La Iglesia puneña : órgano del gobierno ecleseástico de esta diocesis/Título posterior : La Iglesia Puneña periódico semanal. órgano ofial del gobierno eclesiástico de la diocesis(desde N°37)/Título posterior: La Iglesia puneña: publicación eventual. órgano de dcoumentos, doctria y hechos (desde n°180) - Año Nº1-18,/Nº19 Ene 12/Año 2-Nº2/Año 1,Nº3/Año II-Nº 23-51/Año III Nº52-79/AñoIV Nº 80-99/100-116/ Año V-117-136/Año VI 137-148/Año VI Nº149-172/Año VII-Nº175-184

evoluciones con que mas ó menos deliveradamente, en todo tiempo y lugar, el mundo moral ha caminado hácia Roma como á su centro de gravitacion, ó se ha separado de él. . Pnes es~e que es nuestro punto de -vista para Juzgar la historia de los hechos _pasados, es el mismo que tenemos para Juzgar la de los hechos presentes y que tendremos para juzgar la de los futuros. A este criterio hemos de sujeta_r cuanto acaeciere en cualesquiera orbitas de la actividad humana. Cuanto se escriba, cuanto se hable cuanto se haga; opiniones de filósofo;, discursos de estadistas, actos de gobiernos, agi- ~aciones de pueblos, y auu los sucesos rndependientes de voluntad humam:1, no entran en los dominios de nuestra crónica, sino en cuanto digau relacion directa con aquel criterio. Periódico exclusivamente relijioso como es nuestra Reviata, nos creernos oblif:ados á consignar y calificar, dentro siempre de nuestra esfera propia los hechos públicos que de ttlguna ma~1era puedan afectar nuestra Eelijion en aquella orbita que Dios ge lo permite á la libertad humana. 1 El campo es ciertamente hastísimo y no hai que temer en verdad, ni qu; nos falt~ materia, ni que incurramos en monotonía. Si alguna vez cayésemos en esta falta, no seria nuestra culpa sino de la fastidiosísim11 insistencia con que unos á otros se están copiando todos los dichos y todos los hechos reYolucionarios. El reloj de la mayor parte de los poderosos de la tierra no marca hoi otra hora sino aquella en' que presumen de fundar con errores en el órden teórico y con violaciones de todo. derecho en el órden práctico, una mudad opuesta á la unidad Católica. De aquí el cosmopolitismo revolucionario: de aquí la identidad susta11cial de medios que emplea para perseguirá la Iglesia de Dios. El caso es secuestrar, en ?tra _parte l?, dejamos ya dicho, de •~ d1reccion emm~ute y del iuflujo ha• b1tual de la Iglesiá las mentes, los corazones y las sociedades de los hombres: suprimir toda idea y toda institucion de derecho divino, y sobre este horrible monton de ruinas intelectuales, morales y sociales erigir el pedestal de un derecho meramente humano· derécho que extendiéndose por ci;rto á sí propio, su filacion adecuada se ha llamado a sí mismo el derecho nuevo. Sobre es_t~ fundamento, decimos, presume de erigir alli su unidad la revolucion o llámese la civilizacion moderna. Uni~ dad en relijion, ateísmo ó indeferentismo; unidad en política, la soberanía populár diseminada en turbns acéfalas, ó reconcentrada en un poder ejecutivo de q~ita y pon= unidad en filoso.fi11, el pante1smo: umdad en economía el socialis- mo? c_ualquier otra cosa que sea la negociac10n de la propiedad y esta otra patente de holgazana decorada por los que no quieren trabajar con el nombre d_e derecho al trabajo: unidad de organismo social, la supresion de toda gerárquía, la i_gualdad a~soluta, no aquella que consiste en de3ar camin0 abierto par~ qu~ merezca elevarse al que está abaJo, srno para que baje al uivel de todos el que esta arriba: unidad de org?nismo gub~rnativo, ~jércitos de policia, ?en~ral1srno adnunistrati vo, desamo~tizac~on ~cle~iástica y civíl, monopol10 umvcrs1tario ..... En suma, estatolatria, absorcion de to"das las clases, de todas las corporaciones, de todas las intelijencias, de !º_das las propiedades, de todas las fam1has en manos de un poder improvisado por las turbas, ó amañado por las facciones, en el cual se halle todo lo que se quiera, menos la aureola de la lejitimidad. Tales son los principales caracteres de la unidad á que aspiran los apartados de la unidad católica. Asi es como 'Va el mundo despefiado en busca del ™-E™~.... ~-:t~"l. ...... ~™-™-~ra.~~GPl:tlP'!t=itlll.:"li!i!ii!!!'.!llmil...¡'IPIM:lr!!D. llP~IPl!U;miilrde6pOti5nlO mas jigautczco (jUC hr.binn visto los siglon. Consignar los hechos que se encnmi~ nen á esa horrenda unidad revolucionaria: oponerles todos los que se encaminan á la unidad católica; esto es lo que con variedad de formas, pero con plan fijo y sistema iuyariablc constituirá la sustancia de los varios objetos que nos propouemos comprende!' bajo la denominacion jenérica de «Crónica Contemporánea.» He aquí lo que dice la seccion de «Cronica .. del segundo número del uEco de Roma.• ACTOS DEL CONCILIO, •La Civilta Católica.. en su número d_e,l _Sábado _último, observa que el perwdico oficial «Giornale di Roma• solía publicar tambien el nombre y dignidad de los oradores que trataban las cuestiones presentadas al examen de los Padres eu las Congregaciones Generales, se abstiene ya de hacerlo; é indic~ndo el 1!1otivo ' de esta disposicion dice, que crnrtos periódicos cegados por la pasion, queriendo hacerse un arma y cuesti?n de partido, interpretaban en sentido falso aquellas sencillas menciot1es. Nosotros que queremos conformarnos en todo y siempre á cuanto se haJa establecido y dicten la Yazon y _la prudencia, seguiremos el ati• nado e1emplo dado por los mencionados periódicos, y estimando su buen criterio, prescindiremos tambien gustosos de este elemento para la cronica del Concilio. Hé aquí la bre,e reseña de las congregaciones generales que se han verificado en los días trans• corridos desde el primero del presente mes de Febrero, hasta el momento de entrar en prensa este número. El Jueves 3 de Febrero á las 9 de la mañana, hora de costumbre señalada desde que principiaron las sesiones celebróse la Congregacion General d~ los Reverendos Padres del Concilio en la sala construida con este objeto en la Basílica de San Pedro in Vaticano. l\~onseñor Vicente Spaccapietra, Arzobispo de Esmirua (Asia menor) celebró la Misa del ~spíritu-Santo pará implorar las gracias del Altísimo sobre aquella augusta y católica asamblea. Siete Padres del Concilio hicieron las observaciones_ que juzgaron oportunas, y pronune1arou durante tres horas consecutivas diferentes discursos relativos á la materia de disciplina eclesiástica que debía tratarse. Antes de levantarse l~ ~esion, el Eminentísimo y Reverend1s1mo Sellor Cardenal ejelido entre los Presidentes de las diferentes congregaciones, designado para este cargo, notificó el fallecimiento del lltmo. y Revere~ido Señor D. l\íariano Puigllat y amigo Obispo de Lérida, elogiando sus virtudes y recomendando su alma á las ornciones de los <lema& Padres. Convocada la Congregacion General para el siguiente dia, reuniósc el Viernes 4. Duró la sesion <iuatro horas ven ella se continuó la misma discusion" del dia anterior que -versaba sobre materias disciplinarias, tomando parte en ella cinco Padres del Concilio. Ofició el lltrno. y Ilevereudo Monseñor Riccardi di Netro Arzobispo de Turin, aplazandose la continuacion de tan interesante asunto para el Lunes. En efecto, el Lunes siguióse t ratando de la materia que quedó pendieute el dia anterior, y cuyo e.xámeu aun continuó en la del l\fartes. Ofició la l\lisa del Espíritu-Santo el Htmo. y Re- -vere_ndo Señor Sal-vini Arzobispo ue Camermo. . Por hoi nnda mas tenemos que decir en esta seccion. Del n. 0 3 del mismo periódico, tomamos lo que sigue: «En o~ra scccion de este mismo nún_1ero _de)élmos d.nda unn muestra de la s1tuac10n del catolicismo (~n 1n infeliz España. Afortunada.mente, otras reg~odes nos ofrecen cornpensacion, y C!Crto que para nuestros lectores debe ser un gran consuelo el -ver que esto suc~da en paises de cuyos gobiernos temamos menos motivo para esperar proteccion y benevolencia, Comíenzu dando ejemplo de justicia el mas implacable de los enemigos que tuvo en otro tiempo el nombre cristiano. S~ase por razones políticas, ó de cu_a~qmer -otro ordeu ext.rinseco, per• m1t1das por la divina misericordia, es un he~ho que hoi en Turquia y en todo Or1ente los misioneros católicos gozan .de plena libertad para esparcir la semilla evangélica, y que nuestro culto ostenta públicamente su magestuosa pompa. El pueblo musulman, segund~udo las intenciones y deseos def Gobiemo otomano, acoge con simpatía y marcada veneracion los institutos religiosos que alli se van multiplicando p~ra fundar las obras de piedad y caridad que han sido y serán perpétuamente el rico tesoro de la Jo-tesia Católica. Las hijas de San Vi~ente de Paul, que no ha muchos años eran expulsadas de la Capital de una Nacion Catól~ca, y perseguidas á pedradas y con rnsultos groseros por los sectarios de la impiedad, están levantando en Ejipto nuevas casas de asilo, escuelas de enseñanza cristiana y hospitales, en d_onde, dicho se está, desplegnn como siempre el notorio celo que tau respetables las hace aun para los mismos incrédulos en quienes no se ha extinguido todo afecto de humanidad, m Virey las proteje, y las nuevas poblaciones que como por encanto se -van estableciendo en las margenes del canal de Suez, cuentan ya varios institutos fundados y dirijidos por aquellos angeles de caridad, á quienes los árabes agradecidos confian la educacion de sus hijos. 1.Uientras así el mahometismo va dejando, gracias á Dios, derrivarse el obstáculo principal que hasta hoi babia hecho punto menos que ineficaz el infatigable celo apostólico de nuestros misioneros, hé aquí que por decreto de 29 de Enero último, Guillermo lJI, Rey de Holanda y Soberano protestante, se ha dignado aprobar los estatutos de la sociedad recientemente organizada de Zuavos Pontificios que se ha formado en sus estados, y distinguida con el lema •Fidei et virtuti,» mandando S. l\I. que se la reconozcan todos los derechos á que es acreedora por los miembros que la componen. El bondadoso Soberano al tolerar esta asociacion, prueba la merecida confianza que le inspiran unos súbditos suyos que si_n dejar de amar á su pátria, hau acudido en varias ocasiones, presurosos y en gran número, á Roma, para demostrar al Sumo Pontífice cuan ardiente é inalterable es la fé que anima los corazones de los fieles católicos de Uatavia. El Gobierno de los paises bajos da una leccion M justicia, de patriotismo y de libertaJ á los <lemas gobiernos de la Europa, persuadido de que los heroicos y piadosos defensores de una cau- ~a ~usta ~ perseg:1-ida, no~ pueden ser p_m~s tra1dores m á su Bey ni á su patria . Vo l vamos ahora los ojos al Nuevo lfümdo y tambien encontruremos, en medio de las poblaciones, ora indifer&!ntes a todo jénero de -vida relijiosa, ora llenas de preocupaciones que les 11an sido infundidas por falsa predicacion de sectarios ignorantes ó malignos,muestras elocuentes de los progresos de uuestra fe. A principios del corriente a~o se inauguró en Nueva-York, es dec1r, en uno de los principales centros de los Estados-Uuidos, si no de todo el Universo, un pro:recto de asi lo y casa de enseñanza cristiana para las niñas huérfanas ó hijas de familias arruinadas á consecuencia de la última y terrible guerra ci víl, que aflijió aquellas v astísimas comarqs. Al efecto se babia celebrado una numerosisima reunion conTocada y presidida por el propio l\laire (alcal~e) de aquella ciudad, el cual en un discurso verdaderamente digno de 1~ oc~sion que lo inspiraba, trazó la historia de la caridad desde el santo advenimiento del Divino Redentor del Mundo, é invitó á todos los asistentes á que auxiliasen con todos los medios posibles á las relijiosas del Convento de la Visitacion llamado de Mónt-Chantal en el estado de Virginia, que son ~as _que han promovido aquel piadoso mshtuto. . Allí no se teme á la educacion cristiana: allí no hai estos recelos estúpidos de tanto gobierno europeo contra la enseña~~&. administrada por las órd_ene~ re_hJiosas; antes bien, la concienc~a pu~hca, no ya solo entre los catóhcos, srno entre los protestantes mismos, está persuadida de que sin buena moral teórica y práctica, toda enseñanza es ~esastrosa y cree ó presiente que moral mtegralmente sana, nadie puede enseñarla ni inspirarla con tanta solidéz como lo~ institutos católicos. Triste en verdad, y ya por desgracia desrna~iado ~uradero es el espectáculo que sigue viendo el universo en las vastas rejiones sometidas al Autócrata de Rusia. Aquel gobierno, incansable eii su odio contra la relijion católica y no contento con haber arrancado á los infelices Polacos,_ vidas_, haciendas y templos, convertido ho1 en infectas cuadras ó cuarteles, busca con cauteloso afán, todos los medios para destruir completamente su fé, exitando con nuevos decretos la persecusion contra cuan~ to lleva el nombre de Católico, Pero la fé no solo no se apaga sino que cunde. ~a~ y con mas vigor cada dh, pues n~d_1e ignora q~e. ma~ noble y mas env1d_1able es ser vic!1ma mocente que sanitar10 verdugo. N1 la sangre ni las láorimas de aquellos fieles hijos de la r:Ies!a brota? sin fruto. y no puede qu~dax sm prenuo el contrnuo martirio que sufren los obispos · y sacerdotes condenados á trabajar y morir en las lóbregas minas de Siberia~ 1\luchos polacos se han visto obligados á doblar su frente ante la fuerza b~uta, pero con mayor fervor los opric m1dos elevan al Sefior las oraciones desde lo íntimo de su alma por el bien de la pátria desgraciada. Abandonado de aquellos que tanta ayuda y victorias les debieron, no encuentran hoy dia mas amparo ni mas defensa que la de un anciano sacerdote del Altísimo: él a:npara_ y proteje á sus hijos, y con cop10sas limosnas se esfuerza en remediar lo mas que puede, el mal causado por la cobardía, por la ingratitud y el egoismo. Para muestra de la situacion religiow sa en este canton político, que hoi dia se llama «Reino de Itália», creernos que baste el art_iculo ins_erto en otro lugar sobre los liberales iconoclastas. Si la edad presente es capaz de aprovechar las lecciones que tiene delante de si, no podra meuos de comparar esa Italia tan agitada, tan llena de temores, tau amenazada realmente de todo géne• ro de males , con esta Roma tan codiciada de ambiciones sacrílegas, puesta como piedra de escándalo para todo;S los euemigos de la re!igiou y de la sociedad, y sin embargo tan tranquila, tan confiada en el porvenir, abriendo su I seno hospitalario á los miles de extranjeros que ya comienzan con motivo del Carnaval á engrosar las filas de los muchos que ya habian tomado residencia inde.finida para mien - tras dure el Co1.1cilio Ecumé1üco Vaticano. fünguiaz· coutrr.ste, sí. lUientras apenas existe en I~uropd una .Nacion exenta de graves crisis políticas y económicas, mientras que cusí no hai go• bierno libre de la c.oble mc¡nictud 1 Jue le proc!L1(1' í: por t-··i \a,'.o ~--" ,.,rop,l.u;

RkJQdWJsaXNoZXIy MjgwMjMx