.Af1o l. o Puno, Octubre 18 de 186~. NUM. 11 8il1iiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii¡¡¡¡¡iliiliiliiiiii--1iia&lili¡¡¡¡¡¡iiiiiii1iiiiii¡¡¡¡¡¡¡¡;a¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡.,.,¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡;¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡iiiiiiiíiii¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡• Gl!iJfímíffl i!lml!mlllllQ.!'lF#IBIIZI-Rlllll!ICIIAIIUm!I& -• •iiiii¡¡¡¡¡iilliiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii-iliiii3iiil A UNENA. PERIODICO -{ ORGANO OFICIAL DEL GOBIERNO ECLESIASTICO DE ESTA DIOCESI S. }-- SEMANAL LA. IGLESIA PUNEÑA. Puno, Octubre 12 de 1866. Aunque con alguna demora, y deseo· sos <le proporcionará nuestros suscritores la satisfaccion de leer el discurso pronunciado por S. S. I. en la ciudad del Cuzco en elogio de la patrona del Perú Santa Rosa, le damos cabida en este número, persuadidos como est amos de que la oportunidad no esta . en oposicion con el mérito. l~epública Peruana-Prefectura y Comandancia General del .Departa- , mento del Cuzco-A 31 de Agosto de 1866. Ilrno. Señor Obispo <le la Diócesis de Puno. I. S. M e es muy satisfactorio dirijirme á US. I. fe licitá ndolo por el brillante discurso que se s irrib pronunciar el d ia de ayer, en celebridad de Santa R osa Patrona de Lima, permitien - d ome a l mismo paso suplicar á US. I. Be di gn e pasarme una copia del espresa<lo di scurso para su pub1icacion por la pre11sa. E spero que US. I. se servirá pres. tar su aq uiesencia eón cuyo fin me es gra to suscribirme de US. l• atento obsecuente ~ervidor. .Manuel C. Torres. R epvulic<J, Per-uana,-A l. ,0 de Setiembre de 1866 . Al Benemérito Señor Prefecto del D epartamento del Cuzco. S. P. La honorífica nota de US. fecha 31 del pasado, es en mi poder, y al contestarla, d espues de darle las mas espresivas gracias. por la bondad con que se ha dig11ado juzgar el bosquej o de discurso que pronuncié en elo. gio d e nuestra Digna. Patrona Santa Rosa de Lima, me cabe la satisfaccion de complacer á US. remitiendole la copia que me pide , Con sentimiento de particuiar es. ti macion me s usc ri bo d e U S. obsec ue nte servid or y cap ell a n J uan Ambrosio Obispo de Puno. SER1H)N PREDICADO POR S. S. J. EL REVEH.EXDO ÜB ISPO DE I A D IÓCES IS EN ELOGIO DE 8A ~ 1'.-\. RosA P ATRON A DEL PE - HU, Y f•:N L ,\ CIUDAD DEL Cuzco, EL 30 D EL PASA DO AGOSTO. Ta /1,onorijhentiate popu,li noslrí. Tt! eres la h on ra. de nuestro p ue- , blo. Jndit. cnp . 16. Mis hermanos : Una rosa de fr aga ncia esqn isita, viene embal8amando la atmós fera del Perú, ha,~c cerea de t 1·es sig los. PLwtacla rn el j nnliu de la Igleeia parn glú ri a <lcl U.1toii~í~mo, hemos vi sto le - "HuüH·se su tallo á una altura marav tl :osa, comp itiendo en belleza y hermosura, con el número sin uúnwro <le flores, que a r oma t1znn á la humanidad , 19 siglos hace . Bsta rosa de suLlirne creacion; es ta fl or de un méri to siugul a r, es nuestra bendi ta pa isaua Rosa de Santa I\fa ría. S u rne.- rnoria, debe producir hoy en nosott'os uua r¡:;pec ial a.legda, puesto que como Cató_ lieos :r Penrnuos, apena.e; pod riamos p:esiudir ele la eficaz i11ílueneia que f' lla <·jrrec e11 n ucf-: t ros corazoues. R1)Sa lle Santa :\farfa, Señores, es un prndigio !le vi1·tud; po r eso uuest ro Ca to1 isiRrno eucurn lra en el la una pru eba palpitante ele la d iv inidad d~ sus ensena11za~. Esta v írgen pe ru ana, es un modelo aca.bauo de pc rfe~cion, po r cuyo moti vo, nnestro patriot ismo debo queda r sat isfe - <.:ho, al cousidenu· en ell a, el ti po del prngreso mas c111Y1pl iclo. ¡G lól'i a pue8 al Pe r ú! I\bs nnte todo, ¡glóri a á nues tra d igna eornpa._t l' iota.1, á la que podemos apl ica1·, con notable propiedad, es t~s palabras del lib ro de Judid . T i t honor iftcentia pop11,li nostr i . Tu e res la honra de nues - t ro puebl o. Si seño res : la. vÍrgeu Rosa, es el honor del Perú Ca tól ico, por cuanto sus vi rtnd cs s ingulares , demnes trnn una vez mas, que el Catoli cismo es el prog rnso verel ad er o, y qne e8e p rog reso, si lo queremoc::, aun puedo rea liza rse en tre noso tros. ¡Oh flor primera de santi dad de Ia Améri ea meridiona l, Rosa de Santa Ma ría , a lcanza con t u ru ego pode rnso, la g racia de uncion qw· un Obi spo Católico paisaII O tuyo , neces ita en este momento, pa ra e. t imula r tt t u pueblo con el recuerdo d e tus virtudes arlmi rable~- ¡Oh Mal'Ía, vfrgen con ceb ida si n la mancha Ol'igin al! Acepta mi humilde saludo, y que J esus tu hijo Divino, comunique á mis palabras la eficacia de que carecen. Ave María. l. Las Naciones como entidades morales propiamente hr blando, no merecen hono1: ó vituperio, si no en el concepto.. de ]a honra ó desprecio que por sus costum. bres1 se hau conquistado sus moradores. La conducta de los ciudadanos, marca los grados de civilizacion de un Pueblo: sus virtudes determinan su progreso: por que, señores, ¿cómo calcular de otro modo la civilizacion y el progreso de seres inteligentes y libres?¿acaso el solo desarrollo mate ri al, reducido á la estrechísima esfera del tiempo, y destinado esclusivamente para la comodidad del cuerpo, será todo l o que deba ejercitar la infinita aspiracion que sentimos en nuestros corazones? No: la di g nidad humana se revela contra teo~ r ía tan mezquina: la rechaza, como contra r ia á 1a nobleza de las tendencias de nuestrn espfritu. S in vir tudes, sefiores, la civilizacion y el progreso, so!1 palabras vacías de sentí• do. Sin ciudadanos virtuosos , los pueblos j amás ser:ín dignos de honor; ved, por que os he dicho que Rosa de Santa Ma1·ía es la honra de] Perú. Tu honorificentia populi no8tri. Voy á ti-azaros, por esto mi smo, un bosquejo de su vida, deseando con vehemen tísimo deseo, que vuestro patriotismo se estimule á su imitacion. 2 Rosa de San ta María, no es una de tantas cria turas, que aparecen á la vida sin que nadie se aperciba de su importancia futura. Sig nos muy marcados, revelan en ella, desde su odgen algo de su. perior al vulgo de la humar.tidad. La madre no esperimenta en su alumbramiento, las angustias y fatigas, con que ru, castigado su sexo, desde la primera preva ricacion. ·s e le impone un nomb re en su Bauti smo, y cual otro Juan Bautista, recibe poco dcs pues otro nombre de orígen celesti aL-cra Isabel~ y fué llamada Rosa; a l recibir el sacramento de la Confirmaciori. No pa rece sino que Dios preparaba de es te modo, el desenvolvimi ento futuro de esta cri a tura pri vilegiada, para que se comprendiese claramente,que todo en ella debia ser obrn de su gracia y de su amor. Con efecto: apenas han trascurrido unos poc@s años : apenas se halia aun encerrada en su capullo es ta Rosa Celes tial cuando ya comienza á de spedir el aroma suavísimo de la virtud. Su voto de perpé tua virginidad, consagrado en a ras de María; su ferviente amor á la humanidad y · á la vida de contemplacion: sus aspi - raciones casi instintivaa á los r igores de
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