entenderla el parroco al ejercer su ministerio? 22.-La prudencia en el párroco: sentido en que debe observarse esta virtud. 23.-La justicia en el párroco: cómo y cuándo debe ejercitarla. 24.-¿Pueden los párrocos, motu propi"o, imponer penas corporales y aflictivas á sus feligreses? 25.-Mi!a parroquial. Su aplicacion. 26.-¿Es lícito á los párrocos proceder á la duplicacion de fa Misa por sí mismos? ¿Que circunstancias deben concurrir? ¿Qué autoridad debe intervenir? 27.-Sacramentos que solo puede administrar el párroco por sí o por delegacion. 28.-Pueden los párrocos hacer 6 consentir que se hagan bautismos privados en casa de particulares? Y realizados estos bautismos en caso de necesidad ¿que deberán hacer? 29.-Funciones del párroco en asuntos matrimoniales. 30.--¿Pueden los párrocos dispensar por sí y ante sí, de la lectura de proclamas? 31.--¿Pueden realizar el matrimonio sin la prévia confesion de los cónyuges? 32.-En qué casos pueden ejercer los párrocos su derecho esclusivo en cuanto á la recepcion de lo, Sacramentos de la Penilencia y la Eucaristía. . 33.--La estrema-uncion solo eompete al párroco administrarla. Cuándo tiene el deber de ha - , cerlo. 34.--De los libros parroquiales. Su número y el orden que .se debe observar en su reda ccion. 35.--Rentas de la fábrica. Escrupulosidad en su administracion. 3t, .--El párroco está obligado á reparar su templo, y á proveer á las necesidades del culto. ¿ Cual es el límite de esta obligacion? 37.--Visita de los enfermos: uno de los deberes primordiales del páFroco. 38.--Necesidad del estudio en los párrocos. Obligacion de asistir a las conferencias: sus ventajas. 39.-Decretos especiale::, de la Sagrada Congregacion de Ritos, , relativos á los párrocos y sus parroquias, con respecto á las Misas votivas de velacion, de entierro de párvulos &. 4O. -Fuerza moral del párroco en su parroquia: modo de conservarla. U .-Trabajos especiales d~l parroquiado: enseñanza de los niños: sus preparaciones para la primera comunion. Los niños pobres que revelan capacidad para las ciencias deben ser proLejidos por sus pánocos. 42.-El párroco propio y el interino ¿son unas mismas sus obligaciones en conciencia? ¿En qué difieren? 43.-Los concursos: su orígen: condiciones para su realizacion. 44.-Calidades de los opositores.. ,,., LA IGLESI! PUNENA. 45.-Méritos que pueden alegarse. 46.-¿Podra un opositor buscar empeños, sea para ante la Autoridad Ecle~iástica, o sea para ante el Gobierno temporal, sin incurrir en simon1a? Penas canónicas para los simoniacos. 47.-Las promociones pedidas y obtenidas por mera especulacion pecuniaria ¿son conformes al espíritu de la Iglesia? 48.-Las pensiones que el Obispo imponga á sus párrocos 6obligan 6 nó en conciencia? 49.-¿Qué valor tienen las circu• · lares, los edictos y decretos del Obispo? 50. -Las Constituciones Sinodales: obligacion de los párrocos respecto a su estudio, enseñanza y aplicaciones. 51.-Las «Constituciones Sinodales)) 6obligan en conciencia? Podrá ~uspender sus efectos otra autoridad distinta de la Eclesiástica? A este programa deberán anexarse, en caso de concurso, todos los publicados hasta aquf, mas los que, Dios mediante, se publicarán para los pretendientes á Ordenes. SECCION LITERARIA. En el cuarto aniversario de la ~onsag:&-acion del lltmo. -y Dignísimo Obispo de la Diocesis D, D. JUAN A.IIBROSIO HUERTA.. Cual de ave solitaria Que el valle asoraa, que <Ietiene eT vrento Con languida plegaria, Se oye flebil lamento De tristeza y d(llor, mortal acento. Es la voz lastimera, El clamor que del pecho se desprende Como de la pradera, Cuando el dia se enciende, Aroma grato por el aire asciende. (CA lf, Dios generoso, uEn dones liberal, de amor ceñido, «Levanto fervoroso · "Junto con mi gemido "~Ii corazon, y un fiel pastor le pido. «Veme seco terreno "Que riego matinal en sí no siente, «Que fecunde su seno, "Ni en la estacion r1en~e "Aguarda flor, ni fruto complaciente. ((La gota del roclo «Despues ya de regar campo sediento «Se acerca al lábio mio: "Si viene a darme aliento «Un rayo es de lejano firmamento»_ .,.. Así el eco resuen·a De tu afliccion, 6 Puno; mas el cielo Placido se serena Pata verter consuelo, Y hacer fecundo tu sediento suelo. ¿No ves cual se decora El clia con insólita hermosura? La benéfica aurora, Presaga de ventura, Hoi te aparece en Ja celeste altura. At~le el ara se humilla El padre que te dá la Providencia: Y ya en su frente brilla " La lumbre de la ciencia, Y en su pecho se anida "ta prudencia. El que el Laslon sustenta. Por largos aüos, vcneruble anciano, . Con sacra uucion Je alíenta Pn1-n el cou;"bato iusano, Y el cerro dl:ll pa&tor pone en su mano. ¿Acaso le detiene El monte, el rio? ¿acaso la onda fiera? Oh! sl en el pecho tiene De amor sublime hoguera , Todo lo vence, todo lo supera. Rapido como el raJo Visitara tus templos, tus estancias, Sin pena, sin desmayo: Para sus vivas ansias No hai estorbos: son leves las distancias. Desarmará Ja al vicio Con la temible espada de elocuencia; Y con eco propicio, Dulce cual la clemencia, Defendera del bien la alta escelencia ... Oh! si Dios le añadiera Al fuego de su amor, grande tesoro, ¿Quién, Puno, te escediera En grandeza, en decoro, En tus templos brillantes con el oro? ¡O Puno!; ¡O venturoso Rebaño al almo cielo destinado! ¿Quien día tan glorioso, Momento tan deseado, En su memoria no tendra gral,ado? Bendice la alta mano Que en este día su bondad te ofrece, Y cual árbol lozano Que rocío merece En esperanza y en virtudes crece. Junio, 2o de 1869. F:. R. INSERCIONES, Insertamos á continuacion las notas cambiadas entre el Iltmo. Sr. Arzobispo de Chuquisaca y su Gobierno, con motivo del próximo Concilio, y de la necesidad que aquel rcvolu de proporcionarse los auxilios 'necesarios. Su lectura ofrece sérias meditaciones. Inteli"genti· pauca. Palacio Arzobispal.-Sucre, a 1 .¡ de Mayo de 1869. A S. G. el Ministro de Estado en el Despacho del Cnlto é Industria. Señor: No ignora V. G. que la Iglesia Católica se ajita toda, con el extraordinario, y al par, grande acontecimiento de la celebracion de un Concilio general convocado el dia '29 de Junio del año 1868 para el 8 de Diciembre del presente año por nuestro Santísimo Padre el ·sumo Pontífice reinante, Pio IX (que Dios guarde), y que á este fin somos llamados á Roma todos los Obispos del mundo católico con estas palabras textuales de la Dula de Su Santidad: «Queremos y mandamos, que todos nuestros Venerables Hermanos los Patriarcas, Arzobispos y Obispos deban concurrir de todas sus Diocesis á este Concilio Ecuméniq_o por Nos c01;ivocado, requiriendo, exhortando y amonesta.ndoles, y aun mandándoles en fuerza del juramento que á Nos -y á esta Sede Apostólica han hecho, y en vh·tud de Santa Obediencia, que ellos mismos se presenten y concurran en persona á este Sagrado Concilio, bajo las penas que por derecho y costumbre están ordenadas contra los que no concurren á la celebracion de los Concilios.» Este mandamiento estrictisimo. dice la misma Bula, esceptúa soiamente á los que se hallan impedidos por fus;. causa. Esta causa justa, Seilor Ministro, me tendría escusado nnte Dios y mi conciencia, si tori10 en cuenta mi falta de recursos para un viaje á Roma y n:i permanencia en la Santa Ciudad por el espacio de medio nuo que debe durar aquella Santísima Asamblea. llodria alegai- esta escepcion, y la alegaría para cual9uiera otra cosa que, como esta, no importase todo á la vez el honor de Dios, el servicio de la lgl~sia el ~mor y respeto que con toda m'i . gre1 profeso al Sumo Pontífice, y el bien espir!tual de mi alma y del rebañ.o que me tiene con.fiado el Pastor de los Pas- ~ores. A no intervenir estos sagrados mt~reses, para cualquiera otra cosa haria valer los derechos de mi pobreza, aunque me faltára lo necesario para el focente sustentamiento de mi oficio prefiriera el silencio honroso de 1~ penuria apostólica á la enojosa y triste tarea de demandas p€cuniarias. Pero ~o trat~ndose en el caso presente de m1 comodidad y bienestar sino del servicio de Dios _Y _de su Iglesia, y aun del honor de Bolivia, he creido que es deber mio y que obro en conformidad al _espí~i~~ que preside el Gobierno del pa1s, dm31rme a V. G. esponiendo mi ?ítuac~on y mis deseos de remover el 1mped1mento de mi asistencia al Concilio por medio de la jenerosidad del Excelentísimo Señor Presidente á quien V • G. se dignará elevar la prese~te nota. Mi situacion, Señor Ministro es la que de por sí se da á conocer si se recuerda, que en estos dias recien se me ha entregado en letras parte de la ren. ta correspondiente á la mesa episcopal de f 868, pagaderas en Diciembre del pr€sente año, y en Junio del año venidero. No debo ni quiero esclarecer los apremios pecuniarios ·que sufro; pero sí protesto con la mayor sinceridad que no hago culpable de ellos al Gobierno sino antes bien, reconozco un noble e;fuer~ zo en él, para conservar á esa altura las rentas del servicio del Culto y de la mesa episcopal en mi Diócesis. . Duro me es haber espuesto mi situa- ' c1on; pero lo he hecho porque tengo con~anza en el espíritu cristiano . del Gobierno de V.G., que en atencion al honor de Dios y al servicio de la Iglesia, no escusará poner en accion alguno de sus poderosos recursos, y facilitar mi viaje. á Roma, mandándome pagar en efectivo la renta de la mesa episcopal d~i año pasado y la que corresponde al pr0sente año. Comprendo bien que mi demanda impone un sacrificio al Excmo. Gobierno; pero tnmbicn sé, que ningu- ·no de los nobles principios que sirven de progtama á su administracioñ está mas constántemente acreditado por él en la práctica, como el respeto y proteccion de los intereses de la Iglesia de Dios, á quien debe servirse hasta el sacrificio. Y nunca, Señor Ministro, nunca ha tenido, ni volverá á tener el Gobierno de Bolivía ocasion·mas hermosa de hacer un importante servicio á la Iglesia Católica, como In presente, de que por su jenerosa piedad le sea debido á el mi concurso al Concilio del Vaticano, y que esta Archidiócesis tenga su representúnte y Pastor en el seno de la UniverBal Iglesia docente, reunida con un fin tan santo é importante en el orden espiritual, como lo es _para el cuerpo el que de todas sus partes afluya_ la sangre al corazo.B. Yo me confundo en mí mismo al hacer esta observacion á Y. G. Por el honor .del Episcopado y de esta Venerable Sede Metropolitana deseo, mas que ntmca, que en estas circunstancias estuviera ocupada por otro que sea digno de mis antecesores, y que la diera honor en la Santa Asamblea del Concilio Ecuménico : de huena gana, Sr. Ministro, descendería yo al ocpúlcro á fin de que reapareciera en ella un San Alberto, un nloxó, un Prado que llevase el Concilio Generrtl el precioso concurso de las virtudes y sabiduría que adornaron á estos Arzobispos de gloria inmortal para esta A ·qaidiócesjo; pero eu fin 1 me hallo en e:. caso de oc1!pa~• indignamente esta dustre y gloriosa Sede, y por eonmguiente de reclamar pnra mi humilde pe!'SOllil lo que soI0 habria estnd0 bi~n P,U éH}i.,C ll "'3 i111st ~e" :')f"d10 r0~orc5
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