AÑO IV. PUNO, FEBRERO ~7 DE 1869. N. º 82. -!!!!!H--!!!!l!il!!!l!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!9!!!1!!!!!!!!1!1!11!1!1!1B!le!l!!!!!l!l!!!!!!!!!l!!!!!ll!!!!l!l!!!!!!!!!l!!!!!!;!!!!!!!!!!!e!e!!!!!!!l!!~~lll!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!l!!!!!!!!l!!!!!!!!!!!!!!!!l!!ll!!!!!ll!l!!!l!!!!!!!!!!!!!l!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!Mll!!!!!!l!!!l!!!l!l!!l!l!!!!l!!l!!l!!!!lll!l!!l!!!-!!1!1!1!!1!1!1!!!!!-~--~l!l!!/I!!!---·~ f A JglcsitiJ- ~uütñ~~á-, PERIODIOO SEMANAL. r ORGAIO OFICIAL DEL GOBIER·NO ECLESIASTICO DE LA DIOCESIS, Oarta sobre el roturo Ooncillo ec11- :snénico. FOR MONSEÑOR DUPANLOUP, OBISPO DE ORLEANS AL CLERO DE SU DIÓCESIS (Tradiiddo para «El Nacional» y tomaclo de este.) · IV. ÜJ.EADA RETROSPECTIVA, (Conclus,ion.) Es demasiado sabid-0 qu~ no soi de aquellos que ·cierran los oj.os y se callan sobre los males de nuestra época. y sobre los peligros de las almas. Pero no quierQ, tampoco respQnder ingratamente á los beneficios de .Dios, y no -ver las iuerzas ,que conserva siempre , para la Igles~a,, y las fa.cilidade·s que da al bien en los misrp~s ,peores tiempos. No debe olvidarse tampoco que la l_ucha es un deb~r del homb.re ~n todas las épocas, y que á ~ada siglo corresponde su tarea y sus . dolores. Lamento, pero no maldigo el !iem_po actual: ni desespero de loí:j ,pueblos ni .~nate: matizo á los pr_ínciJ~.et,: , no son omnipotentes y deben qontn:r. con di4icµltades sin !!µmero. Ruego pues, ,á Dios por e- , llosr· como . lo hace )a Ig¡le?ia, Y.. hasta donde mi, débil voz .alcanza, los amo11est9 a tod.os, pduc1pes y pueblos, y pido un ,concurso Leal y sine.ero para la grande obrp de ía Igle;,ia, que es la s.antificacion y,_ la civilizaci~n . del .mundo, Lo que. 4 nosotr.os, ,.,hombres del pre4 sente, debe hace~'nos gem,ir con -amargura; ·son. estas tr~J,3., dolencias que ~aµ llegadó al grado agudo: la ruina de lé;ls creencias, p.recipitaqa ¡Jpr .la direc~ion impía de los es_tudjos cieótífico·s y .fil.o- , sóficos; el deshordamient@, de las c0stumbres acelerado por,mil medios nuevos de propaganda ,corrpptora; y porúl'--. timo, errores ipjustos_que se complacen en perpetuar lo.s enemigos de la rel\gion, entre la Iglesia y los pueblos modernos. Hay eiert~s persoi¡as pará quienes estas ,tres plagas np son sino los re~ul-ta.- , dos parci;iles de lo que mira.ti en lo pre.. sente como en lo pasa~o, la peor de to• <tas:,ellas, la revolucion. No rµ,e agrada esa palabra, vaga, mal definida, q.ue se levanta y que crece segun quererµ_os, como un e~pectro; pero lo ,que si, ·es evidente, es que los males á que ¡ne refiero, .alimentan .en el seno de las sociedades la division de-·los espíritus, el desprecio á Dios y á toda autoridad . y un orgullo y un ódio que amet~azau á es~s mismas sociedades, de ., dirijirse permanentemente a la revolucion. v. EL AUXILIO OFRECIDO POR EL CO'NCILIO, He allí pu~s, señores, porque se ha conmovido la Iglesia, que es la am,iga de las almas y que nunca fué indiferente á los males de la sociE:dad. Sin duda que son distintas la sociedad y la Iglesia, pero-caminando lado á lado en este mundo y encerrando 4 los mismos hombres en su seno, son necesariamente solidarias en sus peligros y en sus dolores. Y la Iglesia quiere reunirse, porque para curar los males comunes conoce que mucho alean.za. Guardémonos, entretanto de exajerar como de atenuar la verdad. ¿Deoende de la Iglesia destruir todos los .males lrnmanos? No. Pero en la gran labor, en el rudo combate del bien contrn el ,"> mal, ella tiene su papel, papel inmenso1 que viene- á desempefiarlo. El hombre es libre y hace el bien libremente. Pero eta asistido por la gracia divina que lo ayuda sin turbar su libertad; porque, coma lo decía el gran p9ntifice San Celestino: Aiixilio Dei liberwm arbi'triun non aufetturJ Sf!d liberatur. Depositoria •de los lienes celestes, la Iglesia es la di vina mistente del hombre, y le presta, aua :!U•el órden temporal, una asistensia whrenaturál. Y si hoi ella se reune y serecoje, es, lo repíto, para cumplir meja su mision y trabajar con mas poder y ~fitacia en el bien de la humanidad. «~Quieó' puede dudar, esclama el Santo Padre, de que la doctrina de la Iglesil católica tenga esta virtud y de que tío solo puedá ·servir á la sal vaciou eterrn1 de los hombres, sino nl bien temporal de· las sociedades, á su verdad'era prosperidad, buen órden y tranquili• dad?,. ¿Y quien podra negar el poder social y ·civilizador de la Iglesia? «La . religion~ lo, refrgi6n! esclamaba hace po• << co im hombre de' Estado eminente- « M~ Guiiót-és la vicla de la hiimanidad « en todos los lugares/ en todos los tiempos, • 1< salvo algtHws días de ·crisis tP.rrib{es. y ., de décade11ff~s·' Ve'T'{Jfmzosas. La rehg10n " par( cont~ner ó ca)mar la ambicion « humana; la religion para sostener- " nos f> apaciguar nuestros . dolores, ,,. los de nuestra ' condicion ó los de « nuestra alma·! Que la política, la mas « justa, la mas fuerte, no ·se· líso11jee " nu-nca de1lev-ar a cabo sin la religion, e< sem'ejante tar'ea. Cuanto mas pronún- « ciado y es.tenso sea el rnovhn'iento · social " tanto menos poc/;;,a la poU-tica dirijfr a la " humanidad quebrnntada. · Para ello es « n.e-cesario 'U,11, poder mas álto que los pode11 res de la tierra, perspectivas mas largas que las de : la vida. Son necesarios l)ios :y la etérnidad ;» 'l'ambien el Santo Padre, despues de reco·roar fa influencia bienhechora de In r.eligiou en el órdcn temporal, proclama de nuevo ltt armonía, tantas veces afirmada por él', entr'e. lá ré y la razon,··y el apoyo recíproco que en las mii·as de la providencia éstan llamadas á presiarse. «Asi como, dice, la Igle- . « sía sostiene á la sociedad, así la ver- " dad divina sostiene la ciencia humana; « consolida el terreno bajo sus pasos, é « impidiéndola e-straviarse, fovor~ce sus « progresos.» Escuchad bien esas palabras, los que procura'is én vano, proclamar el antagonismo de la ciencia y de )a fé. El jefe de la Iglesia no teme la ciencia, la ama, la preconita y recuerda que las verdades cristianas sirven a . sus progresos y á su so~idez. Los sábios mas ilustres que han nparecido en el mundo, Leibnitz, Newton, l.{éplér, Qopérnico, Pascal, Descartes, · ante qúienes nuestros sabios de• ben sentirse muy 'pequefios, si su orgullo Do los ciega, pensaban como aquel. Es·o es, añade el Papa, lo que la historia de todos los tiempps demuestra con irresistible ·evidencia; y ese es el sentido de la frase tun conocida de Bacon: «Poca filosofía conduce á la impiedad, rnucha filosofía conduce á la religion.» La ciencia en efecto, llevada á su mayor altura, abraza todo el conjunto de las verdades, y descubre ai,í el órden total. La presuntuosa ignorancia ó las cie- progreso de un pueblo consiste en hagas pasiones de nuestra época pueden cer descender mas y mas á la vida priol vidarlo; pero los espíritus mas gran- vada y publica, los principios primordes han reconocido siempre ese acuer- diales de la justicia, Todo pueblo pues, do entre la fé y la ciencia, esa armo- que marche en el sentido cristiano, nía entre la iglesia y la sociedad, Y re- marchará al progreso, y todo siglo que chazado ése antagonismo de nueva data, . quiera resolver contra el Evangelio las contrario á los testimonios de la bisto- cuestiones que agitan a la humanidadt ria y a los intereses de la verdad. se desviará de su camino y marchará Pero no demos aquí) sefiores, lugar á á la decadencia. Interrogad otra vez ataques con expresiones equívocas. ¿Co- el pasado y la historia se encargará de mo puede la iglesia trasformar las so- contestaros. ¿Quién ha expulsado del ciedades? La historia nos lo enseña y mundo la co.rrupcion pagana, quién ha solo la prevencion puede imaginar fan- civilizado á los harbaros, convirtiéndotásticos ataques á las liberta~es legfti- los? Ved el Oriente cuando allí floremas del espíritu humano. · El concilio cia eJ cristianismo: y vedlo bajo el dode Roma será el deci'monono conailio minio del Coran! La influencia del crisgeneral, y los cuarenta ó cincuenta pue- tianismo en las civilizaciones es un he~ blos que esten en el representados, han cho tan brillante como el sol. · Pero los sido convertidos de idéntica manera, principios del Evangelio están léjos de es decir, llevados desde la barbarie haber dado cuanto contienen, y el mis-. hasta la civ~lizacion por la autoridad mo tiempo i}o los agotará jamás por• de la palabra, por la virtud ·de los sa- que son ·~e una profundidad infinita. cramentos, por la enseñanza de los pas- Asf es que aun cuando los siglos ha- · tores, ' por el ejemplo de los santos. Ta- yan ·saéado del principio cristiano, de les son las vias de Dios y la nccion de Ja caridad, igualdad y fraternidad, conla Iglesia, á veces secundadas, pero mas secuencias que ban ca'mbiado el antiá menudo combatidas, por los poderes· guo mundo; todas Jas ,aplicaciones sohuman·os; ciales de esa bella doctrina están lejos Institntor:i · ,1"' lnc:: . almas, la iglesio, · _ de h"h"'"~P. consumado; y en mi conse sirve del método do t0-cin buone> ..da- : ' ccpto, la mision especial de las s.ocie- !,; -cacion, la autoridaél y la pacie~ciá. Si • dades modernas es •la de hacer penetrar se duda, ella afirma: si se desmienté, cada vez mas ese principio fecundo\ en' ella insiste; si se oscurece, ella aclara; las leyes y en las costumbres, sacando si se divide, ella une; y repite siem~ . de allí las consecuencias políticas•, eco~• . pre y siempre las mismas leceiones; nómicas y sociales, que seran el hono,r }'· · pero ·qué lecciones! La verdadera ná-- - de este siglo, sino se separa de las •vias ~ 1 turaleza _de Dios, la verdadera natura- cristianas. Pero es la mision de la Iglelcza del hombre, la libertad y la respon- sia y de sus concilios conservar los prinsabilidad mora], la inmortalidad del al- cipios evangéliéos puros de toda interma, la regla sagrada del matrimonio, la · ptetaciúrl que los falsee, ley de la justicia, la ley de la caridad, Toda gran manifestacion, por consila inviolabilidad del derecho y de la guiente, · de las verdades evangéli~as, propiedad·, el deber del trabajo, la ne- todo ·esclarecimiento de las obscuridacesidad de la paz. Eso siempre, eso en des y ·de los errores involuntarios, toda todas partes, eso á todos, á los reyes buena inteligencia de los pueblos con el y a los pastores, a los griegos y á los cristianismo, es una obra de progreso romanos, á la Inglaterra y á la Fran- social ·y religioso al mismo tiempo. Y cía, a la Europa y a la Australia, al hé allí precisamente la obra del concifre11te de Carlo Magno ó delante de lío. · Hé allí por qué la iglesia va a ha• Washington. , cer ese grande esfuerzo, y á desplegar, - La continuidad de esas afirmaciones, como dice·, el Santó Padre, todas sus me atrevo á decirlo, contribuye_tanto · f~erzas i~t ornnes nostras magis niayisque .al órden de las sociedad-es y de los es- exaremus vires; he allí por que los obispíritus, como la salida del mismo sol pos católicos vendran de todos los pun- • forma el órden de las estaciones y la tos del· mundo para consultarse -con su prosperidad de los trabajos de la tierra. Jefe: Sita nobiscwm comrnunica1·e et confeSed fran~os, oh filósofos! que despre- rre consilia. ciais la Jglesia ¿sin ella, que seria entre En vano direis, en vuestrasfojustas los pueblos la nocion del Dios·vi vo? Oh! é ignorantes prevenciones, que la Igleprotestantes! oh! griegos! convenid en sia es vieja y que los tiempos son nueque sin la Iglesia habríais visto borrar- vos. Las leyes del mundo son viejas se delante de -Ytiiestros ojos la imágen tambien, y todos los nuevos descubride Jesu•Cristo! Oh! moralistas y políti• mientos de que os enorgulleceis con jus• cos! ¿Que habriais hecho sin la Iglesia, ticia ni existen ni obtienen éxito sinode la familia y de la santidad del ma- por la aplicacion de estas leyes. trimonio? Ah! ignorais c·on que eleme~tos á la Pues bien, lo que la Iglesia ha he- vez flexibles y resistentes ha formado la cho, va á vol verlo~ hacer, va á afirmar Iglesia su divino fundador y qué organuevamente; va á contiuuar su vida, su nizacion le ha dado á la vez estable y marcha, su obra, en el mismo espíritu · progresiva. Tal es la profundidad y de sabiduria y de caridad; continuará fecundidad de sus dogmas y tal es el trasrnitiendo á ]a razon de los hombres carácter espansivo de su cón~titucion, las grandes verdades de que es <lepo.. que nunca la sobrepujara niagun prositaria, y cle ese modo, de ese modo so- greso de In sociedad humana, y que ella lamente, de ese modo forzosamente obra puede vivir bajo cualquier réjimen posobre las sociedades. lítico . Sin alterar nada de su símbolo, Ya se ha dicho: la religion de Jos pue- ella saca de su tesoro, como dice Nueshlos es toda su moral. Pero siendo lá tro Sel'íor, de siglo en siglo, y segun moral el orígen verdadero de la buena las necesidades de los tiempos, cosas po lítica y de las buenas leyes, todo el anti guas y cosas nuevas; y siempre lt,
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