la mas nnstera "penitencia, lo revelan suficientemente. 3. Señore~: ¡que necio se muestra el mundo, cuando al emitir su juicio sobre estas virtudes, que son el fundamento de tod.1 ~ las demas en el Ól'den moral, se burla de ellas, taehandolas de antisociales y de absurdas! ¡.A.11 ti social la castidad, que fe~ cunda el coi-azon, y que lo dispone y le dá la eue,·gía sutieiente pal'a el heroismol ¡Antisocial la humildad que arranca dtl m;píritu la yel'ba ve ne rosa del ot·gu ! lo, orí~en de los trastornos sociales! ¡ Au ti social la virtud de la coutem:>lanion, que sublima la i11 tl'iigeucia. qne la eleva. sob rn sus aras, hasta las alturas in coumeusurables de la vercfad nb'-"olntn! ¡..A.uti soeia l, el espfritn tlc mortifwacion que purilica nnestros corazones del polvo de la tiel'ra; de ese polvo vi l, qno con tanta fr ecnc ucia, obstruye los veuéros de riqueza., que ha depositado eu ellos el i;enor, como una prueba d,~ nuestrn g ntndeza y dignidad! ¡Oh! ¿quién puede llama rse apnsiouado po l' lo ahsnrdo, siuo , l mundo loeo, CJUe se resiste :i conocer su tremenda locura? '±• Pero entre tanto ¿qué importa, por esto rni~mo, el jui cio estntviado del mundo, para los Cristíauos que como Hosa, hi cieron, una. vez por todas la renuncia de sus pompas y vanii.1a,les? Tan impotente fué ese juicio para ocasionar á nuestra San ta daño algnuo, que Sirvió por el cou tr~nio para confirmnrla nrn~ y mas eu rns piadosas re~o lueior.esj tii-vió para ena1dec:er en entu~iasmo por la santidad : sirvió par t1 da,r vigor á, su eorazon, :unaestrandolo en la luc-hu. con sns pasio nes : sil'vió por último, para. coloren rcon matices ddícadisimos, todas la.s deLerminacion C>s de rn voluntad. RMn ('~pnimentuba como S.,111 Pal,lo, un gnzo p,nticular en todo g ént:l'O de am U-- guras y tribulacion es. El mundo c·are<"Ía. para ella de totlo encanto, ¡ or eso rennnc1ó con perso.Jvenrnte firmeza los halagos <le un niatrimonio ventajoso: por eso se d, ·s poj o del traj e s:icuhr, pnra ve:,; tir un tosco sasal, b:, jo <·nyo man10, pudiera e11l>1·ir mejor la bermo~ura de sn rostro; por eso <·iñó su preciosa cabeza cor, puas agudísimas, desganó su , cuerpo con cruentas disciplinas, y martirizó sus miem. b ros con asperos eil idos. 5. Así se dispone, sefiores, el corazon, para desarrollar e l gérmen divino de la caridad en sn dolJle sentido-amor de Dios y del prójimo. tNi cómo puede ser de otro modo? tque!'eis que la humanidad nprrnda el 1i:-r1or en la, escue la del sensuafümo y de l a. prostitncion? ¿pensai~ que la caridad ali ento pul'Ísimo del eorazon de Dios, dilate y engrand l zt:a el corazon del hombrP, mientras es te manten~a en su seno secn,tas i:;inipatías por el vicio? ¡Oh! ¡qné no nos hablen pues ele fraternidad, todos aquellos qne Jespreciando el Cristianismo, dcsp1·cefon con él sus virtudes y sus m--íximas! ¡qne no nos hablen de senti111ientos liuma11ita1·ios; los que tanto se fatigan por obstruir la únit:a fuente fecunda en proclncirlos! ¡que no se afanen por pre- <liearnos su decision por el progreso, para. bien de 1a. humi-nid:1d , los mi smos que trabajan por retrotraer á lo, pueblos veinte siglos h ·1 cia atrás! El Cril'-tí.anLm,) importó al mundo la civilizacion· y el progreso rnr<ladprus, por cnanto las soe iedades han pre~endado l."jemp los de virtL1d, nuuca vi,;tos en cnare11ta siglos. El Cristianismo, es la verdadera y única religion del progreso, desde que con su dootr.in!l .. ug solo !ofoca los gérmenes del mal en LA IGLESIA PUNE~A I M #Nt:111 1JA hu(-lstrof. cr.>razoneR, sino que provoM y desenvuelve en ellos los gértaenes de todas las virtncles. El C1istianismo y la civilizacion, pará df'cirló de unl\ vez, forn:ia.n nn todo compácto e indivisible, pllesto qne el <•!~mentó jenerádúr de toda civilizMion lejítima es el amot·, y el C1·istianismo EH1 la teligion del amor. Este es tni prLcept,, ha dicho Ntiestro 'eñor JPsncristo, q11e os ameis los tinos á los otros. li:é aquí la verdadera y tiuica doctrina de lá civilizacio ,1. B. Ahora bien ¿babeis tenido alguna vez curiosidad señores, parn med ir los gr:vio:'! del amor qne infla. maba el COI'áZ->n <fo Rosa! Contempladla en sus exfa¡,.is: en sns raptos de caridad divina: estimacl s1 podeis su iumPnsa dih1ta,·ion, al estuchar de boca de J~sils estai:; tiernis i1r1ás palahras. Rnsa cordis mei, ttt mihi sponsa, e.do. ¡Rosa de mi corazon tu sé mi ei:;posa! Obs<•rvadla de cel'ca: aplicad vtiestro oído al annonioi:;o condcrto que forman los afetitos de su coi•azon para n·velal' la t1•rnura de su amoi•. Ya espPritncnta la pen::t del ar~a.ütP, que teme haber desagrlíclatlo al objeto de s11 amor: ya sufre los horro res de !!u an r:e ncia: ya siente el deseo vehementísimo de m1irsele euanto antes : ya se alegra con la esperanza de verse un dia estrechada contra sn pecho: ya en fin el fuego de su amor ~e Ínfiama, se transforma en un verdadero innendio, que termina por solicitar con vehemencia la separacion de sus dos sustancias. )Iís hermanos 8qué puede llamarse subiime, si esto no lo es? '7. Yo bien sé, qne un siglo positivista como el nuestro rechaza estos cnaclros, tachan<lolos de ab tracciones fautást'cas . Pero piense el r:.iglo como q11iera, el hecho es que mal podria darse verdade1·0 amor al prójimo, si antes no la precediese la CarÍllacl p,ira con Dios; porque es preciso conv<:incerse, qne el amor verdaclero al prójimo, no es la simpatía, ni mucho menos consiste en la inclinacion ver~atil y caprfohosa de la sensnalidad Como no deseo fatig iros con teoríns, me basta dPcir0s, que el amor segun el siglo, solo ha producido hasta hoy, que yo sepa , tgoutas: en tanto qne el amor cristiano ha formado, en todo tiempo, heroínas como Rosa de Santa María. 8. A pr· nas se puede considerar ¡,fo una emocion esP('cin l, r l cuadro qne 0frec·e la hi stol'Ía. de esta vírg•'ll per11ri.na , cna11do entregada d t, ] todo á sus cri~ti,rnas i11 ::::piracion1•f', no contenta con socorrer las necesid ades de su,; prójir,,o~, a.un á espensas de sus propiaR nt·cesirlatles, todavia se eu1peñaba en hacer de si mi. ma una detima para inmolal'ia en aras de su caridad. 1'.llu bnscaba á los enfermos para curarlo1 con sus propias manos: ella eonso laba á los afl.ijidos, apropian•lose sns afiiee iones, y lloraba y se martiriza_ ba por sn:,; hermanos, á fin de salvarlos pará la E.: ternidad. 9. Señores: la caridad de Rolla era cie ac'cion mas que de palabras.: era una caridad de buena ley, poi' que carecia ele tocio cálc{1lo eg·oista. HacÍa bien al prójimo por que Dios ]f' mandaba. güe se lo ha.ciese', y lo hacia sin di tincion de personas. Rosa, herma. nos mios, no conoeió lo que hoy snt>lá llamarse, qu:i-: za para bul'la de la humanidad, filantropía. Sns sen• timientos, no eran filantrópico&, sino crístÍan6s; por' eso fueron, sin duda tan fecundos en stts resultados. 10 ¡Bendito sea Dios, que nos ha hecho C~i'stianos como Hos.i de Santa Maria! B,•udit.o sea mil veces por qu) ha. pu<'sto á n ucstra disposicion los misruo_s medios que tuvo llosa para levantarse a tanta al· tura en la virtud! li Cuzqneños: si alguna gloria tenf'Ís como peruanos, e$a gloria e,$ cansarla por R.osa d-e Santa Ma• ria. Ella es la honra def P ,• n1 Católico, y nnnea la saludaremos m<'jor que al aplicarle las palabras de mi tema, Tu grCj la honra d, nuestro ptublo. .Á.m~mosla pues; como Católi<Jos y como Peru'lnos; t par!\ qne núe~tro amor le sea grato, procuremos imitarla en sus virtudes . Qne de hoy en adelanta - el C'ristiani8ll10 inspire nner:.tros actos: asi, sabremos ser buenos ciudadanos, por m1anto nuestras virtudes, darán honor á nues-t,r'?> Patria. 12 La fragancia de tu cor:-izon, ¡Oh Rosa benditisi• ina! es hoy tan pura para. nosotros, como si actualmente habitarns en nuestro seno. Por esto misrro al mirar tu imáj en, el rubor cnbre nuestras mfjillas: Tn te san ti fica;;te á los primeros al bóres cld cds. tiani smo en nunstro suelo, y nosotros d,:spues de hes siglos, ni aun con tu c·jPmplo aprendemos á ser cristianos venladcros, 8c1ué nos falta, para serlo, sino una rt-1solu eion jenerosa? Paisana nu0stra mny amada, enseñanos á amará J esns: h¡¡znos compr1;nder, que de nada nos s,,fviria ganar el mundo entero; si perdemos nuestra alma: ruega finalm ente por todos los Peruanos, para qne estimula.dos por tus virtudes, al pa;;o qn ,~ contribuyamos al h0nor del Perú no 8 conquistemos tambien la Eterna felicidad. Amen. SEUCION OFIUIAL. ti 373D República Peruana- Di6cesis de Puno-Puno, 4 de Octub,:e de 1866. Al Muy Reverendo Arzobispo de la Arq uidiocesis de Lima. I. S. A. Las multiplicadas tareas que han enibarga<lo mi atencion durante la santa Visita, me Han impedido acusar recibo á U. S I. ta11 pronto como debfa, y yo hahria deseado, de su estimable oficio, fecha 14 de Agosto, al que se sirvió U. S. I. adjuntarme copia de la carta particular de S. S. el Pio IX. por la que, y á p eticion <le U. S I. ha tenido la benig11idad <le prorogar en favor <le la Iglesia del Pen'1, para el presente año, h gracia del jubileo santo, concedido en eÍ año pasado al Orbe católico, por la Bula Quanta Cura. 1>or lo demas, y siguiendo e1 digno ejemplo qt.re U. S. i. como mi ilustre Metropolitano se ha servido darme, · he hecho la solemne apertura <.le1 Santo Jubileo en esta mi Diócesis el primero del que comienza. Dios gt1arde á tJs ._ r: Judn Ám,bro.'lio Óbispo de Puno : República Perudna-Pnfectura y Co_mandancia Geneutl del Depm·taniento de Pu.; no-á 3 de Octubre de 1866; Al Reverendo Obispo <le la Diócesís. Ilustrísimo Señor. Paso á manos de U. S· lJma• el ex· pediente organiz:ado por el Ex·Capellan de Coro de esta Santa Iglesia Catedral, presbítero Do11 José E- Villavisencio, par'a los fines á que se
RkJQdWJsaXNoZXIy MjgwMjMx