LA IGLESIA PUNE~A Wii:mD#M#¾i@;ffl@&MM8Mi! tA1t%i& HtttiNS #NiTF Mi419EMWiM Zén á la feliciclad social bien entenrlida: sin ejércitos, sin cañonrs ni grndarmes, lleva sn accion, en érg il'a y sotenida ba~ta el santuario de la concieneia, adoncte ciertamente 110 ha llegado ni llegará jamás ninguna potestad ele la tierra. Eo vista <le esto, ¿no es ridírnlo el esfuerzo empleado por muchos para te1·give·rsar mal iciosamente los términos de b ·cuestion que nos ocupa?- -Ciertamente o.u.e sí, y la mejor prueba dé nuestro a~c1·to es la, edificante conducta <le los fieles, qne aprovechando la gracia con que los ha bt·i-adaclo el Jefe de la Jglesia., se aprernract á disponerse para ganada, sin que hayamos sabido que á ninguno baya ocunido duda sobre su validez, por la carencia de pa..:;e. Los Religiosos Descalzos ele e~-ta capital, dando una . prueba mas de su celo·apostólico, están consagrados noche y dia al servicio de los innumerables c1·istianos que acuden á el los por el remedio de sus almas. El confesoi1a,1·io y el púlpito consu. mcn todo el tiempo de nuestros misioneros, desde el día 8 del présente en que empezó la rnision, basta el 7 del entrante Octubre en que concluirá, en San Pedrn y San Lázaro, para empesar en el Callao y Chorrilios, y el 2~ del mismo · en la parroquia de Santa A□ a. ¡Qué tal descanso para los P. P. des-pues de un mes de trabajo! Y despues de esto, y de otras muchas cosas que callamos por ahora; pero que nos 1·eservamos tratar muy detenidamente en adeJnnte, no ha faltado quienes opinen que los P- P, debían ser despedidos por ser espanoles, como si el sacerdocio católico . tuvi era patriJ., como si la Igl esia no fnera universal El corazon se entristece con las reflexiones que este hecho snjiere, y este y otros de sn própia naturaleza nos dan la medida de lo que debernos esperar de ciertos hombres y de ciertas fieorías: Solo diremos por ahora que la ingratitud es Ta mas fea y negra mancha que empaña el curazon humano. Mucho ruido se ha h echo, eu estos dias . sobre el "exámen· de c011cieneia'', inserto en el Mo.nual d,,Z Cristiano, para el Jubileo, tacf¡andolo de innl(lral• Sentimos mncho qne el c<'lo d·e nuestros Morafüta.f no se haya empl-eado en excitar á la auto1·ida'-l para que ponga algnn remedio á tanto libro que verdaderamente con-ompe el corazon de la juveotu-cl pintando el vicio con seJadores matices, y elevando basta la apoteosis !"as pasiorn•i; mas in111-un<las d'el eoraton. Desgracia es, ciertamente, que tanto celo se emplée siempre en defender, no lo mas justo, sino lo que mas c·onviene, desC'rnpeñaudo comuomente en este caso, y ell' otros semejantes, el papel de ve¡,- <laderos dic¿bfos predica-dores. Tupac Amaru. VARIEDADES. LITERA.TURA SAGRADA. El Cántico Magníficat. SEOCION PRIMERA. ÜAPITULO PRIMERO. Magníficat anima mea, bominum, .Mi alma engrandt:ce al Señor· I. € -t1;rndo- ttl ifl9llll u~~-a e:R< S~l- fnuti Ull- ma¡n!fico pensamiemto pone en juego los recursos oratorivs, á fin de rendir al q1~e le escucha con la fuerza Je la palabra. Asi tambien preludia sus cantos· el hábii trovador para apoderarse <lespues del sen· timiento y arrauuar los aplai1sos qne merece el genio Mar'ia, comd una sacerdotisa autorizada, predica á todo el Universo las glorias de su Autor; y su e-xor· din os el go:pe maestro que arrebat,ai de improviso al cielo y á la iierra, que forman su auditorio; Maria, co. mo que es la A1'quipoeti1,a privilegia.da, entoua un himno <le accion de gra:eiiís; y el principio de su cantº extasía á los oyentes· de una mariera irresistible Yo desafio á todos los literatos á que me presenten un rasgo de efectos mas admirablei;;, Maria trina con dulce melodia; y su primer yerso hace enmmltJcer al mortal1 hunde su cabeza: en el polvo, le saca- fuera de si, le coloca sobre las nnbee, le muestra un trono de luz, le señala al A~Úguo de los <lías, 1e descubre Ja sor:irisa con que f>ios corresponde al movimiento de ul'la lengua. virginal, le alza la cortina, que cubre su fausto porvenir; y el hombr6, al volver de su traspor, te, exclam!l entetnecido: tQUIEN COMO MARIA EN TODA. LA OREAClON? Gustemos de sus palabras: Magnifícat anir,ia, mea Dominum. "Canten otros con ~studiados poemas las obras de la Divinidad: yo celebro con mi alma, que es un 1rn.lterio viviente, al Dios que m·e ha escogido. El alma de una muger interrumpió el concierto que ae levantaba de la tierra al cielo: mi alma, que es el al ·· ma de una virgen, comienza á restablecer el orden' perturbado. Dios habia perdido de su grandeza. en la estimacion del hombre: yo adorno con luciente vesti. dura su magestad ultrajada. Y, aunque El há agotado su po ,le r en mi engrandecimi ento, destinándome la eorona Je Reina universal, yo me titulo su esclava, para realztir su nombre. Apre ndan, pues, los hijos del crímen de la que es Inmaculada; y toda vez que éstá:n llamados á ser grandes, glorifiquen á su Benefactor, di~ienclo sin cesar: -MI ALMA ENGRANDECE AL SEÑOR." Pero esto no es bastante: analicémos lo, términos. 1 l. Ylagnifi ,:at. "De dos modo~, dicG San Aisnstin, 8<.½ .e1 1~ral1'iece á un ser: ó haciéndole grande por cierta rnodificacion, ó admirando y adornado su grandeza. AHi engrandecemos á Dios,, cuando se digna ser alabado por nosotro~ [l] " Taml 1íen le engrandeoemos en el primer sentido, aunque indirecta- _ mente. Nue:otra alma es un soplo de la Divinidad; y, sin incnrri r en el descabellado sistema del pan_ teismo, afirmamos que ella participa de la vida, del Ser por excrlencia. Ella es un: vivo retrato de su An-tor [2]; y, "cuando se enriquece con variadas virtudes, engrandece á Dios, puPsto que- ensancha su imágen f~]." Nadie ha c1mplido ni cumplirá, como MARIA, este doble engrandecimiento; por tanto ella pronuncia de una manera exclusiva 411 verbo que vamos explicando. lli. Hay e& el corazon humano un· apetito de glo. ria, que le introduce en todos los caminos, Pª- ( I) Sciendnm nebis est duobu1 modia dici magnificari, id est, aut magnum f~cere, aut magnum adorare, ma,gnum admi.r11ri, rnagnificatur enim Dens in nobis, cnm magnificari dignatur a nobis. Sermon ~5 de Sanctis, citado por Amara,l e1b J'li Oánt. M-a-• rian. (21 Ft\ci,tm·1, hominem· a.d i"m'agirrem et similitudinem nostram. Gen. (S) Magnificátó'í" D'eus, qnando ejus imago grandis eficitur cum scilicet litlima ad De-i ima.ginem facta magnis virtutum incrementis angetur. Or~g·. J,,omilia 6 wbre ~ L1ieas. &si ra encontrar satisfacckn. Parede que ei liombre hubiera sido coronado y que, <lesterrado de su imperio, estuviese buscando la diadema que ornaba st1 cabez11. El M siente llarnarlo á una dioha sin 1ln .y equivoca. de ordinario el objeto de su felicidad. tJ nas veces pretende inmortolizar su nombreen los dampos de· Marte; otras se afana po-r acaudalar in~entes riquezas. Ora suspira por ver á un mundo arrodilla do á sus pies; ora se desvela por dominar la escala de las ci.:mcias; y siem· pre qneda avergonzado, por que vá burladas su1 esp(jrauzas. ¡Insensato! no sabe que ia gloria per-· tenece á solo Dios y que no podemo-s despedir sus desteHos, sino por refiexion. Esto, que no ha _ comprendido la desc9ndencia de Adan, lo vió con sobra<la ()laridatl la incomparable MARIA·, desde el primer instante de su animador,( 4). 1v·. Comell'zó, pues, en secreto ei panegíric•o de Jehová en eada pensamiento de la Virgen, en cada latido de su c01"::t7.on. Asi continuó hasta el momento- en que Isabél <lesplegó sus lábios, para encomiar la alteza de Maria, poriiue, cor.i~esándose inJigna de ser visitada por la Madre de 1u Soberano [5], y haciendo de ella el mas ' cumplido elógio [6], MARIA rompe el silencif y ~es. cubre· con un solo verbo la constflnte ocupao1on de sn vida: Magníftca,t. "Oh buena y ama.d•a prima, tú inclinas tu frente delante de mi, porqu,e ,. has sentido los efectos de mi augusta maternida,d! U na I uz celestial te ha hecho ver la grandeza que yo ocultaba; pero, supuesto que la conoces y la bendices c·on entusiasmo, yo· declaro que mi h')nra rrooede del Darlor de to1lo bien-. Por eso mientras tu me lla:mits grande, mi alma dice que nadie es grande, sino el· S -~ñor (7)." Dijo¡ y esta palabra. recogida por nu hombre sagrado, ha sido· consigna.ria en una página inmortal, para que sepa todo hombre que en uinguna circunstauci ·i ha de arrebatar á Dios la glo . ria que le es prn ¡,ia ( 8) y q11e solo "es siervo fiel quien, al reuibir de los tosoros de la gracia•. no reserva para _ si, sino la obliiaoion de u-0atai· las m:mwillas d0 su Bienhechúr. l 9]" Pa<:elU'Oll ahon1 al segun do ienticlo. Luis Guzman. ( i)Franci1rn·o s ·uarez, sigu1iendo á S. B~rnardi.J no d:e Sena y al Card irnal Cayetano, enseñ~ que· la Sant.ísima. V1r~en M·Lría tuvo Ul\O de razon d&sde el momen to en que fne concebida y santifi.cada. Estas son sos palabra·~: Virgo· ha611i t ac-· tualem usuin rat:onis in primo initanti <"l'011'coptionis et sanctifica.tio11is Sl11B Q l!e"ií,, xx:vn. a:rt .VI, diepntat. IV, sert. V !t., núm. 2. Despnes nos di _.. c,· el rtrismo ant,or que este conocimiento rhcional' de Maria versó Je nn·a m'aner¡¡ especiwi acerca de Dio1 y de Cristo, y como a·oo-de que tan raro conocimiento se hizo por un acto pertec;to· de fó, nnotru -; pJl,m1s con c1L1ir q1e Ma.ria. ha glorificado· á. Dios, admirándole y ador'anéfole des,.· de el primer i nstaá1re de su s'er. (5) Und~ hoc mihi rit veniat Mater· ÍJomin{ mei ad me. S. Lutas cap. l, v. 43,. [6] B~ata qnre ered·id¿sti id.· id f1) Ttr, 6 Eli"abet~, ma_guíficaiJ me, dum m_e magnífico títnlo nfatns O-e1 exornas, et magnaha Dei mihi C'ollata c·elebras: at ego m~gn'i'fico et celebro D'eum, q,ni ID-e! ma.gnarn- íecit. Oornd. A. Lapirle. (8) Gloríam m'<:>.a'm afteri n011 d':ibo; ls<tias· cap. XLII. v. 8. (9] Fi<lelis M vP.ra famulus es, si da multa gloria Domini tui etsi non ex'ennté flX te, ta.meo tran• scunte per te: n ihi'l maní bnff tuia ad herere con - tingat. S. Bernardo, sermon13, sobre ,z Gt1,nt-Jrdt los Cait'tar,s. IMPRENTA POPULAR-Po:R 81Mo1' ALCO(;ER,.
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