SECCION OFICIAL. REPÚBLICA P1mUANA.-Diócesis de Puno. -Junio '17 de 1869. Al Sr. Presidente del Consejo Central de la Sociedad Católico-Peruana. S. P. Es en mi poder su nota de '20 de Junio último en la que me comunica las tres resoluciones que últimamente por acuerdo especial ha expedido el Consejo Central de la Sociedad Católico-Peruana. Respecto al primero, lleno de gratitud por los sentimientos que dicho Consejo revela al aludirá los SS. Obispos le agradezco sobre mi corazon por lo que toca á mi insignificante persona. En cuanto a lo segundo, con particu• lar gusto me presto á ser uno de los conductores de las llctns que manifiesten á su Santidad amor y respeto por parte de los Peruanos y la resolucion firme de obedecer las definiciones que el próximo Concilio declare. Esta se• rá una gloria para mí, como Obispo Católico y como Peruano. La resolucion última tomada por el Consejo de remitir uua medalla de oro al Santo Padre, es mui digna de los sentimientos ~atólicos que animan á sus miembros, desde Juego, me suscribo á ella con cien pesos (100 ps.) sintiendo no poder hacerlo en mayor cantidad por las especiales circunstancias de mi actual situacion. Por este correo va el anuncio á mi apoderado en esa, que lo ;es el Sr. Dr. D. Ramon Patron, á fin de que ponga en manos de ese Consejo la suma indicada. Me es grato suscribirme de ese Consejo y de su dig1rn Presidente, atento S. S. y C~pellan. Dios guarde á US.-S. P. JUAN AlUBROsro. Obispo de Puno-((irmado). REPÚBLICA PERUANA.-Secretaría Episcopal.-Puno, Junio 8 de 1869. Al Sr. Vicario J?oraneo de la Provincia -de Chucuito. S. V. F. Por el JL P. Urribarri que vino á esta Capital, tuve el honor de recibir el apr 1 ~ciable oficio de US. en el que se queJa del poco ó ningun cumplin1iento que dán los parrocos de su comprellsion á lo determinado en las Constituciones Sinodales respecto á conferencias, manejándose con la misma inexactitud con las circulares que se les dirijen, pues que ni obedecen lo que en ellas se les intima, ni las devuelven suscritas como lo exije la urbanidad y sobre todo el buen órden de la Diócesis. Semejante procedimiento q' se opone ul buen régimen espiritual de las doctrinas he dado á saber al Iltmo. Sr. Obispo, quien estrañando, como debe, conducta tan ajena de un eclesiástico, me ordena contestar al preindicado oficio, diciéndole a US. que queda autorizado para dirijir a los predichos párrocos, como última amouestacion, una enérgica circnlar, comunicándoles su resolucion relativa á las Constituciones Sinodales, y otra de igual clase en que se les recomiende la exactitud en cumplir lo prevenido referente ti conferencias, en el supuesto de que si contravinieren á lo mandado, US. les impondrá la pena de suspen'sion por ocho, quince ó mas dins, segun lo LA IGLESIA PUNEÑA. que crea necesario y correspondiente á la malicia que hubiese habido en la infraccion. Tambien me dice el Iltmo. Sr. Obispo, que haga presente a US., que no ~abe si debe causarle estrañeza ó admiracion ver que ha llegado el dia señalado para la apertura de los ejercicios espirituales, y con todo, ni US. ni ninguno de los Sacerdotes á quienes toca hacerlos por esta vez, se han apresurado á presentarse en esta Capital donde han de verificarlos. Con tal motivo y dejando contestada su estimable comunicacion, aunque nó en el tiempo que convenia, á causa de algunas ocupaciones que no lo han permitido, aprovecho t¡rn oportuno momento para ofrecerle las seguridades de mi distinguida consideracion. Dios guarde á US. Francisco fütiz.-(Secretario), REPÓ3LIC.!.PERUANA.-Provisorato y Vicaria Genernl de la Di'<3cesis.-Pitno, Jitnfo :30 de 1869. Al Sr. Vicario Foráneo de la Provincia de ..•. S. V. F. El Tltmo. y mui Reverendo Sr. Obispo de la Diócesis, con esta fecha s-e ha servido ordenar g·ue todos los Párrocos. de esa comprension envíen á la brtVedad posible una razon especial del cumplimiento que hayan dado á lo que tiene dispuesto en los autos de la última visita que practicó de las Doctrinas de esa provincia; igualmente que, de la publicacion de las Constituciones Sinodales del Obispado, como se mandó por circular de fecha 7 de .l\Iayo último, por haberse ya cumplido con exceso el término que para ello se señaló, sin perjuicio de que remitan, sin dilacion de tiempo, los que no lo hayan verificado hasta hoi, el importe de los ejemplares que se les distribuyó, con la circular de 31 del próximo 1\Iarzo, Lo que comunico á US. para su intelijencia, puntual y exacto cumplimiento. Dios guarde á US. JosÉ DIONISIO HUEllTA. BEPliRLICA PERUANA.-El Dean del Cabildo Eclesiástico de la Diócesz's.-Pimo, Junio !O de 186D. Al Iltmo. y mui Reverendo Obispo de la Diócesis. Iltmo, Sr. La fábrica de esta Santa Iglesia Catedral se halla con apremiantes necesidades para subvenir a sus gastos naturales y ordinarios1 que no pueden cubrirse con la exigua cantidad que recibe del Tesoro, y por no haberse principalmente abonado el aumento que tuvo su renta por empeños de US. Iltma. Esta pues mandado, Tltmo. Sr., por el artículo 21 de la Jei de 28 de Enero del presente afio, y dispuesto su cumplimiento en 6 de Febrero último: que el Presupuesto general de la República rija desde el día 1. 0 de Enero del año que cursa, y no hai razon alguna para que deje de Hevarse á cabo lo ortlenado en la partida 43;3 del Capítulo 7. 0 pliego 3.0 del indicado Presupuesto, Por ello, tengo la mui satisfactoria y alta honra de dirijirme á US. Iltma., á fin de que se digne hacer que se recabe el pago del déficit de la cantidad que llevo mencionada. Con tal objeto he insertado en el presupuesto del mes de Abril pasado, que le adjunto, las dos partidas pertenecientes á Enero y Febrero que dejaron de abonarse y la correspondiente al presupuesto de l\larzo que obra en la Tesorería Departamental. Esperando que US. Iltma. tome el interés necesario para el buen éxito de este reclamo, aprovecho de la oportunidad para reiterarle mi cordial adhesion, sumision y respetos. Dios guarde á US. Tltma.-Iltmo. S. Jost DIONISIO HUEllTA. ALOCUCION diríjida en la, flasili'ca del Vaticano pára la apertitra del s<tnto Concilio Ecumenico por Nitestro Santisimo Padre Pío IX Papa; por la Divina Providencia el 8 de Diáembre de t 869 a los obispos del universo católico reunidos para este concilio. Venerables Hermanos: Nos regocijamos ardientemente de que, por un beneficio insigne y particular de Dios, Nos haya sido dado poder celebrar el Concilio ecumenico convocado por Nos, como se lo pedíamos con todos nuestros votos y nuestras súplicas. Es porque nuestro corazon se estremece en el Señor y desborda de increíble consuelo, viendoos en este din mui propicio de la !maculada Concepcion de la Vírgen Maria, Madre de Dios, a vosotros que habeis sido llamados á la participacion de nuestra solicitud, mas numerosos que ninguna otra vez, aquí presentes en el centro mismo de la religion catolica, y vuestra -vista Nos llena de júbilo. Y vosotros, Venerables Hermanos, estais reunidos en nombre del Cristo para dar testimonio con Nos al Verbo de Dios, para enseñar con Nos á todos los hombres, en verdad, el testimonio de Jesucristo y la via de Dios, y para juzgar con Nos, bajo la inspiracion del Espíritu Santo, las oposiciones de una supuesta ciencia. Pues hoi mas que nunca en estos tiempos en que verdaderamente-«la tierra co.rrompida por sus habitantes está en la afliccion y la decadencia,» el celo de la gloria divina y la salvacion del rebaño del Maestro Nos hacen un deber de rodeará Sion, de abrazarle, de hablar de lo alto de sus torres y de c0nfiar nuestros corazones á su fuerza. Vosotros veis, eu efecto, Venerables Hermanos, con qué furor el antiguo enemigo del género humano ha asalta- . do y asalta la Casa de Dios, mansion de la Santidad. Bajo sus órdenes la liga de los impíos se adelanta á lo largo, y fuertes por la union, poderosos por los recursos, sostenida por sus proyectos, y engafíosamente enmascarada con la libertad, no cesa de hacer á la santa Iglesia del Cristo una guerra encarnizada y criminal. No ignorais el carácte , la violencia, las armas los progresos y los planes de esa guerra. Teneis constantemente delante de los ojos el espectaculo de la perturbacion 'de las sanas doctrinas, sobre las cuales todas las cosas humanas, cada una en su órden, están fundadas, el trastorno lamentable de todo derecho, los artificios multiplicados de la mentira y de la corrupcion, con ayuda de la cual los lazos saludables de la justicia, de la honestidad y de la autoridad son quebrantados, las pasiones mas malas esciladas, la fé cristiana destruida completamente en las almas; talmente que la Iglesia de Dios estaría amenazada de perecer ~ esta hora si jamas pudiera . ser derribada por los complós y los es• fuerzas de los hombres. Pero nada hai mas fuerte que la Iglesia; segun la p_alabra de San Juan Crisóstomo, la Igle- . sia es mas fuerte que el cielo mismo. El Cielo y la tierra pasarán pero mis palabras no. ¿Qué palabras? «Tu eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia y las puertas del infierno no prevalecerán contra ella.» Empero, aunque la ciudad del Dios de las virtudes, la ciudad de nuestro Dios, este apoyada en un fundamento inespugnable; sin embargo, considerando en el dolor íntimo de nuestro corazon esa multitud de males y la perdida de las almas, que estaríamos prontos a impedir aun á co!ta de nuestra vida, Nos que debemos, por nuestro cargo de Vicario del Pastor eterno en la tierra, estar abrazado de celo mas grande por la casa de Dios, hemos resuelto tomar la vía y el medio que Nos pAreciese mas conveniente y oportuno para reparar todos los daños de la Iglesia. Entonces, meditando á menudo esta palabra de Isaias: «Toma una resolucion, convoca un consejo,» y considerando que este medio ha sido eficazmente empleado en los tiempos mas graves del cristianismo por nuestros predecesores, despues de largas súplicas, despues de haber conferenciado con nuestros Venerables Hermanos los cardenales de la Santa Iglesia romana, despues de haber tambien pedido el parecer de varios obispos, hemos juzgado apropósito convocaros en deredor de esta cátedra de Pedro, Venerables Hermanos, a vosotros que sois la sal de la tierra, los guardianes y los pastores del rebaño del Maestro; y hé aqui que hoi por efecto de la misericordia divina que ha apartado todos los obsta.culos de tan grande empresa, Nos celebramos, segun el uso antiguo y solemne, los comienzos del Santo Concilio, Tan numerosos y abundantes son los sentimientos que esperimentamos en este momento, Venerables Hermanos, que no podemos contenerlos en nuestro corazon. Pues nos parece al veros, ver la familia universal de la nacion católica, todos nuestros mui amados hijos reunidos ante Nos; pensamos en tantas prendas de amor, en tantas obras de celo que vuestra iniciativa, vuestra direccion y vuestro ejemplo han atestiguado y atestiguan manifiestamente su piedad y adhesion para Nos y para esta Sede Apostólica; y á este pensamiento Nos no podemos impedirnos, en medio de vuestra grande asamblea de darles un testimonio solemne y público de nuestro reconocimiento, y rogamos á Dios ardientemente que esta prueba de su fé, mucho mas preciosa que el oro, obtenga alabanza, gloria y honor, en el dia de la revelacion de Jesucristo. Pensamos tambien en ]a condicion de tantos hombres estraviados de la senda de ]a verdad y de la justicia, y privados de la verdadera dicha, y deseamos con gran deseo subvenir á su salvacion, acordándonos ·de Nuestro Divino Redentor y Maestro Jesucristo, q' ha venido á buscar y salvar lo que estaba perdido. En fin, dirigimos hacia ese trofeo del Principe de los Apóstoles, en dercdor del cual estarnos reunidos en esta villa insigne que por la gracia de Dios ha querido darnos y confirmarnos cada vez mas en este tiempo en la esperanza de su divina proteccion. Pero1 á vosotros principalmente es á quienes abrazamos por el pensamiento. Venerables Hermanos, á vosotros, cuya solicitud, celo y concordia nos parecen de tan gran precio para el cumplimiento de la gloria de Dios. Conocemos el cuidado ardiente que poneis en llenar vuestro ministerio, y sobre todo, ese admirable y estrecho espíritu de union de vosotros todos con Nos y con esta Sede Apostólica; siempre caro en
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