La Iglesia puneña : órgano del gobierno ecleseástico de esta diocesis/Título posterior : La Iglesia Puneña periódico semanal. órgano ofial del gobierno eclesiástico de la diocesis(desde N°37)/Título posterior: La Iglesia puneña: publicación eventual. órgano de dcoumentos, doctria y hechos (desde n°180) - Año Nº1-18,/Nº19 Ene 12/Año 2-Nº2/Año 1,Nº3/Año II-Nº 23-51/Año III Nº52-79/AñoIV Nº 80-99/100-116/ Año V-117-136/Año VI 137-148/Año VI Nº149-172/Año VII-Nº175-184

AÑO V. PUNO, MARZO 8 DE 187L o N. t 20. í ,q 1 .- ,o f ,tt Jgl sia V ulltña·. 1 ·Ja ~gicsb imttfüt. •) ·---==========-===-=- • l ' 11 Puno, Marzo 8 de 187L . Lo~ pueblos necesitan ser garantidos en sus derechos; y serlo de una manera real, positiva, no con la algarab.ia de .los mpdernos polí-. ticos, ni menos con el galimaLias del liberalismo. · Cuando la política liberal se apodera de una Nacion· para rejir sns destinos, comienza pór explotar las pasiones de la muchedumbre~ en .seguida, emplea como medio de gohiemo el despotismo, y 'luego termina por tiranizar i ese 'mismo púehlo que ¡insensa'to! en un momento de vértigo creyó en la buena · fé de los que le escamotaban en· su propio provecho. Hemos he~ho este exordio para se.ntar el siguiente principi~.-Los pueblos solo ppdrán ser felices á condicion de tener un Gobjerno paternal. Un Gobierno qqe pensando mas en el bienestar de sus súbditos, que eo el suyo propio, no aspire sino á la utilidad y al bien commJ, prescindiendo de toda mira egoista y mezquina. Ahora bien-¡Partidarios de la unidad italiana! y vosotros especialmente, Víctor Manuel, Mazzini y Garibaldi, qué pensais? Puesta la mano sobre vuestro- corazon ¿qué os dice la conciencia? ¿Por qué quereis unificar a la Il l.ália'> ¿es por el bi.en de los pueblos o para provecho vuestro9 ¿Deseais verdaderamente labrar su dicha o edifica 1·0s un trono expléndido, en el que sen- ~ado~ con toda la magnificencia que msp1ra el orgullo satánico, podais despotizarlos con mejor éxito~? Ah! Los pueblos Ítalianos Eo necesitan de esa vida unificada en pol~tica para vivir tranquilos y ser f~- hces. Tan lejos de esto, que sien- ·ten por su propia constitucion la necesidad de ser autónomo~. · Sus costumbres, sus leyes, sus dialedos mism~s así lo rev_elau,. Y luego ¿no s01s vosotros m1smos los rnas ardientes partidarios de la Jiberlad é independencia de_ las naciones? ¿No es verdad que sois vosotros miembros del club que proclama la República co~o la forma mas per,fecta de gobierno, y que aYanzando mas allá todavía exije el sistema federal, OOillO si dijeramos, el sistema de gobierno independiente en cada pueblo respecto de ld Nacion á que pertenece, . suponiéndolo el nec ]J4ZlS ultra en vueslras tcoríus PERIODICO SEMANAL. ORGANO OFICIAL DEL GOQIERNO ECLESIASTICO DE LA DIQCESIS. políticas? Pero las contradicciones ~on muy frecuentes en vuestra escuela! Solo vuestro interés es el permapen_le, por eso, cuando él está de por medio, atrnpellais todo principio, sea de sentido comun, sea de justicia in trlnseca. Vosotros sabeis, y lo sabeis dema- •siado, que el Papa eomo soberanQ 1 temporal de sus eslados, es el m(ldelo de la soberanía en el ejercicio dg sus funciones. Eslais plenamente convencidos de que el Pontífice Romano f'S el verdadero Padre de sus pueblos, equilativo, just9 en el ejercio de sus funciones políticas; conoceis lodo esto, y lo conoceis hasta la saciedad . ¿Qué pueblos son mas librea que los que pertenecen al dominio temporal del Papa? Examinadlos en el ejercicio de sus derechos, vosotros lo sabeis muy bien. En los Estados Pontificios solo ha peneliiado el despotismo y la tiran)a cuando con mano violenta ha sido arrebatado de su trono el sucesor de Pedro: díganlo sino los hechos siguienles.-Las tristes catáslrofes por las que tuvo que pasar Roma mas de sesenta años, durante la lraslacion de la Sede Romana á Aviñon; ]as desgracias, las perdidas notables que tuvo que sufrir á consecuencia del destierro del Santo Pio VI y del mansísimo Pio VII. Roma tuvo que sufrir en todo sen lido: sus bienes temporales fueron violados, porque fué saqueada torpemente: sus intereses in telectua1es fueron ba,:;tardeados, porque á una enseñanza concienzuda y séria se la reemplazó, como se reemplaza hoy, con uBa instruccjon superficial, y sobre super-- ficial, maleada en sus principios. ¿Y qué diremos del órden moral, de la sanidad de las costumbres?-Que responda por TJOsolros la Historiabástenos decir que si en Roma y en los Estados que le pertenecen se ha vislo a_Jg~o~ vez al crimen erejido en prmc1p10 y levantando sn voz para escandalizar corrompiendo las almas, esta abominacion solo ha tenido lugar cuando se ha querido poner en tela de juicio ]a Soberanía temporal del Romano Pontífice. iiié¡g;;;pñi?rrFS Carfaw críticas sobre el llbernllsmo Con el epígrafe que encabeza este artículo nos proponemos publicar una .série de cartas, dirijidas al buen sentido, a fin de evitar la triste y funesta ilm,ion que produce lo que hoy con tan to énfasis se llama libera]jsmo. Esta escuela de reciente . 1 1 creamon por o que respecta á su nombre, pero de antiquísima gen_ea_logía, a.Len didos sus falsos prinmp10s y sus deprabados in lentos, ha fascinado y continua fascinando á muchos espíritus frívolos que, sea por jgnorancia ó debifülad de corazon. jurando como los discípulos de Pitágoras sobre la palabra de sus maestros, han creído eÍ:won trar en las doctrinas liberales la piedra filosofal, suponiendo que ellas con~enian la teoría del bienestar y felicidad social. ¡Preocupacjou verdader~mente digna de ser lamentad,a! ¿Qué l1a hecho el liberalismo en fator de los pueblos, sino labrar su d~sgracia? 6Cuál ha sido su obra por excelencia? Regístrense de cerca de un siglo á esta parte las efemérldes de r?inas mil, que por lodos 1a4os nos circundan en el órden íísieo, de crímenes ignorados diez y ocho siglos hacia y que han vuelto á figurar para mengua de la humanidad civilizada en este siglo, que "aturado de vanidad pretende llamarse el sigl? de las luces y del progreso. ¿Qmén ha acumulado tanta ruina? ¿Quién ha ocasionado _males de tal trascendencia para los pueblos? Nosotros creemos que el verdadero verdugo de las sociedades es el ]ibera- ~is.~o, y por e~o _l~ llamamos hoy á JUICJO. Sí, á JlllCIO ante el tribunal de la razoo, de la sana filosofia y de la reljgion. Nuestras cartas son una demanda en forma, importan nn alegato de bi·en probado, porque nos duele, y nos duele mucho, que esLe sistema bastardo, abortado de las en Lrañas de un filosofismo impí~, hiera con la infamia y la co?ardia que le caracteriza ~ la doctrma mas noble, mas digna, mas sensata y mas en armonía con las necesidades del hombre, cual esla doctrina Católica. CAUTA 1.::s Amigo quericlo: Los n11g11stiosos tiempos que atrn vesamos son ror su rrnturaleza tan críticos para todo sincero católico, que npenns puede dejnrse de temblar por el porvenir. Esa fiebre de libertad, provocada por los galenos de nueva especie, si bien comunica u11n robustez aparente n. las sociedades, en cambio las reduce despues á cacUne - res; y naturnl es, que así sea, porque el Gnlvani:smo, droga ideada pór los Jiberales, no es la vidn. ta Yida se revela por el social sentimiento de la existencia; el Galvanismo, por el movimiento ·muscular, La vida es el dcsarro- ]lo del ser, el Galvanismo es el statu quo. Hace algun tiempo, mi bu~n amigo, que ha aparecido entre nosotros esta raza de hombres, que como U. sabe, se denominan liberales. ¿Quiénes son? ¿De dónde proceden? ¿Cuales son sus principios? ¿Qué se proponen? Examinemoslo. Parn conocer á los liberales, por regla general, debemos buscar á los hombres sin fé, á los descamisados, á los ambiciosos, sin mas antecedentes para ' justificar su ambiciou que su audacia, y á los tontos. No hay aquí dureza.en el juicio, sino verdad seca. La falta de fé exige rompimiento de toda traba moral: los que nada tienen que perder exigen la facultad de quitar al prójimo 10 1 que poseen: los que desean figurar en un peldaño mas alto de aquel en que la Providencia los h11 colocado, guieren a todo trance que se acepte como axioma el horrible absurd'o de que- «el fin justifica los medios"; y los escasos de inteligencia, y de corazon débil, son seducidos p0r algunos tunantes, con alguna arenga escrita . en estilo ampuloso, para exigir en nombre de la civilh;acion derechos iguales á los que naturalmente solo deben poseer los hombres inteligentes y virtuosos. t,é aquí el cuadro de lo que son los Hberale.s. ¿De dónde . proceden1 Su procedeicia es compleja. Desde luego, su primer padre és aquel que dio la primern leccion de liberalisrryo en el Puraiso. Han aprovechado de e)la mil y mil, pe-_ ro, los mas avisados, los de mayor talento para difundir el mal, han sid~ primero los corifeos del protestau'tismo, y luego los del filosofismo creado por la escuela enciclopédic;. Lutero y Voltaire son pues los proge1¡itores inmediatos del .attual liberalismo. No envidiemos, amigo, esta prq~~deocia; entre ella y la 11uestra, como católicos, media ln distancia que existe enti:e el abismo y el Pnraiso. , La cuestion principios respecto al liberalismo es difícil dé precisar; sin émbargo, puede decirse en 'tésis general, que toda teoria utópica, diso~iadora y anticatólica, es prohijada por los liberales. La esperiencia le hubrá demostrado á u:, que -esta mi afirmacion ni es apasionada ni ' hiperbólica. En efecto, la politica liberal, sin contnr para nada con los usos, las costumbres, y mas que todo, con las naturales miserins de la humanidad, predica libert¡id absoluta pñra la prensa: abolicioii de la pena de muerte: el súfragio pppnlar: la revindicncion de los derechos del hombre: la libertad de cultos: la dé en,scfianza: la lejitimidnd de la insurreccio'l.i, &a, ¿y no es verdad que todos estos principios · son paradisiacos, es decir il·-

RkJQdWJsaXNoZXIy MjgwMjMx