La Iglesia puneña : órgano del gobierno ecleseástico de esta diocesis/Título posterior : La Iglesia Puneña periódico semanal. órgano ofial del gobierno eclesiástico de la diocesis(desde N°37)/Título posterior: La Iglesia puneña: publicación eventual. órgano de dcoumentos, doctria y hechos (desde n°180) - Año Nº1-18,/Nº19 Ene 12/Año 2-Nº2/Año 1,Nº3/Año II-Nº 23-51/Año III Nº52-79/AñoIV Nº 80-99/100-116/ Año V-117-136/Año VI 137-148/Año VI Nº149-172/Año VII-Nº175-184

AÑO V. PUNO, JUNIO 25 DE 187L. N. 0 ~~9!!!!!!!!111~~-~=~~-~~~!!!!!!!!!!!!!!!---~~~~!!!!!!!!!!!!!!!~~•20. ·€ ,a-· Jglcsitt 1? untñtt. i 1 PERIODICO SElttA.NAL. • • l ORGANO OFICIAL DEL GOBIERNO ECLESIASTICO DE LA OIOCESIS, LA IGLESIA PUNEÑA. Puno, Junio 23 de i8i1. Cartas crítl<'U8 cobre el llberaUsmo CARTA V. Amigo mio.-Esloy enfermo, pero como quiera que me es abso1 utamen le imposible man tener en la inercia a mi inteligencia, apesar de las condiciones poco favorables en que me hallo, escribo á U. la pr:-senle para llenar mi compromiso. Recordará U. que ofrecí oouparme en la pre·sente de_,es.poner lo que tiene de antifilosóffra y absurda la doctrina que ensf1ña la §3,uperioridad de la ley civ:íl sobre la canón~ca, en asuntos de <lisci pliua edesiástica. Entro pues en matMia. _Toda ·sociedad perfecta, por lo m1sm_o que tiepe su organizacion especial, ~ebe tener su código de legislacion propia, adaplada á sus necesidades y á su fin particular. Ahora bieI1-¡,podrán negar los liberales que la Iglesia es uua sociedad completa y perfecta? Si lo niegan, una de dos: ó no son católicos, 6 ignoran complelarµenle la religion que profesan, y en ambos casos convendrá U. con migo, en que proc~- den de una manera anti filosófica V absurda. Vamos á entendernos co; estos dos bandos del li1Jera1is1110. Tomemos á los primeros y pre~·untémosles-¿con qué derecho alzais vuesLra voz fatídica en pneblos que se glorian de su calolicismo para estimular á sus Gobiernos á que atropellen toda ley ecl esiástica y á que humillen mas v mas á la Jo·le- . 9 . J o sia. ¿Sois proleslan Lrs, masones judíos 6 paganos? Eu lal c,aso, id á predicar vuestras doclrinas tenebrosas allá entre vuestros adeptos, entre vuestros coreligionarios· decid á los pueblos catequizados' IJara el .~rror por el monge apóstata de G~1~emberg, lo que dicen todos los mimslros protestantes: cda Jo·]esia »~al?lica esla prostituta del Apoca- >> hpsis, ella enseña la necesidad de »l~s buenas obras para sal vm·se, >> siendo así que nuestro padre Lu- >> tero nos ha enseñado que solo has- » ta la fé, y tanto, que agregó esta »~rase tan llena de MORALIDAD: >>pequemos, pero pequemos en gran- >) de escala para que desci'enda en "gran cantidad tambi'en sobre nvs- » otros la graci"a de .Dios. El ayu- » no .Y todas las mortificaciones ex- » ter10res impuestas por la Iglesia » Católica son un acto de barbarie. » La confesion auricular es inad'roisi- >) ble por absurda &.• Pasmosa doch·ina, amigo mio, propia para civi._ lizal' ú los orangutanes; mas entretan_Lo, los liben~l es protestantes estanan en lo que ellos llaman su derecho. La Iglesia en el proleslantismo no .exisLe como sociedad, porque se halla absorbjda por el Estado, porque el soberano, sea hombre o mujer, 1 tiene la facultad exclusiva, como la tiene la Reina dP- Inglat,ma, de . dictar reg·las de Litnrgía, de rompo11er oraciones y ordenar su recitacion ¡ en una palabra-el poder absoluto de legislar sobre la conciencia de todos los que componen esa farsa que todavía, para mengua de la humanidad, se llam·a la Iglrsia Pro.les tan le. Oh! cuán la diférencia, ~migo mio, entre aquel enjambre de sectas y la Iglesia Católica, á la que tenemos la gloria de perte.- necer! Esta Iglesia, sociedad modelo, porque no solo reune lodos los caracteres indispensables para ser t:tl, sino que los reune de una .manera eminente. E'n ella, el Poder Legjs1aLivo es indisputable. Todo lo que Hga en la tierra la autorid~d espiritual de esta Iglt:s1·a, es liga~o en el Ci'elo; y todo lo que desl1ga, es desligado. Si sur o-en desacuerdos y con lencfones entrflos fi~les, despues de empleado.s los med_10s que dicta la caridad, la Iglesia tiene el derecho de pronunciar la última palabra y de lanzar de su seno al que se nirgm~·a rscucharla. Así lo ha dicho Nuestro Señor Jesucristo: si Ecclesia non audieri·t si't ti"bi' si·cut .Etnicus et Pubhcanus. Hé aquí los fundamentos en que se apoy~ su potestad legislativa, desprend1endose de estos mi smos pasajes, tanto su poder para ejecnlar las leyes que dicta, cu?n to· para juzp;ar á todos los que viven de su vida como católicos. Sí: ella necesita juzgar antes de pronunciar la sentencia que ate 6 desate al pecador Y l~ es i_ndispensable llevar á cab~ la eJecuc100 de su senten'cia, P,IDpleando todos los medios coercitivos que tiene á su disposic1on toda verdadera sociedad. Mas el ejercicio de este triple pod:~ ¿cómo lo realiza 1a Iglesia Catolica? Hé aquí por qué os he indicado poco hace la superioridad de s? constitucion respecto de las sociedades humanas. 1 L~ Iglesia Católica legisla por med10 de sus concilios, por el órgano de sus Pontífices, y en ambos casos nada se nota de pasiones ~ezquinas, ni de estúpida ~gnoranma respecto de, las leyes q~e dicta. Compárese el cuerpo del Derecho C:a~ónic.o, ]a co]eccion de llos Conmhos Ecuménicos v el Bu]ario todo con los Códigos y Cons\itucioue; políticas de todas Jas naclones <lel Or~e-¿cuánt~ diferencia,: querido am1_go; las primeras respi ran sabiduria , prudencia, rectilnq y tino; las segundas, especialme:te desde que el liberalismo ba que .ido meterse á lr.gislador, no son sino un hacinamiento de leyes het ogéueas. rncoheren tes por lo tau t , y cuyo conjunto, al examinarlo, rpsrecuerda la confusion de leogvas en la torre de Babel. Y cuan fo esle es un hecho que pasa á nuef ra vista, cuando observamos que lo mismos magistrados sufren emba azos mil para entender y aplicar e su sentido genu~no alguno de lo ª:tíc~los de unCódwo 6 de una Copslllucion política, 6s~rá racional y filosófica la pretension de los liberale~ al inlen lar que la ley civíl sea en un país católico respetada antes que la. ley Canóuica? Oh! Este es~ colmo de lo absurdo. Cuatro prójimos se reunen l sabe Dios como, en lo que se llam~ Congreso ó Asamblea delibera u t~: no negaremos que hay en~re ello algunos llenos de buena fé, de sensatez y de los conocimientos uficien les para legislar; mas, po desgracia (y esto ocurre en todns partes) la mayoría ~e córnpoue, hoyrnas que nunca, de individuos mono - maniucos por el liberalismo. C en que esta droga es eficaz para da salud á los pueblos, y sin cuid rse de hacer un estudio sério y prof 11do de las necesidades sociales, lo se ocupan de inculcar hasla el f: stidio sus principios disolventes. n , vista de e~te hr.cho, que la es - riencia diaria nos revela, un cél - bre orndor contemporáneo ha die o lo siguiente: . " En medio de esas naciones tan ,_ " cundas en i11stitucio11es y tan pobr~s en virtudes, . tan perfecciona<!as n el órden socrnl y tan pervertidas 1 el órden moral, ¿qué sucederá 1111 d · " si esos pueblos corrompidos encul'~- tran para gobernarlos jefes, príncipe~ " ó monarcas dignos de ellos? Sí, y " io pregunto con un horror lejítimo " ¿qué sucederá si las pasiones reinan " do abajo y reinando en el medio, el « movimiento de las co~as llega á ha- " cerlas subir encnrnadas en hombres " que se hallan en las mas altas cum- "bres de esas ·sociedades tan ,sabia- • mente organizadas? " Seilores, yo he fijado la vista en • las naciones de Eur'o¡:,á, -y en todas • partes he visto los pueblos extálícos · • ante las invenciones de vuestro ge- .. nio polftico, exaltand'o ·con ·orgutlo " las instituciones, las legislat~iooes ~· las administraciones creadas para el " gobierno de las sociedades modernas. " Yo he visto las mas grandes nacio- " nes envueltas de un extremo al otro " en una inmensa red/ de leyes, de re- " glamentos y de ndministracione·s: en " la cumbre de esas naciones he vi3to « á los conduc~ores de los pueblos, los " cuales, para hacer que se movieran « las multitudes, ll0 tenian que hacer " mas que una seña: del fondo de su « palacio debian solam.ente toe.ar con « su dedo el mas pequeño resorte pa- " ra ver én un instante mil otros re- « sortes, que obedientes y dóciles lle- " varan su voluntad -á millones de hom- " bres pronte>s ,á responder: «Hénos a- " qní.» Y al ver que estos mecilnis- " mos tan poderosos para \a sa.lud, po- " diau serlo aun mas para la ruina, me " he puesto a temblar, y he dicho: ¡~y " de los pueblos sin virt\}d! ¡ay de las " naciones, que preparadas por su de• « cadencia moral para las baj~zns de « la esclavitud, hallaren para m¡1ndar- " las cierta clase de hombres que me- " recen tener por jefes los pue_blos « desheredados de la virtud! Porque, « cuando á la luz de In razon y de lét " hi:-toria me he pregnnt,~do, de qué pueden se~vir en pueblos sin Progre~ " so moral esos perfeccionamientos del « mecanismo social, y lo que nos pro- « mete•1 esas naciones tan ardorosas pa- " ra el perfeccionamiento de. las insti- " luciones y tan desdeñosas de la per- " feccion de los hombres, totlo ha res- " pondítlo: «Decadencia,» Y cuando he " pre~untado, qué debe resultar tarde " ó temprano de los prodijios de noes- " tro genio político y i-ocial sin nues- " tras virtudes morales, todo ha res- " pondido: «La ruina.• Sí, Progreso en « In vida moral, ó decadencia en la vi- " da social: la virtud en los hombres, « ó la ruiua en la!:' sociedades; es lo Ú· « uieo que hai para escojer.» Aunque fastidie á U., amigo mio~ voi á hacer una sencilla reflexion respecto de los que llamándose· eatólicos, pero ignoraodo completamente lo que es el catolicismo,. defi enden vi"ribus et arrnis la superio- · ridad de la ley Civ'l.l sobre la Canó- , nica respecto de disciplina eclesiástica. La disciplina eclesiástica, como U. no ignora, es la coleccion lle leyes dadas por la Iglesin, lan lo para

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