La Iglesia puneña : órgano del gobierno ecleseástico de esta diocesis/Título posterior : La Iglesia Puneña periódico semanal. órgano ofial del gobierno eclesiástico de la diocesis(desde N°37)/Título posterior: La Iglesia puneña: publicación eventual. órgano de dcoumentos, doctria y hechos (desde n°180) - Año Nº1-18,/Nº19 Ene 12/Año 2-Nº2/Año 1,Nº3/Año II-Nº 23-51/Año III Nº52-79/AñoIV Nº 80-99/100-116/ Año V-117-136/Año VI 137-148/Año VI Nº149-172/Año VII-Nº175-184

ranca del Cielo, su fundador inmediato fué el corazon mas amante de la humanidad que hao podido conocer los siglos, porque lo fué Jesus, el dulce amigo, el padre, tierno el pastor amoroso de la humanidad caida. '¡Oh! Demos espansion en este dia, señore~, á nuestra pobre alma tan atribulada siempre por las miserias, consecuencias del pecado de nuestros primeros · padres. Entonemos un himno de gratitud á Nuestro Divino Salvador por haber fundado su Iglesia á manera de Arca de salvacion, para que se salven eu ella todos los ttue quieran salvarse, y démoste gracias mil por haber fu11dado ~l sacerdocio catolico; creacion admirable, solo capaz de ser realizada por el Hijo de Dios hecho hombre. Señores.-¿Sabeis lo que es un sacerdote católico? Escuchadlo de los labios del mismo Jesus: vosotros sois la sal de la tierra, "Tosotros sois la luz del mundo; metáforas sublimes ante las cuales se eclipsan para siempre todas las bellezas de la humana sabiduría. Supongo que os será grato hacer conmigo algunas tijeras reflexiones sobre esta frase tan significa ti va del Sal vador, y para que ellas sean provechosas, para que produzcan el efecto cristiano que yo deseo y que vosotros debeis desear tambieu, muy particularmente en este dia, acojámonos á la proteccion de la Virgen Inmaculada, im• plorándola, tanto en favor del nuevo Sacerdote gue hoy celebra por vez primera, cuanto en auxilio nueitro, á fin dQ obtener como el efecto inmediato <le la c~remonia sagrada qrre vamos á pre• senciar, gracias sobreabundantes, gra• titud especial á nuestro Dios y satisfaccion para nuestras almas.-Ave Maria. Nuestro Sefior Jesucristo ha dicho que el hombre no vive solo de pan, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios; y esa palabra, hermanos mios, resuena por los labios del Sacerdote, que á manera de trompeta, segun la expresion de Isaías, debe repetirla incesantemente hasta atronar sí es preciso los oidos del pecador. Clama neceses, quasí tuba exalta vocem tuam. ¡Bendito se~ Nuestro Señor, que teniendo en cuenta las miserias de los hijos de .Adan ha creado el sacerdocio, para que sirviendo de eco á la palabra Divina, ilustre nuestras almas, ensefiándoles la verdad completa, y santifique nuestros corazones levantindolos hasta las alturas de una inconmensurable perfeccion. Sí, hermanos mios, este es el doble encargo que nuestro buen Jesus hizo á sus sacerdotes cuando les dijo: así como mi Padre me ha enviado, así yo os envió: vosotros sois por lo tanto lo que yo he venido á ser en este mundo: la sal de la tierra, por cuanto preserva de la corrupcion á la huminidad, y la luz del mundo, porque si alg0 importa para los hijos de Adan, es disipar las tinieblas que le han impedido desde su caida primitiva conocer la verdad, sin som• bras, sin adulteracion de ningun jénero, á fin de que puedan ser libres y sal- -varse. Et cognocetis veritatem, et veritas liberabiC vos. Estudiemos, pues, al sacerdote católico bajo estos dos puntos de vista, para lo cual os pido una particular atencion. Esponiendo el Padre San Gregorio estas palabras de Jesus: Vos estis sal terrre, las comenta de uu modo injeniosísimo: dice, las carnes de los animales que sirven para nuestro alimento cuotidiano necesitan de la sal, no solo al condimentarlas para hacerlas mas gratas á nuestro paladar, sino para conservarJas libres de los gusanos y de la putrefacjon, y hé aquí precisamente los efectos que produce el Sí\Cerdocio en Ins sociedades; por cuyo motivo es comparado á la sal de la tierra. Con efecto, LA ·IGLESIA PUNEÑA. hermanos mios, t 87 l afios hace que existe esta iustituciou nacida del pee ho amorosísimo de Jesus, y de ella puede deéirse sin hipórbole, que ha venido atravesando 20 jeneraciones, haciendo siempre el bien; por eso al travez de tanta humana miseria, de tanta pusion mezquina, que constantemente ha hecho esfuerzos mil, ya para dar á los pueblos un sabor pagano desagradabilísimo y nauseabundo, ya para infiltrar en sus entrañas el veneno de una jeneral pros- · titucion, nunca le ha sido dado obtener por completo sus intentos. Sí: la raza cristiana jamás ha merecido ni merecerá esta queja sentida, espresada por los labios mismos de Dios en tiempo de Noé: t'Jda carne ha corrompido sus caminos. ¿Y por qué, mis hermanos? ¿Cuál es el secreto de este pi,ilejio tan señalado'? l\li corazon católico se llena de gozo al re,elaroslo: es á mérito de la influencia del sacerdocio. § JI. o El Evangelio es la doctrina de la buena nueva que el Hijo de Dio~ a11un- . ció a los hombres de buena volmitad, es la doctrina práctica que entraña máximas de• moral i11imitables, porque son de oríjen Divino; digámoslo de una vez, es la doctri~a de la resurreccion y de la vida, porque co11tiene las enseñanzas dd v.erbo del Padre que dijo de sí mismo en una ocasion solemnísima. « Yo soy laresurreccion y la vida: el que creyere en 111,í aunque estuviere muerto vivira; y todo el que vive y cree en mi, no morirá eternuue·nte... El heraldo oe este Evangelio, como ~i dijera el propinador de e8ta medicina que da la salud y la vida al pobre corazon humano, es el sacer• dote, y solo el sacerdote per misiou especial. § III. No-me arguyais ¡oh vosotros los que siempre anda is buscando las relí qui as del corazon humano, que sobrenadan al trnvez de la consagracion sacerdotal en algunos de los miembros de esta divina institucion: ui el Oleo que consagra sacerdotes transforma al hombre en ánjel, ni la virtud santificadora de la doctri11a Evangélica toma su fuerza vivificante del sacerdote, considerado como simple hijo de Adan. El Sacerdote es un canal, pero un canal, necesario, porque e'3 exclusivo, único para que se trasmitan por él á los pecadores, las gracias y las misericordias del Señor, gracias y misericordias inilnitas veces mas diáfanas y delicadas que los rayos de luz, los que, como sabeis, aunque atraviesen por cristales polvorientos, siempre - llevan consigo el calor y la vid,. · _§ IV. Hermanos mios, el carácter sacerdotal se ha dado al sacerdote, no tanto pa• ra su ~ropia santificacion, cutt11to para la santificacíon de sus hermanos. ¡Ay del sace1·dote que sieudo sal para otros se deja corromperá sí mismo! Mas esto nunca le privará de la augusta potestad que ejerce pnra decir á la juventud estraviada lo que Jesus al hijo de la viuda de Nain: Jóven, á tí te digo, levantate del lecho del vicio en que 11aces, cura tu corazon por el arrepentimieuto, y disponlo para la práctica de las virtudes; · ni ml:!nos le impedirán levan• tar en alto su voz y decir con tono solemne y eficáz al hombre avanzado mas en crimenes que en años., h:> que Nuestro Divino Salvador decia colocado de pié, y lloroso ante el sepulcro de Lázaro: Lazara, sal d~ ese sepulcro; hombre inveterado en el vicio, cristiano olvidado de tus obligaciones, como t:,l, largo tiempo hace que has vivido sin Dios, porque tu corazon corrompido le ha rechazado, -vuelve en tí, yo te lo digo como sacerdote que soy, escucha mi palabra, no atiendas á mis hechos, mi palabra no es mia sino de aquel que me envia para tí. Salva tu alma, yo quiero que la salves, porque estl\ es i:ni mision; salvá11dote me ,queda un .consuelo y es el de salvarme yo mismo, porque NuestroSeñor tien~ ofrecido, que todo el q,we: salvase una alma, salva la suya pr0piar § v. Señores. -El sacerdote, enseña odo máximas de moral Evanµélica, exhortando al pecador el arrepentimiento, prepara debidame11te las almas para la eternidad Licnaventurüda, les comunica un sabor celestial, las co1 ldimenta, si puedo emplear esta palabra, para que sirvan de viandas e~quisitas en el banquete del Padre de las 11.1isericordias. Considerarlo como admi11istrador ex..clu"ivo de los t\acramento:;, de esas fuentes abuudantisimas de gracitt que sirven para verificar transformaciones admir.ibles, pura convertir á las !.\Iagdalenas pecadoras, en tiernas amantes de la púreza; á los Saulos en Pablos, á los Agustinos . maniqueos en Obispos de Hipona; á los soldados distraidos de sus oblig-aciones cristiauas, como Ignacio de Loyolá, en ángeles tutelares de la humanidad, eu fundadores de la ínclita compañia de Jesus, cuyo lema consiste en estas palabras tan espresivas: «Todo á la mayor gloria de Dios." Y des pues de esto, decidme: sino es sierto que el sacerdote sirve de sal en es'ta tierra pec,1dora, para preservar de una corru pcion completa á la humanidad: Vos estis sal terrre. Un mome11to mas, señores, para que reflexío11emos sobre el segu 11do carácter que adorna al sacerdqte católico desde que fué llamadu luz del mundo: Vos eslis lux mundi. § VI. El Evangelistn San Juan, al narrar la jeneracion eterna del verbo, dice: que era la luz verdadera que ilumina á todo homb_re que viene á este mundo, y que ese verbú lu,z, se hizo carne y habitó ,ntre nosotros-Et verbum caro faclum est. Ahora bieu: Nuestro Señor .Jesucristo ha dicho de sí mismo, que era la luz, y que si algo convenia á l.os hijos de Adam, era no despreciar esta ilumioaci@n, si110 por el contrario, aceptarla con amor, para ser trausformndos en hijos de la luz. ¿Y qué consecuencia se desprende de todo lo que llevo espuest9, señores? No puede ser mas clara. Recordareis las palabras de Jesus, qt,e poco hace os cité; dirijiéndose á su~ apóstol~s, y en ellos al sacerdocio que fundaba les decía: la misma rnisio11 que mi Padre me confió es la que yo os coufio: luego si Jesus en espresion de San Juan, era la luz verdadera que ilumi.na este mundo, el sacerdote como encargado de idéntica rmsion, dP.be ser luz tambien para la humanidad caída. Si Nuestro Divino .Salvador, a ludiendo á su persona, decia: yo soy luz parn el rnu11do y debeis creer en esta luz mientras os alumbre, para que podais ser verdaderos hijos de la luz, el Sacerdote católico, que le representa sobre la \tierra y que ,tiene su mision dos veces garantida; pues Jesus ha dicho, que el que escuchfl á los sacerdotes le escucha á el mi smo, y el que los desprecia, desprecia á su misma Divina persona; es y debe ser luz para el mundo, y luz que no conviene despreciar cerrando los ojos, pal'a que 110 hieran nuestras pupilas, so pena de ser sumerjidos en horrihles tinieblas. 1 § VII. ¿A qué se reducia, hermanos mios, la civilizacion antes del cristi/rnismo? Vosotros sabeis que jamas han faltado filósofos en el mundo: Atenas y Grecia los tenia en gran número, y Roma, la conquistadora por excelencia, aprovechandose de la ilustracion de aquellos pueblos tambien tenia sus sabios. Y sin embargo, los pueblos vivian en unas tinieblas espantosas, unas tinieblas mas densas que las del Egipto, y no como - 222!2! quiera, sino que yacian sentados. es decir, adormecidos, narcotiz,}dos por el error, hasta la venida de Jesus; tal es la valiente frase con que esµresa esta triste situacion de la humanidad Zaeat-·ias el padre de Juan Bautista: «ha venido, decici (aludiendo al Salvador) a iluminará todos los que yacían sentados en las tinieblas · y sombras de la muerte»: esa Huminacion, señores, se proyecta en favor de la humanidad por el sacerdocio, que sirviendo a manera de espejo ustorio, comunica con su luz un calor tal y tan inte nso, que transforma á las almas, deificándolas por medio de la g-raciu. Nada es pues. mas exacto que este símil de Jesus, aludiendo á sus sacerdotes-vos estis lux mundi. s vm. ¿En dónde está el filósofo que tenga hoy la suficiente impudencia, no digo para llamar al sacerdocio retrogradó, pero ni siquiera para mirarle de frente, con semblante altivo? ¡Oh! filósofos, no en vano merecíais el reto con que San Pablo os q11iso atraer al camino del buen sentido, del que habiais dese.rtado por vuestro orgullo, como siempre desertais: él os decia, vosotros pretendeis ser sábios, pero en realidad de verdad, soi8 unos nécios, desde que ignorais la única ciencia que 110 hincha el. corazon c9mo la vue~tra, si.no que sal va el alma para la eternidad: así hablaba Pablo el Apóstol, el Obispo, una de las lumbreras del mundo cristiauo, uno de los primeros en quieú se realizo este anuncio del Salvador-vos estis tux mundi. § IX. . Para concluir, !Señores, permitidme que os pregunte: ¿quién hu sal vado la ciencia' de las invasiones del salvajismo'! .¿Cuál es el far.o q11e coustautemeute encend_ido en medio de este mar tem- . restuoso de la vida, en que las. olns del , error se ajitan, se arremoliuan, amenazando deborar toda ci vilizacion, todo progreso leg'itimo? ¿Quién es el hombre, c1,1ál la í11stitucion que durante 20 siglos ha venido esparciendo en el seno de los pueblo:, una luz diáfana como el crepúsculo de' la inañana, bella y consoladora como los primeros rayos del sol cuando asoma en nuestro horieute? ¡Ah! ese hombre es el .sacerdote, esa instituciones el sacerdocio católico, ese sacerdocio, que considerado en sus relaciones con la hurnauídad, bi~n merece que se le aplique la siguiente metáfora del Apóstol San Pedro: 'L·ucerna que alumbra en lugar tenebroso. Bendito seas, ó Divino_Jesus, ó Padre, ó Maestro, ó Consolador de nue:;tra s almas: veniste á salv ,1ruos, y conoci e ndo q' necesitábamos ta 11to de uua panacea para cnrar los mak~ del corazon, como de un foro para nuestra inteligencia, a fin de no encallar e11 el banco del error, creaste á tu sacerdocio comunicándole estas dos precio~ísimas cualidades~sa l de la tierra, luz det 1iwndo. l\lil veces seas bendito, ó Jesus dulcísimo. Para tí reservo tambien uua bendicion, hermano mio car~simo, beudito seas en tu sacerdocio, bendito eú el fruto abundante que estas llamado á producir para mayor gloria de Jesus, bendito porque deseo para tí una lluvia copiosísima de gracias, á fin de que ell~s, il,uminando tu inteli.gencia y refleJando sobre tu corazon, ilnstreu á la primera é intla(lJen el segun90 en este fuego de amor divino que Jesus vino á importar sobre la tierra, y cuya comision te ha encargñdo especialmente. 1\-Iis hermanos, oremos por1 el nuevo Ministro que asciende hoy al santo altar, nuestro interes y el de la re[igiou así lo exigen; que el espíritu de Dios no se aparte jamas de él, para que conbatiendo siempre al mundo y sus locas vanidades, se& para nosotros lo que debe ser-Sal de la tierra Luz del mundo.-Amen.

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