La Iglesia puneña : órgano del gobierno ecleseástico de esta diocesis/Título posterior : La Iglesia Puneña periódico semanal. órgano ofial del gobierno eclesiástico de la diocesis(desde N°37)/Título posterior: La Iglesia puneña: publicación eventual. órgano de dcoumentos, doctria y hechos (desde n°180) - Año Nº1-18,/Nº19 Ene 12/Año 2-Nº2/Año 1,Nº3/Año II-Nº 23-51/Año III Nº52-79/AñoIV Nº 80-99/100-116/ Año V-117-136/Año VI 137-148/Año VI Nº149-172/Año VII-Nº175-184

- contra.e el decreto Prefectura! de esta misma fechaDios guarde á U. S. Ilma.~Hipolito Valdez República Peruana-Di6ce8is de Puno-Pu- . no _8 de Octubre de 1866. Al Señ_or Prefecto y Comandante General del Departamentd. S. P. y C. G:. Acusando á OS. recibo cie sli estL wable oficio fecha 3 del que corre, me-es honroso devol~erle el expediente orgahiza<lo por el Ex Capellan de coro de esta Santa Íglesia Cate<lntl, presbítero Don José g_ Villavisencio, despues de haber expedido f:'l informe que US. se ha servido pedirme. Dios guardé á US. Juan .Ambrosio Obispo de Puno. tcorrespondencia di:: "La Iglesia Punei'ia' ') .Arequipc1 Óatubr·e l O de 1866. Señor Directo1·. Se nos hab1a prometido por et correo antel'ior que recibit·iamos en el del 30, la pl?,tisible noticia de un arreglo cordial entre el muy Reverendo A!·zobispo y el Gobiel'no; pero de8gn1ciadaníeute lutti quedad,, burladas nueshas espeh.tnzas; el Señor .Fiseai Dr. Dorado e11t<1bló Ir respvctiva acúsacion a.tite la Excelentísi111a Corte 8upt•eri1a; r este Tribunal, eti nóbi muy atedtá, lia pe<lic1o info1·me al .Metropolitano; lo que p1·ueba la bue11a clispdsicioh en que se encuentra l::t. Exceleutísima Cüt1te, y que terniina el eonflicto de una manei·a honrosa pal'a el Arzobispo cuyoR fueros ha querido mansilla1• él i.§ecretario. del Culto, aunq'lte en guarda del patronato y regalias nacionales como lo a. segura ~1. Y o, hablando francamente Señor citrec.; tor, he corppi1endidq qüe en todd ese cúmu1o dé argumentos ad11cidos, había eú.; vuelto ün pehsátniehto oétilto, que iio llegó el momento de se1· i'evelado por la acertada, püb_licacior( del jubileo siri el rrpetido exeqv,at-ur que pretendía el Gtibierno. U. sabe que la bula Quanta Cura tiené por objeto, i·oga1· a Dios para que iluminé el ehtenuimiE:nto de los hombres, á fin de que conozcan que los µriucipios condenados pot· S. s. son contrarios al espíl'itu dei áistiauismo, y se .aparten y condenen en las nacionts católicas- El Gobierno pretendia pues, a mi juicio, que se recabará un nuevo pase, para oponer la dificultad de las pl'Oposiciones couden~daf;, y exijir· del ~1. R. Arzobispo que, o se _retiraban esas proposiciones, 6 no daba el pase a la bula basta consultar con el p1'6ximo Cong1·eso. Este, y solo este, creo yo que haya. sido el pensamiento del Sr. Secretario del Culto, que por fortuna ha quedado gruñendo en su bu-. fete usqu6 in et(jrnum, LA IGLESiA PUNE~A Y apropJsi to del patronato nacional, regal i~1, qne tant,) se deelama, diré á U. con l a 111 ·s11u fn111t1ueza, que yo 110 cornpr·endn <..;OlllO es e::;tc pat1·ouu.to entee nosot1•0.s. Gcaen.d111ente se dice qne c~s el rni~mo qn0 ejercían los reyes de España, adquil'iLlo por el Gobierno naciotw,l que se sus ti Luyó a aquel; pero esto no es mas quu un absctrJo tolerado; pot· que el }Jatrorn.i t;> SP estatn,re, en vir·tu<l de un contr¡¡to que tiene en su forma y fondo las mismas coudicioues de uu trata.do inter11u0io;1ú.l, y que por lo mi~mo caducó al tnr111iuar el Gobierno espa.ñul, como sucedió con to ,los los demas tratau.os; y el PérÚ para u.,uer vida p1·01Jia ante las deh1:.i., :\1"a.eiones, las buscó y recabó el t·eco11oc:111iento de su autonomia y trat6 con ellas: sotu á S. S. se le mil'Ó con desf>l'eeio si so quiere, y uadie petisó en hacer un conconlato: por cun~iguieute, bajo este punto de vista no <..:xi-,te el p:1.tronato. Q, niern no obstante suponer, que al haberse resignado S. S, pol' tetnura a sus ovejas, cou eJ. desp11ecio con que se le trn•ab3., I.iu bie~e autorizado a nue,tros gobiernos a ejercer las regalías acordadas a los reyes ele España; es evideu te qlie, desde que nuestrc_)s gobiernos y congresos hau qncbrnntado tantas veces ese tratado adoptivo ha cacl ucaclo el, como sucede en touo contrnto sobre la tieera; y por }o i11ismo, ni b~1jo la presion de ese tris. te su puesto, existe el patt·omlto nacional. Qtwdan otros quo, para salir del ápliro a que se ven a rrastrn.(los por la fuerza de los nrgumeutos a¡wlan a la espaciosa i·egimi de los principios: persigámos]os tamuien allí, por qne la Vcl'dad no teme hi las <listancins iusondables, ni el estrecho rPciu to de u uestrns pasiones. 8s el pateonato el derecho que asiste al Gobi01·110, para couocer et1 asün tos eclesiásticos, eu t;Uanto se rosen con lo temporal· ~fas ¿esle derecho puede ejercerse en la sociedad antes de ser definido? no ¡niil veces uo! Lo~ principios del derecho han co~ta.do a los pueblos torre utes de sangr·e, stn emba1·go de estar esos derechos invivitos en la natuntleza humana, y no ilc•garon a ser leyes hasta que fuernn escri. tos. De la misma manera, niugun Gobierno puede ejcrce1· tules aüibucionrs en materias eclesicísticas, por so lo el p1·inci pío de que le serian reconocitlas en un conconlato, pues es necesal'io que se estntnyan previamente. Adema:::1, en el terreno de los hechos tienen que sufrir los pl'inci pios absolutos, di verst1,s :noüi ficacioues: y antes de desliud,.i rse esas atl'ibuciones ' ¿quié11 es el juez competente para resolver las dificultades que ocurran en la práctica? nadie, absolutamente nadie, sino el mismo coucordato; La situacion que nos ha creado este estado anómalo, la sentimos pesar sobre todas 1as conciencias, y surgen tantas dificnltades de ella que ya no Rabemos lo que ::-omos. Una lógica estricta nos podia calificar de protestantes, cismáticos, en fin, de cualquier cosa, menos de católicos. Los estrccl.ios límites de esta corres. pondeociu. no me permiten extenderme i:na.s sobl'e la materia.. _ _; De U. S.S. z. ·- .- VARIEDADES. LITERATURA SAGRADA. El Cántico Mago i:ficat. SEOOION PRIMERA. CAPITULO PRIMERO. Magnificrit anima m~11, Domin·um. Mi alma eogranLlece al Señor. v. bio!l ha hecho de cada hombre un claro espejo para que en el se dibujen los líuean1cnto:s de su rostro y se presente en miniatura sn sobe1·u· na imági:rn. Ha hechó mas: le ha comnl"lica.do u.- na fuerza singular, para que saliendo c1~ la órbita de la naturalt>za, reflejo los deste llo,;¡ de su sahtidad. Esta fue1;z:.1., qne se llama gracia, es mayor ó menor, segun la ' rni.:;ion que el mort¡-¡l d eb& tlesempeiiar ~obre la tierra, MARIA. es la ··mas agraciada -entre todas las cría~' turas, por qne, habientlo sido ele 6 i,l 1. ¡n1.1·a Ma • dre de su Autor, IJios la hizo digna de tan altcl mi11iaterio [l ,, derramando ea Ella los tesoros de su poder, b1mdad y sabiduda. (2). Así es qna MARIA. á.pá rece comd la obra m:1Eistra d,il Alttsi• mb, que reune todos los dones y to ,los ios prÍ\'Í· iegios y cuya exelencia es tau grande, qne Dios mismo nd puede hacer otrá criatura superior(~) :M:.rnu. es, pues, el compendio de twh'! las mai4avilias, en quien Dios se ha, rotrat1.do de 1 modo mas perfecto, para que en vista de tanta. munificencia le adoren los ciel us y la tierra. VI. Hay tres especies de espejos: conveio, plano y c61t• cavo. lfü primero, que mnest1·a los obj ·:tos meuores de lo que soti, r epresenta al alma hinchada y soberbia, que, por usurparse la glori ·t di!! Exelso, disminuye sob1·ti manera la imigt3n del Cl"ia lo :- . El segnndo, en que se pinta la i111 rgen con ,cierta mediocriJaJ, significa el alrnd. santa, q 1e se olvida Jesi misma, para honrar á su Hac0dor. Él tercero, que _aumenta las cosas de un modo notable, expÍica la prrfeccion de una alma que se esconde, ~e deprime y anonad.1, para ~iacer brillar en grandes di~ mension es la majestad de su Dios. Por eso MARIA, que ha excedido á todos los Jnstos en la virtud de la hunii!Jad, ostenta la imágen de Dios, como ningnna ~trn criatura. Bien pudiéramos detenernos en este punto; pero no es nuestro ánimo decirlo todo, sino indicar las pruP,bas suficientes en cada proposicion. Sin embargo, queremos decir una palabra maa para robustecer lo que llevamos dicho. VII. Cuando Dios ce"rca.ba los abismos, esto es, cuando el Verbo unía en su adorable pers-ona la natnral cza divina, que es el abismo de gl'andeza, y la. naturaleza humana, que es el abismo de miseria, le a• compaña ba en esta obra milagrosa la SAN CISI· MA VIRGEN MARIA. Ella penetra en el abismo de las grandezas de Dios, hasta encontrar al Ilijo del Pa_dre celestial, para tomar posesion de él [4] Ella se picriie eu el abismo de su nada, para hacerse el centro de la mas asombrosa humillacion (5). Vedla asociada á Dios tan íntimamente, que pnede decir con mucha prupiedad: Quando gyto vállabat ab,yssos, cum eo 1ram ,u-neta camponins L 6].

RkJQdWJsaXNoZXIy MjgwMjMx