á que la dicha fiesta se quede sin el respectivo discurso sagrado. Aprovecho esta oportunidad para ofrecerle las consideraciones de mi distinguido aprecio. Dios guarde á U. Francisco Ruiz.-[Secretario]. REPÚBLICA PERUANA,-Provisorato y Vicaria General de. la Diócesis.-Puno, Julio 2 de 1869. Al Sr. Presidente de la Iltma. Corte Superior de Justicia del Departamento. S. P. Impuesto del oficio de US. en el que se ha servido trascribirme la providencia dictada por ese Superior Tribunal, en el recurso de fuerza interpuesto por Doña María N oñez de Ponze1 para que le remita los autos de la rrtateriai me cabe la honra de asegurarle: que dichos autos existen en poder del Juez de l. et1 Instancia Dr. D. Nicolas Corrales, á quien fueron pasados por decreto de 21 del próximo Junio, en virtud de habérsele abierto competencia al suscrito, que cedió a las razones espuestas por aquel, comprendiendo que no correspondía á este juzgado Eclesiástico el proseguir conociendo del juicio de nulidad de una fundacion de capellania en la finca de Teracomilla, que se inició ante el. Asilo comprueba. el recibo que adjunto á US. para su conocimiento y debidos fines. Dios guarde á US. Josft DIOl'USIO HUERTA, REPÚBLICA PERUANA.- Vica'tiato General Encargado del Gobierno Eclesiástico y Provi'sorüi de la .Di'ócesi's-Puno, Julio 5 de 1869. Al Sr. Presbítero D. Marcelino Carrasco~ S. P. Por cuanto-es n~cesarío proveer de Cura á la Doctrma de Orurillo que ~a qued~do vacante por la se_:_ paracion de.D. José Mariano Guerra q?-e la servia accidentalmente; y e~ virtud del exámen sinodal que, conforme á lo dispuesto en el artículo 3. 0 del Edicto de 1. 0 de Julio de 1867, habeís rendido· vos Presbítero D. Marcelino- Carrasco, hemos venido e1;1 n?mbraros y os nombramos provisoriamente· por Cura Interino de la mencionada Doctrina de Orurillo,. para que la sirvais en clase de talrcon todas las facultades anex~s á la cura de almas,, y con la pension de· 20 pesos mensuales á favor del Semfnarío. En su mérito, procedereis a encarga:ros de la enunciada Doctrina de- Orurillo, dentro· el termino ~e la distancia y bajo de in- ":ent~10 formal y prolijo·, que pract1e~re1s por ante· el cura cesante, autoridades loca_Ies. y ve~inos principales de eseDistnto, dandonos cuenta oportuna de su resultado. Dios guarde a U. JosÉ D10Nrs10 HUERTA.-(Firmado), REPÚBLICA PERUANA. -Provisora to y Vican·a General de la .Diócesis. Puno ,Julio 17 de 1869 . Al Presbltero· D.. Francisco Finto . S. P. Por cuanto-es necesario proveer ,.,, LA lGLE_SIA. PUNENA. de Cura á fo. Doctrina de Caminaca, que ha quedado vacante por la separacion de D. Mariano Arriaga, q' la servia accidentalmente; hemos tenido á bien nombraros, como os nombramos provisoriamen te á vos Presbítero D. Francisco Pinto, por Cura Interino de la mencionada Doctrina de Caminaca en la Provincia de Azángaro, para que la sirvais como tal, haciendo uso de todas las facultades anexas á la cura de almas, y con la pension de cuarenta pesos mensuales ( 40 ps.), que remitireis bajo de· vuestra cuenta y riesgo al Síndico del Seminario Conciliar de esta capital. En cuya virtud, procedereis á encargaros de la enunciada Doctrina de Caminaca, dentro el término de la distancia, bajo de in- ":enta~·io formal y prolijo, que practicareis por ante el Cura cesante, las autoridades locales y vecinos principales de aquel Distrito, dándonos cuenta oportuna de su resultado. Dios guarde á U. JosE DroNrsro HUERTA, -(Firmado.) REPÚBLICA PERUANA.-Provisorato y Vicari'a General de la .Diócesi's. -Puno, 21 de Julio de 1869. Al Presbítero Fray Jacinto M. Urriharri. S. P. Por cuanto-es neces~rio proveer de Cura á la Do_ctrina de Tiquillaca, , que ha quedado vacante por la separacion de D. Francisco Pinto, que la servia accidentalmente, y en virtud del exámen sinodal que prestasteis; hemos tenido a bien nombraros, como os nombramos provisoriamente á vos Presbítero Fray Jacinto Urribarri, por Cura Interino de la mencionada Doctrina de Tiquillaca en la Provincia del Cercado, para que la sirvais como tal, haciendo uso de las facultades anexas á la cura de almas, y con la pensíon mensual de diez pesos, que remitireis bajo de vuestra cuenta y riesgo al S:mdico del Seminario Conciliar de esta ciudad. En cuya virtud; procedereis á encargaros de la enunciada Doctrina de Tiquillaca, dentro el término de la distancia; bajo de inventario formal y prolijo, que practica- . reis por ante el Cura cesante, las autoridades· localesy vecinos principales de aquel Distrito, dándonos cuenta oportuna de su resultado. Dios guarde á U. JosE DrnNISIO HuEnTA.-(firmada.) REPÚBLICA PERUANA.-Provisorato y Vicari·a General ele la .Diócesis . -Puno, Jitli'o 22 de 1:869. Al Sr. Presb'I.tero D. José Babia. S. P . Por cuanto-es necesario proveer· de Cura á la Doctrina de Huancané, que ha quedado vacante porla-separacion de· D. Máximo Portugal, que la servia accidentalmente, y en virtud ~e la aproba:cion qua habeis obtemdo en vuestro exámen sinodal: hemos teni3.o á bien nombraros; como os nombramos provisoriamente á vos Presbítero D. Jose Babia, por Cura Interino de lamencionada Doctrina de Huancané, capital de la provincia del mismo nombre, para que la si.rvais como tal, haciendo uso de todas las facultades anexas á la cura de almas, y con la pension de sesenta pesos mensuales, que remitireis bajo de vuestra cuenta y riesgo al Síndico del Seminario Conciliar de esta Ciudad. En cuya virtud, procedereis á encargaros de la enunciada Doctrina de Huancané, dentro el término de la distancia, bajo de inventario formal y prolijo, que practicareis por ante las autoridades y vecinos principales de aquel Distrito, dandonos cuenta opol'luna de su resultado. Dios guarde á U. Jos.E DroNrsro HVERTA,-(firmado). (LITERATURA.) A. DO.HA.. No eres asombro de la ilustre Histori3, Morada del saber y los blasones, Porque hollaste soberbia mil naciones Y el lauro te ceñiste de victoria; Que el esplendor manchaste de tú gloria Cuando aras levantaste a mil ficciones, Y consumiste impuras libaciones, Dejando de tu error triste memoria: Asombras pol'que el cielo te destina A ser depositaria diligente De la de Cn1sTo celestial doctrina; Y aunque en los siglos sin cesar reviente Osada tempestad, de luz divina Alzas bañada la serena írénte. F.R, INSERCIONES. CONFEliE:'WCI.&. PREDICA.DA. EN VIENA, EN LA IGLESIA DE LOS ESCOCESEI Haría-Bernardo Dauer. De la unidad da la Iglesi·a. (CONTI?(U .lCIOI,.) l\Ias puesto que leemos todos los días en los órganos de la publicidad cotidiana y periódica, y que oímos repetir por mil bocas esta estraña doctrina que los actos mas agretí vos, mas espoliado res, mas parricidas contra el poder temporal de la Santa Sede apostólica, no impiden en nada el respeto filial á su poder espiritual, yo diria á los que hacen á mi buen sentido la cruel injuria de querer persuadirle con un sofisma tan criminal, una tan dolorosa anomalia, les diría: ¿Que pensaríais de una fuerza1 de un poder, de cualquiera que, apode r~ndose de mi persona, me hiciera sufrir una estrecha cautividad, me privara del día y del aíre, me irnpcdiria, estrechando mas y mas los limites de mi poder y las fronteras de mi accion, comunicar libremente con la hnmanidad y con el mundo, pero que al mismo tiempo me d.ijera, doblando la rodilla con un respeto hipócrita: íDios me guarde de atentar á vuestra libertad! Porque la esencia de la libertad réside en el alma misma, y bagase lo que se haga, es siempre libre de pensar·, de querer y de sentir, de bendecir y de maldecir, de odiar ó de amar, é inspira al corazon y a la inteligencia en las pasiones y en la esclavitud. El resto, es decir el cuerpo y todo lo que se adhiere á él ó le sirve d1e complemento al esterior; en una palnbra lo temporal no es. oino el accidente. Y el accidente, ·¿que es en comparacion de la esencia? Casi nada. Pues bien: yo, al apoderarme de vuestro cuerpo, no me he apoderado mas que del accidente, de ese nada que no vale la pena de que se hable de él, de ese temporal; pero no he atacado á la esencia; he respetado vuestra alma, y respetándola, he respetado vuestra libertad. Pues bien: vosotros, todos los que me escuchais, cualesquiera que sean vuestras creencias y vuestros símbolos, católicos ó protestantes, judíos o librepensadores, me atrevo_ á decir, turcos ó paganos, si hai aquí presentes, cualquiera que seais, quienes tengais un corazon recto, el sentido ó siquiera la sombra del sentido de esta palabra: ¡Justicia! ¡Yo apelo á vosotros! ¡Apelo á vuestra lealtad en contra de esta logica de la hipocresía! Yo os pregunto, ¿podeis admitirla? ¿Podeis admitir que los espoliadores violentos del Papado temporal sean al mismo tiempo los hijos respe• tuosos del Papado espiritual? No, y mil veces no podeis admitirlo, ni yo t~mpoco. Y par-a completar esta analogía, yo diria al que me rodease de esos respetos opresores: Lejos de ratificar con mi silencio este atentado contra el ac• cidente, lo temporal, bajo el pretesto de que la esencia, lo espiritual, está a salvo, tengo no solamente el derecho, sino el deber de protestar enérgicamente, á falta de otra defensa, á la faz de Dios y de los hombres, contra los ultrajes de una veneracion semejante, Sin duda que hai _en mí- algo de que no os podeis apoderar, porque es por su naturaleza inmaterial y divina, y se escapa y oculta á todo contacto. Es elEspíritu, es el Verbo que esta ea mí, que me viene de Dios, y ~ue no es otra cosa que el suyo; vosotros no podeis, ni impedir ó. Dios que le derrame en mí, ni impedirme que la acoja, ni arrebatarmele, una vez que Dios lo ha hecho rnio. Vosotros podeis, abrumándome con mortales tristezas, impedir su impulso y su vuelo; podeis, estreG}iando los bo• rizontes, levantando muros de todo. género; cavando fosos para interponerlos como abismos entre el mundo y yo'; po-' deis, no impedirá mi alma sentir, pensar, hablar, querer, odiar y amar1 pero podeis impedir a mi Verbo que con- ·tiene toda mi alma con todo lo que encierra, comunicar con el universo, cuyo detecho y deber eternos son escuchar ese Verbo, como mi derecho y· deber e• ternos son decírselo. Querer impedir á ese Verbo que resuene de un estremo al otro del universo, no es nada menos que una conspiracion deicida contra la verdad, reduciendola así al silencio. Desdichado aquel que intenta crear esas horas de silencio mortal, durante las cuáles ese Verbo falta al mundo y el mundo falta á ese Verbo. ¡ Y decir que esas son las horas, gracias a Dios, cortas y raras, co-li qüe quereis hacer· la vida normal y el programa permanente de la humanidad! ¿Y despues de eso vendreis á decirme que habiendo atncado el accidente, lo temporal, habeis respetado la esencia; lo espiritual? Pues yo, at1n cuando no hubiéreis tocado mas que á mi cuerpo, os acusaria de todos los crímenes cometidos contra mi alma, y si ella no fuese inmortal, si pudiese sucumbir bajo los golpes, contra lo que no es mas que su corteza, su anexo, yo, la humanidad, la historia, Dios, 'y en fin ..• vuestra propia conciencia, aun cuando uo fuese mas que en la cama de muerte, os acusarian de haberla asesinado. Termino esta digresion que puede pasar por una falta en cuanto á la marcha académica de este díscurso, p·ero que me perdono tanto mas, cuanto que vosotros mismos no vacilais en al¡>solverme. El Papado, obra completa, está constituido por un dualismo que presupone
RkJQdWJsaXNoZXIy MjgwMjMx