moral; en una pa.labra, porque es la e11camacioa de Satanás. Y ·esta es la hidra que aliment~ nuestro siglo, este es el gusano •1ue corroe lds e11fr)1t1as. de In sociedad moderna, Decidme ahora, sefiores, si tenia razou p,1ra esponeros ~l dilema que hube de plantearos al pr'incipio: todas la,s s~frnles que.' presenta nuestra época, anuncian, ó qne se ncercan los dias últimos de l mundo ó que atrnvesarno:; una crisis e:,¡pantosn. 'y en este últi1uo caso, ¿cuál será el medio de-conjurnr la honible borrasca, la aterradora tormenta, la horrorosa tempestad moral, que nmeuaza ¡¡¡¡¡a.. destrttir cou In propaganda efe todos )ós:. malos principios, ni hombre, a la familia y á In ·socieclad? Yo 110 veo' 111.is que-· uno,-ese medio es·el católicismd: ' solo, él puede salvar al m1111'do, solo él' puéde desmalerializar, permit{lseme lapalabra, con la sublimidad dé su cfoctri• 11a, ' á las gal van izadas jéneracio\ú~s det tiempo en que vivimos. Sí; el' catolicismo, que ta'mbien conoce la 11aturaleza diviua y lu írnturaléza. huma11111 que sabe armonizar thn sabia111e11te todos los eleme11tos co11teuidos. e11 el u11i verso; que mon;liza á los 'twmbres y civiliza á los pueulos, que ha,. producido sa11tos, como San .Ber11ardo, San Juan Crisóstomo y Siln,to l'omaJue Aqui110; que ha ~ado rnes como c.;árlp,- 1\Iugno y San Fcr1\Íl\1do~ qne ha euriql,l ~ e.ido el mu11do coi1 11w11u1~eutos corno el Escorial, Sa11 P.iblo de L~1ídre,s y . San. Pedro de llo!1rn, y, qu~ ha des~~lr ga!.lo eu fin á los i1njeles del cie1o, para colocarlos á la cabecera del cnfér-: mo . con el dulce nombre de hermil11ns: de la caridad: el catolicistn)J, _ropito1 _ que ha hecho y nace todos e~tos prQ"'.: dijios, es el ~nico que puede rejenerh-r-- 1 al hombre, á la familia y a la 1socic~a{j. del siglo :Xf X. ' ' •,1 !,i He concluido, scfiores: os doy las mas. rendidas gracía1-, por haberme escuchado hasta este i11sta11te, y, os ' pfesento mil y mil· escusas, ¡11,r lo largo é imperfe~to de este discurso: pero no podía ser de otra manera: si os he 1fatjgaclo, hn sido porque un asunto tan i~-- portante como el que acabo de e,xami-- nar y Robre el qué' podri¿i'n escribirse- · volúm'enes ehteros, merece la pena de. detenerse unos' momentos á estudiarlo. · Atítes de bajn,· de esta tribuna, permitidme qnc os reproduzca 011 pen~amiento <le Do110s0 t:ortés-, i1proprndo nL motiv<, fJlle nos ha traido á este r.eci,r1-• to: "Rom,i es hoi dia., dice, como la en1< 'Sa· puesta en la eima 0111s altn de los « montes que todos los vientos lsi s,.teU- · « den, todos los ojo::: la rnrran, totlhs « las le11g1111~ la sal11da11 y todos los. « húrnbres la seli1il1111>,. Pues bien; es~ tns palabras pronunciadas ¡.,or nqnel hombre esclare<'ldo, cuyo talento s,olocon sn ortodogia 1·ra comrrnr11hlc; estn.. manera de es1m·~a1·se de ese üij_~nio, cua1Hfo Ilomn era aún 111 capital y el corazon del cristianismo; de propósito quiero recordarla aqui, nhora que la. mano sacrílega de la revolucio11 h-11 arrebatado su po&eRiou á Pio IX. ProtestetnoR, pues, seliores, de ,rna invasion tt111 alevo~a <"orno estralla ¡\ f(1do principio <le Dercchó ínternacional¡ protestemos de clln, 11nte Dios, unte:- las naciones y los gobiemos, a,i'te, · el. u11iverso y ante el n_rnndo entero~ protestemos, sí, y, al hncerlo enviemos '.un. ¡:;aludo á l¡1 ·ciudad cautiva, qite lwi mas-- que nunca todos los vientos la ~acuden, to- • dos los ojos la miran '!J todos los hombre..s la,- señalarn. Este proceder lo reclaman nuestra f&· pe cristianos y nuestra conciencia deo creyentes: sigtímoslo, sei'ior~s• . y seremos hijos rnui di~11os del ~atolicipmo •. que es la oaso del bienestar de la~ 'naciones. (1 Imprenta "LA TGf,ESL\ PUNEÑ._t\ ... DE ".ihm ,\NO c. M.rn-rI,NE7l.
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