La Iglesia puneña : órgano del gobierno ecleseástico de esta diocesis/Título posterior : La Iglesia Puneña periódico semanal. órgano ofial del gobierno eclesiástico de la diocesis(desde N°37)/Título posterior: La Iglesia puneña: publicación eventual. órgano de dcoumentos, doctria y hechos (desde n°180) - Año Nº1-18,/Nº19 Ene 12/Año 2-Nº2/Año 1,Nº3/Año II-Nº 23-51/Año III Nº52-79/AñoIV Nº 80-99/100-116/ Año V-117-136/Año VI 137-148/Año VI Nº149-172/Año VII-Nº175-184

LA IGLESIA PUN~ÑA. iiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii~----------------iiiiii-----.,¡¡¡¡¡¡..., ---..:z.-.;..,_,.,._,,..,.._,.,;;-----------m•;;;,.,:;.;.;~~~-----¡¡;;·;;.;,--mrn,--_-;,;,,,;;;;;;¡¡¡;;;;¡;¡¡¡¡¡;;;;;;;,__;:;;; '8 -2.....,.......,... r ·zm,es11'.H·teze:nn - .:a remos ya a los principes ID; Y.A NO NOS ESCUCHAN dirémosles:-s.wumrws. Ahora bie:; cuando vean al Pontífice Romano, al Padre comun de los fieles, al Vicario de Jesucristo, á un anciano achacoso y enfermo, marchar a la guerra, quizas tendrán alguna vergüenz_a de quedar inmobles en sus casas; quizas tomarán sus armas para vengar por fin los ataques de la_ rel igion oprimida• La carrera en que nos empeñarnos, es, sin duda, peligrosn, JlO nos la disimulamos, Pero no iremos solos aJ enemigo; tendremos para secundarnos el poder marítimo de Venecia, los armamentos de los demas Estados de ltália, al Duq11e de Borgotía J á sus .,-alientes caballeros. ~liéntras que los Hú11garos J los P0lacos atacarán al Norte, al lHedíodia, ]a tireeia rebelada nos tenderá la mano. Alb.anues, Servios, l:pirotas, aguardan con impaciencia la hora de alzar _la bandera de la independencia. Eu Asia, el :i.an de Carmauia J lodos los Musulr»anes que aborrecen cou justicia la dorninacion Otomana, se cou,ertirán en aa:it.iliares nuestros.» El sencillo n1sgo histórico que acabamos de copiaros, re,ela uada ménos que la epopeya magnífica del Pontificado en la tPocit de las cruzildns: de esu época en la que los sucesores de Pedro fueroa los unicos ul ,adores de la -.erdade,a civilincion Cristiana. ¡Cuánto sentimos no poder citaros pasages especiales de es\a historia. Yerdaderamente sublime, redactada, entre otro~, por lUr. l\Iichaud! Os recomendamos, hijos carísimos, su lcct.nra, porque en ella encontraréis, de un lado el anhelo de los Romanos Pontífices por sal,ar á los cristi11nos de todo el orbe de la cruel cimitarrn del Musulman: de esa cimitarra, símbolo de la funza bruta, y por lo mismo de la barbarie; J de otro, notaréis el número sin número de contradiccione!!, de angustias, de amargurus que han tenido que deborar los Papas al emprender esta obra tan grandiosa. ¡Oh! siempre e1 Pontificado ha tenido que reali:iar el bien sobre la tierra, otrn,esando por tribulaciones mil; cada Po11tífice ha podido repetir con tod1t eiactitud, dirigiéndose á los fieles, estas palabras de San Pablo: Os pido que 110 desmayéis en mis tribulaciones por vosotros, porque estas constihcyen vuestra gloria.-Peto 11e deFcialis, in tribulationibus meis pro vobis qure.esl gloria vestra. Asi, carísimos hijos y cooperadores nuestros en el desempefio dél cargo pastoral, os exortamos <le lo íntimo de nuestra alma, pnra que, si bien debais gloriaro:.. en las tribulaciones que actualmente sufre nuestro Padre comun, porque ell11s cow,tituycn nuestra gloria como 8acerdotes; e:-;o no obstant~. debéis tambien recordar que en vuestra condicion de ~finistros dd Señor, á nadie obliga mas que á vosotros lit oracíon asíduaJ la- plegaria feniente, pnra que Dios intervenga con su poder iufinito á fin de conjurar la pr l•se11te tempestad. Arrebatar de manos del Papa el poder temporal de sus Estados, es arrebatar de manos de los pastores el cayado que le sirve para guiar á los fieles por el camino que conduce á la vida eterna. Consideradlo bien, lujos carísimos.-¿Qué es un Pastor sin capdo, es decir sin la libertad necesaria para ejercer sus funcioues sagradas cu beneficio de los rmeblos? Sabemos, segun las p;dabras del Salvador, que hai pastores merce11arios, y que de ese mímero son todos aquellos que gustan mas de escuchar los mandatos y la.:S inspiraciones de los Soberanos temporales, que las órdenes y los consejos de la Santa ~ede. ¡Desgraciados! Su plan -es bien conocido, quieren medrará todo trance, quieren cou eguir por osalto honores y bienes tem pornles, sin tener en tuent~ la alta dignidad. del Sacer-. docio, ni la herid.a profunda que in_!ieren ñ la Iglesia nuestra ~ladre. -iso seais ele este número, hijos mui rmados. Antes bien: prote~tad, cu.ntra la bárbara e injusta invasion de los Estados I Pontificios, Ter,ificada a· merito Je las uspiraciones de una política mi n y m zquina. Escuchad, para que cobréis may r ánimo, el acento dolorido quf! resuena eu todos los puntos del mundo Ciüólico, la queja profunda ron que sacerdotes y fieles ma11ifiestan su índignacil)11, p•H los atropellos verifictldos recientemente con Nuestro Santísimo Padre. Leed la protesta enérgica que acab¡1 de hacer nuestro llu ·lrisimo lHetropplitano en unio11 de su Cabildo y de su cler<t todo, y que esto sirva de ejemplo para proceder, como conviene que procecáii en las actuales circuustancias. Eut~e ta11to, os encargamos que exortéis u<stros pueblos, ó a los fiele¡;; q se hallen cerca de vosotros, e oren sin descansu por el ac_ icnero del Vaticauo, contribualguna limosna, por pequeüa ara socorrerle en sus nccesiCon tal intento, disponemos Jo si- _;uíente. Se hara en tod11s las parrnquias de nuestra Diócesis un no,·enario e11 hotior de l1t lnmaculad11 Co11cepcion de Marfa. Sa11tísim·1; á l1t ~fisa seguirá la redtacion de la letauia Laut'ctaoa. Todos los sacerdotes de uuestra Diócesis redt11rfo en la ~Jis~, miéntr~s duren las tribul11cioncs de Nuestro Santí . imo Padre, la or~cio11 Deus onrni1u1¡ /ideli1¿m; y al terminH el Santo Sacrificio, siu despJjarr;e de las sagradas ve..,tiduras, rezarán con el pueblo, d"~ rodillas, al pie de li últim~ grada del alt.tr, tres Padre-nuestros y A ve-maria por la salud y füerta,l de Nuestro Sautí imo Padre. A;í lo mandamos y así qneremos que se higa, otorgando, tanto á los sacerdotes ~omo A los fieles que sean exactos en el cumplimiento de esta nuestra ordentcion, 40 dias de Indulgencias, pot' cadt uno de los actos suprudichos. [ada en nuestro Palacio l~piscopal de San Cárlos de Puno, firmada por nuestra mano, sellada con el sello de nuestra; armas y refremlada por nuestro jnfra,crito Prosecretario de Cámara y Gobierno, á los nueve dins del mes de Ju1 io del aüo del Seiior, de 187 l. ·JUAN A~Il3IWSIO, Obispo de Pu110-(firmado.) ?or mandato de S. S. lltma. el Obispo, mí señor. M. Federico Otamendi. 1 ' Pro-secretario- (Firmado.) ífiíííi'4Si. w ~o~ el Dn:clor Don elt1au Am-atro@lo Ji5uerta, tml" hi ¡;ra('la dot.~ ~•Qo§ y de .tl:.a l!ia.nta !!:Jede ~ pu"'tóH<'a, Obií,po de Puno, etc. A NUE<;TIIOS A'\HDOS HIJOS LOS IH.lHTANTES DE Pm10, S,LuD Y PAz fN Nut:sTilO 8E:tií01l JESQ'C{USTO. Respondit Jesus: Regnum mewn -non cst de hoc mundo. Si t:,: hoc mundo e.sset regnuin meum, t1r.i11istf'Í rnei i'i,t,.-q,¿e desertarl'Ttt ut non traderet Jud~1:s; u1u1c aulem regmmt meum non est hinc. Respondió Jesus: Mi rei· no 110 es de este mundo. Si de e.ite mundo fuera mí reino, mis w:1i11istro1o sin duda peleuíau para que JO 110 fuerit eutreg~do Á los judíos; mas ahora. mi reino no es de aquí. (San Juan c~p. t8 V. 36.) Carísimos hijos: El Papado, de tres siglos á esta parte, viene sie11do el blanco de los tiros de la impiedad: u11tural era que así fuese des<le que los sucesores de Pedro simbolizau el principio de unidad que <lá Yida & la Jf{le ia Católica y con ella á las sociedades todas. 1Jespues de las ridículas peroratas ael protesla•1tismo y sus adepto~ rclati,·ameute a loi abu- ~os del Po11tiíicado en la edad rlledia, cuando Jª p.ua gloria de la actual ~iviliiacion, léjos de ser condenada es~ cpoC.t como retrógrada J de ser auatematizados los Papas como autores de lit lipnía y <lel despotismo, son ap~~cindo!1 sus ~ctos como otras tantas pt'uebas del heroísmo de u11 cornou pastoral; hoi se le ¡11 e leude coml.rnlil' de u11 modo mas l'idíeulo y mas iudigno, si11 tener en cuenta que el Papil es el padre de todos los fieles que componen lo que se llama lglesia Católica; de esta Iglesia contra la cual jamas prei;alecerán las p1M!rlcts del infierno. Los jmpios modernos han reunido hoi todos sus poderes en Víctor Manuel, y por cierto q' no les ha faltado lino al elegirle; solo que esta clecciou se halla en aeuerdo con )a jenui11a civilizacion y el Yet·dadcro progreso, diviuidades que tanto se preconizan en nuestros dias. Desde lueg-o, y sin enlrat en la esposicion de los actos gubernativos del titulado lley de ltália, cuyo reino data de la célebre revolncion <lcl 48. i11 ocuparnos del violento despojo del soberi.i 1111 de N"á¡1oles, y de mil ·." mil atropellos .Y violaciones hecha,;; ii los principios de justicia, ¿cómo podrá aceptarse con ánimo tranquilo el iusole11te Hlldalajc ron que él y sus adeptos se han apoderado de Roma? ¡Cobardes! Esperaron á que las tropas frauce~as abandonasen la capital del m1111do, para consu1nar su tan suspirauo proyecto! l\Ias ¿con qué intento~? ¿cuáles serán los resultados de semejante atropello de todo derecho, de toda doctrina moral, de toda teoría jurídica? ¿qué razones pueden aleg-ar para justrncar la i11va5ion de los Estados Pontificios? Hijos cadsimos: con la mano puesta sobre 11uestro corazon, os asegurarnos que al escribir esta 11ueslrr1 pastoral, no somos impulsados por odios 111 pasiones mezq111nas. A nadie odiamos porque jamas hemos abrig-ado en nuestro pecho un afecto tan detestable, pero sí, heridos en lo que amamos mas que nuestros iutereses temporales, mils que nuestra vida, no podemos mirar con indiferencia, los ultrajes que se hacen á la catedra de Pedro, ni ménos el cínico descaro con que se la despoja de sus derechos al dominio temporal de sus Estados. Entre la invasion verificada por los bárbaros del 1 orle en el siglo YJI(, y la qne acíit,a de raclicarse por Víctor 1Ua11ilul J sus ta ueridos italianos) optamos por la pr· era: aquella fué hecha, no por hijo o por estraüos; e verificó, no con intento~ anti-relijiosus, si110 tcmporules, brutales si se quiere; y léjos de producir un mal pura los invasores, se realizó en f,~vor de ellos el mayor de los bieucs. porque fueron catequizados )' couquistados para el cris- • ·tia11i.,1110. ¡Ya se vé! pobres bilrbaros! Hijos de Dios como 11osotros, tenian todu,; los resabio-; del pecado orijinal, sin que hubiese sonado p11ra ellos todt1via la hora del c11mplimie11to de estas palabn,..; profética~: úi omnem terram exhi.bit s011us ef!lrttm, et in /i11e3 orbú terree 'Jerba, eoru11i. La ru:a ·carlovingiana, comprendiendo la necesidad absoluta que babia de establecer el Papado sobre un trono temµoral, para que así fuese mas respetada su autoridad espiritual por esas ordas de salvajes que todnia comenzabau í iniciarse en los primero~ principios de la civilizacio'u; esi. raza, volvemos a. decir, de Pipiuo y Cario l'\'laguo, que comprendieudo mejor que nuestros moderno.; y tan uudito3 publici!\tas la necesidad indis¡)ensal.,le, (p<frque surje de la naturaleza misma de la~ sociedndes} de respetar a la autorilfad de la Iglesia, para que asf y {rnic;.4rneote a~i sea res• petada la autortdi,d política; esta raza, repetimo!J por -..tz tercera, foé la que despues de peripcci,•s mtl, llevó tí cabo la instituciou sóli<l11, eníi11e11tcme11te social y justa del poder temporal del Papado. Sólitin, sí, porqne &u fu11damento se e11cue11tra cu ht naturaleza J orgaoizacion de los pueblos confiados á su gouierno; eminenten\enle social, rorque sinió para da1· el Rolpe de muerte á lo:s restos <lel bárbaro despotismo qrle aun ofrecían l,)s hijos de Atila y Gencerico; fundada en principios de. justicia tau 116bles, tan positivos, que cc;rn toda seguridad podeis retar, hijos carísimos, ¡'t los modcruos filá11tropos pnra que os citen un solo hecho histórico relalivo á la fundacion y d.esarrollo de los imperios, de las monarquías y aun de las repúblicas, que ofrezca para sus gobieruos títulos mas legales y mas justos. Y bien: cuando el trono temporal del Pontificado se encuentra sostenido sobre tan sólidos como lcµ-;1~es fundamentos; cuau<lo esé trono sirve hoi de asiento á la ,rajestad soberana que rije los destinos espirituales del mundo, trabaja11do por asimilarse á todas las naciones, por atr,wrlas hácia sí para beudecirlas, para r:-a11tificarla's y salvarlas ¿qué inte,itau loi- invasores de este tro110 tres veces ver,crable, de este cetro colocado eu la 1tli1110 de los Pontífices, no por cuatro mi,;erables dema~ogos, ni ménos por la grita deatempladil de un populacho ignorante, sino por la v0luntad bastante csplícita de la Providencia'? Ah! lo cornpre11demos, y hoi mas que ntrncaJ desde que observamos In bárbara conducta de esa turba de sayo. nes, de escribas y fariseos de nuevo cuI1o, que al npresar al justo del Vaticano, al humilde y manso Pio IX, solo se han ocupado del saqueo grotesco, de la persecucion á los sacerdotes, de la clausura de los conventos, de la laicalizacion de la ensrüunza, levantando á las alturas del majbterio á hombres sin fé, sin corazon, y por lo mismo sin ciencia verdadera. . He aq~í lo que actualmente pasaJ hiJos cans1mos, en la Capital del orbe Católico. ¿Y cuáles serán los resultados de tan horrendo cataclismo? Desde I uego, con el hecho de la invasion de noma, á guisa de conquista; pero de conquista salvaje, queclan atropellados y conculc~dos todos los principios del derecho de jente:3; queda amenazada la independencia de todos los Estados, y, lo que todavia es mas grave, la libertad relijiosa; {}SU santa libertad por la

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