La Iglesia puneña : órgano del gobierno ecleseástico de esta diocesis/Título posterior : La Iglesia Puneña periódico semanal. órgano ofial del gobierno eclesiástico de la diocesis(desde N°37)/Título posterior: La Iglesia puneña: publicación eventual. órgano de dcoumentos, doctria y hechos (desde n°180) - Año Nº1-18,/Nº19 Ene 12/Año 2-Nº2/Año 1,Nº3/Año II-Nº 23-51/Año III Nº52-79/AñoIV Nº 80-99/100-116/ Año V-117-136/Año VI 137-148/Año VI Nº149-172/Año VII-Nº175-184

AÑO V, LA IGLESIA PUNEÑA. l'1rno, Julli_c, r; de 1871. Penetremos por un momento á los palacios de los polenta<los y juzguemos imparcialmente el Joloroso con traste qne existe en lre los que los habitan y los pobres que los rodean. Por una parte se nota el luj,o, el fausto y la magnificencia oste11 Lada hasta la exageraciou; ingentes suma5 empleadas en adornos supétfluos y en la conservacion de muchedumbre de animales que solo sirven para osten Lar la vanidad estúpida y nécia de sus moradores y el sul Lánico despotismo ejercido con el comun de los individuos,. despotismo fundado precisamente en aquellos graciosos dones recibidos de Dios, ' no para imprimir un earácter de superioridad, sino para hacerlos servir- en biep. de lo humanidad dolieute; y por otra, se deja ver el cuadro tan terrible y desgarrador que presenta la indigencia; .,_cual un otro mm:o rodean · los p¡;ilaeios seres racionales láoguiq.os y agonizautes d~ hambre, envidíando la suerte del mas inmundo de los anirnales que existen dentro, llen<:>s de rabia . y ·desesperacion al ver que se les arrebata un derecho concedido por· el mismo aulor de la oaLuralez~, negándoseles el poder satisfacer sus necesidades con el despreciable resto que estos animales dejan. Mantenidos los hombres en la mas · grosera ignorancia <;le los primeros rudimentos de nuestra fé, considerados como viles iustrumen tos ejerci1los en bien de esa 1·aza privilegiada, ó á lo mas, cowo cualquier otro- animal irracional cuyo Lrabajo hay derecho para esplolarlo r,n favor de sus intereses, uaLural es que no tengan ellos aspiracion ninguua húcia una vida mejor; que 110 se-- pau lo que es d.el mortal despues del tiempo y pasados los dinteles de la Ete.·I'llidad, y que ignoren- aun la grandeza de ·su ser y su propia naturaleza. E-n efecto, solo suponiP,ndo este monstruoso estado de abyeccion que en las· falas Británicas es un hecho, pueden concebirse como realizables los hechos que allí pasan, y de los que el Támesis, día por .día, momento por momento, nos atestigua con Tos suicidíos que se perpetran ocasionados unica y ex.clusivamen-_ te por los mobivos que llevamos apuntados. Porque· solo en estas PUNO, JUNIO 5 DE 1871. ♦ 5'ttt untñtt. PERIODICO SEMANAL. ORGANO OFICIAL DEL GOBIERNO ECLESIASTICO DE LA 01bcEus. 1 condiciones podrá un hombre considerar el suicidio como el termino de ~us sufrimientos, sin tener encuenta que es el principio de otros iufbilamenle mayores. Solo enló~ces podrá c.onsi'derársele como el úl Uimo término de . una existencia la1~ desgraciada y hasta maldita para él. En fin, solo este es el medio adaptable para esplicar las atP.rrantes blasfemias que pronuncian coutra Dios, al' ver que han sido colocados en un estado tan miserabl e, si n fijarse que la reforma, esa re!Jeneraclora doctrina que Yino, segun elfo, á desarraigar abuso~, es la autora rxclusiva de su desgracia. La caridad fué herida tambien de muer Le' por el PtotesLan lismo; creyéndola un abuso la sostituyó por la fil.rnlropía qne segun el sentir <le un escrito{ coc.lemporán~o e~ su 1~wneda jal~a, y esta sos ti tuc10n d16 por resultado la desaoaricion de toclo sentimie11to de am~r genuino {:L la humanidad. El pauperismo se sicruió iumediaLamente hasta tal punto que, puede decirse con verdad, qne en ning.una parle del globo se ostenta en tan grande escala. Pero co - mo no era posible, segun las ideas tilan Lrópi ras, sopor lar. el ruPgo del mendigo al pedir una limosna, que en el lenguaje católico no im porla otra cosa que una✓ tremenda reconvencion por la folla del cúmplimient? de los debPres que impone la candad á aquellos que poseen bienes de fortuna, preciso era separarlos de los <lemas; para lo que se eslalJleció un barrio especial donde son retojidos todos los pobres. Mas esta n:iedida no ha destruido el pauper1smo; no, solo ha tenido y tiene por· objeto quitar á esa clase privilegiada ,~l iugrato espectáculo que presentan los harapos míen trns que á los pobres se les p'riva del último recurso que les quPdaba para conservar su exisleJJeÍ,{y \"'esbr su desnudez;-el pedi'?· itna lú1~osna por amor de _D,ios. Des p?es de esto fácil es esp]icarse la feroc1dad con que estos se· p1:eseri tan y los alentados que cometen_ con aquellos que," mas por espír~tu de curiosidad que por el de caridad, van á verlos .. Estos son los resultados de las máximas morales protesta e Les; estos los bienes que ella ha producido, y estos los medios que emplea para civilizar á la humanidad y destruir los abusos que la hacían vejetar en el estat"!' quo. Hes de H~rla. DescriJJcion de las distribuciones religiosas qw: ha-n tenido lugar en la Ig /~sú1, Caledral de Puno, en obsequio · de la Vírgen S<tntisima. 1 Por vez tercera se ha celebJdo en Puno el florido l\Ies de María, cfn santo entusiasmo podernos decir ul mundo católico: nosotros tambien som~s hijos de la V1rge11 Santísima y 110s gl 1_riamos de co~fcsarlo; nosolros lambien 5i1bemos apreciar lo que vale para un p~cblo el culto de la Madre · de D1·os, . y ccnpreud emo.;; que al honrarla no solo I s<Yrnos gratos, si110 que damos una pru _ba iue~ quivoca de civilizacion, pero II de esa civilizacion que se dice ser de I' ertad, de luces, &, sino de la civilizacon v-et·- c..ladera-de la civilizacion catól ·a·. Hé aquí lo que nos obliga á scribir lige ramente la rompa religiosa desple-· gada en la Iglesia Catedral par solem11izar el ~les de l\foyo del presel} e arfomes eo que, gritos que parten e '~dos• los angulo:; del mundo, proclamaJ1 las virtudes de la Emperai.riz de los Ci .!los. De,- de el l. 0 de l.\Iayo, el temp•11 de la Catedral fué dedicado á hourh I tt la Santísima Vírgen, venerandose la 1,lmaculada Concepcion de la ~Ja<;l re de Dios, cu.rn irnó ge n, colocada sobre un alta·r, parecía ruestu allí para atraer á tqdos los peca dores qne la mirasen con lel'- nura .Y con(inuza de hijos; una me ia lu11a de plata estaba á sus pies; á eredor de la inüigen habiau gracio os ad ornos: sobre su cabeza se hallaba11 oto cados dos angcles que sostenían !Hl diadema improvisada; de sus manos p ndia un papel esc r ito con esta estr fa de ta letanía laure tana: Maria sine abe origina.ti concepta; bajo sus piés se hallaua esta otra: refugútrn peccatorun, y tras el manto de la Vírgen s1) lei1n est.1s otras: salu.s in(irmonrni el refiigi m peccaforurn. Por lo Jemas, el templo se ostentaba en su elegnnte sencillt·z, v la clariua ~l de u11z¡s buji:is bien di .~trib idas hncinn ver un considerable conctrso de devotos de María, quie1H•s oc - paban uu gra11 espacio del iuterior ~l t e-m µlo. Eu las maliana s, á eso de las sie te, n sncerJote ocupaha el púlpito· para la- . cer con el pueb lo el ejercício del i\ s de María-ejercicio breve pcrÓ pia oso, en que se recitaban oraciones vo ales que precedían al tremendo sacr ficio. OespuC'S se celebraba una sa - cantada, durante la cual el melódi 1m dejaba oír sus not as dulces y sentim n. tales; antes del l~\'angelío se e11to111ba r<~gularmeute este verso tan cxpre.s vo de María: Cono. ¡ Oh Virgen sacrosanta, La rnas pura y hermosa, _ Ti¿ Concepcion dichosa, Mi voz ensalzará. ¡Oh cándida azucena Suavísima fragnutc, Y en el primer instante Única pura flor! ¡Oh bellísima aurora, Siempre al orbe delicia Del sol de la justicia Vestida en suma luz! ;Oh luz esplendorosa, Solaz de los mortales, Remedio de los m1tles Del afligido Adam! ¡Oh estrella refulgente, ¡Oh preci"oso ornamento Del alto firmamento, Mis ojos alzo á tí. &. &........ . En las noches despues de rezarse el 'Rosario en honor de la Santísima Virgen, un sacerdote (de entre los varios -€t-1:t-e cou tanto celo han celebrad·o á }Iaría) ha~ia !ª plática sobre el punto de la meditacwn correspondiente á,cada dia; estas pláticas, muchas de las cuales las pronunció el Iltmo. Señor Obispo, no obstan-te Sil enfermedad:, versaron sobre las verdad'es- que mas de ce'.ca tocaban al gran negocio de la salvac1on de nuestras almas. Terminada la plática cantabase la Salve Reg.ina, durante la cual tres ministros con capa pluvial ocupaban la grada del a-ttar de la Vírgen. · . En los últimos días del mes, algunos señores sacerdotes se ocupaban en reconciliar con Dios á las almas q,ue~ contri tas y res u el tas á. camina,r por la escabrosa senda de nuestro destino eterno, se acercaban al sác;-o tribunal de la Penitencin, de donde, como de un maunntial fecundo, manan contínuamente arroyos de gracia santificante. El 31 de ~fayo debia solemnizarse con las vísperas cantadas en honor de ~laríu Inmaculada, y así fué en efecto. Et Venerable Cabildo Eclesiástico las cantó con toda solemuidad. Describir las emociones que en ellas experimenta mas, sobre todo cuando se entonó el him110 Ave Maris Stella, ese himno tan expresivo con que la Iglesia saludá á fa estrella que nos guia en el nrni: bo-rra-sco ..:;o de las pasioucs; describir los sentimientos que desí)ertó en nuestra alma el cántico Magníficat, ese cántico de f.;ratitud y humildad pronunciado por la Madre del Uuigénito; decir todo e'stor es tarea superior á nuestras fuerzas, ptres hai seut irnientos tan _íntimos que la pluma no alcanza á traducirlos . Llegó por fin el anhelado 1. • de Junio, dia que se scüaló para l'a funcion del. convite Eucarístico. Pasaremos las in~ cidc11cias de l Sacrificio para detenernos e11 el momento <le la comu11ion. Esta la administró el Canónigo señor F~rnandez, en defecto del Jltmo. señorObfspo, que por hallarse enfermo no tuvo el const1elo de distribuirla él mismo á sus fieles, como lo habia deseado. Todos los deseos fueron satisfechos, todos los votos se cumplierbu, todos los corazones elevaron á Dios sus súplicas en el instante positivamente envidiable en que Je poseyeron sacramoutalme11te, y todos los lábios se movian para dar gracias á Jesus y l\Iaría, que se dignaron concedernos una mnüana .. do grata y dulce recordacio11. Ahora bien. ¿Quién podrá decirnos lo que sintió el tierno y maternal corazou de l\'Iaríu'? Ella, tan agradecida á cualquiera mauifestaciou del afecto de

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