AÑO V. PUNO, . MARZO t8 DE t87L N~ tSH. unciitt..: PERIODICO SEMA.NAL. • ORGA NO OFICIAL DEL GOBIERNO ECLESIASTICO DE LA DÍOCESIS. LA IGLESIA PUNEÑA. Cartas cr.íUcalil §obire el 1l il.beraDiluno CARTA 2 .. ª An;iigo querido:-Á.l terminar mi anterior, ofred á U. manifestarle en está seg·u:-1da, de «cómo el libera lismo ha ejerci(lo infli:..eocia er1 las sociedad:s rñ.odern~sn ; paso pues á llenar m1 compromiso. Supongo 'qúe cogozca U. aun·qu,e i:io sea sino someramente á los hombres y ,las cosas _de ]a ,actual generiieibri; y por lo mis_rrio ·· se hallará TJ. persuadido tanto de la escasez de fé Ca(ólica ·en Ía mayor parle de los cornzones, como del exhtiberan le desarrollo que se 1io~a en elios del amor ·á los bieries mathiales: Los pueblos hoy, fieles ii:ni tadores de la Roma pagana, soló aspiran á gozar hasta'. saturarse de pl¡1ceres. Los gobiernos, narcolizaaos por el incienso de una torpe adulacion, apenas se sienten coí1 fuerzas para mirar de frente el mal de las naciones que dirijen. D~ lo, que resulta, que las soci~dades sin bru~ula alguna, solo ~or~ inspiradas por el jénio del mal. Natural es que a es La si luaci'on de los . corazones, cerres·ponda la condicioi;i de las cosas, y hé allí el por qué ~e los ~trastornos políticos y de las corrtinuas p.eripeci~s, que se notan _e~1 ,lQs eslados. Hoy j lriste es 1ecirlo! casi no puede sefiularse nna . Nacio¡i que haya sabido maulener su vida política, conservando el respeto á la autoridad; ~l órden inleterior y los. fueros debidos á la liberlad jenuina. Las pasiones todas han sido puesta~ en juego, mi buen amigo; las miserfas del humano corazon han sido esploladas con una asl11eia singular, y esa ?stucia ha sido snjerida por Satanás á toJos los q11e componen el club que se llama liberal. No e11lr9 yo aqu1 en distinciones, marcando los grados de bue.11a ó ina - l3 fé que distinguen á lo.3 cofrades de esa asociacion; pero ::;Í afirmo, que sea erial fuere el grado de malicia qne lris caracterice, ellos, y solo ellos y todos ellos, son la causa directa é inmediatá, de los máles que afüjen á los pueblos: Cada vez que he escuchado esta pregúhla.-¿Cómo e11ibern1isrno ha podido hrfiuir en las sociedades moderrias para colocarlas en la triste condicion en que se encüentran? me he sentido tentado para con testar á pari con la pregunta siguienle: -¿Cómo el demonio pudo seducir á nuestros padres en el Paraíso? ¿pues qué, no eran 'felices con una felicidad pura y completa? ¿Les fallaba algo ¡para ser dichosos en el estricto s~n Lido de esta palabra? Pero qnislrron ser como Dioses y por· q.uetr tant.o, lo perdieron .todo. Hé a11uí el cuadro al fresco de lo que verifica el liberalismo día por dia 90n las ~ociedades ep que logra dominar. El les dice como Satanás á nulj)3lros padres: Eriti's S'i"cut dü;, sáenfes bonuni et rnalurn .... ·Nequaquam mori·em:ini·-y el resultado final qe loda esta palabrería insulsa y Vp. [la, es la rearizacion pel castigo, impuesto por Dios á nuestros padrt,s en el Eden: ll!forte mor,frri's. ¡011., mi buen amigo! ¿Puede U. ekplicar de otra manera la fuerza vbrtijinosa con que influye el liber~lismo pura entdntecer á los pueblos? Las pasiones, allligo mio, son si e.mj~ r·e un segur'o resorte para toda tenta~i on. Los pueblos como entidades morales se hallae suj eLos á las mismas miserias que el incfü.·icluo. con la diferencia, no poco notable, de que ellos representan lr;t snma de las pasiooes tl.e todos los ,q~10 le constituyen . Ahora bien-¿que pasá en el individuo? ¿cuales son los fenomenos que se notan en el pobre hijo de Adan, .cuando es ten lado~ sea por el lado de su vanidad, ya por el de su orgullo, ó por el <le su sensualidad? -que eao miserablemente, que se haee víctima voluntaria de su3 propias pasiones, estimuladas .Y azusadas p01· estos tres enemigos formidables de la humanidad-el mundo, el demonio y la car:ne. Sí, mundo, demonio y carne, son, segun nueslra doctrina Católica, los tres enemigos capitales del alma. ¿Y qné armas emplean para vencernos'> ¿Con qué fuerza cue11Lan? ¿Quié- . nés soh sus uliados principales~ Bién lo sabe U. como yo, por ,rna dolornsa y triste experienciu. ¡Nuestras propias pasiones! Por <-'SO el liberalismo, enj endro de Sa lauás, prohijado por el mundo y alimenlado solo con carne y sangre, ha logrado do~ minará muchas sociedades, desgarrando sus entrañas con este tridente, mil veces mas .formidable que el de Neptuno. Mundo, demonio y carne, he aquí las armas liberales, hé aquí la verdadera causa del triunfo del libera- ]ismo en las sociedades. Pero ¿y cómo ha podido á los Gobiernos aturdir hasta el extremo de dominarlos, haciéndoles adoptar máximas dianietra·lmente opuestas á. sus mismos f intereses y seguir rumbos que los llevan á su propia perdicion? Dios mediante ofrezco comunicar á 1 U. mis reflexionei:¡ á este respecto en m1 tercera carla. Patl!'onat@ Nac:l@nal. (co:NTINUACION). Desearíamos no decir una ¡palabra mas sobre asunto tan de$gradable, pero la importancia e él y la brusca vulneracion de los EE. de «El Nacional», nos impele á abordar un tanto esta cuestion: Los señores EE. de «El Na ionaln , ·al hablarnos del objeto del 1 scripto en c.ueslion, nos dicen que s propone despojar al R. P. Arias el puesto de Prelado, apesar de h · er sido canónica su eleccion, por conforrna rse con las conslitucion · de la orden y del Reglamento de egulares. Necesitaríamos ignorar el partido á que pertenecen los EE. de «El Nacionaln ,y el prurito que tie- . nen los afiliados á el, de ignorar todo lo que dice referencia á nuestra Sacrosan la Religion, para poder así bl-asfemar lo que no conocen, para concederles el honor de que se encuen tr:_an por lo menos someramente inslruidos acerca de lo que mandan las consLiluciones referidas. Entre es Las se encueu lra una que prohibe lerminautemenle el que pued1 ser promovido á la Prelacía un individuo.incurso en alguna censura eclesiastica, ó que se halle a-filiado en cualquiera sociedad aoalernatiza<la por la Iglesia. Tambien es muy notorio, que auLes de verificarse la .elercion, se presen la ron los RR. PP. Espinosa, Noel y Cáseres, para hacer al IlLmo. Metropolitano la acusacion en el órden y modo como lo prescriben _las consti Luciones de la órden, exhibiendo los documeu Los cqmprobanles de ella; y este solo hecho bastaba para impedir que recayese la eleccion sobre el individuo acusado, por lo menos míen tras se ventilase en lela de juicio ]a cuesl.ion; ademas, el mismo dia de la eleccion se hicieron por el Padre Cáseres_lás J.enuncias .en plena comunidad, y manifesL.ó, que segun lo mandado por las mismas constituciones. estaba impedido el referido Padre Arias para obtener el cargo ele Pre- . lado; mas todo esto foé despreciado por el Presiden te de la eleccion. Una vez conocidos estos antecedentes, podemos asegura1· que · los señor~s EE. de <<El Nacional» se·han eqmvocado al aseverar que la eleccion de Prelado recaida eri el Padre Ariá~ ha sido canónica, por .conformarse cdn la~ consti Luciones de .~a órderi? :pties leJOS de eso ha sucedido lo contrario, esa eleccion ha sido y es, anticanónica, ilejítirria, é impoi•ta á }a vez el mas escandaloso desprecio práctico <le las leyes que rijeu á la Comunidad Mercenaria. · Pero no es esto solo, se quiere llamar canónica esta eleccion por conformarse con el · Reglamento de· Regulares, y a no dudarlo; esta razon ha parecido á l9s EE. de c<Él Nacional» la mas irrecusable~ Estüdiando la' genealogía de este curioso documento, tan digno de figurar ehtre las deplorables anomálias que se realizan en una Nacion siempre que el Gobierno civíl pre tente inmiscuirse en asuntos eclesiásticos qrie no son de su competencia; haHanibs que tuvo su orígeri en tina disposicion de la autoridad temporal, y qua no era btra cosa que el parto n:idnstruoso de cuatro laicos; de los que, con algun fundamento puede dudarse, si conocían o no los mas triviales rudimentos de 1a Religion, y con mayor razon, si sabían lo que es la ':ida monástica en sí y en los altos fines _que se propone conseguir. Estudiado esto, podemos asegurar, no solo que e:-:;- anticanónico; sino que tambien es pernicioso é in;ealizable en la práctica. · Necedad seria y muy grande la que quisiese atribuir á la potestad laica la facultad de legislar en asuntos espirituales; mny mas cuando se trata de los que dicen referencía á la vida monástica, cuyo fin es la perfeccion espiritual, y cuyos medios por ser necesario que se hallen en consonancia cor1 el fin, son esencialmente espirituales; Tan delicado es este asunto, q' á los Obispos, apesár . de ser éstos Pastores tle la Iglesia · instituidos por Cristo para regtlirla, teniendo j urisdíccion espiritual, la legislacion canonica enseña qrle no · tienen j urísdiccion ordinaria ~obre los Regulares, y sí solo por delega- . cion Apostólica en ciertos .Y muy especiales casos. Los R~gulares b1ídiirnriamen fe se hallan sometidos a · 1os Generales de las órdenes, porque la Iglesia, sábia siempre ~n sus determinaciones, comprendiendo q' la autoridad encargada d~ fonducir á la sociedad á su fin, necesita estar animada del espíritu de ella, y le es indispensable conocer á fondo lo · que ella se propDue _para po~er proporcionarle los medios adecuado:5 á la consecucion ele su objeto, ha querido que sean rejidos por un indivi~
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