ria de la Iglesia se encuentra un Lanza, que quiere ir á Bele~, donde ~a ~acido el niño Jesns. Peni, para ir tiene que entenderse con IGs re_yes magos: los cuales no están muy dispuestos a lrncerle compañia. Por esta razon, este Lanza, que se llama Herodes, o~rece á los reyes sus garantías y _les die~: «Id, y buscad diligen~eme11te a este mño y cuando lo hayms encontrado, venid á decírmelo, á fin de que yo tambien vaya á adorarlo. Ut e.t ego veniens, adorem eum. » · En estas pocas palabras, hay todo un proyecto de garantias ofre?~das á tos reyes magos, en favor del nmo Jesu,;,_ g_araritias semejantes á las que el l\Jrn1stro Lanza ofrece al Papa, y 9ebe11 ser discutidas en el Parlamento. Veámoslo. Art. t·. 0 El uit10 Jesus es reconocido por Heroqes, éomo Rey de los judios, y tendrá todos los hon?res ?e la sob~- ranía, todas las. preemrnencrns bon.orificas y un honor especial: Ja adoracrnn. Herodes no vé el momento de acercarse á él para postrarse á sus pies y adorarlo. Utet ego veniens, adorem emn. Art. 2. 0 El uiño Jesus tendrá una Jista civil mas que suficiente para satisfacer sus necesidades . Herodes no quiere presentarsele sin una oferta. En compañia de Jos magos, está dispuesto á llevarle su regalo de oro, cuyo ·ofrecimierÍto garantiza sobre su augusta palabra. Al oro acompañnrá el incienso, aclamandolo como al verd<:1dero Rey de. los jndios. Ut et ego veniens; adorem eum. Art. 3. 0 El niño Jesus será libre é independiente; · podrá predicar el Evangelio á todas las naciones y mandar a sus propios aróstoles donde mas le agrade, .sin obstaculo alguno. Herodes lo prometia -asi á los reyes mngos, cuando declaraba que que ria adorar al niño. La adoracion supone el mas altu respeto á la libertad é independencia de Jesucristo. Ut et ego veni·ens, adorem ei.,m. Art. 4. 0 El establo de Bel en es declarado inmune. Herodes no quiere entra'r en él como Señor, sino como adorador de Jesucristo. Por tanto, 110 tendrá otro pensamiento que el 'de adorarlo. El lliño puede recibir á quien quiera, Y, tener relaciones con todas las potencias. Los reyes magos, que van á su cuna, tienen la mas completa libertad. Entran y saleí1 libremeute, y ~011 acogidos en todas partes. Art. 5, 0 Herod~ está pronto a vigilar, e~ todo celo, á fin de que el niño Jesus no sea ofendido e11 lo meuor. Comienza por sí mismo una averiguacion, acerca de su estado (interrogate diligenter). ¡Ay de nquel que turbe su pacífica habitacionl Quiere ser in-; formado de todo. (Renuntic1te mibi ). Ningun agente de la fuerza pública de .lerusalen, nin¡¡un oficial de la autoridad pública puede introducirse, bajo de ningun título, en el Establo de Belen. Solo los reyes magos harán la relacion. Herodes lleva su dclicádeza hasta el punto de dejar ir á los magos, sin darles ninguna especie de acompa1iumieuto, ni siquiera por honor. Art. 6. 0 Los pastores qu,c, antes que los reyes ma~os, fuerou á .1dorar al u iño Jcsus, 110 pueden ser molestados <le ninguna ma11era, por la parte que han tomado en Belen en este acto de adoracion. Gozan Je las garantías persouales coucedidas á los mismos reyes magos. Practicaron nn acto nobílisimo y precedieron á . Herodes, que por su eienJplo, quiere corre~ á adorar al nuevo Uey' de los judíos. Ut et ego venieris, adorem eum. Art. 7. 0 Los Concilios, las reuniones, los cabildos pueden celebrarse libremente en el establo de Belen. Reúnanse en buena hora los pastores y los reyes; Herodes no se opone á ello, No hay ninguna necesidad de placet ó de exequatur ni de ningnn permiso del gobierno. Éste no interviene sino para adorar al Santo Niño: Ut et egoveniens, adarem eum. Lt\ IGLESIA PUNEÑA. La adoracion del niño es el primer artículo del estatuto, promulgado por el piadosísimo Herodes. En aquellos tiempos, no se conocía aun el telégrafo eléctrico; pe¡o, si hubiera sido conocido, sin duaa alguna Herodes habriá agregado á sus garantias otro artículo, para decir que el niño ó á lo ménus la Virgen y San José tenían facultad de establecer en Beleu un oficio t!el egrafico servido por empleados de su eleccion, li~ado con la red telegráfica de la Judea y pagado por el mismo He rodes. Quien quería adorar al ni'ño, nó es mucho que le h,ubiera concedido una oficina de correos y de telegrafo. . Las promesas eran abundantes y las palapras magnificas, y quiiá los magos hubieran sido cogidos en la red. Pero el ánge l d e Dios les advirtió que no volvles~n donde-Herodes (Ne redirent ad I/cerodem); y vol vieron por otro cami~10 á su pnis. Advirtieron que las garantws eran' imposturas y que Herodes quería matar á Jesucristo, mientras decia que deseaba adorarlo. Cada uno de los lectores puede hacer la apl icacion oportuna á las garantías que, hoy, ofrece · al Papa el l\Iinisterio Italiano. --._:,¡;=:;;:i::::J!:~31-lli".;;;S:---- A.tentados ea:a Roma. Toda ceremonia exterior del culto católic@ esta hoi prohibida en Roma. fié aquí ' al~unos hechos que recojemos de los firios italianos. . Desde el 20 de Setiembre, día de la toma de Roma por la armada de Víctor Manuel, no se permite á los católicos proceder públicnme nte al entierro de sus muertos. Los d es pojos mortales del Cardbnal )fatteí, tuvi·e ron que ser transferidos secretamente, á la caida de la noche, del Quirinal al Yaticn110. Lo mismo ha sucedido con los d el l\Iarquéz li"'errafioli. Al no ver J ª pompas fünebres, el pu e blo prc•gunta s i ya nadie muere en Roma desde el 20 de Setiembre. El sabe sin embargo, que los enemigos de la Iglesia no estan al abrigo de la muerte, porque se le ha ofrecido el espectáculo de unos funerales mancomunddos. Los moribundos tampoco son respetados, como los muertos; ha llegado a ser imposible ll evarl.es publicamente el Santo Viático. Se insulta al padre que desernper1a esta sag'ré,da fuucion, se maltrata á los· fieles que lo acompañan y se vomitan las mas , espantosas blasfemias contra el Santisimo Sacramento. Habí e 11dose renovado muchas veces est'as abominables escenas, la autoridad eclesiástica, a pc licion de los curas de Romn, ha decidido que en adelnnte se lleve a los enfermos la sagrada Enea• .,• ristía de una manera oculta, como se hace cu ·10s pnises infieles eu tiemp@ de persecucion. Los a visos del Cardenal Vicario que anunciaban la novena de la Inmaculada Conce¡.icion, . fijados en las puertas de las lg-lesits han sido ro.tos y los sectarios han predicho que en a9clante todo aviso de la autoridad eclesiastica desaparecerá del mismo modo. En el Coliseo se destruye el camino de la .::ruz; en el Quirinal han convertido en snla de baile el lugar donde se hacia el cónclave y han reemplazado la palom1, emblema del Espíritu Santo, por el escudo de Saboya; en .la facháda del Co,egio Romano, han roto á ma,rtillazos el monograma de Cristo, y, para saboreu el placer de este sacrilegio, han gastado tres dias en ejecutarlo . . \ Durante tres dias se ha visto á dos obreros pagados por los ministros del Uey _de Italia y dirigidos por uno •de sus arquitecto.s, encarnizarse qontra las letras sagradas cuyo lugar deben ocupar las armas del Rey de Italia-Como este ha destronado al Vicario ee Je5U• cristo, es justo que el Rey ~e Italia ponga por todas partes su malea y que desaparezca el nombre del Sabi·ador. Quieren s~cularizar á Rom~ aun de una manera material; hacer' de ella una ciudad profana y donde nada ueda recordar que es la ciudad santa, la ciudad consagrada á Cristo. Pof eso es que toda s2ñal. de éste debe fer borrada y proscrit~ todo acto ex1erior de su culto. Circulará tas asoctacto~e11, INSTITUTOS, DIAnIOS CATOLICOS &, DEL CONSEJO SU°PEBIOR DE LA S011IEDAD DE LA JUVENTUD CATÓLICA lTALIANA. El día 31· del presente mes d Diciembre ·el Santo Padre Pio IX sobrepasará, con el favor de Dios, la edad< el Ponti · ficado de su antecesor Pio V que se sentó sobre la Cátedra inmortal de Pedro, por el espacio de '24 años 6 mesés y 14 días, que fueron los trascurridos desde el 1-> de Febrero de t:75 hasta el 29 de Agosto de t 799. El Jubileo pontifical del reí ante Sumo Pontífice se aproxima rápi!amente;· In confianza general que anim al Catolicismo entero es un testimon p solemne de que el buen Dios se dignará escuchar nuestros votos y conservar hasta el 21 de Junio de 1871 la preciosísíma vida de Pio IX. Como la Sociedad de la juventud católica italinna, respondiendo á una misteriosa esperanza que crecia en su corazon, creyó de su deber llamar la atencion de todos los católicos sobre un suceso, que se presentaba desde el pasado Junio en el horizonte del (mundo, como la aurora de un esplendido triunfo para la Silla de Pedro; por esta razou, tomando motivo de esta fecha faustísima del 3 l de Diciembre, ren~vamos hoi á las asociaciones, institutos, diarios católicos, &. la expedicion de aquel mismo programa, que, con la bendicion del Santo Padre Pio IX, habíamos enviado ya, con fecha 15 de junio de 1870. · Han sobreveni<lo dias de desqlacion, de dolor y de luto; y aquel Augusto Anciano á qui e n los pueblos católicos, en el exceso de sn amor filial y de su. ti erno reconocimiento se preparaban á festejar del modo mas solemne, se encuentra prisionero de sus enemigos, eu la apostólica residencia del Vaticano. Hombres ingratos han invadido aquella santa ciudad, que pertenece de derecho · á la gran familia católica y hecho pedazos la corona, tres veces sagrada, que · ceñia la cabeza del sucesor de San Pedro. Mas, por esto, nosotros católicos, a_ cordáudonos de, ' tas divinas promesas, no olvida remos aquel din suspirado con tantos votos, pedido al A!Lísimocon tantas oraciones, sino que, abau<lonándonos con plena confianza á los brazos de la Divina Providencia, debemos, al contrario, desde ahora, preparar un homenaje uuiversal de fó; de amor y de devocion al Santo Padre Pio IX para aquella época bendita. Aprovechando de esta ocasion nosotros, jóvenes católicos italianos, quere• mos tambien decir una palabra á nuestros hermanos católicos de mas allá de los Alpes y de Ultramar. Estando geograficamente mas vecinos á Roma y af Vaticano, tenemos mayor facilidad. de ver la dura condicion en que se encuentra el Santo Padre, de contar· sus dolores y de enumerar los peligros que di.aria mente corre su augustísima persona. Pues bien, escuchad la dolorosa noticia, nuestro Santo Padre está en peligro; la canalla brama y vocea al rededor del Vaticano; en obscenas canciones saborea ya la infernal alegria del deicidio; y nosotros escribimos el día siguiente á aquel que ha visto esparcida la sangre de los fieles del Papa-Rey hasta sobre el a trio de la Basílica Vaticana, ¡la san-· gre de los amigos y de los hermanos! quizá en breve aquel Santo Ahciano no podrá oponer á las violencias de sus enemigos sino su propio pecho y sq propia encanecida cabeza; nosotros sabemos que ya se maquina inicuamente p~ra arrancar de su lado aquellas pocas, pero fieles guardias, que aun vigilan en las entradas del Palacio Apostólico. De un día a otro el telégrafo podría traernos la triste nueva de la mas grande de las catástrofes. Puebl9s católicos: necesitamos oraciones, protestas y concordia. Dios os coilfia hoi la gran mision de defender ta persona y el magisterio de Pedro; os la confia, oh pueblos, despues de que la espada gloriosa de los antiguos reyes defensores de la Iglesia fué vilmente despedazada, en homenaje á la revolucion. Bolol'Ia! Diciembre 12 de 18i0. Giovanni Acquaderni; Presidente-Ugo Flandoli, Vice-Presidente-Alfonso Rubbiani, Gianantonio Biaconi, Secretarios. LOS LIBERALES SIN MÁSCARA. POR D. VALENTIN GOMEZ, INTRODUCCION. (Continuacion.) «El error tiene tambien su unidad. dice Luis Veuillot; bajo sus múltiples formas es siempre la rebeldía de la razon y de la voluntad del hombre contra la voluntad de Dios.» Cierto: todos los errores, en su esencia, son la rebeldía del hombre contra Dios; pero el liberalismo es esa misma esencia · que une todos los errores, haciéndolos semejantes en el fondo. Por eso no vacilo en decir que el liberalismo es el error fundamental, en cuya com paracion tienen bien escasa importancia todas las herejías que han afligido á la Iglesia h_asta el advenimien• to de Lureto, que puso la primera piedra sobre la cual se ha levantado luego el edificio que estoy combatiendo. Y porque es el error fundamental, v porque es el lazo de union que liga todos los errores entre sí, se verifica el fen ómeno que ant~s he notado; á saber: que todos los errores, odiándose como se odian mutuamente, y difir•endo en sus doctrinas, solo convienen en un punto comun: en el liberulisft10, ante el cual parece que depouen sus armas, y pactan treguas, y se juran mutua fidelidad y auxilio. Dice bien Veuillot: el error tiene tambien su unidad; pero convengamos en q• la unidad d~l error e~ el liberalismo. Para probar esto he citado las sectas; para fortalecer la prueba se puede ci- • ta.r támbien los partidos políticos.
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