consignar algunas otras reflexiones que en el momento de escribir se agolpaban de tropel á mi mente: hoi tengo el gusto de cumplir esta promesa., a lo menos en su primera parte, pues rns~rto al fin de esta carta el ceremo111al ofrecido; mas por lo que respecta ~ !as reflexiones, no sé si todas las noticias que tengo hoi á la vista me permitirá~ ocuparme de otra cosa que de comumcarlas á mis apreciables lectores, los que tendrán la bondad de dispensar cualquiera falta que notáren en estas líneas, apreciando en ellas solo la buena YOJuntad que las dicta, y ~stando completamente seguros de la fidelidad J e~actitud de las noticias que les comumeo, pues las fuentes que me sirven de base para componer esta cart~, son pura~ y de ninguna manera apas10nadas; m1 único deseo es que la verdad se coloque en el alto puesto que le corresponde y que los lectores de «La Iglesia Puneña» encuentren en este escaso trabajo, la respuesta á las exig.cncias de su corazon católico: paso pues á ocuparme de las últimas noticias. El dia 20 de Diciembre tuvo lugar otra congregncion general en la cual se eligió la comision de disciplina. Han salido electos, entre otros, Monseüor Plantier, el Arzobispo de ~léjico, el ~r. Huerta y 1\Ionseiíor :\1arini. El 28 tendra lugar otra congregacion con el objeto de elejir la comision de regulares y de comenzar la discusion sobre los decretos relativos á la fé. Ha sido promulgada una constitucion apostólica en la cual se limitan segun las necesidades de los tiempos, las ceu• suras eclesiásticas. Antes de continuar, se nos permitirá llamar la atencion de los diocesanos de la Iglesia de Puno: sn ilustrado pastor el Señor .Dr . .Don Juan Ambrosio Huerta, ha sido encumbrado al alto honor de miembro·de la respetable com ision conciliar que debe ocuparse de los asuntos que pertenecen a la disciplina de la Iglesia. Para los que conocen de cerca a este ilustre Prelado no es estraño que en Roma, tierra clásica de la justi - cia, apesar de todo lo que «sobre esto digan sus implacables enemigos,» lrnJa.n sabido distinguir los méritos y capac1~ dad del Señor Obispo de Puno, hasta el 1rnnto de señalarle un ilustre puesto entre los padres del Concilio, lo que si es estraño y no queremos callarlo de ninguna manera, es que, este ilustre prelado no encuentre en su propia Diócesis y aun fuera de ella, quienes sepan apreciar los indisputables m6ritos qne lo distinguen, y esto apesar de la multitud de hechos que pudieran citarse como un incontestable testimnnio; no solo de las aptitudes qne lo distin¡::-uen para el cargo que desempeña, sino tambien, de las innumerables pruebas que tiene dadas de amor paternal en favor de aquellos que, segun nuestro humilde entender, no son los que mejor le pagan; por esto y por otras cosas que por ahora creemos necesario callar, pero que llegndo el momento lo diremos mui alto, pésete á quien le pesare, nsí se llame Fiscal de la Suprema ó 1\Jinistro de Justicia,decimos solamente hoi que es mui aplicable al Señor Obispo de Puno el provérbio que dice: uiuguno es profeta en su patria. Con fecha 2 de Enero próximo pasado se nos comunica de Roma lo siguiente: El Papa disfruta de una salud exelente. El 31 del pasado asistió con toda la corte á un solemne Te Dwm en la Iglesia de Jesus. Un número considerable de Obispos asistieron á la ceremonia y estuvieron presente<; tambien el reí de Nápoles y la emperatris de Austria. .Despues de uua larga esterilidad la reina de Nápoles ha dado á luz una princesa1 que ha tenido en la fuente bautismal el Cardenal Antonelli, en representacion de Su Santidad y lá emperatris de Austria. El sacramento fué administrado por el cardenal Patrizzi. ,.,¡ . LA IGLESIA. PUNENA. n;-a:::r;ma.. s~ca:.::rm., La muerte comienza ya á hacer sus víctimas entre los padres del Concilio. Los cardenales Pentini y de Reissach Y dos Señores Obispos, uno polaco y otro napolitano, han muerto en la quinc~- na de .Diciembre. Tengo que comumcarle tambien el probabilísimo füllecimiento del ::;eñor Obispo de Panamá a consecuencia de una hidropesia de pecho; he dicho probabilisimo porque á la techa ya se há iniciado la gangrena ( l). El Concilio continúa sus tareas sin uinrrun i11s1dente notable. El 28 del pas~do se elijió la tercera diputacion o sea la de regulares y comenzó la discusion sobre los proyectos de decreto, ya de antemano distribuidos á los Padres para que los estudiaran, la cual continuó el 30 y proseguirá mañana. Parece que se prorogara la sesion pública, que habia sido fijada para el 6 de Enero. No se crea nada de cuanto publicnn los diarios acerca del Concilio, pues todas son mentiras fraguadas por la re volucion, para introducir la desconfianza entre los catolicos, ya que no han podido introducirla en el seno ~ismo de la asamblea, en lo cual trab:13an sin embnrgo con todo empeño. El anti-concilio de Nápoles fué disuelto por órden del Gobierno y ha publicado un manifiesto que tiene po~ base la negacion de Dios y la guerra a muerte al cato licismo. Entre las adhesiones al anti-concilio figuran las de las logias de Lima. Aquí terminan las noticias que por el último vapor se nos comunican de Roma. Solo añadiremos una palabra mas: El Santo pudre al publicar su constitucion apostólica mas arriba indicada, <lá una prenda segura para tranquilizar el animo agitado de los qne todo lo temen del concilio, como si fuera UJl monstruo devorador. Debe tambien tenerse en cuenta para esplícar el afán de al - gunos periódicos de esta capital, por presentar los hechos de una manera desfavorable al catolicismo la última indic_acion que nos h11cen de Roma acerca de la adhesion de la logia de esta capital al anti-coucilio de Nápoles, existe pues aquí un poder organizado que trabaja contra los católicos, lo sabíamos yá hace tiempo, entre ellos y nosotros hai marcadas diferencias, pero es una de las principales; que ellos trabajan en las tinieblas y n'osotros en medio de la luz; que sus armas son la mentira y las nuestras la verdad, finalmente, que ellos pugnan en desesperada lucha por apoderarse del dominio del mundo, y que el católicismo reina y reinará en el, hasta el fin de los tiempos) segun la promesa de su Divino fundador. El corresponsal.· Cerernoni'al de la i1iau!Juraci·on del Conáli·o Bcurnénico Vati'cono. í,os Padres üel Concilio se reunieron el 8 de Diciembre mui de mañana en las diversas salas y galerías del Vaticano, y vestidos con su:S respectivos ornamentos se dirijieron al atrio superior de San Pedro, donde se babia elevado un altar; y allí esperaron a Su Santidad, quien, despues de haberse vestido de pontifical en la Capilla Paolina, llegó á las 8 y media, y puéstose de rodillas anle el altar, entonó el Veni Creato1·. Entretanto las diputaciones del clero secular y regular se habían colocado á lo largo de la escalera regia, del portico de San Pedro y (1) Por tel 6grl\ma de Nueva York recibido en el vapor pasado sabemos que ha tenido Jugu.1· la n~ucrte de este S r. Obi spo . de la Basílica; y los fieles en la restante extension del pórtico y de la Basílica. He aquí el órden en que desfiló la procesion: los Busolantes-lo3 capellanes ordinarios-los capellanes secretos-los abogados consistoriales-los camareros de honor-los camareros secretos-los cantores de la capilla pontificial-el colegio de Prelados-los maestros del Santo Hospicio-los turiferarios-los crucíferos y Acolitos-los Abade3 generales mitrados-los Abades Nullius-los Obispos-los Arzobispos -los Primados-los Patriarcas-los Cardenales-El Papa en silla gestatoria, con su sequito-los prelados de fiocchetto-los protonotarios apostólicos-los generales de las ordenes-y en fin los oficiales del Conc1lio que no tienen sitio en los colegios de la prelatura. El Santísimo Sacramento estaba expuesto s'obre el altar papal. El Papa al entrar en San Pedro, descendio de la silla gestatoria, se quitó la mitra preciosa, y se dirijio hácia el altar, y cuando los cantores terminaron el himno Veni Creator, canto las oracione3. Hecho esto, los Padres se fueron por delarüe á tomar sus asientos en la aula Conciliar, y en seguida de ellos el Sagrado Colegio y el Papa. En el altar erigido en la aula conciliar, el Excmo. Cardenal Pa trizzi, Soto-decano, celebró una misa cantada hasta la bendicion; y Monseñor Peucher-Passavalli fué al trono del Papa á pedirle la bendicion y la indulgencia antes de pronunciar el discurso de apertura. El Papa dió la bendicion. El Predicador publicó la indulgencia, y el Cardenal celebrante se retiró despues de haber dicho el Evangelio In principi·o erat verbuni. Entónces los clérigos de la · capilla, colocaron encima del altar un atril en forma de trono, y lVIonseñor Fessler, Secretario del Concilio, puso en él con gran solemnidad la Sagrada Escril ura. Sobre el mismo altar se dispusieron los paramentos del Sumo Pontífice, con los cuales fué revestido por un Cardenal Diacono, mientras le:ia los salmos acostumbrados. Apenas se puso el Palio, el Pudre San lo recibió la obediencia de los Padres del Concilio; y despues de haber leido las oraciones del Ritual, diriji6 una alocucion exhortatoria á los Padres, y entonó la letanía de los Santos, ántes de impartir las tres bendiciones super synodum,, que dió teniendo apoyada la mano izquieTda en el báculo pastoral, coronado por una cruz, emblema de su jurisdiceion universal. Al decir el Cardenal primer Diácono Orate, todos los Padres se arrodillaron para hacer oracion mental, y no se pusieron en pi~ sino cuando el Cardenal segundo Diácono dijo: Rrigi·te vos. La ceremonia continuó con el canto del Evan g elio , indicado para la primera Sesion; terminado el cual los cantores reciLaron algunas oraciones , y el prefecto de las ceremonias dijo en alta =====-s_..J: y voz: - Rxeant 01nnes qw; locum non liabent i'n Concilio. Y quedando solos los Padres y los personag es que tienen puesto en el Concilio, subio á la tribuna el Secretario y l eyó el Decreto de apertura, invitando á todos los Padres á dar sus votos, los cuales fueron recojidos por los escrut~dores y registrados por los notarios. Entónces se volvieron á abrir las puertas. El mismo Secretario hizo conocer desde la tribuna el resultado de la votacion, y el Papa entonó el Te IJewn. INSERCIONES. COlUJ'!ERE~CIA PRED11UADA EN YIENA, EN LA IGLESIA DE LOS ESCOCESES POR EL ABA.TE Jl!laria-Bernardo Baner. De la existencia, y de la inrnort'alidad del alrna. ¿Habeis conocido en vuestra vida ese sentimiento á la vez doloroso y solemne que se apodera del hombre cuando deja un lugar donde ha vivido mucho tiempo para no volver mas á el? A medida que el navío se aleja de la costa, vé desaparecer en el horizonte esos montes, esas formas, esos miliaretes, esos contornos tan conocidos. Repasa en su espíritu todo lo que era para él esa ciudad, los hombres y las cosas, las alegrías y las penas, las dichas y las desgracias, y dá quizás un recuerdo á una alegría, un pesar á un agravio, un remordimiento a una falta, una lagrima á una tumba. Y despues. esclavo y rey de la vida, rey porque él la domina, esclavo porque esta dominado por ella, esa mirada humedecida con lagrimas de un pasado tan cerca110 aunque es casi presente, se vuelve hácia un porvenir desconocido y le interroga con un fondo de esperanza q' revela nuestra nec.esidad invencible de dicha. ¡Oh porvenir! ¡Tierra inesplorada, senda desconocida, lugar oscuro, en donde se pasarán las horas que no han sonado aun en ningun reloj, que serás tu! Tal es la cuestion que el bombre se dirige comunrnente cuando un pasado se cierra, cuando una hora suenu, cuando un nuevo horizonte aparece, y cuan·- do se termina una página en el libro misterioso de la vida. Hoi nos encontramos en una de esas horas solemnes. El afio termina; algunas vueltas mas de la aguja sobre la esferd, y el presente sera pasado; este año, que ha sido como el lugar en donde hemos vivido, será bien pronto el punto lejuno que desaparece en en el horizonte, la costa que se queda, mientras que nosotros huimos. A un está ahí, este año que acaba; est~ ahi a uuestra vista como una ciudad al sol poniente. Esta ahí con sus recuerdos, sus remordimientos, sus espera ozas engañosas y sus ensueüos con vertidos en realidade.. Está ahí con su dósis de bien y de mal, con sus alegrías rápidas y sus dolores persistentes; en fin, con las tumbas que ha abierto y que, objetos de un olvido fácil ó de un pesar iuconsolable, regnclas con lágrimas de nuestro corazon, encierran, quizás un giron de nuestra vida en esas cenizas que fueron lo que nosotros somos, y que son lo que nosotros seremos un dia .... ¡q,uizas bien pronto!·... Creo ser el iutérprete fiel de lo que os agita en esta h~ra solemne, en q?e el pasado se trastorma en porvemr, preguntandome: ¿cuál será este porvenir? ¿,Qué nos tra erá est e año? Nosot ros, que vemos su principio, ¿veremos su fiu?
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