mantener íntegro el depositó de la fé que se le ha confiado, cuarilo para conservar la pureza de las costumbres en el al rn.a de los fieles. De lo que resulta , que todo atropello á una ley disciplinar, imparta indirectamente 6 uoa heregía ó una inmoralidad. Luego, los que disertan, los que legislan con tanlafaciliaad, dando en tierra con leyes disciplinares, si son católicos no saben lo que dicen, ni lo que hacen; y así es, en efecto " porqqe como la religion no es artícuJo d~,'- política~ q~iero dey_i.t: que. no deja conver:iencia ma.terial, su estudio se hace repugnante para los , q~e"~oJ~·.·se ocu4 pan de s_u yo, y 4,e su, qolsiUo; y y01:1º el ...primer artículo del . código liberal puede formu}arse precisamente mas 6 meno$ en este sentido- ¿qué tiemp.o podrá quedar · á los partidarios de esta escuela para ocuparse de estudiar con alguna delencion las relaciones que existen entre Dios y el alma, entre el alrp.a y la eternidad? Esto seria perder momentos PREcrosos, q.u.e pueden y deben emplearse, a juicio de ellos, en pasatiempos y devaneos. ¿ Y será este el modo de discurrir conveniente, será el fallo racional que venga á resolver· la cuestion de ~ompetencia entre la Ley civil y la Canónica? ¿Puede un idiota fallar en cuestiones de Literatura? ~o vayamos t~n léjos: ¿puede un jur1sper1to que ignora completamente la medicina, dar su fallo en una consulta médica? Esto es evidenleme~te absurdo; luego es ab~urda la pretension de los liberales, que ignorando por completo la estructura, . la constitucion íntima de la Iglesia Católica, se empeñan por obligarla, en la persona de t,us Obispos y sacerdotes, -á que se someta, en materia de disciplina eclesi~stica, antes •á la ley Civíl que a la Canónica. De aquí todos los dislates en materia de legislacion, muy particularmente cuando se trata de las relaciones en t~e la Iglesia y el Estado·. Razon tema por esto nuestro tan 'ilustre c_ompatriota y poeta el Dr. D. Fehpe Pardo cuando escribió, entre otras, estas dos: inmortales octavas: Ya se ve: ef que demócrata . se muestre, Se hac~ el Leg~slador mas sabiondo, Que despues Ele griLar todo un semestre, A un Código pondrá punto redondo; Y acreedor, en su juicio, á estátua ecuestre, Exclamará muy hueco y muy orondo, Lleno de inepcia y vanidad josnna: «Ya he constituido- la Naeio-n Perua~a.11 Y ¿esa Constitucion tendrá firmeza ?' Si; porque tú lo quieres, menter.1-1to; Tú que no sospe'chaste en tu simpleza, Que das'"á la Nacion por liebre galo. ¡Facililla, por cierto, es la prorza De hacer que un pueblo se acomode grato A una ley que con su índole está en pugna Y que á intereses prácticos repugna! En todas partes se cocen habas ..... Termino la presente, pidiendo á U. mil perdones por haberla prolongado mas de lo que pensé. LA'' IGLESIÁ ·ruNEÑA. SERUO~ PA.NE~ÍRICO pronitnciado en la Santa I.r¡lesía Catedral por el Pres_bitero .D. Manuel Sebasti·an Fernandini en la tarde de la ~ctava d~ Có~p-us. Omnis dorriu., Israel d;ccebant arcam te.5tament iDornini in jubilo. Todus los de la casa de Israel llevaban el Arca del TeslameQto .~el Señor coQ mu7 . , 1 1 cho• g~zq. l • .,,: . ,. , (L. 2. 0 de Jos .He)'es S· 6. 1 V. Hi.L 1 ·, lÍtlT!O, 'Sc'ñor. · · · · · 1 SEÑoni :-Al verós reunidós en este momeÍ1tó:·eo11 el laudable y piadosO' ob-. jeto ', de horírat a Jes11s· Sacrame11tano, no ya como quiera tributándole un col· to sil_eucioso y secreto dentro de lqs muros de este Santu11rio, sino di spuestos para consagrarle vuestras públicas ado- ·raciones, de la manera mas solemne, paréceme ver al autiguo pueblo de Israel en uno de aquel10s días mas clásicos de su i:I1storia, preparándose para conducir e1 triunfo, lleno de un religioso entmiastno, el Area preciosa del Testamento Es verdad que entre esa .Arca de .la alianza antigua y el augusto Sacrame1to, existe una notable y radical difErencia, porque la sombra no es la rrnlit~~ ' ui Iµ figura puede tener el vabr de la cosa figurada; pero, señores,aquella Arca encerraba para el puebl1 de I~rael lo que tenia de mas ·santo; en ella se vinculaban recu erdos sublimes, llenos de consuelos inefables; y el ~acramento Santísimo del Altar~ es para nosotros lo que haber puede de mas sagrado y· venerando, desde que en él adoramos al Santo de los Sa11tos, al Verbo Divino becho carr¡e por 11osotros los hombres y por nuestra salud. Ved aquí por qué siguiendo esi.a falltasia de mi espíritu, . y creyéndola j ustificadn, he querido ofrecer a v1Jestra co11sideracio11 estas palabras contenidas en el libro 2. 0 de los Re_yes.-Tndo.s los de la ca.~a de Israel llevaban d Area del Testarnenlo del Señor-con mucho gozo. Porque intento probaros, que el triunfo solemne y publico del Sacramento Santís.mo del Altar, tal y como lo tiene ordenado .la Iglesia, es el medio mas eticáz pant cxitar nuestro fervor y para de,-,pertar uuestra piedad. Jesus mio, amabilísimo: en este dia desti,rndo á glorificarte especialmente por ra mas tierna invencion de tu amor,yo, Ministro tuyo, auuque indi~no, iuteDto llenar el deber mas sagrado de mi uinisterio, cuál es el de conquistnr• te aforadores. ¿~las, cómo co11seiiuirla sin apoderarme de sus corazones'! Una dob.e gracia pues exijo de tí, ;oh Dios mio! gracia de ilnminacion para mi inteli _;enciH, y gracia de u11cion pnra mis pahbras: espero me la otorgues por la intercecion de l\'Iaría.-A ve gracia plena. ~eñ.ores.-El augusto Sacramento del ' Al;ar, si bien es un. misterio de fé por excelencia, es al mismo tiempo el mas esJléndido testimonio de la caridad ardientísima con que nos ama nuestro DiYino Salvador. en él no hny nada de lo que nos revelan nuestros sentid-os, p~ro en camb~o encontramos. el comp emento de las aspiraciones de nuest ro corazon; en él nada tiene que conocer la in,telijeu'cia fuera de lo que la fé le señala, mas el corazon tiene que i'mar todo lo que esa mi sma fé 'le deswbre. Con razon pues ha sido llamada la Eucaristía por la piednd cristiaua el Sacramento del amor. En efecto: examinad si os plate todas y cada una de las obrns con que Jesus intentó dnrno5 á conocn lo que uos amaba. )le hablareis de su Encarnacion, de ese acto de solemne humillaciou, en que el Verbo del Padre, para salvar al hombre, no se horrorizó (como canta la Jglesia) de encerrarse en el vientre de una Vírgen.-Me recordareis su vida pasada en la oscuridad durante 30 años; ' las tareás de su vida pública que vinieron á ser recompensadas con una infame ingratitud.-l\-le hareis presente su cruento sacrificio, sus 3 h.oras de agonia,, su sangre y sus llagas •.-Verclad, hermanüs mios, que'ta~ les acontecimientos son otras tantas pruebas incontestables de su amor infinito hácia nosotros; podeis decir algo m,as tod,avia, siniéndoos de l,rs mi~- mas p, hJbras de Je. us.~~l . Te;stimo!'lio : de ca~idad que .~ iiq mu-,riendo por el objeto a que se ·ama, es el rhayor de tüdos los test1'.inonios. Pero a todo!ii estos recuerdos, á esta série de reflecciones, yo siempre ten- . dria un arp;umento mas poderoso con que probaros que el Sacramento de la Eucaristía es el Sacramento del amor. ¿lg11orais que Jesus1 para realizar sus in te u tos de quedarse con 11osot ros presente hasta la consumacion de los siglos, , tiene que eucar11ar, por decirlo así, todos los dias y á cada momento, ya no en las entralias purísimas de una Vírgen, sino, como dice San Aguslin, e.n las manos del 8ncerdote que consagi:a? ¿No sabeis que su vida eu la l~ucaristía, es un11 vida humilde y oscura, puesto que toda la grandeza y magnificencia de un Dios, se encuentran veladas por un6s mezquinos accidentes? ¿No es un hecho que Jesus Sacramentado es.el blanco de continuas ingratit.udes, ya por parte del pecador ']lle le desprecia, ya mas particularmente por parte del que le recibe de uná manera iudlgna'I ¿~o es verdad, por último, que nuestro Divino Redeutor es inmolado en la Eucaristía, é inmolado por nuestro amor, tantas cuantas veces celebra el augusto y tremendo sacrificio de la ,Misa? Luego la Eucaristía es el ::,,acrameuto del amor, supuesto que e11 ella se reasumen y se reproducen en compendio todas las pruebas que Jesus no8 tiene dadas de su ardiente caridad. ¡Oh, hermanos mios!-cuá11tos y cuan gratos recuerdos encierra para nosotros ese pan celestial. Ahora bien: permitidme que os haga un cargo fundado en justicia y en razon. A tanta boudad por parte de Nuestro Salvador amabilísimo, debería correspotider por nuestra parte tina total consagracion en su servicio: á pruebas tan esplendidas de abnegacion y de sacrificios por nosotros, estábamos en el caso de jurarle uo reconocimiento eterno; á tantas humilladones y á sacrificios tautos, conveuia que nosotros retornácemos con un hi111no de gloria, que solo foese inierrumpido por la muerte, para continuarlo perpétuamente en los cielos.-1\fas ¡ay! que por des~racia, esto no sucede, ni puede suceder; no sucede, porque estremadame11te miserables, el tiempó nos falta para pensar en las criaturas; ni pu.ede suceder, porque esa misma miseria qne forma nuestro triste patrimonio nos inhabilita para sostener por todo el períod de nuestra vida esta sublime disposicion de nuestro espirita, y hé aquí lo que la lglesia nuestra i\ladre se propone subsanar, instituyendo la fiesta solemue del Santísimo Sacramento. · En ella, hermanos mios, todo contribuye a inflamar nuestros corazones en el fuego sagrddo de la caridad, todo conspira á tributar á nuestro dulc{simo Jesus la. gloria que se merece por la institucion de este Sacramento de nmor. Nuestro fervor atenuado, nuestra piedad adórmecida, reciben hoy un impulso estraordinario. Jesus debe salir por nuestras c111l~s derrumnndo bendiciones, ese mismo Jesus que se~un el testimonio de sus propios enemigos ha pasado por el mundo haciendo el bien: - Pertransit benefaciendo. , El debe ofrecerse hoy á nuestras miradas de una ~nanera .pública. ¡Oh, y cuan ·manso se ofrece velado por los accidentes Euearístícos, transformado en alimento, co11vidá11donos la vida y brindándonos su cornzo11! Cuantos Pedros aerán hoy convertidos por una mirada de Jesus; cuántas Magdalenas serár¡ perdonadas por una sola de sus palabras; cuántas Samaritanas arrepentidas por una sola de 1 sus amo·rosas iusi1111ac1011es. Yo bien sé que la impiedad insultará con !SU porte deseortes y grnsero á .esta i\fagestad Sobera11a. l\Ias.-¿q11é valor pueden . te11er lo:, insulto,s de cpatro insensatos que bl,~sf.ematt 't'ie- Io que ig-norau? ¿Qué cautfal podémos· hacer de ciertos modales i11urbanos 'é indignos, desde que sabemos que ellos provienen, si no de una falta total de educacion, por IQ me- , nos de una corrupcion estremada del corazon? ¿Pddría esto servir de obstaculo á los fines de la Iglesia? ¿Podría esto mancillar el triunfo de Jesus .Sacrame11tado'? No, mis hermanos: porque, á Dios gracias, aun abundan entre nosotros los cristianos que conservan su fé, verdaderos Israelistas, para quienes será motivo de un gozo celestial el triunfo de esta Arca de la nueva , al'ianza. Muy tíernas son las ideas que asociamos naturalme11te en vista de un espectáculo tan conmovedor . ¿Quién no se si1tnle sobrecojido de una relijiosa venera<'ion, á la pr~sencia del mag11ífico cor\1·jo 11ue acompaña á Jesus Sacrame11tado'? ¿Quién al observar la postr11cion profunda con que adoran los fieles á su Redentor, no recuerda iuvoluntariamente estas palabras de Sa11 Pnblo-In nomine Jesu omni ienu {1,eclatur.-Al nombre de Jesus se dobla toda rodilla. Por mi parte os aseguro, hermonos mios, que jamas he podido mirar sin conmoverme esta ceremonia cristiana; tan léjos de esto, que mi corazon ha laticlo con una vehemencia e-xtraortJinaria, qne mis párpados se han humedecido, y mi espíritu ha esperimentado Ullil saludable reacciou • Señore&, cu ·1 ndo yo recuerdo que un célebre filósofo riel sip;lo XV m, uotable por sus aberracio11es intelectuales en materia de fe, apenas podía presenciar un acto publico de relijion, sio sentirse domi11ado por ona piadosa cmocion; no puedo ménos de creer que en una solemnidad como la actual, se aumente por lo ménos Yu estra piedad para con vuestro buen IJios Sacramentadc,, de1;rama11do en v'uestros corazonés un balsamo de consuelos inefables. 'Un solo encarQ'o, sí, debo h11ceros: vosotros s¡¡béis que exisle una tiotnble difere11cia e11lr<! la devocion sensible y la piedad verdadera; aquella suele ser signo de la seii1111da, mas no por esto exije como condicion indispensable para su lejitimidad de estas ternuras del corazon; pero, eutre tanto, la devoeiou sensible nada es delante de Dios, ni para nada aprovecha, miéntras conserve su carácter superficial; cuántas de estas devociones sensibles suelen ir acompafiadas de una conducta .infame por , parle del que las esperimenta. ¡Y cuál}f.l tas veces despues de haber derramado lágrimas de especial enternecimiento, hai quienes, con desprecio de la gracia, continuan en su vida crim'inal! Esto, que sin duda es una abominacion delante . del Señol', debe hacernos estremecer, mui particularmente el dia de hoi, cuando venís á ser espectadores del triunfo de Jesus Sacr,unentado. Sed pues, dóciles á la gracia, escuchad la voz de misericordia que se desprende de los lábios de Nuestro Salvador, y cuando marchéis en concierto armonioso al rededor de la Santa Eucaristía, _tened presente que Jesus exij~ de vo~otros no solo cqmposlura exterior, dispocision que aun la misma urbanidad exije, sino especialme11te, recojimiento de espíritu, y humildad profunda, t·econociendoos
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