La Iglesia puneña : órgano del gobierno ecleseástico de esta diocesis/Título posterior : La Iglesia Puneña periódico semanal. órgano ofial del gobierno eclesiástico de la diocesis(desde N°37)/Título posterior: La Iglesia puneña: publicación eventual. órgano de dcoumentos, doctria y hechos (desde n°180) - Año Nº1-18,/Nº19 Ene 12/Año 2-Nº2/Año 1,Nº3/Año II-Nº 23-51/Año III Nº52-79/AñoIV Nº 80-99/100-116/ Año V-117-136/Año VI 137-148/Año VI Nº149-172/Año VII-Nº175-184

Antiguamente, en la nube dd tal>erná- ~ulo, se oyó una voz que Jecia:-«Eate .es mi Hijo en quien me he cornplncido.n-Aquí no se: oyó esta voz, pero se sabe que Dios nr se hizo oirá su Verbo adorable ffi:l::l que para pronunciar esta terrible seutencia:-(,1\laldito sea el que está pendiente de la ct•uz; muera, porq11e es maldito, muera porque es el pecado por escelencia.»- ........ . «La justicia eterna está vencida; es preciso ceder a la cruz. Algunas veces habeis visto, hermanos mios, en'tre tristes tinieblas, el cielo cubiel'to de opacas nubes, ennegrecidas por una horrible tempestad: lividos relámpagos rasgan las nubes, estalla el rayo,-pcro al mismo tiempo se compone el cielo, se sociega, se aclara: esa es la escena del Cal vario. Durante aquella noche, se oyen los golpes repetidos del rayo que cae como una horrible tempestad sobre aquella inocente víctima, que estalla sobre st1 cabeza, v él sin veutura esclamn:-«¡Dios mio! ¡Dios mio! ¿por r¡uc me has nbandouado'? -Derepente, por la Yirtud de sus sumos padecimientos, párase el rayo, se disipan las nubes, se aclara el cielo, y pronto encima de todo, en una region superior y pu~ ra, aparece una cruz que no pasa, una cruz serena y radiante sobre un ciclo sosegado, una cruz que es un signo de paz y de sereuit.lad para todos. La paz Cilla hecha, firmada con la sangre de un Dios, la senteucia fatal se ha rHocado y el línage humauo se ha salvado. Ya están firmadas las paces. (,¡Ajustadas las paces! que estraño pensamiento se presenta á H1Í mente: la paz está ajustada, y estais aquí en bastante número para representar en todas las edades á la humanidad entera. La paz se ha ajustado para vosotros; pues decidme ¿por qué haceis toda vía la guerra? ¿por qué haccis la guerra á Dios, á fosucri to, á la cruz?. . .......... . ················••1••·····••1••·······••1••······ «Sitio, tengo sed. La sed, como el hambre, es un dolor estremado. Hánse Yisto guerreros cubiertos de llagas, casi desangrados, tendidos entre la sangre· en el campo de batalla, olv.idal' todos sus padecimfentos. La sed estaba en sus entrafias, y este es un dolor mas grande, mas terrible y mas ,•ivo; así no saben mas que decir:-Tengo scd.-Este fué el suplicio del rico malo, qne decia:-Tengo sed.-Pedia una gota de agua para apagar su sed, pero no quisieron dársela. Vos, Señor, no sois el rico malo, y habeis querido sufrir la sed; habeis esclamado:-Teuao sed.-nien sabeis, hermanos mios, cu~n rendido debía estar nuestro Seüor por la perdida de su saugre, y por el causuncio; porque, atrevezando las calles de Jcrusalen, bajo aq.uella sangrienta. flajelacion que hauia hecho correr su sangre por todas partes, luego bnjo las punzadas de aquella corona de espi1rns entretejidas que penetra en su frer,,te justa y la desgarra, luego bajo el peso de su crnz que habia arrustrauo hasta el Calvario, luego en fin, en aquella larga cruciiixion, cu aquella estension vjolenta de toJas sus venas cruelmen le desgarradas, su· snngrc habia corrido con una abundancia tul que estaba rendido, y decia:-Tengo se<l.-~o le fué respondido:-Bcbe tu sangre:-porque en esto hay un secreto de poder y un secreto de misericordia, un. secreto profundo que es preciso comprender. Rabia un secreto de poder, no se crea_ qne Jesucristo sucumbió débilmente á. sus p::'dccimtel\tos: desde Jo alto de s11 cruz, el :cnia en sus manos iomortak s los destinos dé todas lHs naciones y d e todos los siglos. J~cha una mirada á las profccfos: los profetas que babia n cantndo sus dolores h,~bian vaticinad o su sed: era preciso curn¡')lir las pro:fe ·- l'ins, Los ·verdugos que est.-. 1ban nll~ uo .sabiau tanta, pero todos iban á cte~as l>aj~ la mano de Dios á quien cr uc1fi- .ca'.)an, y contribuían, á pesar SU) c.', al • LA IGLESI! PUNENA. cumplimiento de esta profecía.-Se levantan, le presentan hiel: él la acerca á sus labios y la repele. «Teuiuis sed, pero lo que abrasaba vuestras entrañas era el deseo de la salvacion del mundo, de la rcdencion de vuestras al mas, la caridad. Esa era la sed devorante que os hacia decir con ansiedad y dolor:-Tengo sed.-La caridad estaba en vuestro corazon como una llama celestial que podia salvarnos: teníais sed de nuestra felicidad, y es- . to es lo que os precipitó de las mora- .das del cielo hasta la tierra. Por eso deciais:-He deseado mucho celebrar esta pascua con vosotros, y quiero beber el cáliz que me está preparado.- Por eso decís en la cruz: Sitio, tengo sed. «¡Ah! lo sé; vos quereis abreviar profundamente mi alma, vos qucreis que no vaya ya á encenagarme en esas miserias de la vida, en esos placeres vergonzosos que no pueden satisfacer mi alma y darme la felicidad por qué suspirn! ¡Ah! Seüor, yo repetiré con alegria estas palabras de las Santas Escrituras: Así como el siervo sediento busca aguas puras para apagar su sed, así, oh Dios mio, yo quiero en lo sucesivo hallar mi refujio junto á vuestros divinos tabernáculos ........................... . «Consummatmn est, todo se consumó: palabra mas adorable que esplicable: probemos sin embargo esplicarla. Nada es grande y bello, hermanos mios, sino lo que es perfecto, acabado, consumado. Dios acaba y consuma todo lo que hace; Dios ha hecho la creacion y la redencion: cuando acabó la creacion dio testimonio á la tierra diciendo: Esa tierra es hermosa. La redeucion es una obra mucho mas laboriosa y magnífica: ya no se trataba de conquistar el mnnclo sohre la nada, se trataba de reconquistar el mundo y el hombre sobre el pecado. La redencion debió tener su consumaeion plena y entera, y aquella palabra debió caer de la cruz: pero JO descubro en ella una consumaciou, la consnmaciou de las iniquidades humanas. «Hermanos mios, ¿lrnbeis visto alguna vez á. uua serpiente luchar con un leon? Tal es la escena del Calvario; mientras que la antigua serpiente, el vencedor del linage humano, el inspi1adol' de todas las perversidades humana!,',. se deshace en esfuerzos contra el terriNe leon de la tribu de Juda, derepentc cae vencido y cautiv? al pié ~e la cruz, echando espumaraJOS de rabia despucs de haber exhalado sus mas negros veneuos: ene á los piés del leo_n sereno é invuluerablc. Todas perece1s por el esceso de vuestra consumacion y de vuestra ruina, pasiones humanas. l\lentira, ¿podiais ir mas allú que en el cornzon de un Ca·ifús y de aquellos vengativos fariseos? pero tam~ien perec~s en él por el esceso. Ingr?tltud, ¿pod1ais ir mas hallá que en el corazon de un Jndas? pero tambien mueres en él por el esceso. l\Ientirus . c_al~uladas de la política humana, ¿podia1s 1r mas alla en el corazon de un Pilatos'? pero tnmbien vivís para afrenta de los Pilat~s de todos los países y de todos los siglos. Indiferencia estúpida é ignomi~i~- sa hácia la verdad y la virtud, podrn1s ir mas allá en el corazon de aquel b ombre que derepeute se deja vencer .por la admiracion? Incredulidad curiosa, budoua, porque estos son tus verdaderos caracteres, no tienes otros, ¿podíais ir mas ·allá que en_ el corazon de un Herodes que ped in milagros para distraerse, que se burl , ba del Hijo ~e Dios como un insensato, y que cubna la sabidnria eterna con un manto de ignominia? «Hé aqlií la consumacion de la i~iqu~- dau hu mana. Lns pasiones no podrnn ir mas allá: pero dejemos todo esto. En una regían superior hnbia una consu~~- cion mRgnHirn; ~· aquel divino cruc1hcado, desde lo alto de su cruz, desde lo alto de aquella m0ntaña santa, de aquel arbol inmortal que empezaba a esteuder sus ramas hasta los confines de la tierra, y alzaba su radiante copa hasta lo mas alto de los cielos para hacer vol ver a ellos la serenidad de los antiguos dias, desde lo alto de aquella cruz el Hijo del Dios echa una larga mirada al cielo, luego hacia atras para contemplar los siglos trascurrido~, luego hacia adelante para contemplar los siglos venideros, hasta el siglo eterno, y luego desde allí hasta el fondo de los abismos, y despues de haberlo visto todo, pronuncia con voz sonora: Todo se con~ sumó, Consummatum 11st. » El infierao se turba, las puertas de la infernal morada se rompen; la muerte es domada, el príncipe de las tinieblas vencido, confundido: parécele que n:> hubiera debido atacar aquella sublímc vida: que con est~ inaudito atentado ha dado ocasion al poder mas perfecto que existió jamás, y que un pie vencedor lo hollaba en el momento mismo en que ponía osadamente la mano en la piedra angular de la Iglesia. Es rechazado y se precipita en las eternas llamas: de pronto siente que todo se desmorona en deredor suyo y las ruinas lo sepultan. »Era la consumacion del cielo, de la tierra y del infierno, y todo aquello era la consumacion de la cruz...... »Si hubo jamás, hermanos mios, una hora solemne en Id naturaleza, en el cielo, en la tierra y hasta en los infiernos, es la hora á que llegamos. ~einó en los cielos un profundo silencio: la armonía de los cánticos celestiales se interrumpió, los ángeles de paz lloraron amargamente y fueron á ponerse en adoracion y llorando en las alturas del Cal vario. El Padre celestial se halló solo en su magestad, y los querubines q' quedaron al rededor de él, ::,olo hicierou oir en una adoracion profunda y dolorosa el cántico de la eternidad. Sanctus, Sanctus, Sanctus, santo, saeto, santo; no pudieron acabarle. La tierra ignoraba estas cosas, el infierno se turba, y desde lo alto de su gloria Jesucristo, recobrando su confianza y su fuerza divinas, decia alzando un grito doloroso:- u Padre mio, (babia hallado á su padre) padre mio, en tus manos encomiendo mi alma. Pater, in manus tuas commendo spiritum meum.» Habia hallado á su padre, y nosotros hemos hallado al nuestro, y si queremos aproyechar de los beneficios de la cruz, ahorn, con profunda confianza, elevaremos al cielo, por Jesucristo, este grito tan tierno y tan filial:-Padre nuestro que estas én los cielos ..... Y nosotros tambien encomendaremos nuestra alma en vuestras manos, pues que sois nuestro Criador, nuestro Redentor y nuestro Padre. Sí, no seremos en la tierra hijos estraviados léjos de la casa paterna. » ¡Oh Padre nuestro, todos encomendaremos nuestra alma en tus manos!» ANUNCIOS. Por todo lo no firmadoIGNACIO FERNANDEZ, La Librería Católica está recibiendo las obras siguientes:-Teologla• -Religion.-Liturgia.-Cicncias naturales y exactas. -Historia,-Lileratura.-Textos.-Devocionarios.- &a.-&a. Papel.-Libros en Ll1mco, y demas artículos de escrilorio. EL EXTINGUIDOR, DOMBA PARA INCENDIOS, POHTATIL Y QUE onRA POR SÍ l\JISMA.. UKITED STATES FIRE [XTINGUISHER COMP. Despacho, n. 0 8 Dcy Strccl Kew York. El objeto de esta invcncion es extinguir los incendios de uua manera mas rapida que lo que se hace allora . .Las ventajas del Extínguidor son las iigu1entcs: Todo fuego comienza en pequeña escala Y si se desarrolla inevitable y rapidamentc: es porqu~ cuando principia, que los momento, son preciosos para apagarlo, no se tienen a mano medios de hacerlo. El Extinguidor es la única maquina que llena este requisilo. Se puede empicar en cualquier roomentc, dado, aun cuando baya estado sin usarse durante muchos años. Apaga el fuego instanlaneamente. No necesita la gran cantidad de agua que con este objeto se gasta ahora. Un niño la puede manejar con el mismo; éxito que un bombero experimentado. Es tan portálil y facil de manejar com0 un cubo de agua. Posee la potencia y es tan eficaz como una Bomba de vapor. No causa el menor daño ni a la vida, ni a la salud, ni á la propieuad. Es la unica invencion conocida que apaga incendios de kerosina, de brea, de naftalina, y de todos los materiales combustibles que son ahora de uso comun. EL DIBUJO N. º 1. 0 representa el Extinguidot' listo para usarse. EL DIBUJO N. 0 2 representa una vista parcial del Exti1ig1t'idor.-(Estos dibujos pued~n verso en esta imprenta). !llodo de prepararlo para usarlo. El espacio a se llena de agua, el tubo b• se llena con el contenido del frasco r, y el contenido del frasco g se echa en la agua a. Aplicando la tuerca h al tornillo e, se hace bajar la varilla e basta abrir el tapon d, y el contenido del tubo b cae en el Exlinguidor, y los dos compuestos se unen y forman el líquido extinguidor, que siendo anli-eombustil.Jle. es ele mucha mas fuerza y eficacia que veinte veces la misma cantidad de agua. As1, el E:rtinguidor N. 0 2 contiene ocho galones, que equivalen á 160 de un líquido mas eficáz para extinguir incendios que la agua sola, y dicho liquido podra llegar con su propia potencia á una distancia d& 40 pies, con solo voltear la llave, lo que pone al aparato en completo movimiento. DECLARACION DE LOS JEFES DE.L DEPARTAAIEZiTO DE INCE;';'DIOS. Despacho del Ingeniero en jefe del Departamento metropolitano de .incendios. Sres. Levey Hermanos. !Xueva York, Enero 20 de 1867. Muy señores nuestros:-Ilabiendo presenciado, el lúnes 14 del corrienle, los experimentos hechos por UU. con el ccExtinguidor portalil o Bomba de incendios que obra por sí sola», tenemos gusto en manifestar que aprobamos su modo de obrar. La facilidad con que se trasporta y su potencia para arrojar el gas y la agua á una distancia considerable y extinguir la llama, nos hacen considerarla como un auxiliar apreciable para Ja seguridad de cualquier edificio, especialmente si está sujeto a incendios de brea, manteca, aceite 6 kerosina, y recomendamos que se introduzca en' las casas particulares, hoteles, almacenes, fabricas, teatros, buques, vapores y edificios públicos, convencidos de que en manos de una persona con alguna presencia de ánimo, extinguirá muchas veces el fuego que de otro modo se converliria en una gran conílagracion. -ELISUA KINGSUND, Ingeniero enje/e.-[Firmado.]-ALFREDCAnsoN, Vigilante S11perinfende11te.-(Firmado). UNtTED Surns FIRE ExTINGursnER Co. ..4gentes en el Perú PB.érola hermanos. Melclwrmalo, 137-Lima10$ cuales tienen de venta el ,cExtinguidor y sus cargas, y expedirán los pedidos que se les dirijan de este Departamento por conducto deMARIANO C. MAnr1~Ez. DIPRE~TA. DE «LA IGLESIA PUNEÑA». Por ÍL C. M.-CaJ.le <lo Jcrusalen, n.º 55!!.

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