LA IGLESIA PUNEÑA. ~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~ guzga en nada la forma que en su día se da al decreto. En la madrugada de ayer falleció otro padre, el obispo de Veracruz, y está de sumo peligro el de Tarbes. iUonseñ.or Plantier, prelado de Nimes, está igualmente enfermo de gravedad, pero no en estado tan peligroso. Su Santidad, que profesa a este obispo un caririo especial, se dignó anteayer favorecelc con una visita, permaneciendo á su lado mas de un cuarto de hora. Esta tarde ha tenido lugar el entierro del conde de Argy, coronel de la legion romana, que antes fué llamada de Antibes, y que murió el dia anterior. Ese bravo militar era sumamente apreciado en Roma, y sus moradores se han hecho un deber de demostrarlo con este triste motivo. La conducta del cadáver se ha verificado con estraordinaria suntuosidad y con una concurrencia inmensa. l\'Iañana se celebrarán los funerales en San Luis de los franceses. El Monitor de las Embajadas y Consulados considera prematura la noticia de que sea llamado a su córte el nuncio en París, monseñor Chigi, que debe ser promovido en breve al cardenalato. El cardenal camarlengo no le ha pasado aun el aviso de su próxima elcvacion; cuyo aviso, segun costumbre de la corte de Roma, se dirige con tres meses de anticipacion, por lo menos, á los prelados designados para recibir la púrpura. Ademas, el Papa no ha manifestado todavía la intencion de crear cardenales en el Consistorio secreto que tendrá lugar en marzo próximo. -Dicen de Roma . que el Papa fué al Seminario frauccs a vlsitar al obispo de Nimes enfermo de gravedad. Estuvo veinte minutos al lado del prelado, y le dijo al entrar: .. nueno es visitar á los enfermos, pues se ganan in• dulgencias y se llevan.» En seguida el Padre Santo admitió á besarle el pié a los obispos y á las demas personas que había allí reunidas. Al Padre Ranniere, jesuita, le felicitó por sus últimos escritos. A los curas Lema na ha dicho: Vos estis filii Abrahce! et ego. -El 31 de enero se celebraron en Roma los funerales del gran duque de Toscana, que Su Santidad quiso se hiciesen con tocia pompa. Durante su reinado babia sido josefista, esto es, que estaba mas dispuesto á considerarse él como Papa en su Estado, que á mirar al Papa como soberano en la Iglesia. Pero cuando despues de destronado se retiró á la vida privada, fué bnen cristiano, piadoso, humilde y caritativo . En los . momentos mismos en que se celebraban las exequias del gran duque en la iglesia de los Santos Apóstoles, tcnian lugar en la de San Luís de los Franceses las del obispo de Tarbes. Celebró la misa el obispo de Ilayona· -y, asistían 140 obispos franceses, españoles, alemanes y húngaros. l\fouseñor Beltran Severo Lorenzo, obispo de Turbes, contaba mas de ochenta años; pero apesar de su avanzada edad y de una enfermedad cruel é incómoda que le ha llevado al sepulcro, quiso ir á Roma, doude Jª habia anunciado él mismo _que moriria. Era varon fuerte y humilde, y el sétimo de los prelados que han muerto desde la apertura del Concilio. noma ,¡ o de febrero. Anteayer en la congrcgacon plenaria terminaron la dis,~u~ion del scherna propuesto por los ilustrísimos Gastaldi, de Saluzzo; Gavez, de .Namur; Nassarian, de l\Iardin; l\Ioretti, de Jmola; y ,1allies, dimisionario de Luzon. En la vigésima junta celebrada esta mañana se ha empezado el exáme11 de uu nuevo punto por los cardenales y arzobispos, l\Iatthieu, de l3esa11Zo11; Han• scher, de Viena; Simor, de Stri!!Ontu; Guibert, de Tours; l\Ioreno, de }brea, y los obispos Forcade de :\e\'ers v Dupanloup, de Orleaus.' - ' " Segun se dice, la actual deliberacion versa sobre un objeto muí pequeño si se le considera materialmente-el cate.:: cismo; pero los padres le conceden grandísima importancia, de manera q' sobre ninguu otro hasta ahora han pedido la palabra en tanto número. Es verdad que el Concilio de Tren to le prestó igualmente una atenciou mui preferente, nombrando una congregacion especial para que redactase uno, la cual terminó despues su cometido bajo la inspeccion del Sumo Pontífice. No es menos cierto que hombrés eminentes de todos tiempos lo han creido de suma trascendencia, y que sin movernos de nuestro siglo, Balmes se distraía de sus múltiples y pl'ofundas t11reas para escribir el bello opúsculo «La religion al alcance de los niños;,, que el actual obispo de Orleans al publicar el suyo no há muchos años, decía que ninguna obra de las snyas juzgaba tan util ni le habia costado tanto trabajo, y que Na- ,. poleon I y Toqueville bajq distintos puntos de vista veían en él una de las mas poderosas palancas sociales para regenerar los pueblos. Es indudable tambieu que examinando el contenido de ese pequeño libro, se descubren en él las mas fundamentales nociones religiosas, filosóficas, sociales y morales que nos instruyen no J'ª para una profesion determinada sino para el objeto esencial de la vida como hombres, sea cual fuere la senda por la que se enderece. Apesar de todo, sin embargo, no pasará esto de alguna preocupacion muí tenázmente arraigada; pues hemos alcanzado unos tiempos en que se nos vienen á las manos docenas de artículos de periódicos hablando largo y tendido sobre religion y moral, en donde se ve claramente que sus autores no han hojeado, ni por curiosidad siquiera, tal opúsculo, Y como ellos representan la ciencia, segun de propia humilde confesion afirman, ¿quién podrá menos de seguirles en todo y por todo? He de rectificar una noticia muí cierta en el fondo, pero inexacta en el modo con que me fué comunicada y que trasmití á usted. Para recomendar de nuevo á los padres del Concilio el secreto de las deliberaciones, el Papa no publico una nueva Bula, sino que el secretario general fundado en la anteriormente promulgada lnter mulliples, declaraba pecado grave la revelacion del sigilo en un aviso que hizo circular á los miembros del Concilio, habiendo tenido la feliz idea de copiar en su redaccion las mismas palabras de que con idéntico objeto se había valido el secretario del Concilio de Trento. Aunque supe esa pequeüa variante de mi relacion á los pocos días de habérsela mandado, he debido aguardar el verla impresa para corregirla, µor habérseme olvidado la forma con que les había participado el hecho. Ayer celebró sesion la academia pontificia de la Inmaculada, en la que el doctor J?abiani leyó una memoria sobre los instrumentos musicales de los autiguos hebreos, parangonándolos con los hallados recientemente en los monumentos asirios, babilónicos y egipcios. Para los que tenemos llenos los oídos de frases de relumbron y hemos de aplaudir discursos que no son sino una amplificacion de algun libro francés, crea usted que disfrutamos en oir trabajos verdaderamente originales aun prescindiendo de que su objeto sea mas ó menos acomodado á 11uestros gustos literarios. -Cartas de Roma manifiestan que el Concilio lleva ya 21 sesiones celebradas; pero acerca de las cuales reina siempre una gran reserva. Es positivo que 37 prelados franceses no ocultan su opinion á la proclamacion de la infalibilidad pnpal. Ütl'os cien prelados principalmente de Alemania, participan de esta opinion. lJe «El CoNco Je Ultramar.» INSERCIONES. La lnOuencla religiosa. ( CONTINUACION.) l\Iuy bien comprendían la fuerza del celibato religioso en aumentar la autoridad y la influencia del clero los enemigos de la Religion catolica, pues·que unos, segun ' dicen, por el celo de aumentar la poblacion, otros para comunicar á los sacerdotes mayor dulzura y apacibilidad de sentimientos, quienes para libertarlos de carga tan pesada, quienes para hacerlos de costumbres mas purás, todos en una palabra, con miras altamente filantrópicas, se han empeñado en persuadir que debia borrarse de los artículos de la disciplina eclesiástica la ley del celibato; bien comprendían, que en esta ley se encerraba uno de los mas poderosos resortes de esa influencia que se propouian abatir, de esa autoridad que intentaban desvirtuar. Nosotros, empero, apoyados en la razon, en la esperiencia, en lo que dictan los sentimientos mas delicados del corazon humano, tenemos por acertadisima esta disciplina; mi - rámosla como un paladion que cobija la dignidad del clero, y juzgamos que la religion es deudora de un incalculable beneficio á los sumos pontífices, que con firmeza apostólica se han opuesto a las exigeucias de las pasiones, haciéndolas entrar con brazo fuerte dentro los limites debidos, cuando amenazaron desbordarse. En la actualidad, gastan inútilmente el tiempo los enemigos de la Iglesia cuando le aconsejan que suprima esa ley; lo que no pudieron conseguir la ignorancia, la corrupcion y la confusion de los siglos medios, lo que no recabaran las declamaciones de los protestantes y de los filósofos en los tres últimos siglos, no es posible que se logre en adelante; mayormente quedando ya fuera de duda, que el Aquiles de los argumentos con que se atacaba el celibato religioso, á saber, el daño que causaba á la poblacion, es un miserable sofisma fundado en falsas suposiciones, desmentidas por los progreSQS de la estadística y las observaciones de la ciencia económica. Que por lo tocante á la influencia que pudiera tener el matrimonio en endnlzar los sentimientos del clero, bien cierto es que mejor y mas seguro efecto produce la caridad, con la cual se forman espíritus tan blandos y apacibles como son los de nuestros santos. No es pues el matrimonio lo que se ha de introducir; sino dejar á la Iglesia expedita su accion, para cuidar de la estricta observancia de los sngrndos cánones, de suerte que se verifique una completa armonía entre Ja enseüa11za y las obras. Lo que se ha de procurar es que á la Iglesia no se le quiten los medios para formar hombres dignos de tan alto ministerio, y que no se la reduzca á inferior condicion que las otras instituciones cualesquiera, privándola de los necesarios recursos para proveer á la instruccion de los jóvenes que se dedican a la carre1·a eclesiástica. Esto es lo que conviene; lo demas son insidiosos consejos que á nadie alucinan, palabras que de nada sirven, sino para poner en descubierto la insensata vanidad de los que se proponen enmendar la obra de Dios, y sustituir á sus santísimos y profundos designios los miserables proyectos del hombre. Vigilancia sobre las costumbres de los fieles. Ninguna religion ha prescindido completamente de la moral; y los que se han adelantado á decir que no debieran andar unidas la moral y la religion, se han mostrado muy poco conocedores tanto de esta como ,de aquella. La religiou que se desentendiese de la ~oral, seria una monstruosidad; asi como la moral es inconsistente, cuando no puede afianzarse sobre la sólida base de una religion. Y no intentamos poner en duda la existencia de una luz natural que independientemente del ejercicio de este ó aquel culto, nos en- · seña lo que es bueno y lo que es malo: sabemos que esta luz es uno de los mas ricos patrimonios de la humanidad, y ha sido una de suc, tablas de sal vacion para que uo p~reciese del todo, víctima de sus lamentables aberraciones; pero tampoco podemos menos de hacer notar, que sin culto religioso, la idea de Dios se debilita en nuestro espíritu, ó cuando menos se la relega al entendimiento dejándole muy poco influjo sobre la voluntad; y en llegando )as cosas a tal estado, es evidente que )a práctica de las sanas máximas morales aun las dictadas por la razon natural: se ha de resentir sobre manera, ha de caer en desuso; y por esto decimos que la moral para ser duradera y eficaz, necesita apoyarse en las ideas religiosas, y encontrar en el culto un auxiliar incesaute. ( Contúi uard .) Por todo lo no firmadofoNACIO fF.Rl\'ANDEZ, ANUNCIOS. Se anuncia que se ha principiado Ja , publicacion de la importantísima obra ''LA POLl~mCA RELfGlOSA'',cscrita por el Il tmo. señor Obispo de la Diócesis Dr. D. Juan Ambrosio Huerta, la cual se dara á luz en cuarto mayor, teniendo como unas trescientas páginas; invitamos á los (lUe quieran · tener esta magnifica obra, para que se suscriban en la Imprentn « La Iglesia Punefla», donde se les pondrá al corriente de las condiciones de la suscricion. llEHMAi'\DAD DEL S.\~Tísrno SACRAMEXTO. El que suscriue, Lesorerl) encargado de la C(llecla de limosnas que contribuyen los Hermanos de la Cofrndia, eslublecida en la Santa Iglesia Calerlral,-suplica ~t los de uno y otro sexo, se dignen ch/\ncelar lo adeudado hasta er día, las erogaciones mensuales con que esUm suscritos, parn el culto y mayor gloria de Jesús en la Eucarislía; que con tal objeto me constilUJO en la enunciada Iglesia Lodos los Jueves á horas de la misa del SanLlsimo; rogándoles, que en lo sucesivo sean exactos en la enlrega de las limosnas refcridns, quo voluntariamente ofrecieron. v3.-p2. Mariano S. Rivera. IMPRENTA "LA IGLESIA PUNEÑA'' nE M .HUANO C. MARTIN~z.
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