estas apartadas region es , y para estimularnos al bien v co11furtar nuestras almas afligidas, oto~·,,aduos vuestra bendicion apostóli ca p;ra no::.otros, para n~estras familias, para uuestra Hepúbl1ca y su gobierno. Lima, Muyo de 1871. Besan Jos piés de Vuestra Santidad 'Vuestros afectísimos y humildes hijos. Nicolás Piérola; Jorge Loayza; Manuel Santa María; Jcraucisco Canseco, Vicepresidente de la Hepublica; Juan i\lariano Cosio, Vocal de la Excma. Corte Suprema de Justicia; l\lanuel B. Cisneros, Vocal de la Corte Suprema· Antonio Gutierrez de La-Fue11te, Gn;u i\fariscal; José Rufioo Eche11ique, General; Juan Antonio Pezet, General; ~lanuel 1. Vivauco, General; Felipe Rivas, General; l\fanael de la Guarda, General; Jose Allende, General; Ualtasnr Caravedo, General; Juan Buendia, General· Andrés Segura, General; Petiro l\Ia'riano García, Director de la casa de Moneda; Juan Antonio Torrico, Coronel; José Longoria, Coronel de artillería; Coronel Juan Salaverry, Senador de la Republica; José Piuazo, Coro11el; José Davila Coudemarin, Director general de Correos; Joaquín Gonzalez,Coronel; Juan Fraucisco Sainz, Corond; José Sebastian de Goyeueche, 1\'Ianuel Mendoza y Boza, Domingo Mendoza y Boza, Ignacio Osma, Antonio Joaquín Ramos, Bernardo Roca Garzon, Cón~ul general de los Estados Pontificios; José .l\furo, José Maria de la Puente, D~. Agustiu García, Abogado; José Rafael lzcue, Jefe de la Seccion de Hacienda; Pedro Salmon, Cárlos Guimaraez, Elias Cortez, Juan de Dios Calderon, Antonio Cucalo'O, J ua II Zuloaga, socio de Beneficencia; Josc Joaquín Bohorquez, José Amaocio del Castillo, Manuel de Arrieta, Dr. Juan Bautista A} llon y Osario, José Dávalos, Fiel de la casa de Moneda; Bernardo Roca y Bolo(ia, Luis Roca y Boloña. Por impedimento físico de mi hermano Ignacio Hoca y Boloña, Luis Roca y Bo!oña, José Dohorquez, Norberto I.. Goyena, 11\íaiiano Arredo11do, Felipe Varelu y Valle, R<'jidor municipal; José Maria Varela y Valle, Pedro Ríverar José D. Feruandez, Federico Villarán, José l\Iarquez, J. l\Iariano Fernandez, Agustio de la Puente, Adolfo Chiriboga, Jose Patron, Tadeo 'ferry, Agusti11 Escudero, Jose Moré y Soler, Guillermo Carrillo, Juez del crimen; José Félix García, Director de contabilidad general y crédito en el l\Iiuisterio de Hacienda; Pedro J. Pásara, empicado en el l\Jiuistel'io de Hacienda; l\f.tnuel A. Puente Arnao, Vocal de la Comision departamental de lnstruccíon; José Manuel Tirado, Director del Crédito (jubilado); l\Iauucl ·A . Barinaga, Jefe de Hacienda¡ Guill e rmo Vasquez, Narciso A. Jaramillo, Antouio Pcrez, José F. Zavala, Tomas Leon, Aureliano García, José Hernandez, Braulio Saoua, Toribio Gouzalez La-Rosa, José C. Valencia, José l<'roilan Sanchez, Genaro Gomez lriarte, José Mora, l\Ia11uel Gonzalez, A. Gonzalez La-Rosa, Luis T. Herrera, Marcos M. Idolia, Sauliago Vel<1rde, Lore11zo Lozano, i\lauueJ E. Patron, Dr. Vicente E. Molestina, Abogado; Dr. P. Heruandez Ostolaza, Ab11gado; Paulo l\Iorn,_ Justo JarnQ1illo, Enrique CnJo, Octavl!) Ileyes, José C. l\Inza, l\laximiliuno Alfara, Ignacio Perla, Adolfo Machuca, Arturo Serra110, l\Ianuel Padron, Enrique del Solar, Dr. José ~laria Puente Arnno, Abogado; Manuel Jcsus Marticorena, F. füos, Coronel; Juan Toribio Hener.a, José L. Mo11tes, Aquiles Donayres, Manuel .l. Perla, l\Tanuel Dcccrra, E. Masias, Dr. J. Emilio Roen, Abogado; José Gregorio Hnmirez, francisco Vasquez, Dr. Jua11 l\fnnuel Pancorvo, Abogado; Leopoldo Eransquin, Leo11ard.o Pomar, Pedro M. frins, L11is J. Sovens, Manuel J. Nieto, José Tiufino i\Io11tema_vor, Luis n. Go11zalez Varea, E. García l\fonlerroso, José Ar jirio Victoria, Federico JHalagriJa , Nica11or de la Roca, Coronel; Juau l'í<'pomuce110 VartA IGLESIA PUNEÑA. gas, Juan Gonzalez Hev, Jnnu A11to11io Go11zalez, Pedro J. lzc¡Üterdo de Soria Manuel J. I\larti11ez, Casin)iro 1 , Hur~ tado, Claudio Osa111oeln, lJladi slao Julio :1{o.;pigliosi, juez de prim1~ra Instancia; Jua11 Fra11cisco Pás;1ra Jefe de Seccio11 del l\Iinisterio de Guer:·a y l\Jarinu; Juan llttsquets, Pedro Can~ve<lo Profesor de Derecho; llicarJo Ortiz d; Zevallos, Abog;1do; S. SO)'Cr, Jl q~idor municipal; Juan ~l. Montero y H,>sas, Re~1dor municipal; Melehor T. García, Regidor mu11icipal; fü1f'<1el 3lontnní, Reµ-idor municipal; Dr. I\lattuel Antonio Colm111a1·es1 Coronel A11lo11io (l;¡zo, Coronel Juan Francisco de Eli.zalde, Andrés Uey, Juan Bautista Brytin, J. F. Pueufu, Emilio Pierola, fü,1rillor ni1111icipal; Hoque de los Heros, itanuel falcon, Coronel Francisco Leon \'i ctor ia, Nicol9s Farit\a, Allrn11 Tern, José Hodamo /1te, Mrnu cl Maria P.oman, Toribio Lqrrea, Juan Pastor Sevilla, Caspar Avasolo y Uibarri, Manuel Gnrcia ~Ioreno. Frny Luis Iliclí, Comi•rnrio general de la Tierra Santa; José . Hanuel G. y García, Ju111 de Lorenzo, Pre,dútero José Antonio Villon, JMé ~r. Tordova, Antonjo Bravo, Juan franci .,:;co Ham.os, :arauuel S. Vargas, Benito Gil, José Balaguer, Dom 11!:("0 Lcrs, José Maria Eguren, Manuel P. C.arzon, Hanuel J. de Abril, l\Ianml Pcrez, foalian Corottcl, Jose l\Carin Alvarndo, ~fanuel C. de la Torre, Andrl'.s G. Montes, Gaspar Winder, José Jan é , Eusebio J~st rada, cléri~o; NicolM Sainz l\Ionrov, José Patron, José B1ailio No riega,· José Maria Vareta, Simo1 Patron, Lorenzo l\íartinez, 1\Iigu el Pa rncisco Aljovin, José E. Diez, \\fario Herrera, Abogado; 'l'codosio Herrera, Pedro Bernalcs, miembro de la Comi,ion Permaneute; .Jo~é Rufino Ramirez , José Saray, Lucas Cueto Nieve. CAPITULO 11. § H. El hombre de Estado. l\lc t ie mbla la pluma entre los <ledos. Enfreme de mí tc11g,i ú 11r1 ser cuyo estudie presc,1ta difiwltade;,; de tal ~é11cro, qne no me JUZl,!O cou fuerza suficie11b para dominarlas. Quiiiera caer sobre e,a artimaña terrible ::o rno el águila cae :;obre la serpie11tE: 1 quisiera <.l estrozarla co11 el pico de mi pluma; pero temo ser yo el desl.rw1do. ¿N o he de tembl i1r? Yco que nada ha pulido librnr!--e de la fria crueldad tie cs1 elcµ-a nt e y sibarítica fiera que lrn vmit.!o á se ntars li sobre las nü11a!'\ de ln Europa crbtiaun, despues que las g·andes torm eufas revol ucionarias derri barn u altares y tronos. E1-,1 fiera cugeudró los tigres del 93: dcsa1meció cu el momento de L1 catástrofe; pe ro cuando todo quedó en sile ncio, y Jos tigreRse ahog¡¡ron en su propia sangre, y la s píe<l íilS del edificio socínl estnban csparciJa1, por el suelo como un puf1ndo de trigo que se sitmbrn, ella, la fiera, volvió a asomar m cahcza sntánica, y, nprovecliándosc de la soledad, se hizo duefia del campo desil'rlO _v de las piedras esparcida,, y ctiltivó el campo ú su gusto, y reconstruyó el edificio á su ma11 cn1, ¿Qúién es, me pregn11tais? Tiene diversos nomb res. Llún1a se unas V<'ces el rhc lrinario, otrns el mocleradu, otras el c,rnscrvador; pc1·0 s1emp1·e, y en to- <la:=. parles, él se llama á sí mismo el hombl'e de Estado. Ya veis que 110 me falta razon para tcm!Jlnr. ¿().uién· no tiembla al encontrnsc cou lu dulce miUJdn y severo conti11e11te de ese person,1je de cuya ma110 parten tollas las tormeutas, como de la mano de Júpiter, y rnyos pies se complact'n en andar sobre las minas y la saugrc? ¡El hombre de Estado! ¡El hombre de inlcligencia per:;picua, de helado corazon, de rígido porte )' de concieucia podrida! Hé aquí el grau revolucionario de las socieda!..les modernas; el corruptor rnas poderoso y terrible de la Europa cristiana. El acabó con la monarquia de J.uis X\'J: él socuvó el tro110 de Luis XVIH, que se hizo pedHzos entre las manos del ho11raJi:-1imo Carlos X: él desató en Espalia los vienlos rcrnlucio11aríos y legalizo las i11iq11idHdes, é hizo ín~oste11ibles a María Cristi11a y á Espartero, y ha concluido d<•ja11do caer en uu abi smo de cie110 la 1_~urona burl '-'.sca de Dofüt faabcl 11. Soberbio y orgulloso como Snntanás, mira de nito a baj<, á los holllbres de fe :;iuccra J profunda que no conocen ui quieren couocer, para llegar al fin de sus 11obles propósit0s, mas camiuo que el camio recto. Como las sibilas, habla siempre en to110 seutenrio~o J ambiguo, dando y quitando sucesivamente la rnzon á sus co11trarios de u110 y otro estremo. Parece juez infalible de todas las controversias, porque sabe quedarse en medio de dos opinioues que se coutrndícen. De sns lnbios salen siemp1·e palabras fundam entales: órdcu, autoridad, prude, ite libertad, moralidad, etc. Pero el órde11 del hombre de Estado es el silencio de los sepul1•ros, no el sile11cio de la vida que trabaja siu tregua: la autoridad er,; la fuerza bruta; la prudente libertaci, la holgur11 de los mas peruiciosos errores en el órdcn religioso y filosó fico, y In estrechez de la cc•11sura de los actos mi1iisteriulcs y <le las persvnas de los miuisl!'os: In mornli<lad es In hipoc resía. El su1111m1m de l sab,·r e11 el horubrn de Est1'do, en el dortrinario, consiste en coueiliar torios los elementos, bue11os y malos, que se agitan cu la sociecJad. Akjun<lro corli1ba•1os nudos. El hombre de 1•>,taJo, semejante á los químicos, combi11a sustancias para resolver probll'lllíll',. En vez de cortar los 11u- <lo~, los po11e en relacion unos con otros, seguro de que han de desatarse recí proc11mc11te. füte si,;tema ha enrcdildo los uudos políticos de Europa de tal modo, que el pu.cl,lo soc ialista es tal vez ya el único Alt•jand ro posible. l\'uestro hombre snelc ser illStrnido, elocuc11t«~ y agudo. S,il,e de t " do, lo preci so para deshonrarlo todn" lrncerlo servirá Sil intc11to. En 1eli~io11, cnnoce Jo3 dPbercs de la lglc~ia; pero ja1~1ils con~)e sus derechos. E11 moral po líttca, e~ta seguro de que los p11cl1fn5 debeu obetlecer; pero i,gnorn q11 c los goberuautes no pueden ma11dur el mi1L Su elocueucin es fria y aufibológica cuan_do cspotte principios de gobierno; apns1011ada, violeuta J cruel cuaodo ataca á u11 adversario débil. Su agudeza es el tesoro que guarda para los ca_sos ?e apuro, esto eR, para cuando esta alepdo del poder. Eutonces, el hombre de la suprema inteli- . gen_cia, el homl.ire de Estado que parectn tener en el dedo meüique los desti110s del género humano, 110 se desdeña, siempre, por supuesto, l.rnjo el velo del anónimo, de emplear' el arma de la sátira, redactando,_pcqueños periódicos de plnzuel.i. Sus plan<'S de gobierno se reducen á co11tc11er el ím petu revoluci ou arío, lo bastante para que no se desborde ,~¡ _sea, como el Nilo á los campos de Lg1pt.o, saludnble J ¡m,vechoso á la socie<la_<l indil'c_renle ó descuidildn; y a la ,·ez a dar nendu n aquel ímpetu, lo suficiente para que vaya echando tnle~ raices el árbol de la rcvl11cien, qu-e luego no ¡.,uedan ser fácilmente arrancadas. Conforme es su vida política,. así es su vida pri \!arla. Celoso de las como... didade:=.; necesitado de grandes rique, zas pal'a satisfaer sus gustos esquisitos; incapaz de resislir el ug11ijo11 de las pasiones, nuestro horn bre de Estado pa~a su vitla eulre festines y bucauales. Por lo conrnn deteiita el escándaJo, y pone particular cmreño en que se le crea hombre de costumbres morigeradas. Y esto en él 110 i>s hipocresía precisil mPnte. si110' cálculo. Teme perder la autoridad pt1blica11do sus flaquews,. y 110 quiere dar, con la _revelacíou cle sus crirnencs, armas poderosas a sus; enemigos. Así que snele ir á misa cari todos los domi11gos, y cump,lir con parroquia la maJor parte de los años, é iudefecti_, blem_e11le el aiío en que ha aba11don·a~ do a su querida y no ha te1:ido oca-- siou de tomar otra. E11 este punto de moralid11d, el tipo que estamos bosquejando uo puede comµararsc co·n ni nguuo. Generalmente se casa tarde·, y despues de haber gastado su existenda y perdido su corazo11 en las encrucijadas del ,icio. Concluye por hacer, como hoy se dice, un matrimoniojde co11ve11iencia. Se eulaza con uua nristócrata de sangre ó de dinero. Prefiere esta última co11dicim1. Dcspues de casado, cuando ya es un hombre de verdadera importancia y comienza á adquirir talla política, y., sobre todo, cuando llega a formar parte dé un ministerio conservador, por supuesto, se dedica á las aventuras se• cretas, á los amores de las grandes cortesanas, en cu_yo sostén gasta los millone:; qnc roba al Estado ó á sus pro~ píos hijos. Suele tener e:.pecial predí1eccion por· las l,Jailari11as, y entre estas por las dei teatro de la Opera. ¡Oh! el teatro de la Opera es el teatro de sus incomparableg ·delicias .. Y ya veis cómo divide el tiempo nuestro hérco. Algunas horas en el Ministerio, algunas horas eu el Pnrlame11to, y al¡_.{unas horas en el cuarto de su manceba. En PI ministerio pro• cura por la prosperidad de la patria y por la de :m IJolsillo: en el Parlamentodefiende el prestigio del poder y la- moralidad de la adm i11istraciou: e11 el cuarto de la manee: :, 1 discurre prnfuudamentc sobre la belleza de las gasas y el mérito de las pirne,tas. ¿Puede dnrse vicia ma;,; ordt;11atia y mas éouservadora? Es una transaccion viviente; es la conciliacíon pcr:.ouificada: Transige cou la fe oyendo misa .1 confesando alguna vez: transige con In flaqueza humana mt111teniendo uuíl ó mas queridas: trnu• síge con la autoridad u.;ando con fre .. cuencia de los estados de $ilio: tra·nsigc con la libertad tolera,,do y prot ejiendo la e11set1a11za de filosofías racionalistas. Y de este modo ingeniosísimo coneilia el espíritu con la carue, y la autoridad con la libertad. Co11 lo que 110 h,1 transigjdo nunca, con lo que 110 puede transig.ir su espíritu mezquino y egoista, es con la- iutr1111sigc11cia de la verdad. ¿Qué mas hn de pedirse á nn lwmbre de Estacio? ¿Que sea hombre de bie11? ¡Oh! si tal pides, cierra el libro, amable lector. Olvidas que estoy presentándote los tipos que el demonio, ha formado con el cieno liberal. ( Contfr1,itará). Imprenta «LA IGLESIA PUNEÑA~ DB !11.UUA.JW C. MAl\TIHZ.
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