llas produzcan el efecto saludable que yo, como Pastor vuestro deseo, asociaos coumigo en la piadosa plegaria) que <lirijo á lUaria lumaculada.-Ave gratia. lNTRODUCCLON. La oracion de Je.,us, por cuanto es el Verbo del Padre hecho hombre, reune Jos caracteres siguieutes; ella debe ser eficaz y debe recaer sobre una materia necesaria, conservando la influencia de sus resul ta<los, tanto, cuan to fuere conveniente. Ahora bi~n, Jesus oró por.. Pedro con un doble objeto: 1. 0 para que no se estraviase en su fé; 2. 0 para qne á su vez confirmase á sus hermanos en ella. Luego esta su oracion ha producido sus efectos; luego se ha venido realizando al trayez de lo.s siglos eu la persona de sus sucesores, para bien d~ la humanidad rediiuida con su sangre preciosísima. Estudiar pues, la eficacia de esta palabra divina, y apreciar sus consecuencias ulteriores, será el panegírico mas cumplido de la dP,claracion del dogma de la Infalibilidad Pontificia hecha por el Coucilio Vaticano 1. 0 l. ' Hijos carísimos: Dios como autor del individuo y de la sociedad ha deb'ido cuidar de los intereses del uno y de la otra; entre estos intereses figura en primera línea el de la conservacion de la , verdad pura, tal cual conviene para mantener en todo su vigor la vida de la intelijencia; uno de los mas funestos resultados que produjo el pecado de nuestros primeros padres, fue el de debilitar el eutendimiento hasta el estremo, <le que se encontrase imrotente para ver claro las verdades de origen divino. Satanás, astuto siempre, concibió en sus planes diabólicos la necesidad de influir en la razon humaua, rodeaudola de tinieblas, á fin de impedir en cuanto le fuera posible, la reverve- . racion de la luz divina; y su plaq produjo los mas felices resultados, SPgun el intento que se ·propuso; y la humanidad jimió cuarenta siglos, sometida á su yugo despótico, Mas, al llegar la plenitud de los tiempos, los coaas tuvieron que pasar de otro modo; el ,Mesias por tantos siglos esperado, arareció en el mundo para confundir la lógica del mundo, que formulada por Lusbel, solo se proponía la ruina de la inteligencia humana; y empleando un lenguaje sencillo, adoptando el estilo mas lacónico po!:lible, sirviéndose de la parábola como del medio mas idóneo para instruirá la humanidad, logró demostrar que- «tod(l el que obra la verdad, viene á la luz, para que pare.sean sus obras, porque son hechas en Dios; y qne el que obra mal, aborrece la luz, y no viene á ella, para que sus obras no sean reprendidas.» Qui facit verilatem, venit acl lucem; 11,l manifeslentur opera ejus, quia in Deo sunt {acta. Omnes qui mate agit, odit lucem et non venit ad lucem, ia non arguantur opera ejus. Para llenar mejor sus planes de amor respecto del hombre, no coi1tento con ' euseüar personalme11te esta doctrina de consolacion y de salud humana, fuudó su Iglebia, instituyó el Pontificado Supremo sobre Pedro; y como quiera que éste en sí mismo y en sus sucesores tenia que desempeñar el cargo trcmeuLA IGLESIA PUNEÑA, do de custodio de la verdad, oró por él de un modo especial; á fin de que nunca penetrase el error en el seno de su Jglesia tan nmada. Ego rogai;i pro te ut non de/i.ciat fides lua. II. Tan esplícita plegaria fué sin duela un golpe de muerte para el infierno; pero el angel de las ti11ieblas, cuyo orgullo jamas consiente una derrota; encoutró el medio de seducir á los hijos de la luz, y nuestro Señor le otorgó su licencia, queriendo, como siempre ha querido, que la veueraciou y ti culto que se le tributa, fuese racional, es decir, espontaneo y libre; :, Lusbel influyó en sus hijos, en aquellos .á quienes aludia el Salvador cuando decía: Vos ex patre diaholo estis dessideria ejits vultis perficere: - Vosotros sois hijos del diablo y quereis perfeccionar sus deseos; y tuvieron lugar las hereJías; y abortó el Protestautisimo con toda su fecundidád satánica para engeudrar el Jansenismo, el Racionalismo y el Galicanismo con todas sus necedades, con toda su inconsecuencia y con todos los absurdos que ellos han producido. ¡Pobre inteligencia humana! se v10 asediada como pudiera ,•erse la pinza mas fu~rte por ejércitos formidables. El sofisma, empleado e11 todos los to11os posibles, se propuso destruir por com. pleto la obra de Jesns; todos los medios ueron lícitos desde que se trataba de dar en tierra con el Pontificado y con la Igl esia, la filo ofía bajo el título de maestra de la huma11il.lad en_ señó errores, á gui:;a de verdad es; la jurisprudencia enpila11adn con el manto sagrado de pl'otectora de los pri11cipim, de justica, desconcerto el órdeu moral, co11culca11Jo lar- leyes di viuns y eclesiásticai;; humillí\ndolas hasta hacerlas sel'vir de esr.abel á las leyes humanas; y la historia con sus anacronii;- mos é incorn, t· cuenci;1 s; y la literatnra con sus vanidades é i111¡,udencias; todo vino á servir ú la cansa que con tan_ to eutusiasmo c1brazó el infierno por medio de sus apostoles, para dar en tierra con la obra del hijo de 1'Iaria. IV. Pero amados hijos: ¿qué puede Lusbel coutra Dios? A lo sumo logrará seducir el tiempo que i\ ue1-,lro Selior le permita; mas paf--a<Jo éste, el que habita ~n los cielüs triunfara de él, burlúudose de sus argumentos y de los de sus adeptos segun aquella frase de David: Qui hab-itat in ere/is irridevit eos et Do111hius snbsanavit eos. Así, precisame~ te ha ocurrido con motivo de la declaracion del Dogma de la Infalibilidad )?ootificia: sus argumentos en contra, esta verdad de q' sedujeron á tantos espíritu:; débiles y poco instrnidos, han cuido por tierra; ha sta sus teorías de incouvcniencias respecto del momento preciso en que debia hact:rse esta declaracion ha11 servido para manifestar una vez mas la 11eceda<l y la ridiculez de su lógica estrafalnria. La palabra de Jesus ha triunfado; el Ilomauo Pontífice es infalible, y su Infalibilidad es un Dogma de fé á despecho del de111ouio y de sus sectarios; la palabra de Jesus hn sido eficáz: Ego royavi pro le ut non deftciat fides tt1,a,. v. El célebre Obispo de l.\Iilan San Am · brosio <licia: en do11de está Pedro allí está la Iglesia, queriendo manifestar con esta frase sencillísima toda la sustancia de su fé Cató!ica; porque en efecto, el Pontificado Romano como representante de Nuestro Señor Jesucristo sobre la tierrn, es el punto céntrico de la asociacion religiosa que se llama la Igle:sia Católica, y al modo que prescindiendo del p1111to matemático que se llama centro de una circu11fere11cic1 tenemos uecesidad de presciudir de la circunferencia misma, so pena de incurrir eu uu absurdo matemático, así precisameute tratóndose del Romnno Pontífice en sus relaciones con el Catolicismo, seria un absurdo negarle sus derechos y privilegios prete11die11du conservar para uosotros el título de hijos de la Iglesia. VI. Cuando se trata de seres intelijentes y libres, el punto cé11trico de la esfera de su acciou es complejo, porque tieneu que formarlo la verdad y el bien. Los seres libres no poseen la libertad a guisa de don indiferente; se les otorga este beneficio para que obraqdo de una manera racio11al cumplan con sus deberes morales, llenando d~ esta manera el fin que Dios les ha prefijado. De lo que resulta, atendida la humana miseria, que si Nuest(o Señor Jesucristo se propuso, como eu efecto lo quiso realizar, la salvacion del genero humano, ha debido proporcionarle eu la Igle&ia que fundó los medios mas idóneoi; para obtener con la facilidad posibl~ su último fin. ¿Se le ocultarian al Salvador los tropiezos, lns dificultades, las miserias que habian de oponerse a los pobres hijos de Adan en su peregrinacion sobre la tierra'? Sin duda que uo, y por lo mismo, en su carácter de libertador del género humano, nada dejó por establecer· para fa ci - litar el camino que conduce á la vid a eterna. tL áijo de sí mismo, que ora la se11da, la verdad y In vida: Ego sum via, verilas et vita; y estos caracteres le plugo reunirlos en Pedro y sus suceso_ res, para que tuviese completa realizacion su p,dt1bra divina: Vobisct1,m sum omnifnis dieb1ts usque ad consurnalionem srecU,li.--Estare con vo5otoros hasta la consumaciou de los siglos, VII. Hai un principio en Filoso.fin, que reune· todos los caracteres de un axioma y que es aplicable á nuestro intento: dice asi: Frustra fil per plum quod fieri polest per pauciora; cuJa genuina traduccion es la siguiente: Es vano e illi:ttil emplear muchos medioa para couscguir un fin, cuando se puede llegar á el por uno solo. Discurriendo sobre este axioma de sentido comun, creo que couvendreis coumigo en la profunda sabiduria que reveló el Verbo dél Padre, cuando ni fundar su lf!lesia cual arca de salvacion, la fundó sobre Pedro como sobre una piedra, le dió á el solo las llaves del reiuo de los cielos y le otorgó de una manera exclu~iva el poder de atar y desatar sobre la tierra, con la solemue promesa de que su palabra en ambos casos tuviese cumpJimiento en el cielo: Tt1, es Petrus et super !tune petram edi/icabo ecclesiam meam..... tibi dabo cl~ves regni crelorum et quodcumque ligaveris super terram eril liyatum et in crelis et quodcumque solveris super terram erit solutum et in crelis. De lo que resulta, que Pedro infaliLle tenia el derecho de confirmar á sus hermanos fali- . bles, no solo fortificándolos eu su fé sino soste11iendolos eu la observanci~ de la ley divina. Pedro pues tenia el doble encargo de mantener pura la verdad revelada por Dios y de sostener á todo trance la doctrina que fomenta In vida del corazou. Et tu confirma fralres tuos. vm. Muí poco conocen la organizacion y economía de la Iglesia Católica todos aquellos que iutentan apreciar sus dimeusiones por medio del compas humano ó pretenáen fallar sobre su influencia, empleando para esto sus cálculos intelectuales, óse proponen estudiar su vida iulima, sus reclamaciones con los gobiernos y con los pueblos, pai·- tiendo de las pobres teorías de la política mundana. Hijos carísimos: la Iglesia Católica es la obra por excelencia de Dios, ella dista tau to de las sociedades ,humanas en su fundacion, estructura, sistema de gobierno y leyes que la rijen, como dista lh sobrenatural Je lo natural; lo efímero y transitorio de lo permanente y eterno; por esto, habréis observado que las soci edades en el órden temporal sufren vicisitudes sin cuento; que á partir de! siglo primero de la éra cristiana, los pueblos ha11 cxrerime11tado cambios radicales, tanto e11 sus dinastías como en sus formns políticas, mi1:·ntras que la Iglesia fundada sobre Pedro, es decir, sobre ese pobre pescador de Galilea que se llamaba Simon hijo de Jonas, vi ve hoi tal cual la instituyó N ues_ tro Serior .Jesucristo, no solo con vida sino con abunda11cia d~ vida, habiendo sabido mantenerse firme é invencible en medio de todos Jos combates á que la han provocado todas las pasiones del corazon. ¡Firm1·za verdaderamente admirable! ¡l11ve11cihilidad solo producida por la accion directa é iumediata de Dios mismo! JX. Y bi en , si tal es la Iglesia Católica, si estos son los títulos cou que se oi;tenta para manifestar palmilriamente ~u orijen divino ¿,tendran escusa los que pretenden negar sus derechos á la enseñanza de la verdad y de la moral? A nadie se ha dicho por Dios de u11a manera tan esplícita · y tan solemne lo que se dijo á los Apóstoles presididos por Pedro: Docete omnes gentes ........... docentes eos servare omnia qu,acumque 111a11davi vobis; fé y costumbres, doctrina y moral, principios teóricos y modo de aplicarlos en la práctica para la recta direccion de In intelijencia y el cultivo de las virtudes del corazon; hé qní la facultad que Nuestro Señor Jesuristo quizo otorgar á su Iglesia y solo á ella, por manera que toda teoría que la Iglesia tache como coutraria á los intereses de la verdad: toda maxima que la Iglesia repruebe como venenosa para el corazon, tienen que ser anatemnti-
RkJQdWJsaXNoZXIy MjgwMjMx