La Iglesia puneña : órgano del gobierno ecleseástico de esta diocesis/Título posterior : La Iglesia Puneña periódico semanal. órgano ofial del gobierno eclesiástico de la diocesis(desde N°37)/Título posterior: La Iglesia puneña: publicación eventual. órgano de dcoumentos, doctria y hechos (desde n°180) - Año Nº1-18,/Nº19 Ene 12/Año 2-Nº2/Año 1,Nº3/Año II-Nº 23-51/Año III Nº52-79/AñoIV Nº 80-99/100-116/ Año V-117-136/Año VI 137-148/Año VI Nº149-172/Año VII-Nº175-184

tras respecto á una materia tan delicada, revela dos cosas, que por cierto ~o te hacen mu.cho hono-r: primeraQue. ,no sabes lo que tienes . entre manos: segunda-Que tienes una audacia tanto mas ridícula, cuanto que su base es la ignorancia. Me amenazas ·con tu separacion. Hijo mio, esto no me asusta. Cuando no se me hace caso en una Nacion, buyo á otra, segun el consejo de Jesus: cuando en un lugar cualqúiera no es atendida mi palabra, sacada el polvo d_e mis sandalias y me retiro; porque, te repito, yo no ten.- go ot.ra mision, que Jn de salvar al que quiera creer en mi palabra y vivir segun mis máximas. No esploto á nadie, no abuso de las consid_eraciones que algunas sociedades me otorgan: en una palabra, es preciso que lo sepas, si lo ignoras: mi política no es rastrera y ruin-,- sino sincera y franca. Es d\rigida, no á hacer mi negocio temporal, sino á realizar la salvncion de las almas. Sírvate esto de regla de conducta para conmigo, 1 has lo ~te te de la gana, que despues ya veremos las consecuencias, Respecto de lo que me dices de Inglaterra, estas mui atrasado en noticias. Esos tiempos de persecucioo á los Católicos ya pasnron. Hoi, el catolicismo cun• de y hace rápidos progresos en la que fné Isla de la,s santos: es verdad que esto se debe no solo al zelo del sacerdocio que allí funciona, sino a los prog~esos de la ciencia. La célebre Universidad de Oxffort es el Seminario del Catolicismo en Inglaterra. Avergúénzate pues, y acaba de com• prender, porque los hechos así lo enseñan, que nada es mas exacto que este dicho de Bacon:-poca filosofia conducé al ateismo, mucha filosofia lleva á !ª Religion. Las antig·uedades. INSERCIONES, Como uno de los frutos que co- -secha el Seminario Conciliar de San Ambrosio, nos satisface publicar la disertacion formulada por el jóven don Manuel Montesinos, leida el 22 de octubre último, para cumplir con el deber escolar de sostener una tésis, que le cupo desempeñar entonces. El Seminario avanza en silencio, y su bene:fica accion será conocida á toda~ luces, cuando esa juventud, guarecida en sus pobres cl~ustros, salga, no . á ostentar, pero sí á ejemplarizar con su conducta y modesta cieneia. No es un hecho desconocido hoi mismo el de varios alumnos que ya prueban prácticamente nuestra aseveracion, y esto en el, corto tiempo que trascurre desde fa fundacion del Seminario. Toda vez, pues, que podamos, no dejaremos de dar á luz los trabajos literarios de los alumnos, en obsequio justo de la esmerada educacion que prodiga es Le imp.ortu.nte establecimiento. '.i'esis 1111ostenitta poi• el alu1nuo !°Re la ' ChUJC de-"i<'lUldamentoell del Cato- . liC:iEnno" D. Hauuel ltlontel!}lnot.1. · ..Señor Vice-Recto r. ·Sefí'ores. .!\fo rt-.:/Ct.tlü t:f.' te \ (' ,e;:, ' ~C'- .., de-.cr--- LA IGLESIA. PUNEÑA. pe11ar una tarea harto difícil para mis debiles fuerzas, pero bastante honrosa por.el objeto de que.&e ocupa. m' cumplioÚento del deber que me impone el Seminario, me es tanto mas satisfactorio, cuanto que reconozco que él tiene un fin ruui noble y ventajoso, cual es-el desarrollo ~e la inteligencia mediante su ejercicio sobre proposiciones que constituyen nuestro programa de enseñanza. Sedme, pues, indulgentes. La ciencia de la Religion, cuya necesidad é importancia se de• muestra con solo fijarse en que su estudio nos dá el conocimiento de las dobles relaciones que ligan al hombre con su Supremo Autor, objeto de suyo importante y necesar_io, vá á ser pues, la materia de mi discurso: de esta fuente inagotable de rnrdad-la Religiou-voy á sacar la tesis, cuyo desenvolvimiento me es grato ofrecer á vuestra benévola atencion. Existe en medio de nuestras sociedades, una tendencia manifiesta y constante a atacar toda verdad que hace relacion al fin sobrenatural del hombre, suscitando obstáculos y embarazos, que con demasiada frecuencia, la debilidad de la humana naturaleza, no puede superarlos, y sembrando por do quiera, el sofisma y el error. Existe un espíritu tenáz de oposición á las purísimas doctrinas de nuestra augusta Religion. La causa que ha producido tan encarnizada guerra contra ella, bien lo sabeis, no es sino el despecho de las pasiones, que en su impetu_oso furor watan de romper el benéfico freno que su n1oral les opone, y la vanidad y orgullo del hombre, que en su loco desvarío no quiere reconocer un Ser superior á él, de quien depende, ni con• fesar por lo mismo su limitacion y su flaqueza. De aquí, pues, el lUateriulismo y el Racionalismo. El Materialismo y el Rucio1rnlismo en sus di versas fases y en sus monstruosas consecuencias, se comparten el dominio del mundo. El uno proclamando el reinado del cuerpo, y determinando que el fin del hombre es, vergüenza da el decirlo, los placeres sensuales, la comodidad, la utilidad, en una palabra-el fin de la bestia; y el otro proclamando el imperio de la razon, que con sola su fuerza poderosa é ilimitada, se crea un fin caprichoso y arbitrario: esto es, un fin que no es fin, porque no se sabe cual sea: formulando así, sistemas y teorías religiosas y filosóficas, para llevará la sociedad á su perfeccion, pretendiendo en vano resolver el ir-resoluble problema del progreso indefinido de la humanidad, por ella misma, y negando por consiguiente, la iufluencia eficaz y positiva que ha ejercido y ejerce en la civilizacion actual. Por lo mismo, creo que nunca sera mas necesario é importante la manifestacion de esas teorias absurdas y sistemas gro• seros, y la demostracion de la verdad contenida en la siguiente proposicion, que forma el asunto de la tésis que debo sostener.-Héla aquí: «El Cristianismo es una doctrina esencialmente civilizadora. Sin él toda civilizacion es bastarda.» ¿Qué es lo que se entiende por civilizacion? Véd aquí el punto capital que debemos deslindar aute todo. Desde luego, se uoln que esta palabra se refiere á la sociedad, puesto que se la usa frecuentemente en lugar de estas otras: pragreso social, bien público, perfeccion de lci humanúlad, cu,ltura, &; mas, co:uo la sociedad es el conjunto _ de individuos, buscaremos en ellos los elementos que constituyen aqu ella idea. El hombre ó el individuo, es un set' compuesto de materia y espíritu, J cada uno de sus componentes tiene su iin especial, que le ha sido desig_nado por Dios y el cual <lebc cumpl11· por el desa~T·o!lo y ejercicio <le sus res pect i- ,,os podcrc;-;, Los filles de estos p~dcr?::- 3•:.'-r~ ~·\ mi.e.; ,-:e tien;ptJ ·~•.... --, ~:~•~csrt~ .~- des, porque sin ellos_ car~cerían de vida. El poder matertal tiene, pues, que . couseguir su fin análogo, lo mismo que los poderes intelectual y moral, pertenecientes al espíritu: el primero, marchando en pos de todos aquellos objetos que le proporcionan la satisfaccion de sus necesidades; lo que importa el desarrollo material del hombre: eí segundo, yendo en busca de la verdad por el ejercicio de su inteligencia¡ lo que importa su desarrollo intelectual; y el último dirigiendo su libertad al bien; lo que importa su desarrollo moral. El desarrollo de estos diversos poderes conduce al hombre a su perfeccion, pues un ser es perfecto, cuan• do ha llenado completamente su fin, y la consecucion de este fio constituye el bien para él. Empero, entre aquellos, el poder material, no es sino un medio que auxilia á los otros, y no llena su objeto mas alla de lo presente, mientras que los <lemas solo le pueden conseguir cumplidamente en la ETERNIDAD, poseyendo á Dios, que es la verdad y el bien sumo. l\fas, como entre lQs intereses de todos ellos, puede hnber oposicion, embarazando así el cumplimiento de su fin, deben pues, armouiznrse, de tal manera, que concui·rieudo simultáneamente, cada uno al logro del que le corresponde, concurran tambien al del fin noble y racional del hombre-fin unico para el que ha sido criado-la posesion y goce de Dios, suprema felicidad y bien á que aspira. De estos principios sacaremos lo que nos es preciso, para formar la verdadera idea de civilizacion. Si la sociedad debe ser lo que es el hombre, desde que éste es su elemento esencial y constitutivo, debe por lo mismo desarrollar, armónica y simult.á neamente, los poderes que existen en ella con el hombre; mas, co_mo estos adquieren mayor vigor, porque obran armónicamen_te y de consuno, y como, por otra parte, sus exigencias son mayores, atendido que deben satisfacerse por cada uno de los individuos que la componen, hai pues, una justa compensacion, cutre la accion del podet' com• piejo de la sociedad y la satisfaccion rle sus necesidades. Segun esto, puedo decir con el cé - lebre señor Balmes, que la ciYilizacion es: «la mayor inteligencia posible para el mayor número posible, la mayor moralidad posible para el mayor número posible, e'l mayor bienestar po - sible para el mayot' número posible"; ó mas conforme con los fundamentos que he expuesto: «La civilizacion no es otra cosa que el desarrollo armónico y simultirneo de los poderes moral, intelectual y material de la sociedad, mediante la consecucion del mayor bien mornl posible, del mayor numero de verdades posibles, y del mayor bienestar posible » .--Hé aquí el verdader_o sentido en que tomamos la palabra c1• vilizacion; sentido contrario á la barbltrie, que es el estado de retrogradacion y quietismo, en que se eocuentran los poderes moral, intelectual y material de , la socie<lnd. Aplicando ahora esta teoría á la doctrina católica, veamos si efectivamente ella es esencialmente civilizadora. Para notar esta eficaz y positiva influencia, apelemos al testimoni~ de la historia, esteudiendo nu1:;stra vista sobre el estado en que se hallaba el mundo á la época de la aparicion de esta sublime docl rina, y oigamos lo que á este respecto dice el ~efiot· Balmes: «Sombrío cuadro, por cierto, presentaba la sociedad en cuyo centro nacio el Cristianismo, Cubierta de bellas apariencias y herida en su co~·azon. co_n enfermedad de muet·te, ofrec1a la imagen de la corrupcion mas asquet·osa, velada con el brillante ropage de la osteutaciou y <le la opuleucia .. La moral sin base, las. costumbres su1 pudor, sin freno las pos10ucs, las leJeS sin suulÍ J ':. ':' 1·c-1; 0;u ·~ iÍ ' l J)ioc; , ~oln1,. rw li:'í ideas a merced de las preocupa:cione• del fanatismo religioso y de las cavilaciones filosóficas. Era el .hombre un h~ndo _misterio para si mismo, y ni sabia estimar su dignidad, pues que corisentia que se le rebajase al nivel de los brutos; ni cuando se empeilaba en ponderarla, acertaba á contenerse en los lindes s~ñalad~s por la razon y la naturaleza: siendo a este propósito bien notable que, mientras una gran parte del humano linage, gemía en la mas abyecta esclavitud, se ensalzasen con tanta facilidad los héroes y hasta los mas detestables monstruos, sobre las aras de los dioses» .-Despues dé esto nada puede añadirse para pintar co~ exactitud y fidelidad el horroroso cuadro de atraso y barbarie que ofrecía la sociedad en aquel entonces. Para probar que el desarrollo de sus elementos y el grado de perfeccion en que hoi se halla, es debido al Cristianismo, manifestando así, que esta doctrina encierra en sí misma los elementos de la. civilizacion, bastaria comparar aquel triste y nefando estado de la sociedad, con el que hoi s·e destaca á nuestros ojos. Pero no, me fijaré mas dete'nidamente en los principios que forman su esencia, notando su accion en la civilizaciQn v-erct·adera. · ( e ontinuará). La Biblia. (Por. A vrGAIL Loz.rno.) lo he leido ese libro misterioso Que por el mismo cielo fué dictado; Del Profeta y del Angel he escuchado De nube en nube retronar la voz: He asistido al festin tle las ciudades, Y de sus copas al hirviente ruido, He escuchado el liorrísono chasguido De las llamas coléricas de Dios. Mas_ni el Angel, ni el fuego, ni el Profeta, Han deJado un recuerdo en mi memoria,, Como una triste y dolorosa historia Que vive en ese Libro inmemorial. Es la. historia de un NIÑo, que en el cielo Durmió el sueño primero de la Yida, Y al abrazar una ilusion querida Despertó en este rnlle terrenal. Mas despertó en los hrazos cariños()S De una Virgen purisima y divina, Hermosa cual la estrella matutina, Mas pura que el radiante Serafin. Cada letra ~el nombre de esa Vlrgen Es en el cielo un canto, una armonía, La tierra misma, al pronunciar ¡MAniA! Eximia el dulce aroma del jazmín. A ese nombre, Luzbel en sus· abismos Tiembla, ve el cielo.... y brilla suspendida En su pupila cardena, encendida, Una lagrima hirviente de dolor. Porque ese nombre lo llevó en la tierra Una muger que alimentó en su seno Al Dios que guarda entre la nube el trueno/ El relampago, el taJo abrasador; Del sagrado Jort.lan las aguas puras, De aquel N!Ro la imágcn retrataron; Sus playas solitarias escucharou El beático nombre de «EMMANUEL," A esa voz se inclinaron con respeto Los arboles del bosque y las montañas; Y del Jordan las olvidadas cañas Humillaron su rústico dosel. Aquel N1~0 creció....Mas unos hombre~ Le escu•pieron el rostro y le m0faron,- y en sus hombros sagrados colocaron Una pesada y ,·ergonzosa cruz, El la llevó hasta el Gólgota bendito, Y en ella con furor le suspendieron Y de espinas, sacrilegos, ciñeron La cien del Génio que formó la luz. La M.wnE estaba al!L .... y en su abandoo·o La salpico la sangre del Calvario...... • ¿Quién enjugó sus llantos?-El Sudario, Prenda de amor del Huo que perdió..... . La MADRE estaba allí. .... Flor solitaria · Que brota en Ja maleza del desierto, Y que cierra su cáliz entreabierto . Cuando huye el sol que su calor Je dió~ Sí, 11i el Angel, ni el Santo, ni el Profeta, Han d?jado un recuerdo en mi memorin, . Como la triste y dolorosa hisloría . Que -vive en ese libro inmernoáal. - Los siglos rugíran sobre las torre¡ Que levanta a las nubes el orgulJQ; . - - . Mas su potente y colosal murmullo - Respetara esa -pagina inmortal. · Por todo lo -no fümado:....:. , fol.\' AClO._:.FEill'f,'l~,P"~~~ ' MPni~XTA o·.i «LA- iGlJJ:slA- I>UNE.N.:4:». r,·cn \f. 'C ~• .-GaBi. ele {erusiú~~ '.-:-~¡-~ ~J!.

RkJQdWJsaXNoZXIy MjgwMjMx