La Iglesia puneña : órgano del gobierno ecleseástico de esta diocesis/Título posterior : La Iglesia Puneña periódico semanal. órgano ofial del gobierno eclesiástico de la diocesis(desde N°37)/Título posterior: La Iglesia puneña: publicación eventual. órgano de dcoumentos, doctria y hechos (desde n°180) - Año Nº1-18,/Nº19 Ene 12/Año 2-Nº2/Año 1,Nº3/Año II-Nº 23-51/Año III Nº52-79/AñoIV Nº 80-99/100-116/ Año V-117-136/Año VI 137-148/Año VI Nº149-172/Año VII-Nº175-184

indignos de acomrañar al Verbo del Padre humanado, ante quien los serafines tiemblan de pavor. Preparaos, pues, para conducir entre el júbilo y la aclamacion de vuestros corazones, á vuestro dulcísimo Salvador. Hoi es dia de misericordia para todos vosotros: llevad pues, con gozo esta Arca del Niievo Testamento: ea ella se contiene un mana sobresm,tancial, que ha bajado del Cielo, Y que solo comiéndole podéis vivir. No os sucederá lo que ' á vuestros padres en el desierto, que comieron del maná, y sin embargo murieron. Aquel aljmento, aunque sobrenatural por su. · oríjen, carecía de virtnd, para producir por completo la vida del hombre· ' en tanto que la Divina Eucari~tía, no 10l0 dá la vida á nuestras almas, '-ino quei como enseñan los Padres, comunica la incorruptibilidild á lo5 ·cuerpos, para que una vez resucitados vivan eternamente. Apresuraos, ,pues, á formar el cortejo de Jesus Sacramentado, llenos de un santo entusiasmo, fJue por lo ménos pueda decirse de Vos11tros, lo que del pueblo de Israel: Omnis domus fsrnel d~ccebant Arcam Testamenti Dorniú in fubilo. Y, á medida que vuestra devocion acrezca, esperi,meataréis en vosotros mismos los maravillosos efectos de este solemne y publico triunfo del Sacramento Santísimo de nuestro altar. Dulcísimo Jesus Sacramentado, tu amor á nosotros es un hecho que solo po- · drá negarlo el que no teno-a corazon· . o ' pues, .ª las multiplicadas .. pruebas que nos diste d11rante tu vida mortal, has agregado la que vale por todas ellas, ]a que vieue a sellar el testamento de tu ardiente caridad. . ¡Hai Jesus amoro5ísimo! ¿Quién tuviera la fuerza. de un querubin para amarte como mereces? Mas ya que eSt o po es posible, recibe al ménos este pequeño tributo de nuest~o reconocimiento. · Q•Je hoi, Señor, se diga de tí lo que decía en otro tiempo el pueblo Judio.-Pertransi't benefaciendo. Si_ en tu marcha eucontráreis muc~o_s ciegos, haz que irnitff11do a! de Jer1co, te clamen como aquel· J fil• D • . . esu, i i avit, miserere rnei, para que pueda tener l~gar de curados tu misericordia. Tamb1en encontrarás paralíticos que como el d 1 · · d' e a piscina de Siloe uo hayan po1d? lianar, po~ falta de uua mano compasiva¡ estiéndeles la tuya ·oh 1. d am . . , 1 • Jet re oros1s1mo! Desplega tu. 1• b. . t ' s a 10s y repie para ellos estas solemnes palabf'ls• Surge, tolle lecturn tuum, el arnóul ' , . Por 'lt' ª······· . u imo, Señor, seguramente van a reproducirse ante tus ojos las escenas dolorosa ,i I b . . s 4e com oy fonebre ql'e conduciao en andas ni hiJ·o d l . d d N . e a v1u a e , arn, y el duelo amargo de ~Tarta y 1\-Iana por la muerte de L. la cosa t d' . azaro: una so- . e pe irnos, y es que digas á los primeros:_ adolecens tivi dico surge. y á los segundos-Lázare, veni "uras "s~ . ,, • ~ 1 resucitaran á la vida los pecadores q . t gao 1 d" h d . ue en- ' ~ te a e encontrarte; así veran :l peligro que corren de perderse etername~te, tantos infelices á quienes tieen ciegos sus pasiones; así por último se sen~irán fuertes para luchar con l~ teutac1on y p t' . . rae icaran el bien, tantos pobres estraviados que abrigan el d~- seo de convertirse. ¡Oh, Jesus! ¡Oh amor nuestro! ,..,Bendü::enos á todos, Sefior, para que despues de glorificarte LA IGLESIA PUNEÑA. durante nuestra vida en el tiempo, podamos salvar nuestras almas y entonarte en el Cielo un cántico de gratitud eternn, por la sublime inveucion d·e tu' amor eu el Santísimo Sacramento.-Amen. ---=:,,..cr.-....-ern:u,:i;:;;--- SER.DO~ P ,U~'EGÍBICO pronunci·ado por el Presbítero .D. Augusto Gi·t Al1,araélo, en la Misa nueva celebrada por el sacerdote JJ. José .Di·e.r;1-wz el cHa 17 en la Santa Iglesi·a Catedral, liallanc(ose presente el Iltmo. Sr. Obúpo. Pro Cristo ergo lega{i.one /ttngimur. No~otros pues somos embajadores de Cristo. · (San Pa~lo en su Epístola 2a. ú los Corintios C. V. v. XX.) lltmo. Monsefior: ' 1 Católicos: ( 1 El Apóstol San Pablo, ese perseguidor del 11ombre cristiano, ese vaso de eleccio11 que leva11tado por la misericordia del !:':)eñor a la estraordinaria allurll de contemplar tao de cerca sus maravillas, pues fue arrebatado hasta el tercer cielo; d1rijiéndose á sus discípulos los fieles de Corinto, para significarles la importancia del sacerdocio, su i,ufluencia b~ne_fica en p~o de la sociedad y su d1g111r,ad al~1s1ma, empleaba esta frase tomaUa del ordt~n temporal, a Hu de que {os fieles, prévia la natural comp.iracion que debían hacer eulre lo diviuo J lo humano, apreciaseu debidamente el valor altísimo del ~a<'erdocio en el desempeño de sus fu11c-iones respecto á la sal vacion de los pecadores. Sus palabras son eminentemente sublimes, por cuanto 110 solo dan una leccion de alta política á los que rijen los destinos sociales, siuo que espresan con la suficiente claridad las' dotes par,ticulares que deben adornar á todo sacerdote católico. Al enunciar mi texto, las habeis escuchado y me complnzco en repetirlas por segundJ vez: Pro Cristo ergo _legatione ftl!ngimur. Y, mi compl11ce11crn es tanto mayor, cuanto que me propongb hablaros <lel sacerdor c~o, traza~os _el cuadro de sus princ1pal~s obltgac1011es respecto á vos(i)tros, y dar una prueba. mas a ese hermano mio en Jesucristo, que hoy asciende por la vez primera al santo A I lar, de qu~ le amo cou caridad verdaderarne 11te cris- ~iana, y que p_or lo mismo anh e lo para el todas las 'Virtudes que deben adoruar á un corazon sacerctotal. Salvador Divino, c1utor y fundador del Sncerd·ocio Católico, tú me has hecho tu Mi11i:',tro sin merecerlo; lo rccouozco lleno de co11fusion, pero sé tambien que eres el único que escudriñas lo m,~s re(·ónd ito de los corazones J por lo m1~mo me consuelo, pues me per1 suado <1ue sabes cuánto te amo J cuanto a11hl'lo por tu honra y gloria. Hoy se tratn de glorificar á tu sacerdocio e~ decir, gue se trata de darte una glo: ria especial. Por tu corazon am11bilísim~, por ta sangre preciosísima, y por Mana tu l\lad_re I umaculada, te ruego 9ue_ auxilies mi debilidad. Yo aunque rnd1gno, amo mucho á esa 1\Iadre tuya, porque es mi refugio y mi consuelo. Como mi~erable pecador, apelo pues a ella .V la 111voco lleno de confianza, saludándola pura desde el instante de su co11cepcion y llena de grncia.-Ave :Maria. Os he dicho, hermanos mios traduciendo el pensamiento del Apó~tol San Pablo, que todo sncerdole desempeña una especial legacion en nombre de Nuestro Señor Jesucristo cerca de tos pecadores. ¿Cuáles son los · caracteres 9ue en el orden político y social se exiJen de los funcionarios que desempeñan el cargo de ~11~ legaciou? Si no me equivoco_, lo_s µr1nc1pales son los siguientes: -Fidelidad J)ara cumplir con todas las ór~enes é instrucciones de sus soberanos . Firmeza para sostener a todo trance los P:incipios de Justicia y la honra de su nacion. Señores.-Creo que he dicho todo lo que debia decir: creo que he espresado por completo mi pensamiento al comentar las palabras qe mi tema. Si el sa- , cerd~te desempeña en este mundo una legac1on ·en nombre de Nuestro Señor Jesucristo, natural es que qeba desempeñ~r su cargo co_n,tidelidaq, cumpliendo a 1~ letra las rnstruccio es del que le envrn, y que al mismo tempo sepa tener el valor y la fuerza n cesaria para l_uchar co11tra las miseria y preocupa_c101,1es .humauns, á ti11 de hacer que triunfe a todo trance la le del Seiior y la honra de su Jglesia. rocuremos pues ~ecojerno~ un momento para poder aprecrnr mas debidar,1e11te e ·tas verdades tan olvidadas hoy por iuestra desg,.acia. § I. La fideliciati. señores, es na de las dotes _que mas recomienda d que desempena todo cargo honorífic y de confianza'. recordemos ul intent las pala·- brns de Nuestro Señor Jes 1cristo en una de sus parábolas. Diri iendose á aque llos á qui enes el padre e familias había di s tribuido antes de u partida talentos en número diverso, cuando se acercaron á él los qu.e había recibido dichos talentos, al observar e babian negoc!:•do c-011 ellos ha sta d plicarlos, l~s d1Jo e s tas palabras tan ~ig11ificat1t1s Y. tan apropiada s á nuestrb objeto. «1,a, siervo bueno y fi e l, porq e fuiste fiel en lo poco, )'O te daré ma ·or im- · portancia, serás dueño de mas randes cosas: entra eu el goze de tu , ñor.» Ser representantes de los inte re ·es de toda uua nacion y portarse con nfidelidad, es una infamia; luego, ser e µ-rese11ta11te de los intereses de la uma11idad, en lo que tiene de mas sa ado porque se trata de sus destinos et~ nos' y 110 desempei'i.arlo~ fielmente, e un~ horrible abomi11acion. Venerables Sacerdotes que me scuchais, mi palabra para vosotros ta 'vez no sea sufic1e 11teme11te autorizada, por cuant_o soy nov?l ~n el sacerdocio y t 11go la. tr1st~ co nv1cct0n d e mi nulidad de mis defectos; mas, e11trctanto, d esde ue colocado en esta Cátedra sng-rada me veo obligado á no poner en ca\itfreri la verdad, seguu la fra se de Sau Pablo,yo debo decirla tal y como ella es, e - pleta y solemneme nte. Un sacerd te infiel al desempeño de su nltísimo 1 inisterio, es lln traidor, por cua11to, l- ,•ida11do sus obligacio11es r.omo lega o de Nuestro Señor .Jesucristo sobre a tierra, lejos de contribuir á la santi - cacion de las a I mas; lejos de tra baj r porque prenda en los corllZOll f.Sel fu - go ' de la caridad que el Salvador traj desde el cielo con el objeto de inflama nos en él para santificarnos, trabaja s1 puedo es presa rme así, en sentido com pletamente opuesto, desde que, sea po . su iuercia ó ya por su conducta nad dig-na, escanualiza á sus hermanos, y es ca11dalizá11dolos los conduce por el camino de su eterna perdicion. § II. Apropósito de esta fidelidad, que debe ser uno de los primeros distintivos del sacerdote, me ocurre esta frase tan significativa del Espíritu Santo, dirijida á los pueblos-Et erit sicut populus sil sacerdos. Fieles que habéis veuido á presenciar esta tan augustu ceremonia, tened entendido que si el padre de familias man_da trabajadores á su viña, esos trabnJadores salen del seno del pueblo cuyas viñas tl~ben cultivar· de lo que resulta que será mayor ó 'menor su entusiasmo, mas ó ménos sinc~ro su empeño por obtener una cosee ª ª?undunte, á medida que _sea mayor o n:ienor su decision por el bien comJrn, 0 que se halle mas ó ménos dispue~to ~u corazon para realizar el grande sac~ificio que siempre exije de nosotros el eg-oismo. Y estos tintes diversos estos grados mayores ó menores de ~obleza en cuanto á los afectos del humano cor~zon ¿de. dónde provienen? ¿cuál es su c.iusa eficiente? Provie::neu de la atmósfera moral que se respira, tienen por causa la educacion que se recibe. Si a~uella atmósfera léjos de ser pura se h,illa en_ven~uada con los miasmas de la proStltucion, precisamente comunica su _veneno ~ to~os los que viven bajo su rnfl~encia; s1 esa educacion, tanto do_mést1ca como de colejio, se reduce ª. 111culcar·máximas absurdas, á ofrecer ~Jemplo~ perniciosos, en una palabra, a ~escmdar la enseñanza de la virtud, est11~ulando á su amor; el resultado inmediato de este conjunto de elementos destructores, no ruede ser otro, racio- ~rnt ,_nente hablando, que el que tiene rnd1cado el Espíritu Santo-Et erit sicut populus ~!·t sac_~~dos. No exijáis pues, como sabe1s; ex111r, ,sacerdotes santos, desde que vosotros no amáis la santidad ~1i gustáis de enseñar a vuestros hijos a qu_e la amen. Si boi existen, por des• gracia, sacerdotes iufieles á su ministerio, si bai muchos que olvjdados de la nobleza de su carácter uo llenan debidamente las funciones de Legados de Nue_stro Señor Jesn Cristo, tal vez sea debida esta , infidelidad al descuido de sus padres en su educacion, o.á los es- . cándalos que por todas partes han tenido que presenciar desde su edad temprana. Siempre tiene que realizarse la sentencia del Espiritu Santo:._«EI Sacerdote es a semejanza del pueblo ... Entre tanto, conviene que haya sacerdotes, para instruir, para convertir y santificar á los pecndores. Estas palabras del Apóstol Sau Pablo-P.ro Cllristo ergo legatione fungimur, aluden mui especia~mente á los Obispos; y cuando és• tos tienen que lamentar la escasez de operarios, cuando observan que la mies es ahunúante y los trabajadores escasos eu numero, sei~un la frase de Nuestro Seüor Jesu Cristo, e11tónces ruegan al d11e1io de la mies pllra que mande labradores á ella, siguiendo el consejo del mismo Salvador. § IJI. ¿Qué mas, hermanos mios? Resultan despues de la orden&cíon sacerdotes corrompidos é indignos. ¿De quién la culpa'? Auuque temo fastidiaros con la repeticion de una misma f.rase, no puedo dejar de pronunciarla otra vez. -«U Sacerdote será como .el.pueblo en cuyo seno se hu formado.» l\fas, entre tanto, lo dicho no releva al Sacerdote de la obligacion que tie11e de ser fiel en el desempeño de su cargo cerca de las almas; lUinistro de Nuestro Señor .lesu Cristo para sal va r á la humanidad: continuador de la obra de la rede11cio11, y por lo mismo medianero entre Dios y los hombres, debe por conciencia, y permítaseme decirlo, hasta por honor, humanamente hablando, ser fiel á su miuisterio. Pero no es esto todo: al instituir Nuestro Señor Jesu Cristo el sacerdocio, quiso establecer en el mundo el reinado de la justicia y que abundase entre los hombres la paz del corazon; se propuso J'ealizar esta profesía de David-«La justicia y la paz se dieron un ósculo»: quiso pues, que sus mi11istros no solo tuviesen en cuenta In justicia que entraña su doctrina evanjélica, sino que contribuyeran por medio de su celo y caridad a sostener el honor del

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