La Iglesia puneña : órgano del gobierno ecleseástico de esta diocesis/Título posterior : La Iglesia Puneña periódico semanal. órgano ofial del gobierno eclesiástico de la diocesis(desde N°37)/Título posterior: La Iglesia puneña: publicación eventual. órgano de dcoumentos, doctria y hechos (desde n°180) - Año Nº1-18,/Nº19 Ene 12/Año 2-Nº2/Año 1,Nº3/Año II-Nº 23-51/Año III Nº52-79/AñoIV Nº 80-99/100-116/ Año V-117-136/Año VI 137-148/Año VI Nº149-172/Año VII-Nº175-184

ni raptor á abandonar su presa. Ahora, el mismo hecho es un ¡:¡cto calculado con sangre fria, un acto que forma parte del plan general y al que se pretende calificar de legítimo. No se e~- pulsa al Santo Padre, quiere probárseJe que ha de retirarse. La opinion públ.ica anda dividida sobre la talidez de los motivos, y el Pontificado se derrumb¡i entr~ los aplausos de la mitad de ~uropa. En otro tiempo, el despojo del patrimonio de San Pedro no arrebataba á la Iglesia toda su independencia territorial. Propietaria de tierras en todos los paises, continuaba siendo un poder que habia de ser tenido en cuenta. Al confiscar hoi los Estados Romanos, se pri~ va á la Madre de las naciones cristianas del postrer rincon de tierra que independieu te le queda. ·En otro tiempo, el Pontificado era para la Europa bautizada lo que el arca · santa para el pueblo de Israel. Tocar á él, era no solo herirla en el corazoq, sino atacar al misnrn Dios en la nifia de sus ojos. Hoi, ante los atentados mas , infames contra la Santa Sede, permanecen indiferentes las naciones, y ape• nas la tierra de los esforzados paladines ha dado algunos centenares de cru.- zados para defender la causa mas gloriosa y sagrada entre todas. ¿De qué dimunu semejante cambio en el espíritu ·publico? ¿Cómo explicar la espantosa rapidez con que la Revolucion marcha á su 611? ¿Cuál ~s el sentido del inícuo drama cuyo último acto ha de consumarse quiz.ás mui en breve? Los gobiernos se apoyan en dos fuerzas; la moral y la material; y para un estado débil, esencialmente pacífico y rodeado de pueblos poderosos, la primera lo es todo. Deutro v fuera de él es fuerza que la estimucio1i general, el respeto, la popularidad en una palabra, le-rodeen y le sirvan de ejército y fortalez~1s. Apesar de las tribulaciones · inevitables, asi subsistió por espacio de diez siglos, tranquila y venerada, la soberanía de Sau Pedro, en medio de la. belicosa Europa. ·¿Pero e_sta popularidad poderosa, nacida del amor .y de la fé de los pueblos, proteje hoi la monarquía de l?io JU La Europa es actualmente en sus tres cuartas partes hereje, cismática, racionalista é indiferente: este es un hecho, Desde hace mucho tiempo, las naciones moder11as, .aun lns católicas, tienden á secularizarse, esto es, á emanci- ;_parse cuanto les es dable de ta . uutori- . dad religiosa: este es otro hecho. «Las sociedades son seglares, se ha dicho, es preciso que lo sean; y tal es el espíri- . tn de la época, In señal de la virilidad, .Ja condicion del progreso... De estos hechos resulta un tercero, a saber: Europa no comprende en la actualidad un PAPA REY, y compadece á sus súbditos lo mismo que á los parias . de India, no obstante lo cua,l comprerrde y lleva mui bien, como todos los países herejes y .cisrnat.icos, un RrJ:Y-PA· . PA.. A sus ojos, la mo11arquía pontificia es una iustitucion anticuada de la edad media, un vergonzoso legado de los tiempos de i:¡norancia, un resto de teocracia incompatible con la civilizacion, y un obstáculo insuperable para el libre vuelo del espíritu humano. De ahí, como inevitable co1,secuencia, hau nacido las difernnt es opiniones acerca de la cuestion romana; de ahi hn11 tomado orí¡¡en los sarcasmos, repetidos por mil voces, contra el gobierno del Papa, contra su conducta política, contra sus súbditos, contra sus soldados; de modo es que ha de reco11ocerse , como un hecho, por desgracia cierto, que el gobi erno temporal del Vicario de Jesucristo no tiene para sn defensa la imponente popularidad de otra época. En esto ha de buscarse la doble causa de su instabilidad J de los triunfos de lu UeYolucion. LA IGLESIA PUNEÑA. Semejante situacion es obra de la Europ.a, y á ella, sola á ella hemos de echar toda la culpa; y mas aun In culparéis si examioais el objeto del despojo que lleva á cabo con tanta obstinaciou, ó que permite coq tanta debilidad, Aislará la Iglesia, rechazarla poco á poco fuera de la sociedad, debilitar su accion sobre el mundo," reducirla otra vez al estado de potencia purameute , espiritual como en los días de las catacumbas, hacerla dependiente del Cezar, entorpecer sus movimientos y obligarla , á. seguir una senda espinosa y quebrada, esta es, para quien mira y ve algo, la primera idea escrita en el hecho suprell\,o que se trata de consumar. ~onstit~ir al puder temporal duefio absoluto de la tierra por medio de la prppiedud, de la i11teligencia por medio de la doctrina y de la voluntad por medio de la lei; destruir así el gran he- . cho social del cristianismo, la divisiou gerárquica de los poderes, tal es la se- . gunda idea realizada ya por todos los · gobiernos heterodoxos. En otros términos, la situacion actual significa : SUSTITUCION DEL REINO AllSOl.UTO DEL HOl\fBRE AL U·EINO DE Drns. · Estos son los caracteres exteriores de ld situacion. fü1 mi pró~ ima carta procuraré explicaros su razou misteriosa. (Continuará). ---i:JI>~:n::;;;;,,--- L08 Óblspos de las Harcas y el Papa Plo IX. Publicamos ·á continuncion )a siguien• te carta manifiesto que los Obispos de las Marcas hun dirijido á Su Santidad Pio IX. •· Ella no uecesita comentarios, basta Sll lectura para apreciar su verdadero mérito. B.eatísimo Pn.dre: No podemo~ por mas tiempo, Beatísimo Padre, co11te11er en ·nuestro i111imo el aservísimo dolor ·que nos pPnetró desde el momento que tuvieron lugar los luctuosos aco11tecimie1Jlos del pnsndo otofio; · pues, .asi como ·en el cuerpo humano todos los ndembros sienten los sufrimientos de la cabeza, así todn la Iglesia participó de los del _Augusto Pontífice máximo, y en particular aqtwllos pastores á quienes el mi:;mo co11fio el régimen de algunos rebaños del mundo católico. Por esto, por medío de ésta humuldísima carta, uos acercamos al augusto trouo de V. S. para significarle nuestros mas profundos seutimientos de un grandísimo dolor, tanto mayor en 1105otros cuanto ' es mayor nuestro afecto devotisimo y cordialísimo hácia Vos, venerado pastor de la 1glesia Universal. Y asi como otra vez declitramos solemnemente que en el actual órtlen ·de la• Providencia es 11ecesario que el Supremo . Jefe de todos los católicos tenga un. principado civil para la plena libertad de su mi11isterio Apostólico, de 111 misma manera folvemos ni presente y con mayor fuerz¡, y ruzon á declarar lo mismo y renovaremos las mismas protestas ya citadas por V. S. y que forman parte del derecho público. Entretanto, la constancia y la fortaleza que V. S.. opone siempre sereno y tranquilo, á In larga persecucio11 que conti11úa y se encruelece contra la IglesiÍt uos infunde -valor para sostenerla, ní>s uumenta iumensamente la reverencia y el devoto afecto hácia su sagrada persona. l\Jas, en medio de las gralldes amarguras .que espcrimentamos ror tantos ultrajes que se ,hacen á In Iglesia de Dios, 110 podemos ménos qu e mn11ifestar una esperanza.de .mejor. por.ve11ir, fundada en lns indefectibles promesas de nuestro Señor, el cual mientras nfina la virtud de los buenos por medio de la tribulacio11, como se purifica el ore en el crisol, purga tambien á su Iglesia de toda escoria, para que , salgu siempre de la lucha limpia 'y · hei'mosa. Estamos íntimamente persuadidos de q'ue Dios concede a V. S. y á nosotros tambieu tantos consuelos cuantos fueron, son hoy mismo, los dolores que nos oprimen. Con tal objeto, solicitamos juntos con nuestros rebaños, la anticipacwn de lus divinas misericordias y renovamos.aquellas fervorosas oraciones que hapia incesantemente la Iglesia en sus primeros dias, cuando Pedro estaba en prision. Y tenemos una prenda evidentís~ma de nuestra co11fiunza en la circunstancia de haber excedido V. B. el Po11tificado mas largo de cuantos recuerda lo historia de la Iglesia, y de acercarse con próspera salud á los años de San Pedro, que de todo corazon la auguramos y que, p1ra c¿I mo de nuestro consuelo, quisiéramos ver largamente .superados. ·Así, ut'l Pontificado glorioso por tantos méritos, podría dar término e11 medio de los himnos del triu11fo y de la paz al memorado ConciHo Vaticano, <\el cual espera gran provecho la socied11d cristi~na de tantos modos trabajada. Con estos vivos deseos, con e;tas solemnes protestas de yerdadero y filial afecto, imploramos para nqsotros y para nuestros diocesanos de V. 8. •fo bendicion .Apostólica, que sea para los extraviados estímulo de conversion, y p'ara los buenos, aumento de confiµuza y de corisuelo. · · ,1, Felipe Cardenal De Angelis, Arzobispo de Fermo; Cario Luigi Curdeual l\Iorichini, Obispo de Je:si; Anton¡q Benedetto Cardenal Antonucci, Obir.po de Ancona y de Umana; Felicissimo~ Arzobispo d" Cumerin y, Admi11i?i.;,i'rador de Treia;· Elconoro, Obispo de l\Iont~lto Frnncesco, OLispo de San St:vJ rino; Elia Antonio, Obispo de Ascoli; ,Salvatore, Obispo de Asino y Cing~li;¡Antouio l\Jaria, 01.,ispo de llabriano y 11\Jatelrca; Tomaso, Obispo de RecanaH, y Loreto; Gaetano, Obi:-po de )facerata y Tolentiuo; l"ranr,esco Canónigo A,lessandrini, Vicario Capitular de Rip1 atransoue. ---awv. ROMA. (Tomado de «l<¡J, S~cied~d.,.) LOS ROJOS y EL ABATE MonTATIA, La secta anticristiana que es hoy señora de Roma no ha olvidado ni jóven Mortara. En nombre de In libertad de conciencia pretendía· forzarlo, no solo á salfr• de la congregacion reli~iosa á que pertene~ia (los canóoigos re~ulares de Letrnn), sino tambiem á abjurar el cristianismo y volver al -judaismo. Para escapar a esta pers~cucion, el jóven religioso se ha visto obl1:¡ado a huir · y ha ido á buscar un refüjio á América. Al pasar por Brusel~s leJó un artículo en que, despues de haber hablado de )os inauditos esfuerzos de su familia para disuadírlo de seguir su vocacion, un diario de Roma, el «Miglioramento», agota los ultrajes contra «los que han arrebatado el jóven ni amor de los suyos y estinguido en él los mas nobles sentimientos del corazon.» El abate l\fortara no ha querido dejnr sin respuesta estas columnins y ha enviado a los dÍé,rios de Bruselas una protesta eu que se csprcsa así: «IJoy, que mi edad es de 20 afios, tengo derecho á defenderme por mí mismo, tengo derecho para decir que la Jglesja Cutólica ha sido respecto á mí, fiel á su divina mision; creo deber mio proclamar en alta voz que soy su humilde hijo. «La libertad és ia palabra que los libertadores de Italia tienen siempre en los lábios, pero bien se vé que no la quieren sino para ellos y que no se concede á aquellos que quisier~n servirse de ella para el bien. Escojí con plena libertad el estado religioso. PQr lo dem_¡ís, . mi padre mir,mo me escribió cuando fui admitido entre los canónigos de Letran: «No me detendré en examinar la determinacion que habeis tomado: ésta ha sido vuestra vol!mtad y me alegrare que esteis ·contento y feliz conPlla.» Volviendo en seguida sobre el consentirnie_nto que su padre le dio para que se hiciese católico y tpmase el hábito de canóuigo regular; el abate de la l\fortara agrega, ,que, hubiendo venido á verlo su padre se expresó en los mismos términos. Pero ¿q4é sucedió despues? El hecho es que las autoridades ' italianas no hau omitido nada, durante un mes entero, de todo lo que pod~a, para hacerle v~lver á su familia, apoyán~ose en que todavía no tiene 2°1 años, ui el consentimiento de su padre. · · El demt,Jestra, que la ley romana que solo puede apJicár¡:;eJe, tiene disposicio11es completamente distintas, que las autoridades italianas han hecho que su padre reti're su c':msentimiento, y que él, como católico y religioso, está én la imposibilidad de volver al seno de su familia, porque ef'-judia y entreg1ida á las practicas Ju.dias. Y como el .. l\figlioramento» acusa á los que tomaron á su cargo su educacion, de haber esting11°ido en su corazon el .imor a su familia, responde: «Vosotros, filát1tropos itnlia11M, ,·osotros que teneis el corazon mas duro que una piedra, no podn·is jamñ:; comprender qué amor t;in tierno profeso á mi fomiliu, especialmente· a mis queridísimos padres: bien lo conocPn éllos y no la negarán. No trepido ~n decirlo; los que velaron p(Jr mi educarion en Roma 110 han cesado tle recordarme el mandamiento d~ Dins, que nos · ordena amar á nuestros padref'-, me permitieron y quisieron que tuviera con ellos uua correspondencia mu,v actha; les han acog-ido ~on mucha benevoleucia cuan~.<?, han venido á Yerme; me han dejado solo con ellos y nada me han impedido en mis relu(•iones con mi familia; y aun me han permitido muchas veces ir a visita ria. · Pero como me hnn ensrtlado en la Iglesia católiéa que el servicio de Dios es ante todo, no he querido aprovecharme de la libertad que se m·e concedia, pre,·iendo los peligrÓs á que mi salv.ácion eterna podía efiponerse. finalmente, en el mes de octubre ultimo, ·me r~solví, sin que nadie me haya aconsejndo, á huir de Roma siu noticiar á nadie; JO solo soy responsable de mi huida y solo sobre mí debe ~l «l\Iíglor~m~nto» lanz:1r su hipócrita iudignacion." Imprenta «LA IGLESIA PUNENA» DE MARI ,\NO C. MARTINEZ .

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