El catolicismo ha sido proclamado por hombres incrédulos y desalmados como ílntago111sta pe1 pétuo del pro~reso: pero jamá~ 1ábius llumanos han prouuuciado m~.ut1ra mas solemne. Abrid un mápa, leed la historia, estudiadla atentamente y vereis que la perfeccíon es la compañera inseparable del Evangelio. Solo á la sombra del árbol de la cruz brotan las bellas flo1·es que se Jlaman progreso, industria y ci vilizacion. El siglo XlX ha llevado á cabo el triunfo de la inteligencia sobre la matel'ia; y ha hecho caer su cetro soberano sobre toda la creaciou. m alambre eléctrico, recorre el mundo y comunica el pensamiento de polo á polo con la velocidad del relámpago: los buques con sus entrañas de fuego, emancipados de los caprichos admosféricos, surcau los mares con orgullo, setlalando de antemano la hora de su llegada: vuelan las locomotoras sobre rieles, arrojando fuego, y se burlan de las grandes distancias y de los mas élevados montes. La Iglesia bendice y no ,anatematiza esas obras del génio. El llombre que las ejec11ta cuando manda á la materia, cumple con uu .deber y obedece al Criador, porque, como predicaba Salornon: •Dios le dió el poder sobre todas las coaas de la tierra.» (Ecclesiástico 18-3.) La religion católica esJa única dotada de una belleza digna de Dios y digna del Jiombre. Nadie pod1·á arrebatar un ra- -,o de su celestial hermosura; y el hombre, aun siu saberlo, sirve a su gloria. •¿Quiénes son esos, que vuelan como las nubes?" esclamaba Isaias. «Las islas á mi me esperan y las naves del mar desde el principio, para que traigau tus hijos de léjos.» (60-8.) Con tan sublimes palabras quizá espresaba el Profeta los adelantos de la humanidad, Los vapores y trenes, lijeros como nubes arrebatadas por los aquilones, trasporta u hombres, que van en busca de oro; pero los vapores y trenes trasportan tambien los crismas de la gracia. Por los rieles que unirán á Lima con la Oroya recibiremos los productos y riquezas de los soberbios y fro11dosos valles que se e~condeu <letras de los Andes; y sobre esos mismos rieles viajaran los abnegado=> mi=>ioueros, llevaudo el pan de la vida eterna al iuculto sal váje, la dicha á la cabaña del miserable y el Crucífijo á los láhios del moribundo. A la contemplacion de tamaña dicha temporal y eterna repetiré el cántico que en estos días entonan los áugeles ante la cuna de Belen, base de la civilizacion. ¡GLORIA A DIOS EN LAS ALTUlUS! Y aquí ea la tierra honor al valiente, honrado· y religioso presidente; y paz á los hombres de buena voluutatl: paz y mil veces paz! Que ella sea el símcolo que uua estrechamente a todos los peruauos, y que á su sombra bienhechora crezcan ilimitadamente en nuestra querida pátria los progresos materiales que traeu co11sigo las comodidades y riquezas de esta vida; pero que ellos no nos hagan olvidar jamás los puros y santos mandatos tlel catolicismo, que nos proporciouarau felicidades y riquezas inacabables. He espresado los sentimientos de un Arzobispo católico, y cou la bendicion de la Iglesia los dejo sellados sobre la primera piedra del ferro-carril de !a Oroya. EL Illtmo. señor Tordoya. Exmo..Sr.-Señores-La Nacion peruana que durante medio siglo, y al tru- -vés de acervos dolores ha venido apénas coijsolidando sus instituciones, no ha desarrollado aun los elementos de riqueza con· que la dotára el cielo, porque mui graves obstáculos la han de tenido en su camino. Luchando y reluchando sin descanso por alcanzar dias d~ paz, parece ya que se acerca el térmmo de sus infortunios, y que una era de fraternidad y de ventura viniera a LA IGLESIA PUNEÑA. reemplazar á esas luctuosas escenas de saugre y de esterminio. füt llegado el tiempo bienhadado que los buenos peruanos veían en lontananza; y en el que apagad.a la tea de la discordia, y estinguido el estruendo del cañon fratricida se consangren Lo<las las fuerzas vitales de la naciou para elevar:- la á sus altos destinos! De esta piedra, sobre la cual han descendido las bendiciones de la Iglesia, brotan, señor, tan sólidas como risueñas esperanzas. La inauguracion de una via· férrea, de uu alambre eléctrico, de un coo~urso agrícola ó industrial es mas fecunda en benéticos resultados, que el himno marcial despues de la victoria. La electricidad y el vapor pesan mas en la balanza social que el botín conquistado en cien batallas; porque el vapor y la electricidad, atrevesando los mares y devorando el espacio, vienen formando de todos los continentes un solo pueblo de hermanos. De un polo al otro de la tierra se comunican hoi las naciones con la celeridad del rayo, y la locomotora, venciendo en pocas horas inmensas distancias, impulsa la actividad del hombre, y lleva hasta los linderos del mundo conocido la civilizacion cristiana. Esta ceremonia, religiosa y política á, la vez, es el símbolo de la union y armonía que para el bien comun deben reinar entre la Iglesia y el Estado) y por consiguiente el emblema mas espresivo del verdadero progreso de la humanidad.-El cristianismo, cuyo objeto parece no set· ótro que la felicidad de la vida futura, decía l.\fontesquieu, contribuye tambien de una manera admirable á la felicidad presente; y la Iglesia, fiel interpret@ de la doctrina de Aquel que atravezaba los pueblos haciendo bien, trabaja como tierna madre por la venturosa condicion de sus hijos. Depositaria de la verdad, y fuente inagotable de vida, fluyen de su seno mudales de ventura, y brotan de alli esas grandes inspiraciones,esos altísimos pensamientos, esas concepciones fecu11das que descubren nuevos mundos y arrancan á la naturaleza sus secretos. Hoy, por dicha del Perú, se dan un nuevo óseulo de paz la Iglesia y el Estado por el órgano de la mas alta personificacioo política, y la mas elevada potestad eclesiástica que existen en la república. El Decano del episcopado católico, asociado de su clero, estiende su mano consagrada para bendecir esta piedra, y el Jefe de la Na0ion y los representantes de los pueblos amigos, y los al tos magistrados y lo mas escojido del pueblo solemnizan este acto religioso con patriótica alegria. ¿Y por que, señores, este general entusiasmo? Es que la obra iuiciada en este din memorable tiene una altísima significacion bnjo un triple aspecto-el religioso, el político y el social. No me ocuparé de los materiales bien<::S que de ella reportará la república: no del creciente desarrollo del comercio, de la industria y de la agricultura: no de la economía del tiempo, ni de las facilidades con que contarán otras futuras empresas. Yo bien sé que al vencer la locomotora las ele-itadas cimas de los Andes y al tocar las márgenes de nuestros rios orientales se abrirán para el país nuevos veneros de riqueza. Sé que los tres reinos de esa naturaleza vírjen y fecunda retribuirán con liberalidad asombrosa los esfuerzos de la intelijencia y del trabajo; empero dejando estas consideraciones económicas, jnzgo, y-con razou, que los rieles tendidos al través de nuestras cordilleras coronadas de nieves eternas, prestarán importantes servicios a la religion y á la patria. Los obreros evanjélicos llevarán sin fatigas la buena nueva hasta los confines de nuestro territorio, y {ttraeran á la fó y á la civilizacion las tribus dispersas que yacen sentadas ú las sombras de la muerte. La accion del poder público será mas eficaz en beneficio de los pueblos. Los clamores del ciududano oprimido penetrarán sin tardanza en las estancias del Gobierno, y los mandatos que este impartiere volarán, sin enel·varse, en álns del vapor para producir efectos. El órden públjco i·eposará sobre bases mas sólidas: la paz, la dulce paz afianzará su imperio; la hidra revolucionaria y el mónstruo de la anarquía pereceran en su cuna. Sobre todo, señores, dividido el Peru por los Andes en dos grandes fracciones·, sin unidad de raza, de idioma, de intereses y de costumbres; y sin otro vínculo de union que Ja unidad de creencia religiosa, no ofrece hasta hoi otro espectáculo q' el de una porcion de pueblos aislados, y que podemos decir heterogéneos. Las vías de rapida y fücil comunicacion, asimilarán sus costumbres, su ci vilizacion y sus intereses, y formarán de todos ellos una entidad política y social, tan fuerte como próspera, tan valiente y patriótica, como activa é ilustrada. Hé aquí los grandiosós resultados q' produciran en breve tiempo la electricidad y el vapor en nuestra patria; y por ello se comprende fácilmente la gloria que corresponde al esforzado jefe del Estado que inaugura esta empresa colosal. Su ardiente patriotismo no se arredra con las penurias de] presente, ni con las emergencias del porvenir. Aprnvecha de la ocasion favorable que nos brinda la provi~encia divina. Con efecto, un hombre hijo de la gran republica, de clara inteligencia, de gran corazon, de actividad asombrosa1 de indomable energía, y á quien dan mayor brio las dificultades, ha venido á tocar las puertas del Perú para abrirle nuevos horizontes, dar estabilidad y permanencia á sus fugitivos caJ?ital.es y para asociar su nombre al nuestro. Trae consigo conocimien.tos prácticos, créditos y fortuna; y ese hombre, bastante célebre ya en una nacion amiga, halla en el poder público, y en el Peru entero, marcadas simpatías. Al patriotismo del Excmo. Coronel Balta, y á la intrepidez y entusiasmo ·del ciudadano l\feiggs deberán los pueblos trasandinos su prosperidad futura, y la patria su unidad religiosa, política y social. Plegue al cielo que esta augusta ce~ remonia sea el feliz augurio del órden público, de la paz doméstica é inter- . nacional, del sólido progreso y engrandecüniento del Perú. EL FISCAL PAZ-SOLDAN Y EL EDICTO DE LAMPA. Hemos leido con profunda sensacion esta pieza si¿i géneris, que á la verdad no nos ha sorprendido, porque acostumbrados, como estamos, a ver salir del des pacho de ese funcionario, documentos como este, en que se estraT1a mucho el lenguaje de que debe usar el Sr. Fiscal de la Corte Suprema, hernos considerado aquel dictámen como el apasionado desahogo de un enemigo de la Jgle~ sia, que no desperdicia ocasion para ultrajarla, con el mentido pretesto de defender lo que llama patronato rlClcional. Comienza el Sr. Fiscal excusando de toda culpabilidad á los autores del atentado de Lampa, siq dar ninguna razon 11ara probar su aserto; siendo terminaute lo que dispone el Código Penal en su artículo-que dice: «Toda accion ú omision penada por la ley se supone maliciosa, mientras no se pruebe lo contrario.» Mucho afan muestra D. José Gregorio en manifestar que el lugar de donde fueron sustraídos los ejemplares del edicto, qne se quemaron en Lampa, fuó el domicilio privado det Cura, que segun él no goza de inmunidad. Lástima que el Sr. Paz Soldan haya olvidado el articulo 3 J de la Constitucion que dice: «El domicilio es inviolable: no se puede penetrar en el, sin que manifieste previamente mandamiento escrito del Juez, ó de la autoridad encargada de conservar el órden público. Los ejecutores de dicho mandamiento están obligados a dar cópia de el, siempre que se exija.» El Sr. Paz Soldan se ha hecho en este caso cómplice de los habitantes de Lampa, y abandonando el alto puesto de Fiscal, se conviet·te en incitador al desobedecimiento de las leyes. ¡Esto hace el Fiscal llamado á velar por su cumplimiento! Debe juzgársele, pues, y aplicarle la pena que, segun el Código Penal, sufren los que inciten a la inobservancia de la Constitucion ó la.,.desprestigian, como lo ha hecho el Sr. l~iscal en este celebérrimo dictámen, con el qae ha violado las leyes pátrias. Bien merecía que S. E. hiciera con tal descomedido funcioirnrio, lo que merece quien falta de esa manera, al respeto debido al Gobierno á quien ese dictámen se dirije. No considerando el Fiscal, en el Párroco de Lampa, otra cosa que un simple hombre, aparenta creer que no babia razon para castigar a sus subditos, sin reflexionar que el cargo parroquial dá ciertos derechos a quien lo ejerze, e impone muí sagradas obligaciones á los feligreses, siendo una de ellas, el respeto y consideraciones que estos deben, guardar a aquel, segun el derecho; y que el delito que se ha castigado no es solo las muestras de irrespetuosidad al Párroco de Lampa, sino tambien principalmente, el inaudito escándalo de quemar públicamente los ejemplares del edicto episcopal. Siguiendo la doctrina Paz-Soldánica, no será un delito gravísimo el que cometa el puebfo que, sustrayendo del domicilio privado del Juez una providencia judicial, la queme publicamente, desconociendo la autoridad que la ha dictado, é. incurriendo en el delito de sedicion penado por ley. El Sr. Fis- <;al que debe velar por la observancía y vigor de las leyes eclesiásticas, con• forme al juramento que prestó al tomar posesion del cargo, supuesto que el catolicismo es la única Religion del Esta·• do y sas leyes obligatorias a todos los peruanos, como leyes pátrins, alienta á su inobservancia, cuando léjos de exijir se castigue á los sediciosos de Lampa, pide que sea severamente penado el Sr. Vicario general de Puno, que no ha· cometido otro delito que el de ejercer su lejitima autoridad. No alcanza á comprender el inteligente Sr. Fiscal, como puede haber en una Nacion dos autoridades independientes entre sí, ejerciendo cada una atribuciones de distinto órden; no comprende como la autoridad política y la eclesiástica, en un país, pueden funcionar independiente pero protejiéndose recíprocamente, y por esto llama la atencion de su hermano, el Ministro del Culto, sobre la autoridad eclesiástica de Puno que, segun él, pretende dominar y avasallar las conciencias, para hacerse indepencliente de hecho y a todo trance: 1ma autoriclacl sitperior á la nacionalidad. Pe1·0 hai leyes, dice, para reprimir y castz·- gar estos atentados. Leyes bai, sí, y muí severas para reprimir los desmanes de descomedidos funcionarios, que no saben guardar el debido respeto á las dignidades eclesiásticas. Terminantes son á este respecto las disposiciones del Código Penal. Las Canst/lt¿ciones Sinodales de.Puno, dice el Fiscal, no se limitaron a <lt,sponer y estatidr cosas piwamente espirz'titales, si• no qne se avanzó en ellas sii autor á ·dero9a1· las leyes civiles, cí legislar sobre cosas e intereses materiales) profanos y civi'les y a i¿s'twpar ta auto, idad nacional. Para probar su aserto se remite a varios artículos de aquellas Sinodales. - Uno de los artículos que ha llamado
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