H.- D. Miguel II. Castillo. 12.- D. Francisco de los S. Ascasivar . 13.- D. Federico Piedra Ycga. 14.-Dr.D. Marcos Hojas. HS.- D. Francisco de los S. Ascasivar 16.- Id. 17.- D. ,Pablo Gomcz. 18.- ldt 19.- Id. 20.- n. Mariano W. Enriqucz 21.- D. Pablo Gomez. 22.- D. Federico P. Vega. 23.- D. Clemente Dominguez. 2-t.- D. Francisco de los S. Ascasivar. 2o.- D. Pablo Gomez. 26.-· D. José Babia. 27.- D. Francisco de los S. Ascasivar . 28.- D. Miguel H. Castillo. 29.- D. Federico P. Vega. 30.- D. Francisco de los S. Ascasivar. El 31, dia destinado para solero· nizar la fiesta que debia completar las funciones del mes, se celebró la Misa de comunion y la de accion de gracias, en la mañana; la Misa. de foncion con asistencia del Cabildo eclesiástico y panegírico de la San· lísima Vlrgen María, pronunciado 'por el Sr. Canonigo honorario Dr. D. :Francisco Ruiz; y por fin, en la noche cerró el lllmo. Sr. Obispo to◄ das las distribuciones, con un tierno sermon de perseverancia . SEGGtoN .OFICIAL. Nos, el Doctor Don Juan. A.mbroslo Huerta, por la gracia de Dios y de la Santa Sede apostollca, Obls• po de Puno, etc. A NUESTRO VmmRADLE DEAN y CABILDO, SALUD Y DENDICION APOSTÓLICA, Deus c!Laritas ~st: et qui manet in charitate, in Deo rnanet, et Deus in eo. Dios es caridad, y quien permanece en caridad, en Dios permanece, y Dios en H. (SAN JUAN, EP. 1, CAP. IV, v. 16) . Al daros la «Regla Consueta>>, que debe marcar vuestra conducta, carisimos hijos, deseando. como deseamos, sea ella la ley que os unifique,. y que unifi.candoos ligue vuestros corazones con el vínculo estrecblsimo de la caridad cristiana, queremos ofrecer á vuestra consideracion las palabras del amado disCJ.pulo del Salvador-.Deits clia1·itas est: et qui· rmanet in cllaritate, in .Deo manet, et .Deus 1,11, eo.- «Dios es caridad, y quien permanece en caridad, en Dios permanece, y Dios en él» . - Vamos a indicaros la razon que hemos tenido para elegir entre otros este pasage de San Juan.1 Sois el modelo del clero, por cuanto sois Canónigos. Vuestro nombre solo, indica vuestros deberes, porque la palabra Canonigo, dcrivandose de Can01i o Regla, está revelando las particulares obligaciones que pesan sobre vuestros hombros: no necesitamos entrar en detalles, porque os suponemos instruidos en vuestros deberes. Y 1 uego ¿olvidareís que sois el primer Cabildo -de la Diócesis de Puno, y que por lo mismo, vuestra conducta será doblemente trascendental para lo futuro? La institucion canonical, fué en su orígen santa, como toda creacion do la Iglesia CaLolicu: bien sabeis, que los Canónigos fueron establecidos desdo su orígou eu vida LA IGLESIA. PUNEÑA. comun, para que así se amáran mas tiernamente y contribuyeran a la mayor gloria de Dios Nuestro Sr. y edificacion del clero y de los fieles. El tiempo, que todo lo malea, 6 mejor dicho, el corazon humano que con el trascurso de los años tod? lo hace bastardear, obligó hasta c_ierto punto, á que la Iglesia laicahzára á los Canónigos, permitién.◄ dales vivir separados los unos de los. otros. Mas, solo materialmente, desea?do que si~mpre permanecieran umdos en caridad. Pero ¡ay! -que en ocasi0nes mil los Obispos han tenido que lamen~ tar, como uno de los males mas sérios-el de la falta de union en sus Cabildos: falta de union, cuyos funestos resultados solo Dios puede calcularlos! ¡Cuántas Diócesis no prosperan hoy por este crímen cÓmeti_do sin. remordimiento por sus Ca- ?itulares! Cuántas Iglesias sufren .as consecuencias de la discordia ?Or la fa1 ta de pureza en su moral y en su disciplina, como consecuencia precisa de la falta de unidad en sus Cabildos! _El Obispo que os habla, siendo el primero d~ vuestros Pastores; pues, como sabeis es el fundador del primer Coro Punense, tiene por esto mismo derecho) al daros «La Regla C~nsueta», de exhortaros al cumplimiento de vuestros deberes siendo el principal, el de la caridad' 6 amor que debeis tenero::; 11:míp1uüúJ..Uo.uLc;. Si11 caridad, hijos carísimos, apenas 0.:, pociblo rocJ.izar oosa alguna de 1~rovecho para el projimo, ni de gloria para nuestro Dios. ¿El que no ama al prójimo á quien vé, como dice San Juan, cómo podrá amar á Dios, á quien no vé? y Nos, agregamos: ¿el que formando parte de una congregacion tan santa y tan importante, como es un Cabildo, no sabe amar á sus hermanos, á sus compañeros, hasta el punto de intentar siempre los medios de ponerlos en discordia-¿cómo podrá temer y amar á Dios, con aquel temor y amor que la ley divina le manda? Dios es caridad, hijos carísimos, y solo podemos pertenecer á Dios, permaneciendo en caridad, es decir amándonos reclprocamente, y amando con amo1~ especial á los que se hallen ligados á nosotros por un vlnculo particular. Dandoos, pues, esta «Regla Consuela)>, nos hemos propuesto, marcando vuestras respectivas obligaciones, unificaros por el amor, para que amandoos, deis dias de gloria á la nueva Iglesia de Puno, y hagais un acopio de buenas obras para vuestra eternidad. Amandoos, cada uno de vosotros se limitara á la esfera de su aecion, sin pretender traspasar la ajena; lo que probaría soberbia y vanidad. La caridad, hijos carísimos, es el talisman cristiano que realiza prodigios, ella lo 1mede todo: vence toda dificultad; si es preciso trasladar los montes, los traslada, porquo ella creaTaumaturgos: si ocurre curur dolencias espirituales, sean cuolc::i fueren, lus curu, porque es la Punacea Divina, cuya virtud es infinita. La caridad, es la plenitud de la ley: así la define San Pablo compendiando su valor intrínseco, no sin haber antes hecho su pomposo panegírico, cuando decia, hablando á los e9rintios en su Eplstola 1.ª capítul0--13: queremos copiaros íntegramente este pasaje, tanto porque entendemos que servirá de brillante esposicion á nuestro texto, como porque esperamos en Dios, que os aprovechareis de máximas tan saludables.-Charitas patiens est, benigna est: charitas non (Bmulatur non . , agit perr~m,m, non ,frijlatur,-non est ambit't?sa_, non qu(Bri·t quce sua swnt, non irritatur, non cogitat 1nalum,-non gaudet super ini'quitate, congaudet autern, veritati:- Omni·a suffe7:t, omn~a credit, omni·a sperat, omnia sustinet.-Charitas numquam excidit: sive p1•ophetim evacuabun tur, sive li'nguce cessabimt sive scienti'a clestruetur.. ' Ya lo veis: la caridad no sabe emular, ni obrar. el 1nal, ni se hi1icha, ni es ambi'ciosa, ni busca su yo, ni se irri'ta, y por el contrario lo sufre todo, lo pasa por alto todo, por conservar la PAz: La PAZ don . ' precioso, que Nuestro Señor Jesucristo quiso otorgarnos como la prenda mas querida de su corazon.- Pacem. reli1iquo voMs, paceni meam do vqbis. He aquí el resultado inme?,Íato de la caridad. Luego sin c::irúbrl . nn h!lJr rrn7 . J' ""m" ~in paz no hay órden; como sin órden, la anarqula revela su horrible semblante, dando muerte á toda institucion racional y saludable, claro es que vosotros no viviríais como corporacion, como Cabildo diocesano, desde que os faltare la caridad, porque desd~ entoncesfaltandoos la paz, os. faltaria el órden; y la anarquía, mil veces mas funesta en el santuar~o., que en ~os Gabinetes de la pohtica, labraria vuestra ruina tempor~l y eterna. Volvemos pues á deCll'os: hé aquí nuestro objeto, al emplear como tema de esta nuestra pastoral, las palabras de San Juan- .Deits cliari·tas est: et qiti'. rnanet in charitate, 1,11, .Deo manet, et .Deus 1,'n eo.- uDios es caridad, y quien permanece en caridad, en Dios permanece, y Dios en él». Algun dia os faltaremos. No somos eternos: pero llevaremos delante de Dios en nuestro rastornl corazon el consuelo de haberos instituido, e11señandoos al mismo tiempo vuestros deberes, y dandoos la Regla que ?eb~is obs~rva,r por honor y por conciencia. S1 asi no lo hiciereis: si la nueva Catedral de Puno no marchase á su engrandecimiento, por ':u~s.tra neglijenc_ia, 6 por vuestra div1s10n, que os sirva siempre de remordimiento el texto con que ha encabezado esta pastoralvuesLro Padre en Jesucristo. Dada en nuestro Palacio Episcopal de San Carlos de Puno, firmada por nuestra mano, sellada con el sello de nuestras armas, y refrendada por nuestro infrascrito Secretario de Cumara y Gobierno, á los 12 dias dol mes do Mayo del año del Seuor, de 1869.-JUAN AMnRosio-Ohispo de Puno.-Por mandato de S. S. IlLma. el Obispo mi señor.-Francisco Ruiz.,-Secretario. Repú,bli"ca Peruana.-Prejectiwa del .Departarnento de Puno.-A 26 de Mayo de 1869. Al Iltmo. Sr. Obispo de la Diócesis. Iltmo. Sr. He recibido aviso oficial de que en, la Iglesia de Lampa, se han pu◄ blicado por el párroco de ella las Consti luciones del Sínodo celebrado por US. Iltma.; y como no tienen el pase del Supremo Gobierno, ni se me han hecho prevenciones de ningun género á este respecto, me veo obligado á dirigirme á US. Iltma., para que se sirva suspender la vijen. cia de ellas, mientras se llene este requisito. Con este motivo, ofrezco á US. Illma. los sentimientos de alta con◄ sideracion y respeto con que soy su atento S. S. l\IIGUEL SAN ROMAN, ' REPÚBLICA PERUANl\.. -.Diocesi's de Puno-Puno, Mayo 31 de 1869. Al Sr. Coronel Prefecto del Departamento. Sr. C. P. He leido con no poca sorpresa la nvLa Jo UO., fcoha .20 del pret>ente Mayo, en la qu_e se digna darme parte de un aviso oficial que ha recibido, relativo á la publicacion hecha por el párroco de Lampa, de las Constituciones del Sínodo Diocesano Punense, celedrado por mí en 16 de Agosto del año proximo pasado. En dicha nota se sirve US. indicarme que suspenda la vigencia de ellas, por cuanto no tienen el pase del Supremo Gobierrn;>, «ni se le » han hecho prevenciones de ningun » género á este respecto.» . Perdone US. que le _diga, que siendo dado ese aviso oficial sin previo conocimiento de causa, no puedo ni debo ordenar semejante suspension. El hecho es el siguiente: con fecha 1O de Junio de 1868, puse en conocimiento del Supremo Gobierno, la resolucion que tenia de celebrar mi primer Sínodo Diocesano, cumpliendo así con uno de los deberes mas sagrados que como á Obispo me imponen los Cánones, muy particularmente, cuando se trata de Diócesis de reciente creacion. Proced1 en efecto a celebrarlo; dicté las ConsLituciones que en conciencia creí convenientes para el mejor ré◄ gimen de mi Iglesia; quedando tranquila mi conciencia, por cuanto cumplia con mi obligacion como Obispo, satisfaciendo al mismo tiempo los vehementes deseos que me animaban por el progreso de Puno: progreso cuyo secreto consiste, á mi juicio: 1. º-en desterrar abusos y preocupaciones detestables sin salir de mi esfera de accion, abusos y preocupaciones cuyos efectos US. persouulmente ha palpado mas de u•
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