La Iglesia puneña : órgano del gobierno ecleseástico de esta diocesis/Título posterior : La Iglesia Puneña periódico semanal. órgano ofial del gobierno eclesiástico de la diocesis(desde N°37)/Título posterior: La Iglesia puneña: publicación eventual. órgano de dcoumentos, doctria y hechos (desde n°180) - Año Nº1-18,/Nº19 Ene 12/Año 2-Nº2/Año 1,Nº3/Año II-Nº 23-51/Año III Nº52-79/AñoIV Nº 80-99/100-116/ Año V-117-136/Año VI 137-148/Año VI Nº149-172/Año VII-Nº175-184

nos ha enseñado Nuestro Señor Jesucristo, cuando decia: No qurrais temer a aquellos que saben matar el cuerpo_: antes bien temed á aquel que puede arrojar al infierno al alma y al cuerpo: vuelvo á repetiros, á este solo deLeis temer. Vuestro Padre y Pastor en Jesucristo· Roma, Marzo 24 de 1870. Juan ~mbiroiillo. Obispo de Puno-(Firmado.) ~~~ A Nuestro Venerable Hermano José Sebastian, Arzobispo de Lima. PIO PA.PA. IX -venerable Her01ano §alud y Bentliclon A.pot§tólllca. Los testimonios de fé, las c,.' 0 ratulacioues y las ofreudas que he ..1os recibido de tu ciudad arzobispal y de la de Huánuc'J/ no han sido de escaso consuelo á Nuestra solicitud pastoral. Pues mientras se reune toda la Iglesia para confirmar la fé, que hoi sufre t~n arteros m~altos; para declarar la santidad de los derechos de esa misma Iglesia; para destruir y desvanecer los sofismas, que conmueve.u los cimi<!Utos de la sociedad religiosa y de la civil; par&, disipar las tinieblas de los errores, q' se agrupan doquiera; y para restablecer, entl'e los esplendores de la verdad revelada, las boi calculadas eteruas leyes de justicia, no puede menos que sernos sobre manera grato que hijos Nuestros, aunque mui separados de Nos, se propongan lo mismo que Nos, celebren la reuuion del Sagrado Concilio, y miren con tal ·veue racion su autoridad é infalible majisterio, y pongan con tal confianza sus ojos en la benéfica virtud de aquel y en la de esta Santa Sede, que no vacilen en esperar el remedio adecuado y eficaz que ellos hau de aplicar en esta universal confusion. Por tanto, los votos con. que, esos fieles hijos ,Nuestros han acompafiado á sss Pastores mientras dirigían sus pasos á esta Santa Ciudad; las oraciones con que los mismos han implorado é imploran el auxilio di vino en favor Nuestro y en favor de todo el Santo Sínodo; los socorros que Nos han ofrecido para lleva.r á cabo dicha obra, son de sumo precio á Nuestros ojos y huceu desbordar la gratitud de nuestro corazon, Así, te rogamos, Venerable Hermano, que les manifiestes con toda amplitud estos seulimientos; y de la m¡lnera que tú y tus venerables hermanos los Obispos de tu proviucia y vuestro clero ha beis preparado á esta religiosa manisfestacion los corazones de los fieles, así procura fomentar y confirmar, con el auxilio de ellos, tan laudables disposiciones. Y, sobre todo, á todos exhorta, para que, con el mismo empeño que han puesto hasta ahora en solicitar los divinos auxilios, en favor Nuest~o y del Sagrado Concilio, prosigan sufragando por su feliz éxito, hasta que se consume la obra emprendida para la gloria de Dios y la sal vacion de las almas. No esperamos menos de su excelente· disposicio11 hácia Nos; y, con tal fin, pedirnos en favor suyo los copiosos tesoros de la gracia celeste. Como présaga de el los y prenda de Nuestro corazon agradecido y de Nuestra singular bc11evole11cia, os damos, en la efusion de nuestra ternura, á tí, venerable hermano, y á todo el clero y pueblo de las ciudades de Lima y Huánuco Nuestrd lleud1cion Apostólica. Dado en Roma, en San Pedro, el dia 22 de Diciembre de 1869. Año 211-. 0 de Nuestro Pontificado. Pll.O PA.l?A. l'X. * Como las éldhesiones emiadas á Su Santidad por el clero J fieles de Arequipa, Apcucho y demas Diocesis, han sido remitid.is por otros conductos, debe iuferirse que el Sumo Pontífice, ha~a re-pondido por ellos, y no es de extrañar que no haga en esta cartn, mcncion de aquellas manifcslaciones. LA IGLESIA PUNEÑA. INSERCIONES. P A.ST@RA:IL DE!L OlllSFO DE NUEVA. Pumpiona. IlEl'ÚllLICA DE COLOMBIA. «El Nacional», periódico que se publica en Lima, ha insertado en sus co1 um nas unas Constituciones de la Iglesia Católica, atribuyéndolas al Iltmo. Señor Bonifocio Antonio Toscano, O.hispo de Nueva Pamplona. Las palabras del Nacional han dado lugar á In pastoral siguiente: «Nos Bonifacio Antonio Toscano, por la gracia de Dios y de la Santa Sede apostólica, Obispo de Nueva Pamplona, al muí venerable clero y fieles de nuestra Diócesis. »La maligna impiedad no omite medio, por reprobado que sea, para hacer tl'iunfor los errores de sus doctrinas, y exhibirlas como dignas de aceptacion por los hijos de la verdadera Iglesia Católica Apostólica Romana. Las armas de que se vale para tan siniestro fi_u son: el falso testimonio, la calumnia y el engaño. Esta asercion la hallareis en el Nacional de Littia del 29 y 31 de Diciembre del año próximo pasado, en donde, con inaudito ciilismo, se asegura que el Obispo de Pámplona en la Bepública de Colombia, es el autor del proyecto de Constitucion de la Iglesia, que allí se inserta; proyecto que segun aquél periódico, debía presentar el mismo Obispo ante el Santo Ecuménico Coucilio Vaticano . » Vosotros, venerables sacerdotes, y fieles de nuestra Diócesis, que co11oceis la esmerada vigilancia y zelo pastoral con que siempre hemos defendido el inestimable y' precioso depósito de la fé, el valor enérgico con que hemos conservado ilesos los sacrosantos derechos de la Iglesia, y la asidua predicayion' para mantener incólur11es las doctrinas del Jogma, moral y eclesiástica que profesa y enseña nuestra augusta y santa religion, os llenareis de sorpresa con la lectura de semejante proJecto. En él encontrareis un monstruoso infernal, efecto de las detestables doctrinas que bajo el pomposo título de civilizacion del siglo intenta borrar del orbe, eliminar la verdadera Iglesia · de ~uestro Señor Jesucristo, y colocar en su lugar el ídolo abominable de las pasiones ·y de los vicios. Vuestra sorpresa deberá crecer de pronto al ver que con maligna falsedad se nos atribuj'a una obra de tamaña maldad y se nos suponga tan osados que tuviéramos la temeridad de presentar aquel inicuo y despreciable I proyecto, ante la corporacion mas sábia y venerable que han visto los siglos. »Guiados por los saludables y caritntivos preceptos de nuestra Santa Religion, hemos perdonado de todo corazon al nutor ó autores del falso testimonio con que nos han querido calumniar; y rogaremos continuamente al Padre de las misericordias para que ilumine a aquellos desgraciados que, imbuidos en el error, intentan servir en él á los hijos Je la verdadera luz. • Somos deudores a nuestro Yenerable clero y amados fieles, de una suma inmensa de amor y reconocimiento, por la fidelidad y pureza cou que veneran las santas doctrinas de nuestra augusta Religion Católica Apostólica lloma• na; por la docili<lad con que han recibido nuestras exhortaciones; y por su amor y uuion á Nuestro Santo Padre el sumo pontífice Pio IX; y por tan justos motivos les dirijimos nuestra voz pastoral desde la ciudad eterna, hacién• doles notorio: «que hemos protestado de la manera mas solemne» contra la falsa imputacion que se nos ha hecho en el periódico El Nacional de Lima: Contra las doctrinas heréticas, cismáticas, erróneas y antisociales que contienen los artlculos referentes á Nos; doctrinas que siempre hemos condenado y reprobado, y que hemos rechazado, como era de nuestro deber, los ma• quiabélicos y malignos elogios que nos prodigan. »Continuad, carísimos hijos, practicando las obras de piedad que os encargamos en nuestra pastoral, relativa á la celebracion del Santo Concilio Vaticano. Redoblad vuestras preces á Dios Nuestro Señor por la conservacion de nuestro Santo Padre el Sumo Pontífice y de todo el episcopado catolico. »Recibid finalmente nuestra paternal y amorosa bendicion. »Dada en Roma, fuera de la Puerta Flaminia, á veinticuatro de Febrero de mil ochodentos setenta. «BONIFACIO ÁNTONlO TOSCANO, Obispo de Nueva Pamplona. BERNARDO HERRERA RESTREPO, Secretario. El presidente del Ecuador ha recibido In siguiente carta del Papa_Pio IX. A nuestro amndo hijo, ilustre y honorable varon Gabriel Garcia l\Ioreno, presidente de la re publica del Ecuador. Con grande satisfoccion hemos visto vuestra obsequiosísima carta, de fecha 18 del próximo pasado agosto, por la cual nos participiais, que por segunda vez habeis sido electo presidente de la Re publica del Ecuador. Vehementemente os fe! ici tamos, predilecto hijo, ilustre y honorable varon, y os damos las debidas gracias por vuestra comPdida comunicacion, mediante la que nos haceis saber vuestra reeleccion. Por deber de nuestro Supremo ministerio apostólico, os empeñamos para que, al ejercer vuestro empleo, consagreis todo vuestro cuidado y autoridad, it fin de que la Jglesia Católica y su saludable doctrina se vi~oricen mas y mas en el Ecuador, florezcan, dominen y gocen de perfecta libertad. Entre tanto, amado hijo, ilustre y honorable varon, os damos uuestrn bendicion apostólica, con todo el afecto de nuestro corazon y en prenda del paternal afecto que os profesamos. PJO IX, papa. Dado en San Pedro de Roma, el 30 de setiembre de 1869, vijésimo cuarto de nuestro pontificado. El Obl§po Lacerda. ,El digno obispo de Rio Janeiro ha dirigido al director del Univers la siguiente carta) que no deja de teuer inte• rés: «Roma, 3 de febrero. »Señor director: ..Jiemos visto inserto en su npreciable periódico del l 0 • de este mes, una nota del Moniteur, cuya veracidad uo garantiza, y por lo que le estamos agradecidos. A.firma dicha nota que varios prelados brasileños han firmado el posti¿[atmn contra la definicion de la infalibilidad. Tanto en mi nombre como en el de mis respetables compafieros, me apresuro á reclamar <'ontra la falsedad de semejante afirrnacion. Ni uno solo de los ol.iispos del Tirasil, que se hallan actualmente en ]forna, ha firmndo la demauda de que se trata. Quiera Dios que las afirmaciones del Moniteur relativas á los prelados de las <lemas naciones, no sean tan inexactas como las que de nosotros ha hecho. »Reciba usted, señor director, las seguridades de mi sincera considcracion. PEDRO l\lARIA DE LACERDA. »Obispo de Río Janeiro.-Li- »mosnero mayor ele S. ill. el E. del Brasil.» CO~CILIO. Hace algunos días que la agencia Stefaui puso el telégrafo en movimiento para dar la noticia en Europa de que el Papa había resuelto suprimir la libertad de la palaLra á los radres del Concilio, los cuales estarian obligados en adelante á presentar sus observaciones por escrito. , Para dar mas peso á. esta noticia, la mism<t agencia manda á Paris un segundo telegrama, esplicando el nuevo reglamento del Concilio, que acaba de decretarse en Roma. Por este reglamento se decide, que los obispos, despues de la dü,tribucion de los scheme señalados en la ó}den del dia, deben remitir por escrito á Jacomision competente, las observaciones que juzguen á propósito hacer. Por los informes recibidos de Roma sobre dicho asunto, hai un vacío esencial en este telégrama y que es muí importante el saber. Cierto número de obispós, temiendo que el Concilio no se prolongue demasiado, hito manifestado al Papa el deseo de que se abrevie la discusion.oral de los Padres que lo forman, la cual debia continuar hasta que se agotára la lista de oradores inscritos. A consecuencia de estas reclamaciones, se ha hecho e·l nuevo reglamento, y segun sus disposiciones, el Concilio está autorizado á aprobar ó desaprobar si el debate está ó no terminado) que• danJo sentados ó levantándose, segun es costumbre en todas las asambleas parlameutarias. Es, pues, inexacto el decir que se ha prohibido á los obispos la libertad de la palabra. El nuevo reglamento trae otra reforma. Cuando un obispo proponía una enmienda al scheme sefialado en la órden del dia, la desarrollaba en un discurso, y el Concilio decidia si la enmienda debia pasar ó no á la comision competente encargada de examinarla y pasarla á la congregacion general. Con objeto de acelerar la marcha de los trabajos, los obispos remitirán en adelante sus enmiendas a los presidentes de las comisiones, acompañándolas de argumentos propios para hacer valer su oportunidad; lo cual no les impedirá el defender y desarrollar sus enmiendas en las sesiones del Concilio, despues que las comisiones presenten su informe. a EST."-DOS PO 'TIF'ICIOS. lloma 22 de Enero. Ayer hubo n'ueva congregacion general, en la que continuó el exámeu crítico de los «chesmas» disciplinares, é hicieron uso de la palabra los Illmos. Ketteler, obispo de Maguncia; Constantino Bonet, de Gerona; Casajian, de Antioquía, y Dupanloup, de Orleans. Había empezado á las nueve y terminó á la una. Acabo ahora de vor á los Padres entrar en la capilla conciliar para celebrar .otra. En estas ocasiones asiste siempre una regular concurrencia en San Pe<lro. Ln mayor parte de los viajeros, incluso los protestantes, no quieren partir de Roma sin conocer personalmente á las emine11cias del episcopado católico, y la hora de entrar en congregacion es la mas á propósito para satisfacer esa legítima curiosrdad. Se eucueutran alli fácilmente sacerdotes de casi todas las naciones· civilizadas que conocen a los prelados de su país, al menos á los que han adquirido celebridad, y los iudican con visible complacencia al dirigirse aquellos al recinto del concilio. A los eclesiásticos franceses no es n.ecesar!o rogarles para que hagan este ousequ10, _que espontúnea-- mcnte se drsvi\'en para prestarlo. La galan_tería de los ingle~es, espa11olcs y amcncanos, no llega a tan estrGmaclo

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