Jnftuencla del Clero. '1 1 1 ' El enemigo no duerme. «Similiter adolescentes subditi stote $enioribus.» PETRI, V. 5. El título de ,este artículo y el epígrafe que lo encabeza harau sospechar á algua lector temerario, que vamos á probar que el clero tiene derecho de dominio sobre los · legos, y que debe . absorber todos los poderes del órden temporal. Léjos de n0sotros semejante· propósito: tau solo pretendemos pa_tentizar dos hechos importantes: el primero es, que los. pueblos necesitan de sacerdotes como de pan cotidiano, como de aire para re.spirar; .y el segundo, que un clero de poca influencia en l·a sociedad, vaticina la postracion de ésta, y anuncia su próxima ruina. Historiadores y viajeros convienen en que pais3s civilizados ó incultos, ilustrados ó salvajes, todos tienen el sentimiento de adoracion hácia un Ser, Supremo, á quien temeu y . veneran, de quien esperan beneficios y cuyos castigos temen. La n~gacion de Dios y de su providencia incesante es la parte de . la impiedad aislada, del individuo que ensimismado, se violenta por romper el lazo con que se siente unido al Creador del Universo; pero no es la herencia d~ · las socied&des humanas: un hoaibre podrá ser ateo ó parecerlo, las naciones nunca, ni tampoco las hordas de caribes. Ni el Cacique de los indios bravos de una comarca americana, ni el Presidente de .la Union Americana, dejan de consagrar en alguno de sus actos admistrativos el precepto de saotificár algun dia con oraciones al Altísimo, elevadas por' el cuerpo colectivo, por la nacion y por la horda. El nombre Dios es el sello del poder en todas partes del ,mundo; cpn él se béndice el cetro de los reyes, el baston del Presidente en las Repúblicas; invocando a Dios se emprendieron las conquistas, y _se ha'n dado las batallas; á Dios se implora en las angustias de la vida; en su nombre bendice el padre al hijo que se despide para atravesar el océano en busca de fortuna, y á la hiJa que entrega su mano y su corazon al amado espo~o; á Dios se llama cuando espira la madre tierna que voló á la eternidad. Con razon decía Locke, el acérrino enemigo de las ideas innaias, q~e de haber alguna, lo seria á lo mas la de Dios. No se ·concibe sociedad ninguna sin la oocion de la Diviliidad; ui ésta sin culto, ni este sin sacerdotes, bueuos ó malos. . , A los enemigos de los sacerdotes podria preguntárseles, cuales prefieren, ya que es imprescindible tenerlos o virtuosos ó ilustrados~ ó viciosos é ignorantes: que escojan pues, dado que no está en sus manos ilumínurlos, y toda vez que con su ódio y persecucioues pueden propender á dejarlos en la iguorancia ' ó fomentar sus · pasioues. Un sacerdote vilipendiado y circuido de ho~tilidndes, engrosn1ra n'aforalmente sus filas con hombres de poco .valer; pc:- ro no alcauzarán a retraedos los ins1:1ltos de los espiritas fuertes, Í)orque siempre compensarán sus desprecios con la influencia indestructible· del carácter sac~rdotal. ~os vicios del sacérdote y su ignorancia se ocultan en cierto modo bajo .el velo d-e la nece.sidad en las épocas solemnes de la vida humana· porque el impío y el religioso hao Jlle~ nester de un l\finistro del Altísimo con títulos lejítimos ó falsos, cuando quie- . re dominará los pueblos, cunudo quiere elevar al rango de esposa á la amada de su alma, cuando lleva el cadáver de un hijo á la mansion de l,os muertos. El legislador, ó dá la ley á nombre de Dios, y se constituye su ministro ó se vale de la fuerza para dominar· y el matrimonio y fo muerte jamas se han ¡aclimatado en las ·regiones del ateísmo. Se engañan asir.nismo los enemigos LA IGLESIA PUNEÑA. del sacerdocio cuando han halagado la ilusioo de que cegando las fuentes de virtud y ciencia para el clero, hao de \ogra11 borrarlo de la faz del mundo: conseguirán á lo sumo aumentar el número de los -sacerdotes mundanos é ignorautes, pero quedarán burlados en . sus miras de extirpacion, porque siempre habrá buenos; y los malos, no por si, sino por los au:x:ilios sobrenaturales, harán algunos bienes á la socied<Jd, Y no dejarán de influir directa ó iudirectamente en la marcha de las naciones. Por otra parte, el atractivo de la virtud, lo repugnante del vicio y hasta el propio interés de los sacerdotes, y sobre todo, la protecciop sobrenatural del divino fundador de la Iglesia, impedirán el curso del mal y frustrarán los planes dei enemigo de Dios y de sus ministros. Por eso se ve que despu~s de las persecuciones aparece la congr~acion de estos con modelos de santid d y de saber. Y de este hecho not~r o ha_ nacido sin d~da el siste_ma _ind1ferent1sta que adoptan muchos 1mp10s: ell?s fomentan la anarquía en el clero; no persiguen sino que azuzan las malas pasiones, la sobérbia, la euvidia, la fuerza, la concupiscencia de los sacerdotes para hacerles perder su natural influen• cía, y co_n ella el imperio de la fé y de la moral religiosa; pe·ro en balde, porque el Omnipote·nte desbarata los .pla- ' nes de la impiedad y .convierte en provec~o . de su Iglesia, los malignos designios de la astucia humana. ~ , vano iotentan, pues, los enemigos del clero acabar con el y con su influ , ciél; como inútil seria tratar de suprl · ir, fa necesidad de alimentarse y res irar, porque lp que hace parte de la iaturaleza íutirna del hombre y de la s ciedad, no está sujeto al capricho de os necios. esta examinar el segundo punto, es á saber-: si la escasa influencia det clero en países cristianos indica progreso y civilizaciou: y al ventilar esta cuestion uo es nuestro ánimo.sostener que los sacerdotes deban asumir el mando de las naciones: el mismo A póstel San Pedro, que aconsejó á los legos que se sometiesen a los sacerdotes, prohibió a estos de antemano, que al apacentar la grey del Señor i11tenli1sen dominarla: «Pascite qui in vobis est gregem, Dei . •• Neque ut dominantes in cleris, sed forma facti gregis ex animo.» (I. Petri. v. 2. '3.) ' «No dominando la herencia del Sefior, sino viniendo á ser dechado ó los modelos del rebaño por una virtud sincera.» Hé aquí el motivo de la influencia clerical y los medíos suministrados por el mismo Dios para ejercerla: el mundo se ve forzado á reconocerlos y acatarlos: él eede al prestigio de la santidad; y cua(1do ésta se d,isminuje en los ministros del Dios Santo, experimenta tambien falta de aliento en los camiuos de la moral, pó'rque ésta no existe cuando la religion se va extinguiendo en el alma: flaquea el cuerpo colectivo de la sociedad cuando van faltando los deéhados de la virtud; la oveja se extravía ó es presa del lobo cuaudü la abandona el pnstor, y muertas ó heridas las ovejas, ¿qué .queda sino el recutrdo de que hubo un rebaño que ánte& era el ornato de los campos......... ? Inventen los hombres innumerables sistemas para dar vida á las naciones por medios económicos y de pura prudencia humana; deliren los public;stas en sus sueños de progreso ' indefinido y de dicha terrenal, poniendo por base el equilibrio de los poderes constitutivos del gobierno y la cr:e.ncion de la riqueza; qtre jamás conseguirán armonizar los intereses encontrados de los hombres, ni destruir las tiranías, ni el pauperismo en las naciones opulentas, La base de Ja felicidad está en el cielo, v pretender levantarla sobre elemento"s terrenales, es empresa que la razon y la experiencia paralizan en su comienzo. Sin virtudes, las repúblicas y las monarqui,is vivirán por momentos apénas, y al cabo serán refundidas enl otras nacionalidades, que es el hlódo d~ morir de las naciones. Sociedades que 10 se animan con miras mas altas que las de los intereses materiales, parecen vivas porque están ~alvanizadas, mas resto cesarán sus movJmieutos. UN SAC RDOTE. (Tomado de la «Unidad C tólica,, de Bogotá. Nos proponemos insertar n ]as co1 umnas de «.La fglesia Punefia , Jas cartas que irao viendo nuestro lectores, porque, si bien fueron ese itas para una época distinta de la nues ra, aunque no mui remota, eso no 0b tante, estudiada la situacion actual de la Iglesia CatóJica, mui piirticularmente en el empeño que toman los impíos pa a destronar de su solio regio á nuest o Santísi- .mo Padre, las referidas , cart s son de ' una admirable. oportunidad. Su autor · es el Abate Gaume, conocido n el mqndo literario por la multitud de obras que ha escrito, no solo con u · tino admirable sino con una filosofía profunda, y con un amor a las sociedades, digno de ser envidi~do por los que con . tanto énfasis se llaman· hoi filánt topos, no siendo ot.ra cosa en el fondo, sino verdaderos vampirns de los pueb os. NUESTRA. SITUA.CI,IY. POR MONSEÑOR GAUME, CARTA I. !, AMIGO MIO: Me habeis traído á la memo~ia ¿A DON.. DE VAMOS? ( l) diciéudome que esta obra publkada hace diez y seis ~ñQs, es á vuestros ojos la historia anticipada de la que estamos viendo, y me pedís que en 1860 manifieste mi modo de pensar acerca de la situacion de Europa, como lo ma11ifesté en 1844. A vuestra amistad coufio la. responsabilidad de su juicio, que en .cuanto a los deseos de saber en donde estamos, aparte de lo personal que tienen hácfo mí ¿quién podrá condenarlos? La gravedad de las circunstancias los justifican demasiado. A ciertas horas del dia, brilla el sol con todo su esplendor, y el hombre puede entregarse entonces á sus ocupaciones y andar sin temor? seguru de , 110 perder el cami110; pero llega un mome11to en ·que el sol traspone el horizonte; sin desaparecer por completo, los objetos se oscurecen y pierden sus formai:i. En breve la noche envuelve el espacio, y 1~adie puede sin peligro trabajar ni marchar de un punto á otro (2). Esta alternativa de luz y de tinieblas se verifica en el corto espacio de tiempo que llamamoi, vida: vida de -las naciones, lo mismo que de los individuos. Al brillar sobre ellas el sol de la fé, las sociedades andan sin temor de extraviarse; pero llega 011 tiempo en que el error, p,or !argo tiempo suelto é incontn1stado, a~aba .por amontonar nubes que oscurece n el horizonte. La verdad solo proyecta en muchos entendimien- . tos resplandores vacilantes, y el peligro de extraviarse se hace mas y mas inminente. En aquellas horas terribles, una especie de vértigo parece dominar el mundo. Las inteligencias se trastornan; las palabras cambian de significado; .los entendimieu.tos unos no raciocinan y otros se entregan á locos desvaríos. En la lucha incesante de opiuiones contradictorias, las convicciones vacilan; la incertidumbre de la verdad engendra la incertidumbre del derecho, y de ahí dimanan gran número de juicios erróneos (1) Este es el tltulo de una obra del mismo autor. N. E. (2) Ambulate dum lucero habetis, ut non vos tenebrre comprehendant. .Toan x11, 35.-Venil nox quando nemo potest operari. Id. xx, 4. y_, con harta frecuencia, de actos para siempre deplorables. Si no hemos llegado a1;m á este pun• to, es cierto por lo meuos que á él nos dirigimos. La noche invade á la Europa, y para~que lo creais, no aduciré mas que una prueba. Entáblase contra el Pontificado una causa sin ejemplo y sin nombre en la 'Historia; desde hace diez me;,es, naciones, hijas de la Iglesia, atacan en público á su madre, y despues de acusarla de infinitas cosas, solicitan que -se la despoje. En pro ó en · contra la Europa entera ha tomado. parte en los debates; la causa parece ya vista, y la sentencia se publica á cañonazos. Preso, fiigitivo ó mártir, el padre de los cristianos comerá el pan de ·la limosna y no sabrá donde descansar su cabeza. Unos dicen: bien juzgado está: otros: es un· hecho consumado; algunos: es un parricidio. En presencia de tan contradictorios juicios, el católico ha de pedir al sacerdote la luz necesaria para• iluminar lo presente y orientarse para lo porvenir: Centinela, ¿qué hai de la,noche? El sacerdote está en la obligacioo de contestar, y para cumplirla en cuanto de mí depende, os envio estas pocas páginas, que habrán llenado cumplitlamente su ohJeto si conti-ibuyen á poner la intel~- gencia y el corazon de los católicos en armonía con la inteligencia y el corazon ,d,e su madre, la Iglesia. Ante todo, importa definir la present ~ situacion. ¿Eu qué consiste y cuáles son sus caracteres distintivos? Libre de los infinitos sofismas por medio de los cuales se trata de ·oscurecerla o de desnaturalizarla; fuera de los accesorios políticos, que son únicamente los episodios del drama, la situacioo actual se resumía ayer en tres palabras: «Disminuir el patrimonio de San Pedro; convertir al Papa · en asalariado de Europa; no dejarle mas que un cetro irrisorio y ·un trono vacilante.» Hoi la Revolucion ya mas audaz, for• mula su proyecto de este modo: «Un imperio italiano, con Roma por capital.» Este es el fin. En vano se ha querido alucinar á los católico~ y á la Europa toda. Lo que la Revolucion quiere hoi, lo que quería ayer, lo que ha querido siempre no es ~lilao, ni Flor,encia, ni Palermo, ni Nápoles, ni Venecia: es Roma. Si usurpa la Toscana y la Lombardía, la Sicilia y la Romanía, lo, hace para usurpar á Roma. Esto es lo que quiere la Revolucion con voluntad inmutabte, y esto es lo que ha de querer, añadiré yo; mas antes de explicar el por qué, es necesario caracterizar bien la guerra que dirige en .estos momentos contra la metrópoli del catolicismo. Esta guerra presenta caracteres que la distinguen esencialmente de todas las demás, y que aumentan la gravedad de la misma. En los siglos pasados, viéronse mucho5 papas obligados á salir de Roma y á tomar el camino del destierro; pero el enemigo tenia enton·ces un nombre propio, se Hamaba Enrique, Oton ó Barbaroja1 • y nadie ignoraba contra quien guerrear. Hoi, el adversario del Papa cnrece de nombre propio, y se llama LEGION. . Garibaldi, Fa.nti, Mazzini, Víctor Manuel y otros ciento no son mas que sus soldados. Legion no esta eu parte alguna y se encuentra eu todas; reside en el aire· habla todas las lenguas; todos los ec~s del universo responde~ á su · voz. . El es quien acusa al Pontificado, . quien le cita aute el tribunal de~ mu_ado quien discute sus derechos, qmen tr¡nsforma en problema lo que se hallaba en estado de dogma, y quien hace gritar por millares de v_o?es: ¡Af~era .el Papa! Legion, es el espiritu que rnfic10na hoi al mundo y Je arma contra la Santa Sede. En otro tiempo, la expulsion del Vica'rio de Jesucristo era un acto efe violencia pasagera; la opinion pública protestaba con fuerza y obligaba en breve
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