La Iglesia puneña : órgano del gobierno ecleseástico de esta diocesis/Título posterior : La Iglesia Puneña periódico semanal. órgano ofial del gobierno eclesiástico de la diocesis(desde N°37)/Título posterior: La Iglesia puneña: publicación eventual. órgano de dcoumentos, doctria y hechos (desde n°180) - Año Nº1-18,/Nº19 Ene 12/Año 2-Nº2/Año 1,Nº3/Año II-Nº 23-51/Año III Nº52-79/AñoIV Nº 80-99/100-116/ Año V-117-136/Año VI 137-148/Año VI Nº149-172/Año VII-Nº175-184

AÑO IV. PUNO, OCTUBRE 27 DE 1869. N º 97. ~!!!!!!!'!!!!111~~~~~~~~=~====~~~~~~~ ín Jglcsitt'~ l)untñA~ Ja; ~glcsia jmtcfüt. ·.,,. ·'-· iluno, Octubre 2r, de 18G9. Es~á. vi~lo que los enemigos del Catohetsmo lo son del sacerdocio: no es poca gloria para el sacerdote, no es poco consuelo para él I en medio de la cruda guerra que se le declara, el poder evocar este recuerdo del Evangelio: cri"tú odto 01~niºbus propter rmmen meum. Enemigos del clero, sed francos:- vosotros odiais eir el sacerdote á la Religíon Católioa'.-t>di~lis á lalo·le- . . o s~a,-nada podéis alegar para jusllfic~ros:. Porque, en efecto-¿qué motivo Justo teneis que aleaar? Nos hablais de conveniencias so~iales y decis: <<la doclriba del clero no é~lá á la. altúra de la ci vilitacionn , pero al fin nosotros podemos préguntaros-¿y por qué nó lo está?-¡,por buena o por mala?-¿por verdadera ó_ por f?lsa? Si lo primel'o, este sena un tituló mas para amar al sacerdote COIIi_o homnre y t!Oi110 ciudadano: si lo segundo, ¿en donde esta el mal, la falsedad de la doctrina del el.ero? gl ma1, la falsedad d.e esta doctrina, consiste para muchos en que ella sostiene como lejílimos, los abusos ele la Curia Romana. Mas, ~i1 primer lugor-¿como nos prueban qne lo que el clero llama derechos de la lo-lesia son l!b-usos de la cui'ia? ¿Quién se~·a el J~e-z compelfnle én ~sla causa? ¿sera un hombre é qmen se lean loje asegurarlo, .echando lodo con temerario arrojo sobre lafrente del mtmdo católico? Mas, ¿y cóm6 esle hombre s_olo ha po~ido ver lo que no han visto los h1JOS de lá ÍO'lesia, lo q' ni aun ahora mismo Zen, 0pesar de los esfuerzos con que se les Llo procurado instruir sobre lamateria? ¿tiene el acaso mas i'?iteres en el asunto) que los mismos i'nte-:- resados, cuyos derechos defiende? ¿ó es tal la estupidéll de estos ültim~s, que senn incapaces de apreciar la fuerza de los aro·umen los del . o primero? ¡Desgracia, que mientras los defendidos no reconocen su ceguedad, el defensor se halla tan ¡>él'S\18~~do de su ciencia y de eiu 111fahb1hdad ! ! ¡ De5grucia, qtrn mientras los defendidos reconocen O'Uslod . b sos en esas preten idas usurpaciones otros lirntos derechos; el defensor, que nadapi'erde; se acalora tanto y se ajita convulso, lleno de indi~ac~?n !-Y a se ve: dicen que esa 1nd1gnacion es s0nta, porque es la expresion de los sentimientos de PERIODICO SEMANAL. 1. ORGANO OFICIAL DEL GOBIERNO '' ECLESIASTICO DEL.ADIÓCESIS, justicia. ¡Oh! ¡Bien haya quien con tau ta y tan sin par felicidad ha podido hacerse apto para tener santas iirulignctcio1u!s y senti'rnientos tan justos! Ya lo veis: esla suposicion es ridicula1 por no decir otra cosa. Pero, demos por cierta la peregrina hipótesis de las usurpaci·ones: por mala, por cori'upLora que ella sea, ¿lo será tanto como la doclrina de los enemigos del clero? El clero es curialista-¿y á quién daña ?ºrt _esto?-Se dnña á sí mismo? -¡;y á quién lnas?-á las sociedades, en q~1e?-á los gobiernos, por qué? Si no los daiía por los remordjmienlos de c?nciencia que les despierta, con inollVo de sus avances en '.materias eclesiásticas, · jgnor~mos por qué pueda dañarlos. ¿Y cómo no s~ aborrece al que -de proposi to siernbra doctrinas anárquicas, y al que Mpatce de palabra, con escritos y con sus hechos, semillas de inmoralidatl? ¿Por qué resel'\:nh con tanto esclusivisrno la odiosidad solo pal'a el clero? •Se suele decir', que las co3tumbres del clero le hacen digno de una general odiosidad: pero liablan_do sinc~ramenle-¿son m~jores las de sus aclversarios9-Que tire la primei'a piedra el qué se halle limpio de pecado.. A_y !-cuando el sacerdo_l~, en cumplimiento de su cle- ~er, vive sace1·d<?tal_rnenle y lrabaJª co,~ alguna asiduidad en la santificacion de las almas, entonces llueven sobre él los apodos de 1anático, intolerante, hipócrita, &:.11. Cuando, en seJ?Liclo conlrario, olvi.- da por desgracia sus sagradas obligaciones! ~ediendo b los i1npulsos de su frágil haluraleza, entonces sin la _menor carid?d, sin respeto: no decimos a su carácter sacerdotal sino ~ su clignidad de hombre s; le ultraja en publico 1 y en priv~do, tl~. palabra y por la prensa, exhibiéndolo como un tnonslruo diO'DO de execraciou. Enemjgo~ del ~lera, secl justos: la justicia os éxije el respeto y las considernciones parn el sacerdote que obsena un::i conducta di~~a de su s~nLo 1uinisterio, pero lamb1en os obbga á compadecer en el sacei'dote extraviado, 6. vuestro hermano en Adan, y lal vei al émulo de vuestra desordenada vidu. Tauibien hai, entre olras muchas cosas, la inculpacion que se hace al clero, de que es enemigo del progreso, ~e la ci'vil-icaci·on moderna y de la libertad. ¿Acaso entienden los que tal dicen, ni el significado de tales palabras, que exclusivame1~te las emplean para alucinar a los mcaulos? Los que usan de tan májicas espresiones, entienden por progreso el vapor, la eleclri'ci'dad · y el gaz',-por civiliiacion el reinado unico de las ideas disolventes, como la del ningtm !'espeto á las d~sposiciones de la Iglesia, á que drnen pertenecer,-la de suponerla á ésta esclava del poder temporal-y de que la foerza y vigor de sus disposiciones emana del consentimiento y aprobacion delos gobiernos;-por libe_rlad la_ carencia -de lodo freno y mu~ especial~en le del único j uslo y bien entendido que establecen las sábias leyes eclesiásticas en bien tem~ poral y eLerno del hombre, surgiendo este m6nstruo pensamiento de separar la idea de libertad de la de ord?n, convirtiéndola en libertinaje. _ El clero, mostrándose solícilo por la snjecion de los pueblos, obediencia y respeto á la autoridad de la Iglesia, destierra toda tend~nc:5 · a la rebelion, orígen de esas !'e ~.o1 uciones y trastornos políti-eos, harlo suscitados por los enemigos del c~e!'º, ? merito de su progreso, civ1hzac10n y libertad, que son el dechado de las virtudes mas abneg11das y de la santa obediencia á los gohíernos, que los minan tan pronto como sus intereses se los sujiere. Penoso seria por ahoi•a, ntentlidas las cül'tas proporciones de este artículo, entra1• en mayores detalles conli•a los enemigos del clero, y p'or lo mismo de la lgle~ia. Nos cóntentai·e1nos, pues; haciendoles )a ho.nra que merecen; es decir, dándoles los honoríficos títulos de civilizad.os, prog,resislas y liberales, porque epos m1~mos . son los que nos autonzan. Enli-elanlo, la Io-lesia in:talible, no se cansar~ de d~tles con la ve_rdad ~ los bjos, sin ten~r que mendigar harapos ele las herejias, triste frnlo del orgullo humano, que; - siendo vÜ, ya quiere minar tambien el trono del OmnipoLente_. cual. si fuera el trono atnbiciona<lo Je los soberanos teinpoi'ales. Con ina3 tiempo, nos ocupnremos de cuestiones, que la impiedad, envneltu con el ropaje de 1a virtud, quíere inocular el error en los sencillos, hublándoles de iibe11Lad, civilie:acion, y de otra tanta :tnultitu<l de ideas que ni ann las saben balbucear, llevándose con frecuencia de encuen lro hasta al sentido cdinun. Por qoe debe distinguirse en la actuaJUlad entre el nombre de cristiano y el de caCó• llco, Y entre el de ca• tóllco y católico. Lá ~p~cn de la famosa rebelfon de Luteró, nrn rea la de la necesidad de formular la .primera distincion que indicamos en .el título ,de este escrito. Hasta ehtonces, los que profesaban la doctrina de Jesucristo se llamaban indistintamente cristinnos ó católicos; pues estas dos 13alabrns expresaban una mis• roa ide11; y las diversas sectas ó' so'Ciedades heréticns habian sido conocidas bajo · nombres particulares y meramente humanos, Lutero se presento como el reformador de la doctrina de Cristo; como el restaurador del Evangelio, segun él, (llterado y falseado por la Igtesia ó por el Papado. lUa~, para realizar sn intento, se apoyaba o pretendia apoyarse en la palabra del Divino Salvador; luego, era preciso senalar la distancia que separa al cristiano proselito del alborotador de Alemania, del cristiano discípulo de Jesu·cristo, que pern\ll.necin hijo fiel de sll Iglesia, fundada sobre Pedro. ¿És lo 1n1smo el }:lrotestantismo que el catolidsmo? lndudablemente que nó. Porque, el prililéro es la rebeHon y el scgund() el orden:-el primero es la var1edad, la multiplicidad, y el segundo la unidad, y la it1d.ivislbiHdad:-el príme'ro es e\ error, la .r'nen-Ura, y el segundo la verdad:-el primero es la disohtcion, la destrnccloa, y el segundo la pe'rmancnda, la ínhli.1tnbilidad:-el primero, pór nn, es la soberbia, el odio, .y el segundo la humildad y ·el amor. Si hai repugmmc'ia esencial entre los tér• minos de estas p'ropósiciones, la hai tam.-. bien entre el catolicismo y el protestantismo: verdad que ha sido victoriosamente demostrada por celebres escritores modernos, como Ilossuet, Ilalmes, Nicolás, Perrone y tantos otros. El cabltc1smo ·es 1a única y verdadera doctrina de Cristo, siend·o la Jglesin, cuJa -cabeza \•isiblé es él Romalib Pon.. tíflce, la única dépositaria de esa doctri .. na ·; porque a ella .Y sóló'ú elln, en la pcrsoila de los Apóstoles, cnahdo les dijo: nld y predicad el Eva11gelio á tod!ls las » gentes, ensefiándolas á observai• todo » lo qtte os he mandado. (San lUélleo, cap . 1r 28) .-'-.\sí como che ha enviadb mi pa... »dre, os envio á vosotros. (Sah Juan, »cap. 20)»-le dió su divino fundador la mision de cmseñar el Evangelio y de conservarlo, tal éomo babia salido de sus divinos lábios; y soloá los Romanos Pon, tífices en la persona de Pedro, cuando le dijo: «Tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia, y las pucr- ;~: ~el inficrn_o no prevulecetdu contra

RkJQdWJsaXNoZXIy MjgwMjMx