La Iglesia puneña : órgano del gobierno ecleseástico de esta diocesis/Título posterior : La Iglesia Puneña periódico semanal. órgano ofial del gobierno eclesiástico de la diocesis(desde N°37)/Título posterior: La Iglesia puneña: publicación eventual. órgano de dcoumentos, doctria y hechos (desde n°180) - Año Nº1-18,/Nº19 Ene 12/Año 2-Nº2/Año 1,Nº3/Año II-Nº 23-51/Año III Nº52-79/AñoIV Nº 80-99/100-116/ Año V-117-136/Año VI 137-148/Año VI Nº149-172/Año VII-Nº175-184

De hoy para lo sucesivo ni11gu11 Estado mas débil que su vecino puede co11tar con la conciencia de las potencias para su sostenimiento: 110 puede invocar ninguna alianza: ninguna autoridad mantendra la que le es propia: ninguna traicion será castigada: uingana ley existirá en el hec~10, sino que 111 aptitud, la perfidia y la fuerza, serán las predominantes, si un semejante ultraje no despierta las conciencias humanas que duermen. En segundo lugar, protestamos en calidad de súbditos del trono britanico, que no podemos pensar en este acontecimiento sin tristeza y terror, confiando la venganza á l<t mano de la Providencia. Nuestro pais no está esento de dvscontentos, nuestra legblaciou é historia no son tan esplicitas que crucen las co11spirpcione15 y revoluciones lateutes, y cuando nos acometan dificultades, lns traiciones intestinas pueden asumir. instigadas por el extranjero, ni'as dimensiones que las que afectan á Roma en estos días, y sobrará hábiles y voluntarios que hagan el papel de libertadores, no siendo mas que facciosos con pretestos y medios iguales á los que han obtenido próspero resultado en Roma. En tercer lugar, como católicos que nos gloriamos en la fé de la Iglesia de Cristo. sentimos hondamente el recargo peculiar de este crimen. que es un sacrilegio de triste, oscurísimo y fecundo mal en consecuencias i11come11su rabies. E-s un golpe á todas luces dado á la causa de Dios en lét persona del siervo de sus siervos y al cent.ro de donde fluye la sangre vitai de la Igle~ia. ~e ha impedido con él, la evangelizacion del mundo, y el o!Jjeto es estiuguir la fuente de su accion, y esta es la obra, vista por todos, de un Estado agre:,or, á cuya sombra se han puesto los enemigos del nombre y del verdadero pensamiento de Dios. Nosotros, que somos creyentes, hacecernos esta prote:-;ta <1nte el cielo, ta11to en descargo de nuestra conciencia, como para poner al corriente á nuestros patriotas del curso fatal en que entrará la Europa si se aprueba y confirma este ultraj e sacrílt;>go. •Declaramos á todos nuestros cteJcntes de todo paisy á todos los homhres, que no tenemos la menor parte en estos hethos, y los llamamos á todos para que se uos reunan para desbaratarlo. ( The Times.) INSERCIONES. LOS LIBERALES Sl:,i MASCARA. CAP11'ULO SEGUNDO. II. Un yeneral que hoy no tiene riada de particular. Pero ¡oh Dios piadoso! aun podria ser tolerable el militRrismo, si el militarismo puede ser tolerable alguna vn, con tal de que se conservase el antiguo y noble tipo del militar cabnlleroso, fiel y honrado, tan comun en los ominosos tiempos d~I oscurantismo, tau raro en los felíc.imos tiempos de las luces y de la ilustraoion. La lepra líber.al lo ha corrompiclo todo. J;mpezó por convertir In n11tigua sociedad cristiana de Eurnpa en un inmenso campamento, y ha conclui<lo por hacer del ejéreito u.n elemento de discordia, y perturbacion, de los militares,.. unos aventureros, unos conúotiie1·i',, que ponen su espada al servicio del mejor posto'r. t:uenta que al decir esto no me refiero solo al ejército de Espafia, me refiero tambien á aquel otro ejército que en tiempo de la primera revolucion francesa volvió los callones contra el palacio del i11fortu11ado Luis XVI; al que despues, en la época de l:J Restauracíon y de Luis felipe, queLA. IGLESIA PUNEÑA. brantó villanamente sus jurnmentos: al ejército que en Italia, cuando la caida de Francisco II, creó aqucllos caracteres que q•1edartrn marcados en la historia con el sello de la cxecracion de todos los hombres de bien; me refiero, en una palabra, al ejército de todn la Eur0pa liberalesca, el cual, si en estos últimos tiempos no ha dallo tantos y tan enormes escandal·os como el ejército espar1ol, es por causas particulares que han neutraliz11do en gra11 parle los uaturales efectos del liberalismo. ¿Qu é es un g1•11eral liberal? Un ciudadano que se diferencia de ese considerable número de tiudada110s dedicados al peligroso pero lucrativo ()fido de consprrador, en que puede disroner fácilme11,e de algunos n·gimi entos, F-in correr grau riesgo, é impotH'r~c por este medio, de pura ruza conslitiu:iunal_. al gobierno del pais. Lu ·dcfinicion podrá parecer larga á mis lec ores; pero 110 me negarán que tiené b,stante exactitud. fácil mé seria formular otra dcfinicion 111,s breve. Precisamente en la fecunda ) hermosa habla cnstella11a hay nnmerie.as voces, de las cuales una sola bastari, para pintar el tipo que e::,lamos contem >lando. Pero coufio en que el l~ctor l:ls pronu11ciarfl por lo h, ,jo á medida q11e note !os rasgos cara1:terísticos del penonaje en cueslion. El grneral no conoda antes mas orntoria 4ue la del campo de batalla. Una frase s.lida del con,zon, un grito sin palabra, llevaba á los soldados á la victoria-. Hoy d general se sienta en los c~caños de los ?arlnmentos, 110 á emitir su parecer sobre .las cosas de la ¡:ruerra, sino á_pronunciar dicursos político-;, y xelig10sos, y á apre11der esas grandes .!'\·ases de los oradores modurnos: el astro de la libertad, la foz de la civilizacion, los derechos de/, pueblo) la autonomía, del individiw, &, &. Con estas en los labios, 110 con los artículos de la Orde11,1 nza, recorre lueg-o !os cuarteles, e11ardcce a los soldados, relaja la disciplt11a y prepara los ánimos de modo, que al amanecer del din_ menos pensado saleu los órganos de la opi11io-n dúndonos la agrndable nuticia de que cuatro regimie11los ó dos mil caballos. puestos bajo las órdenes del p1111rlolh>- · roso, var¡e11te y r ntriota general N., se ha11 pro1 unciado en contra del gobierno y en pro de la lihl'rtad, de la moralidad, Ue la diguidad y de otras zarandajas po~· el esti! o, que así las couoce el g<·neral ue la,; proclama, como yo cononcí al f undonoroso, valieute y patrio, ta gene , ¡· füego, modelo de los pu11donorosos, valientes y patriotas geuerales que le h1111 sucedido. l~s cos I corriente: In oralorin, r.as i de salou y c1si de cuartel, con que los hombres de able ilustrau al país desde la tribuna parlamentaria, viene siempre á parar, co 1 mo las µirárni<les, e11 puuta ... ; pero en punta de bayoneta. Envueltos en el remolino rle esta rolítica ruiü y mi~erable, que ferm enta eu las redacciones de los pe riódicos, en los pasillos óe los Congresos y en los clul,s de los charlatane~. los ge11crales han perdido \aquel nobilísimo car:icter propio siempre del soldado defensor de la patria y de la uutoridad del país. Son jefes de 1111 partido, en vez de ser jefes ,le un cuerpo militar. Visten frac y corbata bla11ca, como lc,s tribttnns, y solo visten el uniforme cuando hay que Silcar algun reg-imic·nto sublevado del cuartel á las altas horas de In noche, á esas horas en que se cometen los grande8 crímenes ... Parece que se nver~ücnzan de llevar el honroso distiutivo del soldado, ¡y prerisarnente lo U&Hl cuando vao á deshonrarlo! ¿Que poJeis esperar de tales gen tes? Lo primero que pierdeu, al revolcar sus e11tord1aJos en el lodo de la política parJamc:utaria, es el sc11tido moral, es la uocion de todas aquellas cualidades que distingnen al militar y al caballero. Estudiad detenidamente las biop;rnfías de esos célebres personajes que llevan espada al ci11to y se llaman á sí oropios héroes de la fib erto.d Y .~alvadores ele los pueblos ... Ved ese i11t\,1iz, víctima de las exig-eucias de partido, tPudlend<I sumano leal)' en~peña11do su pnlilbra de caball e ro,_ de que 110 conspirarú crntra e~ gobierno constituido... ¡Quien sabe s1 a la~ veiuticuat,·o horas de su fo11rada promesa no habrú enarbolado y1, en el <·umpo la bandera de la rebeliot! Ved ese otro que al recibir u11 insigne merced de rn soberano, juró espontá11camentc rerpetua fic.Jelidnd ~ la i11stit11cio11 J á la pl'r:,;ona; y, al ju111°, pu~ so ¡i11se11:,;ato! la mano sobre la c·uz de su espadn ... Vrd nquel, objeto de si11g11larí~i111as disli11cio11es, que la voz pública ha iutel'preliido quizá,- de u11n manera vergonzosa: Vf¡dlos unidos et el favor, v u11idos tambien en el momeito de dar u·11 grito que perturba .al país e1tero, )' que am·o11to11a sobre la fre11te de la pátl'ia negras nubes prtñadas de 10rriblef> tempestades. ¡A bajo lo existe11te! grila11; ~· dci-rndnn el ar.ero y arrojan de un mandolle el Tro110, aquel Tro110 qne 1-obre el puño de aquel acero juraro11 mil veces c'efender. Monstruos de ingralitud y de perfidin, estr.,ño "ª su corazon á todo sentimiento de hidalguía .v nobleza, cubren c0n el manto de la libertad y del patrioti~mo el lodaZHl en que vive11 '.lomo ciertas alimilñas naC'idas de la putrefoccion. Si os dicen que alguno de esos ptriotas, que alguno de esos héroes, ~a arrancado de sus hombros las i11sig1ias de la monarquía parn lograr el apla,so de un populacho cst úpido; si os aiaden que ese mi!-mo héroe é1cababa el( recibir de su monarca uno de esos f~vores que solo hace el amigo al amigo, proreis 110 creerlo, podreis ponerlo en Juda; pero teued por s1•guro que es veroAf,nil: ·. ante la e111hl'Íaguez de In pat, ioleria, ¿,qué valen lns delicadezas del se11tiniento y del honor? ¿Q11é irn portan lrk sagrados dehel'es' <lel u11iÍOl'lllé? ¿Qur los tiernos lazos de la amistad y de la gratitud? Todo, todo es po!--ible en 111 general patri nt,· es p1is1ble que folt.e I sus jurame11 tu:-; ; es po~ible que venda 11 espada despues de ha her regateado e prel'io, <·omo u11 fonio de mercancia; es posible todo, todo acaso; menos q{ sepa cump!ir con su deber. \ · JIJ. Los Gi¿zmo nes Buenos y los de Alfariclte. r- emos la p_alabra al ~rnve hist~riador P,,d · · J 11a II de ~fa1•ia11a, de la Compañia de .Jc, ":1 . : { .. ... Los de dentro (habla del sit io de Tarifa) , confiados e11 las buenas (\lurallas y aninrndos por su caudillo y ~ab1!- za, Alfonzo L'erez de Guzma11, res tian cou valor .Y ánimo. Aconteció qt un solo hijo q11e este te11ia vino á poder del i11fonte y de los moros: sáea ~Ie á vista de los cercados; ame11.aza11, Ji no se rinde1J, de degollarle. No se 1Udó el padre por aqncl lastimoso espe áculo; antes d1-cia-"que cien hijos qtle tu- ,. viera, era justo aventurallos todos · » por uo amancillar su honra con hecho ,. til11 feo como rendir la plaza que te- ,. 11ia e11corne11dada.» A las pal~bras añnde obras: échales desde el adarve uua espada co11 que ejecutase11 su aria, si tanto les importaba. Esto hecl lo, se fue á yantar. Desde á poco dió la 'Vuelta por el grande alari<lo que levan /aron los soldados por ver degollar dCJla11le sus ojos aquel uilio i11oce11te, que fue estralio caso·" crueldad mas que de bilrharos ... Acudió, pues, el padre ñ vel' lo que era; y sabida la causa, dijo con mensurado ~embla11te: «Cuidaba qne los ,. enemigos habian entrndo ln ciudad;,. y coll tanto, se volvió á comer co11 su mujer, sin dar muestra alguua de ánimo alterado.» Famoso para siempre, admirado del mundo y gloria de Esp111ln, aunque Es• pana .~rrastre hoi por lo~ suelos el miu giron de honra que le queda, Alfonso Pe.rez de Guzman pasó a la posteridad con el sobreuombre di Btten9, con que hubo de distinguirle i-u Hei. Guzmu1,1 el Bueno se llama porque- no qíüso «a,- mancillar su honra con hecho tan feo como rendir la pinza que teuia encomendada,» y antes prdirió la muerte de su hijo, y ciento que hubiera tenido los sacrificaría lambicn, prinH.:ro que faltará su deber. Y notes«! hieu la gr:mdcza de cor~zon de aquel insigue oscura11tista. Alarmose porque oyó el alarido de los soldados, cn•ye11do que los enemigos_habiau entrado la ciudad; mas recobró la calma cui111do sup~' la ruzou de aque11a griteria. ¡Oh incompnnble caballero! ¡011 buen Guzman, ejemplo y enseñanza de todos los caudillos militares guardadores de plazas y fortalezas! ¡Tal han puesto los hijos de Riego á tu pátria, que hoi, si vivi«'ras, estaría~ encerrado en algun castillo, Ja que 110 mezclado entre asesinos y ladrones, por reaccionario, por enemigo de la lihertad y de la civilizacio11! Hfrnde ¡oh buen Guzmau! hÚnde tu mirada eu este bajo sue!o, donde todo e~ bajeza, y coutem ·pta i1 estos caudillos que hoi se estilan, a estos Guzma11es de Alfarache que ostentan cruces y Cl!lorchados µrecisameutc por hacer lo co111 rario que tú hiciste. Si eres llamado Bueno porque entregaste tu hijo a11tes que entregar lli pin• za encomendada á I u lc~ltud, ¿c(>mo habrán de llamarse los que e1Jtrega11 las plazas ó las venden, como Esaü su primogenitura, por un plato, de l~otejas... de oro? Harto se echa de ver que eran aquellos tiempos, en que tales cosas ac.011tecian, de barbarie y <le ignorancia. De fijo Guzman no sabia leer, cuanto me11os escribir un artículo de fondo .como cualquiera de los gc11eralei, quo andan hor por esos 1111111dos <lo Oios. l'ues si él ,hubiera sido periodista de cuartel. ... ! ¿por dóude le hubiera fol tndo u11a razo11 sacada dd espiritu del siglo ó del progrei;o de los tiempos, parn entregar la plaza sin 11ecesidad de que le amerwzascrn l'Oll dcgolJ;¡r á su i11oceute hijo'? ,\ hí está, sin ir mas lejo", el c·omodin del patriotismo, que siempre vie11e como de molde! parn justifica1r 1,,s felonías de los 1110 :lernos Opns con cusuca y sable. Gra II cosa C'!.- el pa I rioti:;mo de coutzres;os y plazuelas! E,- una especie de sustancia desinfectant(' l)Ut! lodo lo purifica, hasta el críme11. Tiene ademas La propiedad de modificarlo todo. Hace de lo, Guz111a11e:; criminale!I, y de los erimi11ules ... yn :,;a beis, hcrnes y libertadores de la patria. Es imposible de:;co11ocer el pasmoso adelantamie11to de las ideas. Cuando el m111Hlo nadaba entre las tinie·blas d1•l fanatismo y la ig11oran1:in; cuan<lo .lo~ caudillos no eran patriotas, 11i dilban manifiestos, ui 1·ecitabun discursos, ni escribinn artículos de periódicos ¡·,sombrnos de su oscurantismo! preferían la muerte de u11 hijo del alma antes que amancillar su honra con 1111 hecho tan feo como re11dir la plaza que tc11ia11 e11come11dada. Hoi, esclarecidos por ln luz de la ilnstrncion, los ~enerales patriotas, oradores, periodistas, y hasta poetas,, e~tre- · gan todai. l;1s pinzas del mnndd p0r trn quitame alla: esas pajas, ó uu dame aca ese entorchado. En resolucion: entonces habia Guzmanes Buenos. Era el retroceso. Ahora hai GL.zmanes <le Al fnrache. Es el prn- ~reso. (Continuara). Imp~e-11ta •LA IGLESIA PUNEÑA• Dt I.\IARIAi.'10 c. MAl\TIN:IZ. .,

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