La Iglesia puneña : órgano del gobierno ecleseástico de esta diocesis/Título posterior : La Iglesia Puneña periódico semanal. órgano ofial del gobierno eclesiástico de la diocesis(desde N°37)/Título posterior: La Iglesia puneña: publicación eventual. órgano de dcoumentos, doctria y hechos (desde n°180) - Año Nº1-18,/Nº19 Ene 12/Año 2-Nº2/Año 1,Nº3/Año II-Nº 23-51/Año III Nº52-79/AñoIV Nº 80-99/100-116/ Año V-117-136/Año VI 137-148/Año VI Nº149-172/Año VII-Nº175-184

......,;;auw.. ;; OsLrogodos, Normandos,&.? ¿Quien detuyo á las puertas de Roma al bárbaro Atila, el que, sin dnda por una parli<mlar inspiracion, . se daba á sí mismg el título de azote de .D1,'os'!." ¿Quién sacó· de ese c-00ssocial , al: mundo moderno? ,¿Quién enj_endró y dió. vidá á las naciones de hoi, amamantándolas á sus pechos como la mad-re mas generosa? Que respondan á estas sencillas preguntas los enemigos de la Iglesia Católica. Que nos -digan si puede afirmarse históricamente, que la Iglesia se hallaba entonces en el Estado. ¡ Ah! Los Estados- entonces- . no existian:Ja Iglesia Católica los ha creado, les ha-proporcionado Lodos los e-fomentos indispensables para conse-rvarles -vfrla y abundanci'a de vida. ¿Cuál de los modernos filántropos tendria la audacia suficiente para retar á la· Iglesia en nombre de la humanidad, de la civilizacion y del progreso? XIII. As1 pasaron las cosas hasta principios .del siglo. XVI. En 1547, un monj_e desgraciado, .que, lleno de un orgullo~satánico, tuvo la diabólica presoocion. de escalar el c1:elo, de c0foccvr su trono sobre los astros ele .Dios, y de creerse semejante al Altlsi'mo, un religioso apóstata llamado Lutero,. lanzó,1m grito de rebelíon contra. la, I_gleshl Católica; .pe-,, ro conocedor, sm duda, de su imJ?Olencia para luchar cont.cq la que es «COLUMNA y FIRMAMENTO :i:IE LA VERDAD» ,, como docil instrume.l'..f,o -del demonio, le ocurrió .emplear el arma, füyorita qüé émplea siempre Satanas para combatir á la Iglesia ,de Jesus-la fuerza bruta, la udulacion de los Gobiernos temporales, hasta decirles como la serpiente tl nuestros padres: sereis cí maner& de IJ,ioses. Para realizar su in ten to se somete á la mas degradante de las, humillaciones. ¡Yeclle que causa pena, arrastrándose hasta las gradas de los tronos de Alemania, . de Austria, de Prusia, &. ª demandando proteccion pa-ra-~ abominable cisma! ¡Observadle rompiendo los vínculos sagrados q,ue lo ligaban, no tan to con la Iglesia cu~nto con Dios, en virtud de los votos solemnes que bajo de juramento babia hecho ante los_altaresL ¡Notad su conducta posterior:· sacerdote y religioso, obligado por un doble motivo á conservar un perpetuo celibato, se casa con Catalina Bore, monja esclaustrada por las influencias del tránsfuga agnstiniano: juzgad por este solo heeho del valor moral de Lutero como reformador de la Iglesia de Jesucristo! _ XIV. Ahora bien: desde esta malhadada época comenzaron á jerminar to--: <las las teorías regalistas que tienen por objeto la esclavitud de la Igle~, sia Católica. Por cuanto el Protestantismo nació sobre los tapetes,, d?l trono, por cuanto no puede vivir d~sde que perdiera su carhcte_r pa1aciego; por cuanto su actual conservacion la debe al aliento Je Jo~ soberanos temporales, que le illdULA IGLESIA PUNEÑA. :wat .cu u:1 wamru1.:x tienen mas por una necesidad de Estado, que por· convicciones religiosas, el protestantismo tiene que ser adulador de las soberanías temporales; algo mas, el protestantismo sin unidad, sin conviccion,. multiplicándose al infinito, como se halla hoi multiplicado, necesitaba evocar un principio que alimentára su rnquílica existencia: este principio fué el siguiente: <<La Iglesia so hulla en el Estado.>) Cierto: si el Catolicismo fuera de orígen bastardo, si lejos de contar con la proteccion divina,· solo tuviera de <1poyarse en brazos de J)arro, natural era que buscárc1 proteccion, y que se considerára como lrnespecl en las sociedades; pero la genealogia de la Iglesia Católica ananca de mas alto; su origen es divino, el pocler que la sostiene es la Omnipotencia de Dios; y en sus momentos de conflicto, cuando coligadas las pasiones contra ella, pareciera su ruina inevitable, con solo levantar sus ojos al cielo y recordar la frase sublime de su fundador- <<Porlre inferí non pr~valebunl adversús eam>) Las puertas clel úifi.erno no prevalecercín contra ella-queda tranqui~ la y sosegada. No se ha forjado t pues ni por la Iglesia Católica, ni para ella, la formula netamente . p,rotestanle, que <<la Iglesia está en el Estado.>) Y el protestantismo es mui necio cuando con el objeto de legalizar su ignominiosa adulacion ,A las autoridades temporales, hasta •~1 estremo de merecer loe honore:, de .:ir autor ele esta máxima: cu,fus est reg,(o, itliits est religi·o, pretende fundar su absurda dodriná en nombres tan respetables como San Optato de 1\Iileva. El protestantismo, ó no sabe leer, o no digiere lo que lee. ¿Quien ignora las ocurrencias que tnvieron lugar con los clonati'stas, la relacion d~ esas ocurrencias con el orden social, y la parte que por conservar ese orden social tomó San Optato? Las palabras de este santo Obispo están perfectamente esplicadas por Isidoro Pelusiota, cuando en su Epístola 249 decía: <<LA lGLE· SlA SE HALLA EN EL ESTADO, PRECISAMENTE DEL MISMO MODO QUE EL ALMA SE HALLA EN EL CUERPO.)) El alma gobierna, manda, anima, y favorece el desarrollo del cuerpo: así la Iglesia en sus relaciones <;on el' Estado. XV. Entretanto, supongamos que OptaLo se hubiera espresado en el sentido protestante que boí se da á sus palabras, y ¿qué imporLaria este aserto aislado de un Obispo contra la doctrina general adoptada por la Iglesia y por el senti'do comun? Los correligionarios del protestantismo son inin,_teligibles: la dan de ilustrados, y es de lo que menos pueden preciarse: propalan la libertad de pensar, y lejos de observar las reglas de la lógica, las atropellan todas. Así en nuestro caso, á la autoridad de los Papas todos, y aun a la do la Iglesia Católica, oponen el dicho, aislado y mal en tendido de un padre o de un escritor, y cuanwz do éste no se presenta á la mano para servir de biombo á sus enores, enLonces una refleccion úicocta, un raciocinio sofístico, un hecho, coJido de los cabellos, como suele decirse, les basta para exhibirse con aire de triunfo en sus luchas contra la verdad. XYT. Si no nos equivocamos en la ascepcion de los términos, absurdo es todo lo que envuelve contradiccion, y contradiccion mui grosera importa el principio que vamos combatiendo, aceptado bajo su primer aspecto, porque él importa la destruccion del principio de sentido comun que dice: el todo con tiene a la parte, 6 hablando con mas propiedad, supone vigente el sentido contrario: la parte contiene al todo; si esta doctrina no es absurda nos declaramos deEerlores del sentido comuu: pero estudiemos el principio de que «la Iglesia se halla en el Estado» bnj o el aspecto de la segunda suposicion. XVII. Desde luego, las iglesias particulares no son la Iglesia Católica: son fracciones de ella, que como hemos dicho, deben vivir de su €spíritu, alimentarse de sus enseñmzas, y ser dirigidas por la autoridad unica que tiene voz de mando ahs:>luto en todas las reuniones particulares que componen la sociedad universal. No concebir tal, y como nosotros concebimos á las iglesias particulHes, es no ser católico: _porque desde luego, rompemos nuestra_~•r-iones con la Iglesia Madre, olvidamos el principio de unidad, aspiramos á vivir por nosotros mismos, a conservarnos en virtud de nuestras propias inspiraciones; y todo reino dividido en sí mismo, será destruido como ha dicho N.uestro Señor Jesucristo; luego, ó las iglesias particulares ·viven con la vida de la Iglesia Ca tolica: en cuyo caso, tan absurdo es decir q' «la Iglesia Católica se halla en el Estado» , como decir que las iglesias particulares se encuentran en la misma condicion o se han separado del principio de unidad, en cuyo caso son ramas arrancadas del tronco, que como dice Nuestro Salvador, se secarán y secas solo servirán parQ combustible. No vivirán pues con la vida de la Iglesia Católica, y por lo mismo, entregadas en manos de su propio consejo, serán en los Estados lo que el Anglir.anismo en Inglaterra, lo que el Calvinismo en Ginebra, lo que el Zuinglianismo en Suiza, &; es decir que bajo esta suposicion, esas iglesias se hallarán en el Estado. XVIII. Pero, demos por cierto que <<la Iglesia se halla en el Estado>) - ¿cómo se hallará? A nuestro modo de entender ~olo-puede hallarse de uno de estos tres modos: 1. º-como sier· va en la casa de su Señor: .2. ºcomo igual, es .decfr,,.f,_on los mismos derechos y prerogati~as que el dueño , de .casa:; 9-.'?~omo señora y matrona., dirigiénoo; ,aconsejando y ordenándolo todo para el bien de la sociedad. La primera suposicion, ha-rt0 de• nigrante para la Iglesia, por cuanto representando los intereses espirituales de los fieles, se la pone al servicio del Estado, que representa los intereses materiales, no esplica el por qué del despotismo de los Gobiernos para con ella. Ser sierva no es ser esclava-la servidumbre no importa la pérdida de la independencia. Luego la Iglesia, aun en su servidumbre, deberá conservar su libertad, y hablar alto, mui alto á Jos soberanos temporales, cuando á titulo de tales pretendan someterla á sus antojos. XIX. Si la Iglesia hombrea con el Estado, es decir, si ambos son iguales por manera que ella sea considerada en su constitucion, sus leJes y su autonomia, siquiera como las Naciones se consideran bajo este respecto en el Derecho internacional-menos podremos entender los actos de d?minacion que el Estado pretenda eJercer sobre ella.. ¿Con qué título podrían legalizarse? ¿por la lei del mas fuerte? Pero 6de qué fuerza se trata? La única fuerza legítima para dominar, es la fuerza moral, y esa solo la Iglesia la posee. Con la fuerza bruta se domina á las fieras, se operan cambios en la materia, pero nada mas. La conciencia, lo que forma el mundo de los espíritus jamás podrá caer bajo su accion. XX. Si la Iglesia es la Señora, si como el_ alma da vida al cuerpo, dá ella vida á la sociedad-nada mas absurdo ni mas indigno que el dominio que pretende ejercer el Estado sobre la Iglesia:-absurdo, porque lo es y mui marcado el de suponer que la materia domine al espíritu; indigno, porque-' cuando un individuo entregado al antojo de sus pasiones se deja deapotizar por ellas hasta el punto de no escuchar ni siquiera la voz de la razon, ese individuo procede indignamente, casi diríamos ha degenerado de la raza humana, sino tuviéramos en cuenta la miseria de los hijos deAdan. Argumentemos d par1:, y no .nos será difícil obtener la deduccion. XXI. Hechas estas observaciones volve.. remos é preguntar á los partidarios entusiastas del principio: <<La Iglesia está en el Estado» ¿quá ganais con sostenerle como la -vase fundamental de vuestra doctrina? Vosotros apelais a este principio toda vez que necesitais justificar a]gun avance del' Estado respecto de la Iglesia. Cuando los Gobiernos atro- . pellan alguna leí disciplinar, cuando imponen motu .pro¡no leyes que derogan las de la Iglesia: cuando entraban la accion de los Pastores, á partir desde el Supremo Pastor, cuyas bulas y bre1Jes y rescriptos, deben ser revisados y escrupulosa1nente examúiados pa1~a que tengan su cumplimiento:-cuando puestas en práctica todas estas :I'eor'tas Regahstas, que mas tienen ~ quizá- de ridículas · que de· -ahsuroas, levan~a su voz la Iglesia .para. re~zarlás:

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