La Iglesia puneña : órgano del gobierno ecleseástico de esta diocesis/Título posterior : La Iglesia Puneña periódico semanal. órgano ofial del gobierno eclesiástico de la diocesis(desde N°37)/Título posterior: La Iglesia puneña: publicación eventual. órgano de dcoumentos, doctria y hechos (desde n°180) - Año Nº1-18,/Nº19 Ene 12/Año 2-Nº2/Año 1,Nº3/Año II-Nº 23-51/Año III Nº52-79/AñoIV Nº 80-99/100-116/ Año V-117-136/Año VI 137-148/Año VI Nº149-172/Año VII-Nº175-184

LA IGLESIA PUNEÑA. Insertamos á continuncion la circular del General de los Domínicos dirijida á los Provinciales de la órden. Este estraordinario suceso, que tiene en favor de su veracidad el testimonio de muchas personas fidedignas)_ tiene h_oy un argumento mas con la circular a que uos referimos, y esperamos que pronto la Iglesia dará sobre este asunto _su follo infalible, con el fin de que D10s sea glorificado en sus santos. Circular del l!., P -. ~~neraB. de la orcsen do.11nin!cana á Jlol!i ll.M?l. PP. P.n>oviociale~, ceomunicáed.olle!ll el prod!glo, 111Uinuune1n~e li'll.'aliz,;ado en el §antuax·Ao de ~011':iano. bro, asi <le los presentes como de los que <le uuevo acudiau al Santuario. Mas, á fin Je que en tan gran número de espectadores, como presenciaban el prodigio, se desvaneciese toda ~o'-pech'.t de superchería, se proc11ró satisfacer a todos los que, ó por prudente duda, ó por espíritu de incredulidad no cstuviesei1 plenamente convencidos, lo cual redunda en mayor coufirm~1cion y evidencia del prodigio, y disipó tod¡1 som• bra que pudiera ob::;c111·cccrlo. . Por complacer á alguno que se rnrnginó 'ser todo ilusion óptica, se quitaron unos udoJnos <.le papel dorado, que en firrura de arco rodeaban, aunque sin toc~rla, á la sagrada efigie; se dc::;cubrió la .mes.a que la sostenía para tranquili - zar ·¡¡ 'algu;l olro, cjue man'ifestó recel\ruY REVERENDO .PADRE PROVrnCIAL: Recordando las .divinas palabras con que el Espíritu ~anto nos advier!e q_ue se han de publicar las obras de Dios (Tob. c. t 2) para gloria de su sanlísimo nombre, deseabamos desde el mes de s ·etiembre comunicaros un prodigio, con el cual el Señor ha querido una vez mas ilustrar el famoso Santuario de nuestro Santo Patriarca de Soriano en la Calabria. Mas no siendo prudente en tales casos dar entera fe a los primeros rumores del pueblo, que á menudo yerra ó se enrraña, lo hemos dilatado hasta que, a ;t-iego nuestro, el Prelado de aquella niocesis mandó preceder uua averirruacion formal del cuso, la que ha llega0do en estos días á_ nuestras manos, remitida por el menc10nado Prelado por conducto del Padre Provincial de Calabria, y cuyo resultado rios apresu,ramos á comunicaros. ; los de ' engaño, y poi· común consentimie'nto se desvanecieron otros reparos de mecor cuenta, quedando demostrado que ninguna cau-.;a natural como el vie11fo, que aquel día so,plaba, podía mover de un modo tal y tan expresivo una imagen de talla de mas que mediano peso, toda vez que no se apag-aban las candelas y permanecían it,móviles otros objetos lijeros que allí habia. En conclusion, todas las pruebas ::;irvieron parn mayor confirmacion del prodigio, cesndo el cual, el devoto y ngrndecido pu12blo 1le Soriano quiso r¡oc se sacase por la . tarde en procesiou aquel portentoso silllulacro, segun era costumbre de nuestros religiosos, custodios del Santuar o, antes de las tristes vicisitudes q11e han afligido la Italia. Es bien conocido de todos vosotros el Santuario de Soriano, dedicado á Nuestro Padre Santo Domingo, cuya antigua imájen, ya p~r ol orígen que se le óltribuye, ya por las continuas grar.ia!'l r¡u0. ]a han hecho célebre, exita la mayor veneracion no solo en aquella provincia, sino en las vecinas y remotAs. 61 día 15 de Setiembre, consagrado en toda la órden a la conmemoracion de aquella imáoen, se celebra en Soriano con mayor ºsolemnidad, te~minando ~a ~esta con una devota proces10n, en la que se lleva una efigie del santo, de madera y de tamafio natural. Estando, pL1es, este año expuesta á la pública veneracion esta efigie á la izquieda .del nl~ar, mientras terminados los sagrados ofic10s, y poco ántes del m~diodia, oraban ~~1 la iglesia mas de trernta personas, v10se derepente al Santo simulacro, cual si tomase vida, moverse hácia adelante, retroceder luego, levantar el brazo derecho, dejarle caer despues; y frunciendo la frente, acompa11ar estos ademanes de miradas, ya severas y amenazadoras á los circunstantes, ya lri_stes, ya d'nlces y reverentes cuando _se '_vol~ vía hácia ~uestra Sefiora del Rosano, a la manera1 segun nos han referido, que los oradores sagrados lo hac':ll. en el púlpito. Como se quedarían lo~ que allí se ha-• liaban ante aquel esp~ctáculo, difícilmente podrá concebirse ni imaginarse. Sucedíase aquí y allá el temor ·y el asombro, y atouitos y coufusos 110 daban crédito al testimonio de sus propios ojos; mas cuando e,1 convencimiento unánime de todos les hizo ver que no era ilusion sino realidad lo que presenciaban, resonó la iglesia con el grito de ¡Santo Domingo! ¡Santo Domingo! ¡milagro! ¡milagro! que fué lo único que acertaron á pronunciar. Como era natmal, divulgóse fuera el prodigioso suceso con la rapidez del relámpago, y en ménos q' ~e dice, la poblacion entera abandonó los quchílceres domésticos, y acudió en tropel al templo, de tal modo, que pudieron ser testigos mas de dos mil personas del maravilloso moviinicnto del Santo simulacro, que duró por espacio de hora y media. En tanto, crecinn las suplicas, las lagrimas, las aclamaciones y el asom- .E.ste 1is, mny Revereudo Padre P'roviucial el maravilloso suceso, del cual tuvimo 1 s ues.de luego informes unánimes por cartns particulares, que hoy , 1emos co1111rmadas por el muy Reverendo Vicario .Foráneo de Soriano, quien por órden de Su Eminencia e_l Señor Obispo lle l\Iileto, uos ha ext('11d1do autentico rclnoion jurndn, suscrita por treinta testigos de vista, cle~idos entre las personas ma~ principales J respetables del país, si bi en otras 111numerables, segun queda Jit'bo, presenciaron el prqdigioso movimi ento. . . No nos es lícito á nosotros rnves t1gar los juici~s de Dios, los cuales dcl.wmos adorar bumildPm<1 nte, ni pod emos por consiguiente decidir aceren de sus altísimos dcsi~nios, impeuetrables á los hom1.Jres. ¿Q{tis coanovit se11 swn Doniini·,uut quis consiliai,iis ejus fuit? Sin embargo, sabemos q' lps camiuos de~ Seflor s_on mise~i~ cordia y verdad: . universre vire Don11m miserico1 1 ·dia et verilas; y que por otra parte las t ·stes consecueucias del tie_m_po e·n qne rn tenido lugar este prod1g10, permit~n lejítimame11te suponer; que el Señor lla querido avisarnos con €;Stas señales,) que los pecadof del mundo han colmad, el t'áliz de su irn, y animarnof'l por-est medio á retiovar nuestro fervor a fin d desarmnr su justicia vengadora. Cor~o quiera que sea, l\.L n. Padre, sacudie1do nuestra tivieza unte este suceso, ( ue podemos llamar de familia, eucend· monos en sallto celo, alentcmo11os a s guir como bu enos hijos las huellas de Santo Patriarca, y con oraciones coi tínuas imploremos la divina misericor ,ia, á fin de que aplacado el enojo, coni eda á la S11ula 1glcsi~.Y á la sociedad, dia;.; de paz y tra11qt11!1dad. Ate1 dida lu casi general dispersion de los religiosos á causa de los actuales uconledimientos, no dirigimos la presente á todos, como hubiera sido nuestro deseo, persuadidos de que V. P. tratara darla á co11oeer á sus_ súbditos. En esta dt:ilce e¡;peranza, bendecimos en el Sefior, á V. P. y á toda su provincia 'V nos encomendamos á las oraciones' d~ todos. ' ROMA, dada en el Convento de Santa María <le la Min erva. á 8 de Diciembre de 1871.-Fray Alejnndro Vicente Jandel, Maestro General de la orden de Predicadores.-Reg. pág. 122.-Fray Cayetano Lo-Gicero, l\Iaeslro y Socio. Pi.o IX al Epb.copado Suizo. Satisfactorio nos es insertará continuacion la respuesta dacia por S. S. Pio ]X al manifiesto de los Obispos de la Suiza. Pio Pap·a IX. Venerables hermanos, salud J I.Jc11clicion Apostólica. En !os primeros días del pasndo Octubre, nos habeis escrito una carta, esplé11dido testimonio de la piedad y amor que nos profesais, para espresnrnos vuestro profuudo <lolor por la sacrilega usurpacion Je uuestra autorid~d civíl y de la SeJe Apostólica, usurpaqou que, ·consumnda por los enemigos de la lgl~~ sia, nos priva de la libertnd nece~a~ia para ejercitar nuestro Apostólico_ m11~1slcrio y 110::; somete á una d0mrnac1on hostil. Este úocurneuto, venerables hermanos, 110s hace conocer mas vuestro amor de la jn~ticia y de la religion_ ! vuestra devoeiou a esta Sede Apostol1ca, devocion que ya habeis demostrado brillantemente en otras muchas pruebas alen-rándóuos mucho el ver que vue 1 stro ;jemplo estimula á los •fieles de aquellos pnises, de tal mauera que su filial solicitud y rn valor para defender la causa de la Iglesia llO dejan nada que desear. ¡Ali! sí, ciertame11te, de la misma manera que nada hay tan deplo1:abl~ sobre la tierra como ver á la 1mp1edad estenderse y dominar, as• uo hay c_osa mas lnu<lable para los verdaderns h1J05 de la lg-lcsia, que oponerse animosamente a la impiedad, reuniendo contra ella sus esfuerzos y elevando sus corazones hácia Dios, fuente de toda fortalezn. Por esto, vei;erables hermanos, os demostramos nuestra gratitud por el amor y sirnpntín que nos profesais, y no • dudamos que co11timrnreis valerosamente, con vuestro ejemplo, co11 vuestra a:a;ce11drodu devooioo, cumpliendo vuestro ministerio en medio de eE;ta inmensa conjuracinn de los impíos, Yelando sobre lu salud de las almas, peleando las batallas del Señor, ,v pidienllo, en union con vuestros fie:Cs, il la divina misericordia q1w fortifique nuestra flaqueza y que 110 permita á la. potestad de las tinieblas lwcer musores males á la Santa Jglesin. ímplorando de lo íutimo de ·uuestro corazou para vosotros y para los fieles que os están encomendados, lqs mas abundantes auxilios de gracias celestiales, y los dones de la bondad divina, os concedemos afectuosamente, y en prneba de nuestra especii1l benevolencí11, á vosntros ·vetrnrables hermanos, y á todos vuestros fieles, la bendicion :\postólica. Dado en Homa, en San Peclro el '23 de No,•iembrc del aiio del Se11or l 870 y de nuestro Pontificado el ,·ijésimo quinto. Pro PAPA lX. LITERATURA, lLTMO. Sn. El ídtimo de sus hijQs tiene el agrado de dedicarle si¿ primer ensayo poetico, teniendo en cuenta su bondad para dispensar si¿s faltas. !.ª1legarta á .11ar:ía en §US dolorell!. Quisiera cantar, ó Madre, ])e tu pecho la agonía, Pero es mas grande, ~foría, Tu amargura que la mnr, Y en vnno el pincel humano Con sos pálidos colores, Pnede copiar los dolores D~ tu angustioso pesar. Cúbrase "Be luto el cielo, Lloren las piedrns á mares, Y del mundo en los hogares :Fije el dolor su pendon; No alcanzarán, Vírgen Ueina, A imitar tu desventura, Que no sufre criatura Cual sufrió tu corazon. Hija de Jerusaleu, Tengo fija eu la memoria De tu amor la triste historia, Tu llanto al pie de la Cruz, Cuaudo Madre consentiste Serlo de la humanidad, Que quedaba en la liorfandad Porque moria Jésus, Y en esa tremenda hora Que gran misterio se obró Tu aima de l\Iadre sufrió Estertores de dÓlor; . Porqne tambien conociste Que proterva humauidad, • lugratitud por bondad Pagára á su Redentor. Por este grande milngro Y el dolor que padeciste Cuando al Hijo tuyo viste A tu presen<áa morir, Te conjuro, Virgen Santa, Me alcances de sa clemencia Gracia, virtud é inocencia Para poderle servir, Porque· bien sabes, María, Que en este valle de llanto Tr.as de fatídico encanto Vierte su hiel el pesar, Y que solo en la acojida De tu materna) anhelo Halla el pecador consuelo En su doliente penar. Conduélete·, Santa l\ladre, De esta amarga situacion Y ·brinda á mi corazon Grata calma de virtud: Dame, ~-Íadre, acierto en todo, Protéjeme bondadosa Y una mirada pindosa Dirije á mi juventud. Puno, l\larzo 31 de 1871. JosE l. füvEno. INSERCIONES. Uedlaclon del Papa en la guerra fr;unco-pre!liBana. · El 12 de noviembre último, es decir, cuaudo el gobierno provisional continuaba en Tours, Su Santidad dirigió al Arzobispo la siguiente carta, cu.vos elevados sentimientos no hay para que encarecer: PIO IX, PAPA, V cnerable herma 110, salud y bendicion apostólica. Apesar de la ,situacion dolorosa, y cada día mas grave, á que nos ha reducido la malicia Je los hombres, ,á Nos y á esta silla aposlólicn, 110 es posible que ol vidernos las desgracias y calamidades 11ue en este momento cruelmente afligen á :Francia. Conservando el recuerdo de las brillantes pruebas de adhe:;ion y filial afecto que esa generosa uacio11 nos hq prodigado en todas circustancias, y aun en nuestras mayores tribulaciones, urdientemeute hemos suplicado al Dios de misericordia que nos diese á conocer cómo podríamos pagar en parte la deu1ia de nues• tra gratitud para con ella por sus importantes servicios, y por qué medios uos será posible auxiarla en sus pruebas. Agitando este pensamiento, nuestro cor.1zo11 se ha preocupado vivamente, y ha entrado en Nos la persuacion de que no teníamos medio mas oportuno ui mas eficaz para manifestar nuestra gratiud á esa grau n11cion católica, que tratar, á implusos de nuestra caridad paternal, de traerla á consejos de paz, y de ese modo devolverla al seno de una perfecta tranquilidad. ¡Pluguiera á Dios, venerable hermn-

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