La Iglesia puneña : órgano del gobierno ecleseástico de esta diocesis/Título posterior : La Iglesia Puneña periódico semanal. órgano ofial del gobierno eclesiástico de la diocesis(desde N°37)/Título posterior: La Iglesia puneña: publicación eventual. órgano de dcoumentos, doctria y hechos (desde n°180) - Año Nº1-18,/Nº19 Ene 12/Año 2-Nº2/Año 1,Nº3/Año II-Nº 23-51/Año III Nº52-79/AñoIV Nº 80-99/100-116/ Año V-117-136/Año VI 137-148/Año VI Nº149-172/Año VII-Nº175-184

AÑO V. PUNO, ABRIL 4 DE t87L N. €,n Jgl ♦ 6ltt Utltñtt. LA IGLESIA PUNEÑA. Puno, Abril 4 de 1871. Nada enaltece mas una sociedad ni la eucarrila de un modo mejor a su fin, que el progreso moral. La moral como norma de las acciones del individuo, como hase y fundamento de toda legislacion, es el elemento indispensable para la vida de las sociedades. Una sociedad sin moralidad no es otra cosa que la espresion del caos y la confusion, importa el reinado de las ahyeclas pa~ siones sobre la razon y la ley, es en una palabra, el prototipo de Ja mas completa barbarie. Mas, las leyes morales no han sido hechas para adorno de una lejislacion, sino para s':!r cumplidas y servir así como medio especialísimo para la consecucion del fiu de la sociedad ;-la moral solo podrá ejercer su bienhechora influencia á mérito de ser práctica. Estos principios tan triviales y que resaltan á la visla de la inteligencia mas miope, se hallan tambien confirmados por la historia de la humanidad y por la esperiencia adquirida en seis mil años; ella nos demuestra que la moral ha sido siempre el mas exacto termómetro para a,preciar el grado de cultura y civilizacion de un pais; por eso, es que el catolicismo, esencialmente civi¡izador en aus doctrinas y en sus leyes y las instituciones, digno engendro de ·él, han cuidado en todo tiempo de preferencia la educaeion de la parte moral ·del individuo; han comprendido· que, si no siempre, al menos la m9yor parte de las veces, la corrnpcion del corazon es la única causa del estravío de la in Loligeucia y de-la depravacion de cosLumbres del indivjduo. Estudiad las acciones de todos aquéllos que á fuer de pretender ser il nsLrados se han hecho imp1os, despreciando la única doctrina de luz, y vereis que no son las mejores; que cada u11a de ellas no es mas que el inmundo respiro de una posion dominan te. El Seminario Conciliar de S. Ambrosio ha comprendido esto en su vercadero. sentido, y hoi nos ha dado. una espléndida pruoba de que no desatiende la parle mas noble del individuo, y que si un Pitágoras puso en el froo tispicio de su escuela filosófica el Noscete ipsum, él ha puesto en lo mas encumbrado de su humilde edificio, estas sublimes palabras: Ini.tú.tm sapi"erttia est ti1nor .Domi·ni. En esta úhima semana ha verificado sus ejercicios espirituales, PERIODICO SEMANAL. ORGANO OFICIAL DEL GOBIERNO ECLESIASTICO DE LA DtOCESIS, porque sabe que tiene que luchar con todo género de pasiones y con las mouslruosas teorías, natural emanacion de ellas, y que por consiguiepte necesita, no solo cultivar su in lel~gencia, sino oponer los ejemplos p.e una intachable virtud. Este hécho, que nada tiene de particular para el hombre libertino, es de especial. sublimidad para cualquiera que conserve un tanto de fé catolica; en efecto, nada mas sublime q' un joven sumiso á las enseñanzas católicas, postrado de hinojos á los pies de sn Dios y Señor, y modulando unu fervorosa oracion desde lo mas íntimo del corazon; nada mas grato ni mas tierno, que ver surcar por las mejillas de un joveu dos ardien Les lágrimas, fiel espresion de proff:do arrepentimiento; nada en fin, as consolador para el pobre cora on humano, que la palabrn de perd n entonada en uu melodioso cant , y que se eleva hasta el trono del Dios Je miserieorJias, cnal el incienso q' se quema en sus altares. Pero ¡ay!-el mondo inseDsaLo está condenado por su pérfidia y corrnpcion á no gustar de estas sentimentales emociones. 1 · Mucho querríamos hablar sob1·e esto, mas nos reservamos para otra ocasio·□, contentándonos por ahorn con felicitar cordialmanle á los jóve~rns seminaristas, asegurándoles q' hoi mas, son la esperanza de la Iglesia y <le su pátria, por su conducta digna de ser admirada, á la vez que seguida por todo ca Lólico. PUOCl,,\JIA DEL Sr. U(Ui:....'H,ES. «}JI.fas li'bertacl, menos gob1.:ernon. En uno de los números anteriores nos ocupamos de esta m~xima tan perniciosa para la sociedad, y hoi hemos visto con dolor en el número 31 del <<Doletin Oficial>> publicado en Bolivia, un al'Lículo que proponiendose atacar á los redactores de «La Sociedad)) defiende el mismo principio, pero desgraciadamenLe sucede con él, lo que con todas las opiniones, que teniendo· por objeto sostener las ideaE¡ absurdas de un partido esencialmen Le opuesto ~l órden social, carecen por esto mismo de todo fundamen lo racional que pudiera convencer a ninguna persona que no baya perdido el uso del recto pensamiento. No es nuestro ánimo defender á los SS. RR. de «La Sociedadn, ni son mi.ras mesquinas las que nos impelen á hacer unas pequeñ 1 ~ reflecciones al articulista del << oletin Oficial»: no, nuestro fin es d fender la verdad de cualquier ataq e que se le haga, vindicurla de las i pugnaciones que sus enemigo3 p dieran formular. Dice el Sr. articulista que <<mal cono0e el escri Lor aquel la si uacion de Bolivia, ni la estúpida d mioacion que ha sometido y ahati o á un pueblo, á quien el Gobierno de la revolucion se propone dar espiracion, para darle vida.>) Ente demos que el Sr. Ortiz quiere deci que el Gobierno de la revolucion se ha propueslo animar la sociedad b liviana del elemento indispensable ara su vida; pero este elemento en oda sociedad bien organizada es·co plejo, y está espresado por estas tialabras a1ü01·frlctd, ley; pues es imp sible ]a v.ida social sin leyes que rij n á la sociedad y sin aulOl'idad que haga efectivo el cumplimiento de estas leyt:::,. Mas estas dos exijencias se reclucen a un buen Gobierno, porque éste no es otra cosa que el imperio de la autoridad por la lei .. Si el Sr. l\Iorales desea menos gobierno, ha deseado por esto mismo menos sujeciou á la leí, menos obedienr.ia á la autoridad, .Y por consiguienle lo que muí .bien han asegurado los RR. de <<La Sociedad>> -el reinado de la mas completa anarqu1a; y hé aquí como enseña en teoría lo diametralmente opuesto á lo que se propone realizar en la practica, segun la aseveracion del Sr. Or Liz, que es dar vida ú I a sociedad ... Lamentable es considerar las aberraciones del Sr. Ortiz al condenar el Gobierno y la autoridad, porque bajo su sombra se han cometido crímenes, porque en su nombre se ha ejercido el despotismo. Nadie podrá dudar que esto no importa otra cosa que el abuso de estas .dos grandes prerogativas, y el abuso nunea da derecho para condenar cosas escencialmenle buenas por solo haber sido presa de él. Condénese sino tambien la libertad, ese don precioso que tan to defiende el articulista, sin haber comprendido lo q' el realmente es en s1; pues, en sus manos y tal como él lo defiende, importaría la ruina compl~la de la sociedad, operada por el desenfreno de ~as mas abyectas pasiones, pueslo que no seria olra cosa que el mas impúdico libertinaje. Tambien nos dice que «la aut_oridad pesó tanto en la balanza finísima y precisa del escritor de «La Sociedad)) , que era nada la libertad .» ¡Ah! sí, se apreció el verdadero peso de la autoridad, porque se conocía precisamente lo que es la libertad y lo que vale. No puede . darse v~rdadera libertad sino a mérito del cumplimiento del deber, y éste se hace imposible cuando no existe verdadera autoridad, cua □ du no comprendiendo ésta su alta mision, no emplea los medios convenientes ála consecucion de su fin social; cuando en fin, no hai obediencia á las leyes. El perfecto gobierno hace pues la perfec~a l~bertad; y por eso es que ya le rnd1camos la formula con que podia sostituir la suya, pura poder alcanzar los altos fines que se propone, y hoi la volvemos a repetir: ~Mas gobierno, mas libertad~ Añade ademas, que solo á .1Ji'os, perjeccion supre1na, le es dado equilibrar la autoridad y la libertad. Pero, si esto es cierto, tambien lo es, que el buen Gobierno está obligado á procurar aproximarse cuanto sea posi~le á este equilibrio, porque á medida que sea mayor la aproximacion se habrá conseguido en grado superior el bienestar de la sociedad; y no es sin duda el medio adecuado para esto la práctica del principio defendido por el Sr. Ortiz, pues él espresa 1 o contrario, el desequilibrio mas completo, la anulacion de uno de los elementos y _la perniciosa exajeracion del otro. Y esto es tanto mas peligroso, cuanto que se da la preponderancia al elemento cuya extralimitacion causa mayores daños á la sociedad. Recórrase la hisloria de las naciones presas de la anarquía y el despotismo, y se verá que lo primero ha hecho incalculablemente mayores estragos que lo segundo. (Continuara). JL FR7 fU"Qf C§-4 Órd.enefj. S. S. 11 tma. los ha celebrado en los días · 25 del pasado y 4 del que rij e, habiendo sido promovidos á los diferentes órdenes los ecle~iásticos siguientes: PRESBlTERÁDO. D. José Dieguez. )) Celestino Muñoz. DIACONADO. D. Augusto Gil Alvarado. )) Jose Leodegardo Cruzat. » Manuel Sebastian Fernandini. SUBDlACONADO. D. José Gabino Meza. ÓRDENES MENORES. D. M. Federico Otamendi. >) Manuel Alvarez.

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