La Iglesia puneña : órgano del gobierno ecleseástico de esta diocesis/Título posterior : La Iglesia Puneña periódico semanal. órgano ofial del gobierno eclesiástico de la diocesis(desde N°37)/Título posterior: La Iglesia puneña: publicación eventual. órgano de dcoumentos, doctria y hechos (desde n°180) - Año Nº1-18,/Nº19 Ene 12/Año 2-Nº2/Año 1,Nº3/Año II-Nº 23-51/Año III Nº52-79/AñoIV Nº 80-99/100-116/ Año V-117-136/Año VI 137-148/Año VI Nº149-172/Año VII-Nº175-184

LA IGLESIA PUNEÑt\o ~~~~~~~~~~~~~~~~~!!"-•~~~~~~~~tpca-----HAS~. -~,.... ~:""'"W1/':1_~~-~-~~~""!-.t-l~!,H~~@~T'f!r:'A~~ para salvar lo que habia perecido, reunir en uno á los hijos de Dios que estaban dispersos; nsi la Iglesia coustituida por Dios, madre y maestrn de los pueblos, conociéudose deudora á todos, está siempre preparada y atenta á levantar á los caidos, sostener á los que resbalan, abrazará los que vuelven, confirmará los buenos y conducirlos a lo mejor. Por cuya razon, en ningun tiempo puede dejar de atestiguar y predicar la verdad de Dios que sana todas las cosas, 110 igirorando que se le ha dicho: •mi Espíritu que está en tí y mis palabras que pu.se en tu bocit, no se apartaran de ella ahora y por toda la eternidad.• Por tanto, Nos, siguiendo las pisadas de nuestros predecesores, jamás hemos cesado de enseñar y defender la ver- (Jad catól'icn y reprobar las perversas doctrin·as en descargo de nueslro .supremo rnfoiAtei'ih apostóltco. Mas, ahora sentadós ' con ~os y juzgando los obispos de· todo et orbe congregados en el Espíritu Sonto por nuéstra autoridad en este Slnodo ecumén'ico, establecemos profesirr J declarar desde la CAted ra·d~ Pedro en presencia de todos, la 11aludable doctrina de Cristo, apoyndos en la palabra de Dios · escrita ó contenida en la tradicion, conforme la , hemos recibido, guar.dada santamente y espuesta genuini,mente 'de la Jglesiit católica, proscribien'do y condenando los errores contrarios, por la potestad· que Dios nos ha dadt}. CAPiTt'JLO I, Dt Dio, criador sobre toda$ las cosa,. La· Sa~1ta . Iglesia Católica, Apostóli~a Ro~aua, cree y cpufiesa que hay un solo, Dios nrdadero y vivo, Criador y Seilor del. cielo J ele la tierra, omuipotente, eterno, inmenso, in<'omprensibfo, ; infinito en entendimiento y voluntad j en tQda perfeccion; el c~al siendo ~ua singulnr s4slonoi1t espiritual, del todo simple é iocoomutnble, se ha de predi• car distinto del mundo en la cosa y en la.. esencja, · felicísimo en si y' de sí1 y e; leudo infoliblemeute sobre todas la& e~- . sas que i;on y pueden conccbirs~ fuera d,el mismo. Este s9lo verda~ero Dios, <'on su bon• dad y omnip,otente -virt.ud, juntaiueníe con mny liberal consejo, desde el principio del tiempo sac.o de la nada ·eutrambas ·criaturas. la e~pirítual y la rorpora., esto es, l~ ' angélica y la mundanal, y despues }11 hm:nana colllo conrnn constitµida de espíritu y de Cl\erpo, no para a~quirir sino para mauifestar sus p~rfecciones por los bienes que ha impartido i ln-s e ria tu ras. ( 1) 'Realmente, Dios con su pr.ovidencia proteje y gobierna todi\S las cosas que crió.. tocando fuertemente desde un fin á otro fiti y di'sponieudo ·suavemente todas las cosas. (2)' Pues fodo está desnudo y mnnifiesto á sus ojos, (3) aun , aquellQ que '&e 'ha de realizar por la accion libre de las criaturas. CAPÍTULO U, De la revelacion. La misma Santa l\ladre Iglesia tiene y ·e'nsetla que Dios es principio y fin de todas las cosas, r¡ue puede ser conocidó con cert(:za de las cosas cria<litS con In luz natural de la razo11 humana; porque las cosas de él in\'i~ibles, se ven despues de la creacion del mundo, considerándolas por las obras criad ns: ( 4) con .todo ha sido del a~rndo de su sabid uria y bondad, re\•clnr al género humano á sí mismo, y los 'eternos decretoi de su voluntad por otra vía y está sobrennturat, diciendo el Apóstol: Dios en otro tiempo hablando muchas veces y de muchós modos a los Padres por medio de los Profetas: últimamente nos ha hablado en nuestros dias por medio de su hijo. (5) (1) Con: Láler. IV. c. l. Firruitcr. (2) Sap. VIII. i. (3) Cf. Hebr. IV, 13. (4) H.om. l, 20. (~) ílcbr. l, 1. 2. Debe por cierto atribuirse ú esta divina revelacion, que aquello que en las cosas divinas por sí no e8 i1111cccs1ble á la razon humaua, puPda ta111bieu ser conocido de todos fácilmente en la presente condicion del ~én cro humano con certeza firme y sin ningoua mezcla de error. ~in embargo, 110 1}0r e8to se ha de decir que la revelacion sea absolutameute nC'cesaria, sino porque Dios por su infinitn bondt1d ordeoó al homlmj á un fin sobrenatural, esto es, á participar los bienes di\"-inos que exceden del todo á la inteligeucia humana; puesto que lo que preparó Dios á aqu 1106 qlie le aman, ui el ojo lo ha visto, ni el oido _lo ha oido, ni ha lleg.ido al corazon deJ hombre. (6) , Ciertamente esfa rf'vt·Jacion sob.ranatural, segun la fé · de la l'gl~sia universal declarada por la ::i ,rnta ."ídido Trit.léutinn, esta cot1te11i1l.1 1.·11 los libros eicritos y en l;1s t rad1riones sin escrito, que los Apó.;tole~ l'L'C·i1Ji1·ron de la boca · del mismo Cri-,to, ó que trnsmHida casi de una mano a ot1'a p111:' los mismos Apóstoles dicti111dolr, ~I Espíritu Santo, hau llegado hasta nosotros. (7) CuJOS libros í11Lcgros 1f1•l 'autiguo y uuevo'fes- , tame11to con to ,ias l'lli8 partes, conforme se 11umcra11 f'n ·el dccrúto dd mismo Concilio y 1,on contc11idos en la antigua ed1c-io11 de la vulgata latina, hnn dé ser recibidos 1-1or sagrndos y canónicos. La l'~IC!<Ía, pues, los tlene por sagi·ados y c11nó11icos, no pbrquc hnynn sidb compuestos por sola iudo , tria humana,• ha_yan sido despues aprobados por. su autoridad; ni por .esto sola .. m<lnte porque · contenf{an la revelacion sin error, sino n causa de que por ser e~C'.ritos por i11spiracion del Espíritu Sauto, tiellen á Dios por autor y .c,o- . mo 'tales ba-n sido entregados it la mis- , ma JglesiA. , Pues porque, lo que la Santa Sínodo Tridentina s,iludablemente decretó d-e la i11terpretacion de la Divina Escritura ' para· reprimir los ingenios petulantes, al~unos hombres lo esponen ma!amen- , , te, Nos, renovondo el mismo decreto, declaramo~ que es la men·te de ella que: en las cosas de fé y costumbres que pertenecen á la edificacioa de la doctrina cristiana, ha de ser tenido por verdadero sentido. de fa Escritura Sngr11da, aquel que ha tenido. y tiene la Santa Madre lglesin, & la cual pertenece juz~ar del Yerd11dero sentido é interpretacion de las Escriturns S,rntas; y por lo mismo á nadie es lícito foterprttnr la misma Sagrada Escritura contra este sentirlo ó contrn el nná1íime cou:scñfimiento de los Padres. CAPiTULO III, · De la fe. Como el hombre depend e todo <le Dios como crindor y señ or suyo, J l11 razon criada esta suj eta ;ibl:iolul nm/\nte á la verdad increada, e:-.tnmns obliga<lós á prestnr un obsequio complPto del entendimiento y de la voluntad C'on la fé á Dios que revela. Ma s esta fé que es principio de la sal ud humana, la Igl esia católica confiesa qtw es una virtud sobrenatural, lR cnnl, <'Oll la inspiracion de Dios y con el llu1.ilio de la graC'ia, creemos que es verdaderamf'n!e re\'elada por El, 110 por In iHtrin'scca verdad de las cosas, percibirla co11 léi luz na- ' tural de la rnzon, sino por autoridad del mismo Dios que ren'- la, el cual uo puede e11g11ñarse ni e11gal'iar, pues la fé es, por testimonio del Apó=-tol, la substancia de las coc;as que se ei-péran, argumento de lo qne no se vé. (8) · Sin embaqro, I' ,rn qne fuf'se el obsequio de 1111esl n, fé 1:011 f orm1: a la razon, q1iiso Dio:;; j11 11 !11r con los auxilios internos del E~pírit u ~a11to los argumentos de ~u rcv1•l ,1cio11, estd es, los hechos divi11os y principalmente los mi- -------1 1 (6) 1. Cor. ti. ~- (7) Co11e. Tri<i. sess. IV. Decr. de Can. Sc ri pt. (~) Ile '.ir. XL 1. )agros y profcsias, las cuales manifestando clarame11te la omnipotencia y la ciencia infinita de Oios, son señales ciertísimas ' de la divina revelacio·n y acomodadas a la inteligencia de todos. Por cuya razon ya i\Joisés y los profetus, ya pri11cipalménte el mismo Cristo Señor publicaron muchos y bien manifiestos mila~ros y profesias; y de los Apósloles leemos: •mas ellos salieron y . predicaron en lodas partes, orando el Señor con ellos y collfirmaudo sn doctrina con los milagros que la acompañaban... (9) Y otra "ez está escrito: ., «alin teue1nos m.11s firme la palabra de los profetar-, á lu cual haccis bien de atender como á unu antorcha que luce en un lugar ten~broso.» (10) !Has aunque el ascenso de la fé no es un moviniiento ciego del ánimo; si,l embprgo "na!He ·puede' da'r n~censo á lái predicacio,i cvangélira, ' como co11Viené para<co11scg-nir- ' la salvncio11, sin ht'i'lum í uacion ·e'inspi nici on del'' E.c;•pifi tu •S:1 nto, el 'cual d& :i todos la suavid11d en consentir y crerr á la verdad. (11).Por lo cuhl IH mism~a fé eu si, aunque no obre por c1niditd, es doo tle Dios J sfr acto es nna obra qúe pertenece á la salv acion, . coll el cual et hombre firésta libre o·bedien~ia ,d mismo Oios, á su gra- ' cia, á la cm,1 podría resi'stir cou el consentimiento y co11 la cboperncit>n. do esto así, 11aciendo gracias á Dios Padre, qúe nos hrzo d ño e participar de la suerte de los santos en la lu1, • fin de no ~esp e_ciar tan gran saJud, por el contrario, fipndo nuestra~ miradas en su autor y i,11sumador de In fe, consenemos i'ndeclinablc la confesiou de nuestra esperanzf. CAPÍTULO IV. De la fe y ele la razon. El perpetuo consentimiento de la Jglesia Católica tuvo iene -cjue hay un doble órden de conocimiento, no solo distinto en el principio, sino tambieo en el objeto; en el principio, por- .51ue e~ _uno l~ conocemos,,po.r. la.. ruon natural, en otro, por a f~ oivma, t.tmbien en el obje~o; porque . fuera de aquello á qti' í>1l 1 la razon .ftlttn.ral., se -ll.QS.. p.ropou.e mistvw nNcond idos ~o l)ios, que se h~n ~e creerl los cuales no pue'Cieó ser cloth1eiHos ti no sori\evela1dos ·de '• urf tnodo <ft'tjbo. Acerea lo cual el Apóstol qu · n-t~11ltgua que Dios es co®c:ida «t~ l.ttfl getiUts 1> medio de )as cosa~ 4t•~~. , ~do sin embargo de la gracia YJ. ,efdad hecha por Jesucristo. (1) .Oice: «baJ:>lamos sa'bidurht .. d~ (J)ioj, e '\ti sfJrió, la que e~tn eucobi~ta, ia•, qné Dios prede, tihó' ául.es lie lós '!ti'g1~ P"m hueétí'íí glúria, • la que iio C'dndbfó •ningfüio · J\dl ·t}l 'ás, pori lá W 'divina y critólica se hn~1 de creer tod ns aq uellA's co·sas que se éontienen en la palabra de Díos escrita )' thn:liclo tal, y 'se han· de cre'én eóm.o ' revelada9' div-inamenle aquellás C'!o~a~ que so·11 (>l'opae'sta'S por la l~lesia, • lo,s pr~ncipes tle este s~'éf !nlts á no1 got,-oir ll-OS l-01 re-\teió• 'Dios pott· to e ,Hu; porque .tf. ti~p,ri~ lo osclld\óiiJ lt& _do, aun_ las pf'b!ünd_tdafes 'de Bios-. ~ Y el nwnno Um~é 1\ú' d-á gfOf' · nl P&iÍ dre, porque escottdió e!ftlit co~iM 1 1ói sábios 1 e,ltefi.di<foe, y· lu wtével6 ¡ ms ya sed con· juicio solem'ne, ,a· sea • oon el·, ' ma~ister!o ordi1rnrío y t11liversal. · pequef,os:. ta). ! , I ' . ,. Mas cuunao , In razon •1fustr'nda .por fé i'niestita_;. a~f'dua, ~ladó.sa J' 1,obrra mente,"' éons1~1¡1e, . ~on~~dténdpsefo lYiol y ésie elgun cónociWtieatd ·de·'t II misterios, 'mny ~eútajoso ya <l'e la ' .analoPorque como es imposible sin la fé agradar á Dios y tleg'ar' á ser cotnpafieros de sus hijos; por esto nadie si'n ella pu'ede ·Hegar á lk jtistificaeion, ' 1\.i'11adie ' consegúir la vld }f etertilt, slíl que per.'. severe en ella hhsta el fü\. Pues jYdta qoe puNiés-emos cnmplir Mn el ·déber de abnm1r la \'érd1úlera fü y perma,. neccr e11• ella constdntemente, Otos in1,- tiluya· la Jgle~da . por medio de su T:Jni-1 k f!é11ito Hijo • ;flb in'stituyó con rnat~ miluifiestas de su itislicucio'n parff qué pufüese ser c:mio1ridt1 de todos oomo guar'da J y maestra de lél psla'1'ta r~velagrade, que cobMe 'n'at'ura1rn'enté1, ja •4\1 ' elifirce;H~ los mism<>s misterios' en'tre sí con· el ultimo ff n tlet homf>re; pero esto no o-bstntile, todntia no se hat!!! i<fó11ea para ¡) uetrffrlos cofuo ,las veiJ..; dades que constítujen el ' própih ohje~ to mismo. Pues los di,-ínos misten~s por su mitQt'a nahm,leza et reden at ei)!- t.etidimiento creado,. d'é tal manera, 'f. ann dada )11 rev licion y tecibida·Ja té permanecen ~scondid3s por loí ve,fó de la misma fé, >y envueltoli co,mo co cietta oscuridad, mieii'trits en esta -vidá mortál ah~arío11 apartados· del Seno , pues andarnos por fe y no por Yision. , ( dn. Pues a·la sóla lglcsía ' caíólica pertc11ecen todas aquella-s cosas que siéndo tantM v tan"' thlmiral.lles, e:;tán dis- . puestas di~·iname11te para la evidente cretlibilidad de la fé cTistiaua. Además, la Iglesia por , sí misma es un grande y perpétuo motivo 'de credibilidi,d y un 1 irrefragable testínionfo de su divin11 legacion1 por su admirable propagacion, por ' su exímin santidiltl y por su íungotable fecutrdidad en toda clase de bienes: por su cat·ólica µIiidad y por su invr•ncibte e~tabilidad. 1 , Dé ló cual reim Ita que la nrism11, á ma11ern de ·señéll l-éva11tada en medio de ! las naciones ( 12) no ' solo in vita á sí l:\s 1 qtie no han creído, sí que _tambien ha- [ ce mas eiertos cu ' la fé Cftle' pro'fe'snn á sus liijós apoyadós ' en fuoifamento mu,r firme. A cuyo 'tcstimot!io ciértilmeü• te se nllega el subsi'1io eficaz de la virtud sobre11atu1·al. Pues el benignisimo Señor no solo exita J a-yuda · con su gra~ cia á los crrnntes para que puedan venir al Muocin1i~nto ,Je la verdad, si que lambien confirma cotl su gracia, nú dejando sino es ·dejado para que perseveren aq,i'dlos qlie trasladó de las tioie1.llas á su misrna ádmiralile luz. Por lo • qúe de nirigun modo 'es ig-unl la condi-' cio11 de los que por el celeste· d'on de la fé se adhirieror; á la verdad calolica, y la de 11qucllos que elevados por humanas opi11iones, siguen 111 f¡ds11 religiot1; aqt1Pllos pues que recihi<•,ron la fé bajo el· mnµ-ister1io de l•a• Iglesia, jamós puedt>n tener 11i11~u11a justa causa de mudar ó pouer eu duda la misma f é. Si_en- (9) M11rc, XVI, 20. . (10) i l'ctr. 1, 19. (11) Sin. .\raus. ll, can. 7. (-1~) 11 . XI, i2. l' \. . . ti , . Con tod9, aunque la fé se~ so,bre rR,o.n, sin .fmb~rso jílmás puqde·h11ber verdader~ , diverge1,1ci~ en re ll\' fe y )e ra~o.u, CO?'JO ,q_ue Oios. mi~mo, qu~ re vela }os ,ipia,t~rJp~ é, in.fund~ ln t~. 4• á la 1 1u~eHgep~ia 1um,a11a i, lut:,id.e ,, r.l\7.0n: Dios pues~ no .Bue , ~ nr~rs.e , \ sí ;mismo, nj p1,1e<.lft ja,m,ás lp vef~qs)~- ro¡ contra<tscjr • IPt. verdi,d.~rp. P~J la -vana ap11rie11ci~ q<t esta , coi•}ra<Af~.. ciO)J, princ-ipalmettte s~ orij_i11a, ,d~1q1,1e ó lo? do~ri~as de. 11.l. f~, .P9 f.u~r~Hl . e : teud1d9~ y espue1v1s , fegqp ·1, ~ , de · ~a ),glesia, ó de lo qqt s~ tiepe »o:, dictárpeoes de la r¡¡zon op;'"1io.oes. iJ veq ~a.ct;~s. Por 19..) q\\~' o efi.ui,mq,•. ·qÚ• toqa a~erc1on cout rlttia ~ )fl ~erdad il mir)ada !fe la J~, es ,del tqdj folsn.. lS) PJJes la Iglesia que,.j\l,~to CPQ ttl ca.r;gp «postó,lico de e,q~e;ar . re_~j~icl el. m~lJ.- dato d,~ gy.,11_r1hr ,er -d_opó:-.ito, de l~ fé, trr:nbien ,tiene ~~ ))ips el d~re~ho. y oficio de pro. c,·1b1r la cietwia de falsq nombre, p~r\l l mu; 1111,diE, se~ e~gi.1iad9 por 1~ filosqQa,..J . por la Julsía jnutil. (6) ~or cuy.a razon., á todos los fi~Jes cnstrnno~ no soJQ se les prphibe 4efeq4 , <Je~ corp.q ,c,onclus¡oq~ 1 f!fi,f ~s ~e 1 ciencja, á oqqell"s 9_pinione$ Ql,l,C C)l .. cen ser co,it:-ar~¡¡s á ,ht doctriná ;de l fé, sobre todo s~ .fµere.n condé~pd!l5,po - ..-M'-----'_ (i) Jóan~l. ·(7. H f, ·~!11:t'or. 11. 1 9. (3) Mhatht> XI', i~. (4) t. G>t. t. 'f/• (~) Gonc, Lat. v. Bulla ~postolíc'- hegtm'ínts. (6) Coloss ll, 8. , • ·

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