La Iglesia puneña : órgano del gobierno ecleseástico de esta diocesis/Título posterior : La Iglesia Puneña periódico semanal. órgano ofial del gobierno eclesiástico de la diocesis(desde N°37)/Título posterior: La Iglesia puneña: publicación eventual. órgano de dcoumentos, doctria y hechos (desde n°180) - Año Nº1-18,/Nº19 Ene 12/Año 2-Nº2/Año 1,Nº3/Año II-Nº 23-51/Año III Nº52-79/AñoIV Nº 80-99/100-116/ Año V-117-136/Año VI 137-148/Año VI Nº149-172/Año VII-Nº175-184

Las presentes letras -valdrau solamente por dos años. Querernos que se . preste l'a mismn fé a los facsímiles ó cópias firmadas por un 11otario publico, con el sello de una persona constituida en digoidad eclesiastica, que si se presentaren las mismos letras. Dada en Roma cerca de San Pedro, bajo el anillo del Pescador el dia 28 de febrero de 1871, vigésimo quinto del Pontificado. Por el Señor Cardenal PARA.CCIANI CLARELLI. F. PROFILI, sof;tituto. L. S. INSERCIONES, lllensaje de los Dlputa,1os ~atollcos PRUSIANOS AL .EMPERADOR DE ALEMANIA. Llamamos la atencion de uncstros lectores sobre el siguiente mensaje que 56 diputados católicos de la Cámara prusiana, han dirijido al rey de Prusia hoy emperador de Alemania, rogandole que vuelva por los conculcndos deTechos del Pontífice. La irnpo·rtaucia de este paso no puede desconocerse, y los revolucionarios de 1 talia le consideran de suma gravedad. Dice así el mensaje: Serenismo, potentísimo Emperador y Rey: . «Los infracritos, miembros de la Cámara de diputados de Prusia, se acercan con fiel sumision á vuestra magestad imperial y real, pnra llnmar su soberana atencion sobre el doloroso estado del Padre Santo y de toda la lglesia católica. Nosotros hemos visto que los gloriosos hechos de los ejércitos alemanes aliados, contra las agresiones francesas, han sido utilizados, con dc~precio de todo derecho, por unn 11nciou extranjera, parn l)acer á los católicos la mas intnlerable violencia y el mas doloroso ultraje. Roma, :NUESTnA ROMA, el último reslo de )os Est,1dos de la Iglesia está invadida, el Papa despojado de su temporal dominio, y destruida la mus antigua de las potestades legítimas. , «Nosotros recordamos con gratitud ]as sublimes pnlab11as con lns cuales V. JU., en la apertura de la Dieta de la monarquía en 15 de Noviembre de 1867, prometía solemnemente q• su soberano cuidado se diriµ-ia á asegurnr los derechos de los católicos de Prusia, con la dig11idad é independencia del Jefe supremo de su Iglesia. ¡Señor! Para el Vontificado no hay mas independenda que la soberanía, y solamente eu elll\ está ase{!urada ple11amente su dignidad. Un Papa destronado es siempre uu Papa, desterrado ó prisionero. «En este caso or.urriria lo qne no puede ser i11difere11te á ninguna potencia: la libertad de conciencia de los católicos, que descansa cu la libertad drl P~pa, quedaria esclnva, y la herida mortal causada á sus derechos, toda autoridad sería atacada en su base- J.a naturaleza de las cosas y el te1,timo11io de todos los sábios lo eusefian, la historia lo confirma, y sobre todo-a pesar de las persouns-lo ocurrido en los últimos meses. «Con los sentimientos, con la persuacion y con el d t•seo de los católicos prusianos que nos han elejido, 11osotros te11emos conciencia de q• expresamos los de todos los católicos de Alemania, loíl cuales honr.au en Y. M. ó su protector. l)lazca a V. M. que uno de los primeros actos de la sabiduría y justicia imperial, sea la rcintegracion de ~us derechos y de su libertad. Que el nuevo dia de la paz traiga la reconslitucion del dominio temporal de la Sunta Sede, á la que ya una vez contribuyó con gran prcponderunl:ia vuestro. di~unto progenitor, de ¡donosa memoria; 1'ederico Guillermo lll cu el Congreso de Vieua. LA' IGLESIA PUNEÑA. «La gratitud del mundo católico y de todos los amigos del órden seguira á la franca proclamaciou de este principio. «Con profundo respeto, etc.» (Siguen las firmas de cincuenta y seis diputados católicos de la Cámara pru - sfona.) ---====---- Los norte-americanos y el Papa. El 3 del actual concedió el Papa una nudie.ncia á multitud de forasteros, la ma!or parte norte-americanos no católicos, que se In habiun solicitado. fataba11 estos e11 dos la rgns fil ns, en la grnn sala del Consistorio, cuando ni medio din npareció Su Santidad se~uiZlo de los Cardenales Putrizi. Amat, Barnabo, Guidi, Catt.erini, Bounparte, y varios Obispos y PrelaLlos. Des:Jues que dirigió a cada uno de ;¡quellos afcct.uo:.;as palnbras, el Papa se encnmi11ó al trono y desde lns gracias del mismo pronunció en fra11cés una breve a!ocucio11._ que el Buon Seuzo compeudia e1.1 estos térmi11os. «En el tiempo en qne estnmos debemos pe11$ar muy e,;pecial1J1c11te e11 la pasion de Nuestro Seüor. El murió por todo,, europeos ó americanoíl, hacié11douos á todos iguulmepte parlíc.ipes de los méritos de sus paueciu1ieutos. No hay para él distincion de pueblos. A vosotros, americnnos, concedió el Señor grandes done~, fertilidaJ de suelo, prospe,ridad d,e industria y comercio y un prodigioso incremento en todas las artes útiles á la vida. A vosotros pertenece un te~ritorio inmenso y un espíritu de union que es el secreto de vuestro ¡¡ran poder. Pero hay dones mayores tC1davia. Unce muchos años, leí u1J libro escrito por un irlandés, qne lleva un 11ombre hi~tórico, Tomús Moore, cnvo título crn: Vi~·,, e,, bus:c.a dP. nnn. fü•Ú/ion. Este \·iaje, hacedlo tambieir ,·osotrós: sin atravesar los mo11lcs y los mares. descended á vuestri}s a I mas, examinad, comparad y escoged. Dios os ilumi11ará para que podais discernir y abrnzar la verdadern fé. ttA este fin se diri¡!e la hcndiciou que os voy .á dar: JO la invoco sobre vosotros en el nornhrc del Padre, que es autor de todo bien, en el del Hijo Nuestro ~eñor Jesucristo, por el cual fuimos toJos redimidos, y e11 el del Espíritu :-auto, para que su l~1z os hnga discernir y su fuerza abrazar la verdadera fé." ,\qui todos se 11rrodillaro11 co11mov1- . dos. y el Padre Santo pronunció con voz solemne la fórmula <le la bendicion. Todos se sintieron pfofundamente afectados, y las mns vi va emocion estaba pintada en sus femblantes. Sin duda las hermosas palabras de Pio IX serún gérmen, que fecu11dado por la gracia de Oios dará nuevas y precipsas conquistns ni Catolicismo eq la gran república ameriea11a. Desde luego es m(ltivo de sntisfnccion y esperanza pnra los fieles_, que los extranjeros de todns las 1iac1011es, nu11 los uo ca'tólicos, se sientan at.raidos al Vaticnno por la grandna y Santidad del Papa, al paso que nadie se acuerda, como no sea parn ce1,surr1rlos, de los príncipes del Piamonte y de los usurpadores de Boma. (De «La Socíedad. ») ------ei!ID>~-- LOS LliU~B,U,ES Si~ &1,-UWAIU.• CA~)l'l'ULO H. J. Los Ministros responsable~. Uoa <le las grandes cosas ciel constitucionali;-mo es la rcspcin~abilidad mit1istcria '. . Esta gran <'Osa es dcrivncion Jo"ica de la inviolabilidad del monarca. :";cuuu los nwúcrnos sistem"s parlaº meutario&, el monarca es un personaje que no se equivoca 11 .uncu. De aqu_í _su inviolabilidad. .En cambio, los m1111stros son unos caballeros ,iue se equivocan con muchísima frecuencia. De aquí su responsabilidad. Pre.~cindo por ahora de discurrir sobre la i11violauiliúa<l de los mouarcas liberales. !\las adelante trataremos de esto co11 la debida úeleucio11. Cumple ú mi intento en este capitulo haular solo de la rcspo11sal>ilidau de los ministros. Ante todo, es bien prei;runtar: ¿con qué responde11? Abro la historia del liberalismo e:;pañol; recorr0 u1111 á una todas sus pág111as, que va11 siendo Jª demasiado 11umcroiws, -v leo esta se11cillisirna co11test,1cio11: K.,Con la lcugua.» Esta es una coute,;tacion que dan los hechos. Las llamadas leyes fu11clamerdales ó Constituciones <licc11 que los ministros deben re:;po11dcr con sus personas y haciendas como cualquier otro ciudadano que falla a su del.Jcr. El pueblo, 1r1e11os literato, .aunque mas nrtista que los legisladores, sostie11e que los 111i11i::;trus <.lcbeu responder co11 la cabeza. Soy de la misma opo11io11 qne el pueblo. Pero es el 11l'gro dnño que 110 prevalece 11i . la opiniou Jel puebl? ui In mia. Los ministros respoudeu siempre con la lengua, ruaudo los Parlamentos funcio11a11. Cuando eslilll cerrados, los miui,.,tros 110 rcspo11de11 ni con la · lengua ni con la cabuza. Entonces generalmente responden con el _ sable, cuya.. elocuencia hL'mos con venH.lo en que es la mas per~uasiva que el ,liberalismo COIIO~C. ¿Por qué, pues, se1 dicen respon:.~- bles esos ministros'? Porque la opm;icio11 de las Cámaras tiene ~erecho á petlirles cuenta de sus actos, 1~1\~ta eierto punto. Pero como la opo$101on esta siempre en minorín, y quien ha d"! juzµ-ar á los ministros e.,; la mayoría, resulta que los ministros snlt•11 nl,,..ucltos co11sta11teme11t e; mejor d ieho, quedllll como ej·t·mplares patricios ! rnura(ísi~ mos ciudadano:-:, nunq11e se les haya demoslrildo q11e so11 unos salteadores del Tesoro público. Se les intei·pela con u11 di'scnrso; res• po11c.l-e11 elltls con otro, y aquí terr~i~ia toda la resµonsabilidad de los 11111:tstros respo11si1l>les. Verdad es que suelen dejar el poder; pero esw procede de muchns causas, que á veces en 11ada se rozan cou la responsabilidad ministerial. 'frci11t.n y cinco años há que. rige en Espatia el sistema parla111e11lario. ¿Ct)Ónlos ministros ha hnhido detentadores (k la riqueza pública'? f'O q11isiera calumniar a esos hourados p, trio tas, á esos pobres S<·Iio1·es que e111rarn11 e11 las regio11cs del poder á pié, ~ salier11n e11 carruaje 111ag11ífico. Pero ~i es cierto lo que pregona la voz publica con dato:r. muy curiosos, 110 es la honradez la virlud qtw ma~ ha resplandecido en la mayoría de los go1Jerua11 tes liberales. ¿.-\ cuántos se ha ahorcado? Que yo sepa, á 11ing11110. ¡Tocios hn11 sido mas in violnulcs que los monarcas! Debo decir, sin embargo, en honor de la verdad, que 11lgunos de esos mi11istro.,; se han visto forzados á comer el nmnrgo pan de la emigracion en París ó Ló11dres, gastando, amargamente por supuesto, los lnrµ-os miles de duros que, sin pensar, se llevaron aquellos insignes patrici9s para consolarse de no ver el cielo hermoso de la madre patria. La verdad ante todo. Esas tristes victimas de la injusticia y de la ingratitud de los hombres, qu(l, en vez de arrastrar la saludable cadena del pre1idit1rio, pasean por Europa los resto,;, los mag11ílico8 restos de su pnsada opuleocia, parten el nlma con sos elegiacas lamentaciones, escrita~ en pulidísima prosa, ó tal vez en sonoros versos. De mí sé decir que he llorado á lágrima viva cuando he leido las quejas de dolor de alguno de esoli personajes que suspiraQa por ver el cielo de la patria. ~Comprendo, decin yo para mí, que r¡uieran ver de nuevo el cielo de la patria. -¡Les ha ido tan bien contemplando este cielo, y. sobre todo, clavando las uñas en esta tierra! No se que se haya exigido otro linaje de responsabiHdad á los ministros desde que hay parlamt!ntarismo en Espana. Algnu proceso se ha formlldo, eso sí¡ pero ¿de qué han servido los procesos sino de hacer mas pntente 'la gangreni\ d~ la ii1rnorali<lad, sin uiuguu otro resultado 'que sirviese de escarmiento á los que jnzgau que et país es tierra de conquista'? En otros tiempos-¡y es fuerte ·cosa que hnyamos de volver los ojos A las épocas de oscurantismo y de batbn ..ie para encontrar al~o que aventaje á Jo preseutc!-digo qtte en otros tiemp'os los ministros no eran responsables, coí1stítueio11.almente hablando. Ellos, como torios los dem~s · súbditos que se movían bajo el poderoso cetro de los Re)'es cspafl.oles, estaban sujetos á la ley; y hasta el monarca, inviolable y todo, no se librara a vt•ccs de la fuerza que Ja' representacion de la justicia daba á un alcalde o á un golilla. De esto hay ejemplos. D. Álvaro de Luna, el ministro universal de D. Juan JI, murió en uu patíbulo por abuso del p<1der. D. Rodrigo Calderon, el fa ,·o rito del duque de Lerma, el hombre mas influyente e11 cierta época, ,en la corte de J<'elipe lll, subió al cadalBo por haber adquirido ~us riquezas malamente; es <lec.ir, por ser lo que tautos mi11istro-. han sido: ura mercader de empleos, un ladrou del Tesoro de In patria. Eu cu1111to á los Reves, ¿quién ignora que D. Pedro el Cruel fue ahorcado e11 estátua eu Sevilla por haber cometido un delito comun? Ahora qne 110 e.,tá en uso .¡horc;~r á los mi11ist.ros, ni fusilar a los ~enerales, se deitro11a, en cambio, a los Reyes cuando algu11 partido político se ,ha cansado de esperar que le llegue el tur110 en el poder. Los destronamientos <le los Ueyes, aun cuando los Heyes uo sean Jrne;ios, producen siempre grandes cataclismos en la sociedad. La ca ida de los ministros, a1111que los ministros no sean malos, solo causan perjuicios secundarios. Pues bien: 1:I l1b,·rHlisn10, des~nes de hacer inviolable á los Beyes y responsables á los ministros, g-usta mas dé destronar á los Heyes que de ahorcará los ministros. El pueblo, que siempre conserva un fondo de buéu sentido, esta ya · harto de destronnrnientos de Ifoyes, )' tiene hambre de V<'r ej1•cuciones de ministros. No le falta r11zo11. l\las, para qtfe sean satisfechos su& deseos, es preciso bor·rar de las Co11stit11ciones la responsabil1daú ministerial. -¡Solo la responsabilidad ministerial! oigo decir al lector escarmentado con cinco lustros mortales de constitucionalismo. · · Tranquilícese el lector. Si se trata de borrar ~rtículos constitucionales p~- ra corregir los vicios políticos, diré que yo conozco un remedio mas seguro y radical. ¿,Cual es? Uno muy sencillo. Borrar todas las Constituciones escritas. · (Cont·iwuaní). .Y Imprenta •LA IGLESIA PUNEÑA• DE MARI.UW C. MARTI.NU.

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