AÑO V. PUNO, MAYO 27 DE, t87t. f tt Jgl · sltt , untñtt.. · PERIODICO SEMANAL. ORGANO OFIC~IAL DEL GOBIERNO ECLESIASTICO DE LA ·01oc·es1s. • ,f LA IGLESIA PUNEÑA. PunrJ, M&JO 27 de 187:1. Una sociedad para poclfr snb::-;t::;- , tir :r;:iecesita de moral como de un · elemento indispensable para sn vida. •La moralidad ef: el principio-cónsLitulivo de su vilalidad, á Lal ' pun- .. to qne si le fül'ta ~sLa perece~á in.- dudablemenle, y s1 una npal'lencrn · uecia la presenta á nuestros ojos como viva y existenle, ella en rea- · lidacl. no es otra cosa que un hierlo -ca'dáver ,del qu~ ·solo nos l'ian quedado las formas,. y que ·si aun no ostea ta al exterior los sín tornas de su no existencia pronto los manifes.La- 'rará. · Si tal y tan grande es la influ<m1 cía ·.que la moral ·ejerce en toda sociedad ya se puede· colegir lo que serán las formadas pór el elemento proteslante cuya mqral llevarr,ios estudiaaa, , La ,genuina historia , ,DOS e,~sefia, ,en efecto, lo que han sido y{.hoy mismo son: su monstruosidad no se oculta ' á ninguna mirada imparcial. ¿Qué hombre 1 ·· ae buen sentido ha dudado unnca 1 de que el ProtesLanÍismo con sus máximas inmorales no lia hecho otra cosa que procurar de un modo directo la muerle "de las sociedades, y si no lo ,ha podido · couseguir ha sido solo por el elemen lo católico que aunqur, en pequeña escala han conservado? ¡,Quién no ha palpado en ellas el frio de nn cadá- :ver· ese frío glarial del egoísmo . que' mata todo sen liillien lo noble del corazcm, que deslrnye Lodo vínculo de union enlre los asociados, y que en fin pone una gran barrera á la práctica del bien mientra$ abre anchuroso campo al yicio•? ¿Quién, • por último, ha esLudiado una de estas ~ociedades que no h:.iya tenido que avergonzarse á la vista de las mas lúbricas escenas que se le presentan donde quiera que dirija su mirada, lamentar la criminal iudiferencia con que es vista la parle proletaria á la que no le es dado saciar su devoradora hambre con ,el despreciable meodrugo ele pan que holla á cada paso la planta del potentado, porque eslPrse niega á dárselo, y escandalizarse al contemplar el faus~o con que· la parte que se llama noble á fuerza de poseedora de grandes bienes, se preseu ta desafiando así con atrevido orgullo la miseria de .las demas clases de la .sociedad? Hechos son estos muy grandes para que puedieran pasar desapercibidos á los ojos del que quiera, verlos, y puedan por otra parte ser, ocultados aun por los mas acérrimos defensores 1del Protestantismo. Uno de los mas grandes vínculos que ligan al hombre con sus semejan tes y que lo hacen esencialfen Le socinble es el a~or. Pero np ese amor que tiene por fun- ~ darn.011 Lo el egoismo-no; solo puede producir tales efeclos el que es puro, desio teresado, el que no <lis• Ljn~ue razas ni condiciones y solo veer su semejante la imájen y semejanza de Dios, y no tiene otro fondarnenlo de su amor que el dil(r¡es proxinium., tiium si·cut te ipswn1!, fundamento solidísimo por cíer o. Mas este amor no se encuer tra en las sociedades protestantes. cuvos miembros tienen el corazQ l{elado y son incapaces de abrigar sen timie.n tos tan nobles, pol'- que tampoco pueden ·comprender la ' sublimidad de ellos Dj lo qne ellos pueJeo importar en bien <le uua , sociedad. No !necesitamos aducfr muc110s a:rgu~.en tos en pr~ d8 nuesL1'0 use. ·r- . lo, }Jt~f hasta el sen Lido co,mun para sabrr que solo es_le amor puede ser ca1sa dt:d sacrificio de intereses person~les en favor de la multitud, condicjon tan necesarja en una so-- cjedad y cuya realizacion se presenla á caflu paso. El Tárnesis, los palacios de los grand¡· , y mas que todo, e-1 bárrio de polres en ']a Metrópoli del mundo pro eslanle son suficiente dalo para .ª egurar sü1 . temor de equivo - carse I que llevamos dicho. En el sig~ifnle número haremos ver lo qu1 allí pasa. 1 --------~ 1 ~U~IU!:10~ P ~lli-JlElf,¡}Í~ 1mo PnoNudcuoo EN LA. SAI'iTA. lcLESIA CATEDHAt J<:L DI.-\. DE LA AscKNSION Dl'.L SE.Ño~, POR EL DrJco~o O. MANUEL 8.EJBASTIAN J?rrnNANDll'H. Ascendo ad Patrem meum, et Patrem vesf1•1mi, Deurn meum et Deu.m i,estrum. Su,bo á mi Padre y vuesLro Padre, a mi Dios y vuestro Dios. (SAN JUAN c. XX. v. 17.) Tllmo. Señor. 1-lermanos mios: Ninguna doctrina hay mns ronsolatoria que la Doctrina Católica: ya se vé, es la doctrina del Hijo de Dios hecho hombre por nuestra salud. Voy á ofreceros uno de sus rasgos mas importantes en este momcntó, 1 para que estimándolo debidam~ote .con una estimacion cristiana, comfrendais todo el valor y la importancia . ~ue encierra esta Iglesia Católica e~ beue-fi- . cio de la pqbre humanidad ca da. Sois hijos de Adan y por J mismo pecadores redimidos con la preciosa sangre de NuestrQ Señor Je ucristo: pues bien, ese 'Jesus.· Salvador vuestro, hoy al ascender por su propi virt?d al cielo, morada suya por ex elencrn, despues de las pruebas tan m ltiplica- ~as que os ha dejado de su, or, t~- dabia quiere daros una mas sple11d1da, pronunciando estas pala ras que encierran una ternura muy p, · ticular: asciendo á mi padre y á vuestro a</,re, á mi, Dios y á vuestro Dios. La meditacion de esta frase e Nuestro Sitl vador proferida en insti ntes t{ln solcmues, va á servir de úni a materia á la seucilla refleccion q e debo haceros en este día, dos veces olemne, . ya po~·que se trata de glorifi .ar temporalmente á Nuestro buen Jysus, ya porq11e somos ·nosotros los que directameute recibimos el esp~cialísimo be11e1icio de su ascension á Jos cielos. Para meditar de una manera ~ebida Jan sublimes rdlecciones, yo que debo hacer'la:;, y vosotros que debeis escuch'a rl'as, necesitamos de auxilios particulares, auxilios qne solo l\Iaría 1a madre de la gracia puede proporcíonár11oslo~: in vo(Ju6mosla pues, pero con una í11vncaciiln llena de afecto, teru11ra, y amor. Ave, gracia plena. S,: ñores:-AI ascen.der Jesus á loscielr,s t.e11ie11do en cuenta 11ucstra miseria y dcbilidt1d, quiso llama~ nnestr.i ,~t:ncio11 sobre la 1111µorta11c1a de la m1s1011 que debía des~mpet1ar en favor. 11ue~- tro J1.daute de ~u Padre Celest1¡ll, El era nu es tro Salvador y al mismo, tiempo nuestro heri~rnno seg~111 la p,~r.11~, porque así lo quiso, y as1 lo venÍlco, hacié11<lo,;e hombre y habitando (•11lre 11osotros, seg-1111 la fr;.1sc del Apóstol San J ua 11. Et verúu111 caro fact-uin est et habitavit in novis. Por esto al elevarse hoy e11 uso Je su propia virtud, (]ll Crie11do ~l_arnos la última prn cba de su amor d1.10: yo ascie11do a mi Pacl·1·e '!J a vuestro Padre, a 11ú Dios y a vi¿estro Dias. Como :;;i ,~ijera: al a,;ce11der á los cielos, 11 0 os olvido, mu cho os amo; mueho me costais para que pudiera descuiuar vuestrc1 felicidad: he derramado mi sangre toda, he muerto en una cruz por vosotros)' por vuestra salud. Consumado a:,í mí sücrificio de amor marcho hácia mi padre que lo es vuest'ro tumbien, me dirijo húcia mi Dios que , lo es respecto á mí en cuanto hombre, y á vuestro Dios que lo es de una mc1nera absoluta: ni verificar este ascenso, quiero que os dcdiqueis á meditar en este pensamiento, el mns aproµósito para labrar vuestra salv~cion. Dios es vuestro Padre y vuestro Senor; y yo soy vi¿eslro abogado ante v1testro Pcicfre y vuestro Señor. § T. La Paternidad Divina, solo pnede negarla el iuseusato ateo, todo:-;. tenemos conciencia ele q11e hay un .Dios , Y de que ese Dios es nuestrn Padre; mas, no éomo quiera, ·sino un Padre amoroso y tierno, que ha dado la prueba mas esplícita de su amor, entregando a su propío Hijo á un suplicio de muerte pára salvará los hijos de Adam, ¿Qué com- - paracion puede haber entre ,,el sacrificio del Verbo de Dios hecho por su Padre Eterno, y el de haac, que ni aon. si- . . quiera llego á verificarse por su padre Abrahitm? ¡Ah! hermanos mios, si hay alguna paternid¡td digna de llamarse tal, es la que ejerce D.ios respecto · de nosotro-s. ¿Qué cualidades son las que á nuestro pobre juicio debe ejercer un padre respecto á sus hijos"? Un padre tlebe ' arf\ar, cuidar y ser solícito ppr el bien de su prole, el descuido de ·obligaciones tan serias, importa una grave responsabilidad, por cuanto su falta supone la iufraccion de los deberes, que por la ley natural1 es decir, por la ley que Dios mismo ha grabado en nuestra naturaleza, debe observar todo padre, lo que prueba qµe toda paternidad, como dice San Pablo, deriva de Díós, y que el verdadero amor paternal tiene su foco en Dios, § II. Hermanos mios ¿qnién ha cuicJado de una manera mas solícita á 1~ pobre humanidad que aquel que por ex.celencia se llama el Padre celestial? El hombre se ha visto abatido y humillado; mas Dios, como Padre; ha cuidado de restablecerlo reponiéndoio en su antiguo honor y di~nidad: cayó, y sic11do 11ecesario que . su r~paracion se verificase á la altura de su caida, en el exceso de su amor paternal, decretó que su hijo encarnase, que padeciese y qne . fuese crucificndo, á fin de que su ju,;- ticia (JUCd,1se satisfecha, triµufando sin embargo su infiuita misericordia. § m. l\Ias, ·el triunfo <le esa misericordia ¿cómo se realizó? ¡Ay! el Verbo divi110 hecho ,carne espió nuestras fa.ltas7 v u11a vez muerto por nosolros y por ' ;1uestro amor, e11 los excesos de su ternura, toda via nos dice, como si fuera pol:O lo que hubiese hecho para salvar.- nos: asciendo a mi Padre y a vuestro Padre. ¡Cómo .Jesus, mio! ¿N.o: e.res tú el Uios 1111estr(')? ¿No eres tú el Dios de nuestro corazon? ¿No nos has redimido con el valor de t.u ~_ s.atigr~ preg\ti~;~i(l!~? ¿No eres, ,por último, el Verbo del ~adre, consust11pc_i<l! con ,EL y ~or 1.~.~ -1~- mo Dios como E"L? ¿Por ·que, pues,·· -nos dices ahora: yo asciendo á mi Padre y á vuestro Padre: ascendo at Patrem iueitm et Pcitrem vestrmn? ¡Ah! lo comprendo, nos hablas como hijo del hombre, n.9 como. Verbo del Padre, y luego de otro lado, nos r¡uieres consolar haciéndonos entender que serás nuestro abogado ante ese mismo Padre tuyo y nuestro, para alcanzarnos. las tantas, gracia_s 9ue necesitamos, y srn las cuales sena 11;1- , posible santificar nuestras alm~s Y. disponerlas de una mane~a conveniente para la Eternidad. Asc1end~s á tu Padre que lo es nuestro tambtea, y vas, Jo sabemos, lo co1nprendem_os, lo sentimos, á rog-ar por nosotros en tu co_ndicion de Dios hecho hom~He: gra:-rns mil te damos por esta espres1on tan tierna de tu amor. ¡Oh! cuán cierto es lo q( decía el Profeta, aludiendo precisamcn-
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