La Iglesia puneña : órgano del gobierno ecleseástico de esta diocesis/Título posterior : La Iglesia Puneña periódico semanal. órgano ofial del gobierno eclesiástico de la diocesis(desde N°37)/Título posterior: La Iglesia puneña: publicación eventual. órgano de dcoumentos, doctria y hechos (desde n°180) - Año Nº1-18,/Nº19 Ene 12/Año 2-Nº2/Año 1,Nº3/Año II-Nº 23-51/Año III Nº52-79/AñoIV Nº 80-99/100-116/ Año V-117-136/Año VI 137-148/Año VI Nº149-172/Año VII-Nº175-184

eran su patrimonio, como un resultado natural de su sensualismo y corrupcion.-El Cristianismo le inspiró el «amor al trabajo», enseñándole á aborrecer la ociosidad, estimulándole ú conservarse siempre activo, para que la carne no ,·cociese al espíritu, haciéndole comprender que el cuerpo le habia sido dado para aJudarle a cumplir su glorioso destino. Lo que imp_orta el desarrollo de su elemento material. Ya hemos visto al individuo desarrollándose por el Cristianismo, en sus tres elementos, moral, intelectual y material. Pasaré á la familia, á este elemento, compuesto de la sociedad, que está constituida por la reunion de individuos, unidos entre sí, por el vínculo de la consanguinidad, y que descienden de un mismo origen. ¿Qué era la familia) sin el Cristianismo?-La familia es, lo que es la mujer: veamos lo que fué la mujer, y habremos conseguido nuestrn objeto.- Escuchad lo que a este respecto dice el Reverendo Padre Ventura: «Uno de los espectacuros mas odiosos y repugnantes, que nos presenta la historia de ]a humanidad, es el de ]a triste condicion de la mujer, antes de la venida de Jesucristo, lo mismo que en aquellos países, donde no se conoce ni se adora a Jesucristo, como debe ser conocido y adorado. Asi como la historia de la verdadera Iglesia, es en gran parte la historia •de la grandeza y de la gloria de la mujer, de la misma manera, la historia de las falsas religiones y de las herejías, es la historia de sus desgracias, de su degradacion y de su humillacion, bajo el aspecto de su personalidad civíl y humana. Como si ella no hubiera tenido bastante con el anatema que se le habia fulminado en la persona de la desventurada Eva, como si no hubiera tenido bastante con los dos castigos, que este mismo anatema hacia pesar sobre ella, de estar su;- jeta siemp1·e al hombre,· y de dar a luz sus hijos con dolor; el hombre, apóstata de la verdadera religion, abusando escandalosamente de su dignidad y de su fuerza, ha considerado siempre y en tod·as partes, como un deber, y se ha complacido crudmcnte en envilecer a la mujer, y en tratarla como al mas depra,,ado y al mas despreciable de todos los seres». Tal era, pues, la mujer; se encontraba degradada y envilecidttt ' hasta el punto de no buscársela, sino como un puro objeto de placer ó de lujo. El Matrimonio) base de la familia, no era sino una ilusion; pues carecía de la i0disolubilidad, fijeza é jglrnldad, en los que deben contraerle, necesarias parn esta institucion.-Cuán diferente es la mitjer cristiana.-Compañera te doi· y no sierva, dice la Iglesia, al bendecir la union de los esposos. El CristianisQ.10 ha enseñado pues, al varon, que, siendo como es la mujer, de su misma naturaleza, el mismo orígeu y el mismo destino, debe ser con aquella, c,dos en itna misma carne) y que lo que unió Dios, no lo separe el hombre»; le ha hecho comprender que lejos de ser, su amo y se- 'lior, debe ser su protector y amparo, el sostén de su debilidad; y á la mujer, dándole el noble caracter de comJ)añera, ha hecho nacer en su corazon, el sentimiento-de su dignidad y el amor á la virtud; finalmente, ha soldado los lazos del matrimonio, con una soldadura indisoluble, fija é inviolable, elevúndolo al altísimo rango de Sacramento, proscribiendo asi, para siempre, la poligamia, el divorcio y el adulterio; tres males formidables que le aquejaban, y que indudablemente habrian causado su muerte, ó mas bien, son su muerte misma. Hizo brotar y renacer el amor sagrado de los padres á los hijos, y de éstos á aquellos; amor que habia sido como extinguido por los estragos de la cormpcion, engendrando los repugnantes y atroces crímenes del filicidio y parricidio, juslifkados y auLA IGLESIA PUNEÑA. torizados por la moral de aquel tiempo. - Yéd aquí la transformacion operada por el Cristianismo, en la familia; ved aquí el desarrollo de su elemento moral. No es menos notable el desarrollo intelectual de la familia. La obligacion impuesta por el Cristianismo á los padres para que atiendan á la educacion de sus hijos y les instruyan en sus deberes, así como á ellos mismos para que se instruyan recíprocamente, á fin de poder llenar su grandioso destino, han hecho adquirir á los miembros de la familia nuevas verdades, les han suministrado conocimientos sublimes, tules, como el de su verdadero caracter, el de los derechos que le corresponden y otras muchas enseñanzas que ignoraba la familia de sí misma antes de la dispensacion de la doctrina de Cristo. Para ver su desarrollo material, basta fijarse en que siendo el matrimonio un lazo indisoluble, y que por lo mismo debe durar tanto como los esposos, éstos se hallan obligados á buscar todos los medios necesarios para su subsistencia y la de sus hijos, empleando el hombre las fuenas del trabajo para proporcionarlos y la mujer para conservarlos: obrando así de consuno para adquirir su comodidad y mayor bienestar posible. Lo que no se observaba en la familia en otro tiempo, pues, no siendo la muje1· compañera del hombre sino su esclava, no siendo indisoluble el lazo q' la habia unido á el, no tenia por que ni para que cooperar en su trabajo y procurar su bienestar comun. Es cierto que el hombre buscaba con ánsia las riquezas; que fundaba ciudades &, pero solo le guiaba el instinto del egoísmo, la sed de la satisfaccion de sus pasiones, por medio de las riquezas y las comodidades. Ya tenemos, pues, á la familia desarrollada por el principio cristiano en sus tres elementos, moral, intelectual y material, pasemos ahora á la sociedad. Siendo ésta constituida por los dos elementos esenciales el indivz·duo y la familia, el desarrollo que hemos marcado en ellos, se observa natural y necesariamente en ella. Efectivamente. Oyó el mundo la sublime palabra del Evanjelio, y sintió callar poco á poco el lúgubre y fatídico sonido de las cadenas con que le tenían suj~tos el despotismo y la fuerza bruta. Ya no se veía uncido al sobervio carro de los tiranos y de los heroes nna gran parte de la humanidad envile€ida y degradada, soportando sobre sus hombros el cmel y bárbaro yugo de la esclavitud; se vió á la Iglesia luchando denodada por dotar á la sociedad de su verdadera libertad, proclamando sus sagrados derechos, creando una conciencia moral, pura, recta y severn, para apreciar las acciones de los hombres, oponiendo este dictado de la opinion pública como unn valla para impedir el desborde de las pasiones; marcando los justos límites entre ella y la autoridad, vigorizando la accion de esta con la ensefianza de que, «toda potestad proviene de Dios,» y que cuando el hombre igual á sus semejantes se eleva sobre ellos, es solo para cumplir los designios del Criador, y conducirá sus subditos á la. c?nsecucion de su fin por el cumplimiento de la lei. Destruyó por medio de la persuacion y de su fuerza divina, todos aquellos principios que gangrenaban el corazon de la sociedad, como la anarquía, las injustas guerras y escandalosos botines, las bárbaras y crueles conquistas, en una palabra, despejó la atmósfera social de toda aquella asquerosa corrupcion que la infestaba, haciéndole respirar en cambio, el benéfico y suave ambiente de las buenas costumbres, la virtud y la pureza. Y esto, ¿nó es cierto que no puede menos que probar elocuentemente el influjo de su doctrina en su desarrollo moral? El iutelcctual, la Filosofía y demas cicnciu:; morales han recibido del Cutolicismo un impulso extraordinario; pues los jénios de san Agustin, san Anzelmo, santo Tomas, san Buenaventura, aplicando esta doctrina, han sabido so1 ucionar las cuestiones mas capitales é importantes de estas ciencias, Las Matemáticas culti vallas por las órdenes relijiosas con el mas notable esmero y provecho; las ciencias naturales en todos sus ramos, han recibido igualmente una dimension sorprendente con la propagacion del Evanjelio en todas las rejiones de la tierra; y, en vista de esto, ¿se negara la poderosa influencia que la doctrina del Salvador ha ejercido y ejerce en su desarrollo intelectual? El desarrollo material es consigttiente al intelectual. Así: vemos, pues, en las sociedades cristianas esa actividad, ese jenio emprendedor y entusiasta, que levanta los sobervios edificios para consagrarlos al culto del Señor, vemos surcar los mares y establecer la navegacion, llevando el comercio á todos los pueblos, uniendolos en sus principios y sus creencias, descubriendo nuevos continentes, ensanchando el mi¿ndo con un nuevo mirndo, perfeccionando las artes, fomentando la industria, y revelando por do quiera el progreso y desarrollo material. La sociedad, pues, ha sido llevada por el cristianismo al desarrollo de sus tres poderes; este desarrollo siempre se ha verificado de un modo simultáneo y armónico, porque ellos se han auxiliado mutuamente sin salir cada uno de su esfera respectiva y teniendo en cuenta el fin del mas noble-el del poder moral. El sublime precepto: «amaos unos á otros por amor a Dios», ha trasformado, como veis, á la sociedad en todos sus elementos-la ha levantado de la postracion y quietismo en que se encontraba-la ha despojado del ropaje prostituido que la cubría, y la ha estrechado con mano bondadosa para conducirla, á dondc?-al cielo. Le ha señalado con el ejemplo de su divino fitndador, el camino que debe llevar, y le ha enseñ.ado los medios por los cuales puede adquirir la perfcccion posible sobre la tierra. Si, como se ha demostrado-la civilizacion de la sociedad consiste en Gl desarrollo armónico v simultáneo de sus poderes, moral, iñ'telectual y. m_ate_rial; si, como se ha probado, el cns~rnmsmo ha realizado este desarrollo baJo todos sus aspectos, debo pues, concluir lógicamente, que ella es una doctrina esencialmente civilizadora; y digo, esencialmente porque de lo que es en sí esta doctrina: de lo que eonstituye su naturale• zct y su esencia, han salido los principios civilizadores y la regeneracion de la humanidad.--De manera que, puedo decir con el Señor Augusto Nicolas: «á la hora presente es, pues, manifiesto que el catolicismo es la civilizacionn. Para concluir, demostraré que sin ella toda civilizacion es bastarda, 2. 0 objeto de mi discurso. Efectivamente, es bastardo todo aquello que degenera de su orígen y de su naturaleza y es formado por principios que llevan en si mismos un germen de disolucion y maleamiento. He probado suficientemente lo que importa la verdadera civilizacion, y la necesidad que hay para que se llame tal, de que en ella se atienda ante todo al desarrollo moral de la sociedad, luego pues, toda otra civilizacion en que, proponiendosc este poder, se procura tan solo al de los otros, degenera de su naturaleza, no es lo que debe ser, y por lo mismo es bastarda y de mala ley. ¿Que vale un pueblo científico sola:~ mente, ó que solo atiende al fomento de ,la industria y al aumento y adelanto de su parte material? Vereis allí, ferrocarriles, vapores, puentes, grandes espectáculos, empresas sin número para investigar desde los senos de In tierra hasta los espacios inmensos que se estienden mas allá de la azulada bóveda que nos _rodea; pero todo esto, ¿por qué? 7Por busear las r_iquezas, por propor• c10na_rse las com?d1dades, por gozar in. defimdamente: sl otros-y estos son losmas nob~es-por buscar Ja gloria, por hacerse rnmortales:. una gloria que bri• lla como el oropel y tan vana como las ténues ~~becil~as que son disipadas por el mas hJero viento; una inmortalidad que dura dias, años ó siglos; pero que al fin acab~, ! que es nada en comparacion con la d1vrna, que es eterna. ¿No nos muestra ~a. ~istoria el ejemplo de tantos pueblos c1v1hzados por el influjo de aquellos elementos? ¿Qué es del adelanto Egipcio, del poderoso imperio de los Persas, de la sábia Grécia y de ]a soberbia: Roma?-Cómo no ha permanecido su civilizacion? ¿Cómo, lejos de ir adelante en e_l camino del progreso, se han destrmdo?-Ved tambien á los pueblos modernos, Inglaterra, Alemania, Rusia. &. donde se esfuerzan los hombres por sustraerse de la doctrina verdaderamente cristiana-¿que son?-Se me dira. pueblos realmente civilizados~ -¡Ah! no· esa civilizacion es bastarda. Esos pue~ blos se habrían destruido ya tal vez, si, por la bondad de Dios, no disfrutaran, á pesar suyo, de la influencia del catolícismo, como se han destruido aquellos de la antiguedad. En ellos no se ve sino, el reinado del negocio y la utilidad, el acumulamiento de las riquezas en unos pocos y la mas espantosa miseria en el resto de los individuos. El órden moral se halla minado; el indiferentismo religioso resultado del Protestantismo; el A teísmo, el Panteismo y los errores mas groseros y absurdos se cobijan en su civilizacion. El pauperismo invade la sociedad alllenazando cual sierpe hambrienta, destruir en un momento dado el sagrado derecho de propiedad. El veneno de la corrupcien mas cínica y horrible corroe, en fin, sus venas, y ¡ay! de aquel dia en que sus mismos elementos organizadores la disuelvan. S_e~ores: ofrecí desenvolver mi pro• pos1c10n y lo he cumplido; dispensad, pues, las faltas que habeis notado en mi pobre trabajo, recibid mi agradecimiento por la bondad con que os habeis dignado escucharme y otorgadme vuestro perdon, por la molestia que tal vez os he causado al estenderme algun tanto en este asunto, en atencion á que la materia de mi tesis es tan basta y tan fecunda de pm· si, que, por poco que se diga, siempre se ha de decir mucho. Seminario Conciliar de San Ambrosio, Puno, Octubre 22 de 1868. Por todo lo no firmadolGN ACIO FERNANDEZ. ANUNCIOS. LA PATERNAL. GRAN AS0CIACION DE SEGUROS MUTUOS ,sobre la vida. FORiUACION DE CAPITALES, RENTAS y ooTEs.-CAJA DE AHORROS GARANTIZADA. Capital suscrUo.-SoLEs.-I.~3ó,06 ~ POR 1,247 SUSCRITORES. Las suscriciones á LA PATERNAL se pueden hacer con enagenacion y sin enagenacion de capital; por anualidades hasta 5 soles al año, y por imposiciones. únicas, el mínimo 25 soles. Se dan prospectos gratis y las esplicaciones que deseen las personas que. quieran suscribirse. · Ajente viajero del Sur RICARDO O'DoN0VAN• Puno, Calle de Mira-balsas n.º 60,l. v3.-p1. IMPRENTA. DE «T,A IGLESIA PUNENA»· Por M. C. M.- CaHe de Jerusalen, n. º :S:S2.

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