LA IGLESIA PUNEÑA, ~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~ __ . ·---· ·• ·- . --· --· zadas; pues aquella teoría seguramente importa un error, como esta má1.ima una doctrina inmoral y corruptora; tan sublime tan trascendentul es el majisterio de la Iglesia Católica respecto de nosotros; y ese majisterio es desempeñado por hombres falibles y miserables) que si bien tienen el carácter particular de sucesores de los Apóstoles, ni toda su union episcopal les ba staría para uo sucumbir víctimas de la humana miseria, á no ser -por Pedro, cuya fé te11ia que ser incontrastable s<'gun la oracion de Jesus y cuyo siu g-nlar deber consistía en el desempeño de esta augusta mision: Rt tu confirma frat res tilús. X. ¡Oh Santa Iglesia Católica! qué bella, qué sublime te ostentas á mis ojos cuaudo observo en tí el tipo m:is acabado de la unidad; de esa unidé!d, últ~- ma expresion de todo lo perfecto; de esa unidad que es el signo característico de las obras de Dios y de su conducta providencial para conservarlas- ¡Tglcsia bendita! Yo le saludo en los trasporter, de mi júbilo católico, al con templarte hoi radiante de gloria por la declaracion del Dogma de la fofali- , hilidad Pontificia, mi fé entusiasta oh_ serva que tus sienes cifien una coroua especial; verdad es que tú descansnbas tranquila sobre aquella promesa divida hecha á Pedro: Ego rngavi pro te u.t non deficiat fides tua, et tu• confirma fratres luos: y esa promesa ha tenido siempre su mas exacto cumplimiento; pero entre tanto-¡Oh madre nuestra! todos los que hemos sabido ser hijos fie~ les tuyos sentiamos con tu sentimiento, nos angustiábamos con tus angustias al observar los bruscos ataques que la impiedad con franqueza ó simnlacion te hacia, burlando las decisiones del Pontificado, so pretesto de falibUidad; ahora para ti la e!\cena varia completameute, tu gloria undie te la arrebatará, porque en tus eQmbates contra el infierno el triunfo será siempre SPg"Uro. Pedro infalible apagará los fuegos de toda herejía, des truirá, en una palabra, los sofismas de sus aulores. y á despecho de Satanás salvará la inteligencia y el corazon de la humanidad. La fé uo faltara en la Cátedra Pontificia y su irradiacion mantendrá siempre cu la luz á todos los Obi:-pos del O rbe Católico; así el mundo, torpe siempre para entender las cosas de Dios, tendrá que confesar al fin el infinito poder d e esta promesa del Salvador: Ego ragavi pro te ut non de('ciat fi des tua., et tu confirma fratres tu.os. I,a lnfallbllidad PonH§<'!a. Aun no há un mes que nuestro Iltmo. Prelado se encueolra entre nosotros, y ya hemos tenido Ja gra· ta complacencia, de ver celebrarse con el mayor entusiasmo una magnífica funcion en honor de la Infalibilidad Pontificia, declarada como Dogma por el Concilio Vaticano Primero. Esta declaracion, nueva aureola que adorna la sien del Pontífice Roillano hecha en pleoo siglo XlX; cuando se cree que la civilizacion y el progreso consisten en el desprecio de la autoridad constituida; cuando el cisma y la herejía trabajando de consuno, tratan de enseñorearse y subyugar bajo sus inmundas plantas, á la que llaman la Iglesia caduca; cuando innúmeras sectas monstruosas, comprendiendo que la Iglesia Católica tenia un sostén inconmovible en la Sede Romana, trataban de despreslijiar su autoridad valiendose de la mas pérfida calumnia, unida á la mas engañadora hi pocrecía, cuan do en fin el Papado era el blanco al que se diriji an todos los tiros, no solo ?e la impi edad, sino del falso catolicismo , ha venido á danos una prueba m~s de la divinidad de la esposa del Cordero sin mancilla y á demostrarnos, cuán inútiles y vanos son todos los esfuerzos que el jénio del mal hace para derribar el divino edificio que tiene por fondamenLo invi sible á Nuestro Señor Jesucri sto, y por· visible al Papa-su Vicario sobre la tierra. Este fundamen lo visible se preseD ta hoy para g loria de todos los católicos en su completo explendor, lleno de esa gran magestad, que es el signo inequívoco de su carácter di vino. Su pri11cipal y mas grande prerogaliva ha sido manifestada en medio de las mas grandes aclamaciones de un pueblo creyente, para gozo de los fieles hijos del Pontificado, para conocimien lo de los que ignoraban y para eterna rábia de Luzbel y sus secuaces. Tan fousto acontecimiento ha sido celebra<lo con toda la pompa y solemnidad, que requerían tanto la sublimidad de] objeto, cuan lo el ardien le zelo del Pastor, que lo celebraba. Hé aquí una pequeña reseña de la fuoc1on. Eu una de las semanas anteriores se verificaron por el Il Lmo. Monseñor Obispo tres conferencias religiosas, y en ellas dió á conocer los fundamentos sobre los que descansa la declaracion de dicho Dogma, las relaciones de la Igl esia con el PonLificado; probó ]a verdad de él, su enseñanza por Dios mismo con tenida en ]as escrituras, manifestó el un ánime sentir de los Padres de la Iglesia á este respec to; y por último, lo vindicó de todas las argucias que sus enemigos han inven lado desde tiempos atras, y principalmente en nuestros días para impugnar un · Dogma tan consolador. El Domin ~t o 29 á las diez de la mañana, el e;1 Lnsiasta y alegre repique de campanas anunció á los fieles,.que era llegado el morneu to de dar fervi enLes gracias á Nueslro Señor por haber proporcionado, cual solícito _y divino proleclor, un nuevo triunfo á su Igl esia tan amada, y por haber otorgado al pobre crey en le un apoyo firme, hasta en looces desconocido para mr.chos, de su páli- . <lay débil fé. En efecto, una hora mas tarde, el Venerable Cabildo compuesto de ]os Canónigos, tanto propios como honrarios, vestidos todos con el nuevo traje canonical concedido por Su Santidad Pío IX, á peticion de nuestro Reverendísimo Prelado, presidido por el Iltmo. Monseñor Obispo y acompañados por lodo el Clero residen Le en la Ciudad, se encaminaban, formando el espectáculo mas solemne: á cu1:1plir con el deber que les 1mpusiera su fé Calolica y su en lusiasmo por las glorias del pon Lificado. Al penetrar en la Iglesia, el corazoo sen tvi una pal pi lacion especial al verla tao magestuosamenle adornada; maj estad que rivalizaba con su belleza y alegda, pues al contrmplarla un laoto, nos ofrecía una muda leccion del modo como el Católico <lebia presentarse al templo en dia tan señalado, de los sentimientos que debían jermioar en su corazon y de la pureza con que debía estar adornado, parJ meditar con fruto en uno de los sacrosantos misterios de nuestra augusta Religion, y poder elevar su humilde prez al que, si bien es el Dios de las misericordias es tambien el Dios San Lo y J uslo por excelencia. Toda la Iglesia se encon traba vistosamente encin Lada con crespones de diferentes colores, sus paredes adornadas con lindas cortinas rojas prendidas á las columnas del lem p1o, y en su punto de uriion se encon traban colocadas armoniosamente, medallones que contenían diferentes lexlos de la Sagrada Escritura, refiriéndose directamente al Dogma declarado; éslos a su vez se hallaban circunvalados por flores . hechas del mismo crespoo. La cúpula se encon traba cubierta por un cielo razo curiosamente formado por cintas entretejidas de diferentes colores , dA sn cenlro pendia un hermoso pabellon bicolor formado de cuatro tiras; sobre la union de eslas estaban colocadns las insignias pontificias, y ademas, esta lan espresiva iuscripcion- «viva pz·o JX;,> en el arco-lornl y á una allura competen te se dejaba entre.ver en mrdio de las colgaduras, olra concebida en eslos términos: <El Romano Pon Lifire cuando habla ex cáteclra es infalible.» El tabernáculo ofrecía nna visla no menos importan te; pues se hallaba adornado con multitud de flores artifi ciales , se veían ademas difereuLes ramos , rnag - ní.6.cos candelubros l.raidos por 11u estro Reverendísimo Obispo y otros muchos o<lornos ; en su coronacion se encon traba el relratode Su Sa n tidad en medio de las banderas peruana y pontificia; .Y por último, eu el coro es taba colocado otro pabellon tan Ji1j oso como el primero, conteniendo en !3u ceo tro las insignias episcopales. Constituidos eo ]a Sanla Iglesia Catedral, un gran concurso dejenu~, todas las persom1s noLables, las autoridades, tanto polHicas cuanto militares, el Venerable Cabildo y nuestro Illmo. Prelado, se dió principio á la Misa Pon Lifical que fué celebrada por él, precediendo la tercia cantada. La gravedad del canto sagrado, la temura sin ignal de las palaLras que con tenia .Y la sublimidad de la musica, todo contribuyo á ser el momento mus solemne, á inspirar el corazon de 1os asistentes y lle0é1rlos de un san to fervor, para que arrobados en oracion destilasen u11a lágrima de reconocimieo to por el favor tan señalado, que acababan de recibir. En la mlísica dio una prueba mas de su espedicion el estimable artista D. Luis Gomez Cásser-es , quien ofició en el piano .toda ]a J\lisa, la que fué cantada por varios individuos en Coro, oyéndose ademas algunos solos, entre los que se distü1guió por su belleza y sentimiento el del Incarnatus, can lado por un Señor muí respetable. En seguida de la Epístola se can Ló lambien un 8'1)rnno en honor de la Infalibili da d, cuya hermosa músira es obra <lel Presbítero Señor Gomez. Cantado que fué el Evangelio, nuestro Iltmo. Pastor en traje Pontifical ocupo la Cátedra sagrada, prormnciando un elocue □ le paoejirico, que tenemos el placer de ponerlo á vuestra consideracion. Cuando se presentaba a la adoracion de los fieles el inmaculado Cordero, que pocos instan les despucs debia inmolarse por nuestra salud, se vio descender de la cúpula grao cantidad de mistura .Y décimas escritas en honor de la Infalibilidad, acontecimiento que deaperló en nosotros una idea: nos pareció ver celebrado .Y confirmado por el Cielo el triunfo que ese mismo Señor sacrificado en nuestro obsequio, habia obtenido en su Vice jerente, mártir hasta hoi de la incredulidad y maledisceocia de sus hijos. Concluida la Misa, termir.ó la fuucion con el canto del himno que San Agustín y San Ambrosio, llenos de amor y reconocimiento, entonaron a] Dios de toda majestad; y en el momento mismo que el Il tmo. Obispo repetia e] primer versículo, una bonila nube colocada en la cúpula se aLria para dar paso á la rnistnra que suavemen Le descendió sobre las cabezas de los ofician tes, m.lizanclo armoniosamente el pavimenlo sagrado. Así ha celebrado Puno acontecimiento tan notable, así ha manifestado qne conserva todavía ]a savia de los principios catolicos; así en fin, ha demostrado que su corazon sabe latir y late en efecto toda vez qne exj ste para él un motivo noble y digno. Jamás se vio celebrar una funcion con mayor júbilo, como que jamás las jeneraciones presen les y muchas atras han tenido causa mas grande. JIUUNO ENTO ·Ano EN HONOR DE LA. DECLARACTON DEL DOGMA PE LA Il\'PALI13ILIDAD PO 'TIFICIA EN LA MISA CELEilHADA EN LA SA NTA 1CLESIA CATEDRAL DE PUNO, CON EL OBJETO DE SOLEMNIZAll DICHO DOV,IA. Saludemos el Dogma Dici no Que la fuerza y rnnsuelo brindó A la Iglesia Católica ar~iada, . Que en La sanr¡i-e de un Dios se fundo. EsrnOFA-1 '." Si falible 111 Vicario de Cristo Loco el mundo. cual siempre, juzgó y la nuel impiedad corruptora De la angustia en /Js li eles gozó: Hoy el Dogma y la Fé resplandecen Con luz viva, de cie rno fulgor, Irradiada del Astro esplendente Que ilumina ce/e,;te mansion. · • (Co:-o)
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