La Iglesia puneña : órgano del gobierno ecleseástico de esta diocesis/Título posterior : La Iglesia Puneña periódico semanal. órgano ofial del gobierno eclesiástico de la diocesis(desde N°37)/Título posterior: La Iglesia puneña: publicación eventual. órgano de dcoumentos, doctria y hechos (desde n°180) - Año Nº1-18,/Nº19 Ene 12/Año 2-Nº2/Año 1,Nº3/Año II-Nº 23-51/Año III Nº52-79/AñoIV Nº 80-99/100-116/ Año V-117-136/Año VI 137-148/Año VI Nº149-172/Año VII-Nº175-184

rno los espíritu::;; que ln i, pueblos ::,e a1·nrn11 y que pnrc~'.e quo se prepararan ü choques ¡rign1dczeos. ¿,.\caso quiere hablar el Pu11iilicc de c.:;o:; podert>- sos intereses de la polilicil, de c::;·1s cuestiones de 11ncio11aliJad, de crp:ilibl'io y de frontera<? Sin dndil que no es i11<liferc11lc ln Iglesia nnlc la pnz ó la guerra entre las nacione.,, y sus plegarias suben dinrinmente al cielo poi' la concordia de los príncipes y d-e los pueblos cri-1,liauos. i\o, JH lo he dicho, 110 es para definir cuestiones scm('iautes la reunion- del concili0: la r)ilc/llca asamblea convocada en Honn uo meditará ni revolucione::;, ni conr¡ttislns, ui ligns de pueblos ó de sobcrnnos, ui levantamien-to 11i destr11cci-011 de di11nstías. Mie11trns que Europn, y mirando mas .lejos,, mieutrns qne el autiguo como el nuevo continente, tiemb!,ui n~ mido de· lu guerra ó de la revuelln, allí, eu Homa, eu ese centro aug-usto, en ese- l11ga1 rcservndo, reunidos C<'l'- ca del sucesor <le San Pcdrn, al t·e dcdor de la unledra de fo verdad, los pu:-;t.orcs de In~ ¡rn cblu:-, con l1Js pies c11 el :'itíclo, ~olirc la roea inmóvil, pero cou los njos fi_¡os en cp1ie11 lodo lo puede, ~e ocupa-rú1t de las nlmus, <le las Hc.cc~i<la-<l 'es- de las alma:;, do la st1IYacio11 eterna de la:. almas, en u-1ta palahrn, de los iutereses superiores y perlllilllCll\es· de In líunw11iund. Y en vel'clnd' que llarúu bie11; porque ¿_f¡uién podt·ü ue.-,co:iocerlo? ¿,no eslitn las almas en peligrn y amenazada la fó de , los pueolos'r _¿Qué' nueva hercgín ha surjitfo, me preguntareis ncaso·r ¿Q_ué hcrcgia, senores? Del seu'o de ra· lglesii1, ninguna; 11u11ca jnm,is In estado el clero mns u nido en la fé, de un ex.tremo al otro del mundo. ruern de la lglcsin, pot' el contrario, no solo los mismos nlaq-t1e;; cieu veces rechazados, cien veces renovnuos, se rt'¡,i•oduce11 bajo formas y cólerns nuevas, coulrn todos· los ounlos <le la doctrina cristiana; hay a'lgo mn:-: con una imp1cua~ que supera ú la <lel XVlll siglo, lns rnismns \'enlndes naturales, esns verdades sobre lo que totlo descansa en In tiena, se niegmJ y se discuten n11dazmc11tc; In- misma cie11cia tle11e tamhie11 sus heref)ns; ha.Y cisma entre los filósofo3; y la rnzon sufre ul fin los asaltús que pnrccian reservados á ia fé. Cosa eslruñ."t! La fé' es· quien guarda hoy los 1eso1'os de la razon y q.uien In sine de haluarte. Sabios y pen¿acJores, nhorn sois vosotros los qt1e 11ecesilais <lu nuestr,1 nyudr.! Todos los tlias uos acusnis de no· tener ni intcngeu-cia ni ciencia¡ pero vosotro~, pobres hermanos mios, t.:a· si no habeis snbiuo conse11vnr u11a vet•- cliid estable. Y vosotros, protestuu Les, que quisisteis refol'ma1· In lglesin, vusotr~s-sois ~os q_ue necesitais ya dn rel'v1·- ma, y los (]lle CO!lOCCLS cuántn folta 05 lrncc el beueficio de la nutul'iund. YecJ, en efecto, C'llúl es el e:-.tntln <le las inteligencias . ¿, \ dónde ,•,1 11 p,,r todn~ rnrtes- lns (il osoílll5 sepnradn!-'? Hace t1·es siglM q11e, en e~n Ak111n11in r¡uc se entrechocn J se conmueve Lnn profondarncnte, !tace lt ·e:-. siglos que surj,crnn en el la es pin tus ,·i<de11 Los que re c h izando el freno tle la fé, y e11t1·c~·ú1Hlnse a tod~1s. las tcnwridade:-; 0 de l pc11,-a1nie11to, cnscüaru11 ,d mundo nso11•1br.idu todns las nudaeias ú la v<•:r, r1..11t- tod ns lo:; dcsfallecirnieutos ele la razo;t, prnnlo seguidos, (}1)!110 siomprr, de In -;- a11<laciu-,· y desfallecimic11Los de la conductn. ¿.')11é 1·c:-.ultcí, sc1iores, de esos prodi¡,io~,os es- . fur •rzos de espírif11 y <le er11din·io11·?- La 1·e,;t:1Tccci ,rn Je lodos los errores anlig•.tos, rl [Hlllt<•isruo, el dci::no, el c. rcp1ici rnrn, y <'ll l,1 mism:t rcliifr,n. litS fanta sías 1ni1~ cnnlradictorias \Je 'una f!:;1)- ;..{esis e11 dunde babia du p(rcccr tC1cln crisliaui ·mo. IJé nlií tlo11<le fuuon ü 1rnr;:r1 a11lc n111 ,;tra ,i,,ta, diez yod10 :ü~los despucs ele! Jc.;ucri:-to, quizit la:-; rn,n:vores labore<; i11trl,..cl11alc:, <le c¡11e el mun<lo ha rn sich t<·sli~:o. ,.Y que se Yé lt 11., en·t re nnsol ro,'? Bílli-.la:, cu Lrcd1a ln ., crccncia:-5 n:1 igil,:si1::-, disol11cion de toda fé, ·y nun de In fé filosófirn, dcsmoronamicunto de tocl11s lns vcnlnrlr. rad<llt,rlc:-, ,. lns i11\'ns1otrcs de una pn·tcnditla eiencia c1ub1111;_!ada co11siµ-o mi-nw, que rcniezn de la razon, :,- qnirre C'lt 1:onil>rc del mnterialisrno _v dt·I alPismo a1 rrhali'\1· ú los hombrl'S In fé' en ~:I Hl:na in111orlal v la fé c•n t l niis1no l>io:-. Pnr tndQs i'm, conduelo~ de la pre1H1, dinrios, folleto..;, 11ovela", se c<:pilrc·C':1 11rdi1•1tle111<•nte las mas func·st il ~ d o e tri n ns so ll re D i ns v so li re e i a l 111 n , sobre l,r rno-r:tl ~• la vida futnrn, sobic• la i'anüliil y la soC'iednd. ~Íl1<·li0•: de 1111c:-;- tro,.; enntemporú1wo:; ó YÍ'. en en In o. Cll· ridad ele estc,s errnres, ó ílotnn sin li1 újula y sin guia ú lllerced de to<fn:- lo,; vien-tos de la dudn: por todas pnrtes se crenn en el espíritu tcm¡10stt10.-a..; tiniel>IBs, y re11ctr,:11 hn:-ila el foml'o de lns IIHl'>HS popularc ,.;- . Se han promovido ni misrflo tiempo dcsi ntel i~enctBs Roh:-e fmfos las rncst iones relnti"ns ú l,r fglesin, v en ccrnsecu1•11cia, hoy se lihrn"conlrn ·ell,f nn comba:e e11rnr.11izado. Cunucfo e:-t nlló ('ll ]-'rancia la rernlncion r¡ue hny d;\ la mella a Europn .V 11f rnu11rlo, u11idn fa l~lcsia al órden político ror \'Íuc11lns formn<los por el ti empo, la arl'clrntó lamLi•c11 la tempestad, sin que sé alcnnzilra i1 disliir~uir r11 esa lnclia lo refcrcutc á un e~tndo de cosa . f rgíl imo , in ser uccesario, y In que co11stituía los prillci pios c13'cnci-alcs J el espíritu inmuli~- ble del cfr,tia 11istnn. U ódio, en ciertos hombres, hn s0brevi\iJo ciego, i:nplncnble: olvidaucfo diez y ocho iglos de beneficio se hu co11ti- . nnado una guerra ingrata; y co1.110 la ola rcYolucio11atín arrastra en coniu-:ion vc1·<lnclcs y mentiras, úrludel'i y crimcnes, l>encficios .'' dc~astre~, y como la Iglesia qne nunca t1·a11 ije con el crJ'Ot' y er 111al, insiste en scüalar ú los homhres rle este-tiempo la ilu ion de las palnbru~ falaces y el r~ligro de lus cfcrntrrnns falsn·; e11 una ¡rnlal.Jra, µorque se obstinan en nt ril.Jui rln pensnnüen tos y pretensiones qne no son los- suyos, u11a prensa i1npiir ó estrn ,·i-ud~ blnsicma coutra In Iglesia, procnrn subl_c·; arle los ruel>loi-; y vemos en prele11didos congresos sin marttlnl.o en los e~critos <le lli,:i periodi,tns que los irr~pi·rn 11, c1f medio de In~ griLos de guerra social, csti,llar c<Jnlrn !1-1 JglesiÍ1, blnsl'c111ia estúpid11s y snnguí1i11ri11:;; y vemos lnmbieit ll ern r hn:.ta el· reciu l<Y cte n t1est1·:is 11°nmhlcas Jt,gislnti\'11~, esé nntago111-,m, si11 c11us1J, en cu,o nombre scJ viene n pedil' In , iole:ita' sernruciou t.lc' la lµ;le:;ia y <le lff socieclnd. ) elltrelnnto, currndo su levnntn l~a- ..:e poco la ,oz del sobcrnno i\1L1t1-lice, ¡rnnf se1\ulat· el tlesbordan1iento de las lCOl'Íil::i impías 6 flllllOl',ties <¡lle 1108 i11u11dn:1, ¡euú1tl<Js clnmon:s, cuántas aClt""ilCÍones infundadas re~o11.iro11 e11 todos pnrlc.•~r Se le cnrumnió sin enmprcudE>r su lcnguage, .';_ vimO'; _cnn 1~0lor [¡! los hornl>rl•:; polil1cos, lrn,10 In 111íluc11eia de u11a cniodnn prcci1•ilada, \ sill pedit' á espern1; las c,pl1caC'io- ·nt ,; ncc.·e:,arin", iljll'C-.urarse tnmhien ú IH'o-d11mnt· u11 autaguui:;mo (}ilf..!, grncia::1 Ú' lit os, IH> e.' il'll('. i:sa:-; 1Jo:-;ti'.i·dadc5 contra In tµlcsi·1, al1'JUtHlo de elln ú lo s ¡i11eh!os c11ga11<1clo:;, lineen mns tcm i lile Hll 11 el pcl i0ro á donde los errnre..; c1111tem11nní- ~cos los nrrnslra11; pnrque Lis dc'ict1·ina~, no on inol'e11,i,i1s, v es una lvi en la lti..;Lorin, conlirrn,idn °po1· u11 ,i e:-¡ieri1)11ciu constunlc, la que p1'nnnilµaun :u. de l3onalrl, cuando c:-eriliia· estas pniabras: «Siempre lwi grandes desórdenes cloucte hai g-rnn<les erl'orc:-i, :,· p;rnn<lcs errol'c'i donde IH:i g: andl's du;- úrue11cs," Son la:=; idcns lns que engendran In:. hechos; lns te;iirw~:adcs , ie11cn siemnre de lo alto. Y lo p/·~·1111lo ú IPs hombres de buena fú. ¡,llabeis cp1crido fondat· el ¡_!0hiern,1 de lo~ pt:ch!os ,Y la <·onclucta ele la \ idi!, sol•rc la l 'ilZO ll sol,1t11:Cntc'? lla,•c, lre;-; c11a1·1<1.; de ',i;..:lo f¡ll(' se ¡wr- :-ig11<J ~-rn e\ ¡,ni,·111 ~ia. ¿1in~la dú111!G lw llegado'? ¿~nn mc>jorc~ lns coslnmlJJ't's? ¿,La ouloi ·i dad es c:-.tablc? ¿Se Ita fu11dado In lilio1·tad'? ¿,1-fú dcsaparcei<lo la gucna? Y la miseria'? Y la it:11ora11ci.1'? J-:,;ns cue:-tio11cs fJllC la rn:t.011 promueve con rara íaci!idad de iuvc11cio11, pcr,1 qtH' no rcsuc lrc, e:,a .; cuestione:- que se rdleren ú In Ol'gnnizacion misma de las soeieclade.-,; ni trabnjo, ü los salarios, ú lo." obreros ¿,Pn qué estado se e11e11c·11tran'? :\acla t•x;igcro aseguranclo que desde que la r,iwn prc:e11ilu rci11a1· sola, ella reina, 1;í, pero corno el astro ele las tw,·hcs, sobre las snmbras que 11n puede , cncei·, y qtw c·l nrnndo se Ita co11vf'rtiJo, aun en la:, so - <'ieditlil'S 111ns cultas, e1t uua man~inn de i11c¡11idud, de malestar, ele di vi~;ion :' de horror. \'ú ú terminar e! siglo AlX, pero ngitndo, agoriaun, esti;ril, incontcst11bleml't1te e11f'ermo. Temeridad serín nlrev cr·:;;e a ,heérurar que co11cluiní en la gloria, y 110 lermiuarn eu losnbi::imo.:5. JV. O.lE\.D\. n1:tno~;1'Ef.Tl\'~. Yo Sllplico; enlret¡: nto, ú mis nmif(OS Y hermanos en la fé, el 110 C,tngerar ua- ~lil. Es lícilo ea estos rno111c11tos estat· lri~Le, lo repito, y t.e11drin en muy poco al cornzon que llO lo esturiera; Hijns del siglo XIX, los hombres lle mi edad habinrnos leni<lo los mas hermosos sucüos, habínlllos alimentado las mas generosas espcr¡¡11:ws; pero vnmos ú morir y á morir de:,eousolados. ¡Pero qn(•! ¿,nuc:;- trn corta \'ida e:; acaso to<.ln la historia? .:\oso! ro¿ 110 vh íamos en el siglo \ \'J. lnmpnco viviremos en el siglo XX, pern la Jg:lesia vivia nycr, y dvirft maflann. Si luviet·a que decir cuanto ella espera, toda~ mi:-; profecías 110 serian lúgubres, y si la inlc!rpelo cu sus recnerdos, el prcseulc gn11aria comparáudo1o co11 el pasndo. Tendamos e11 efecto, la v•~ta ú los tiempos que fueron: ¿lrnlladamos muchos siglos que 110 ha., a11 tc11ido- sns miserias J religros'? ,\lll coutrmplnndo el· desaliento- de algu-nos católicos, rcrnerdo las pnlnlmÍs de uno de los Hhros sarieucialcs: «:\'o dignis: ¿,por c¡ué los tiempos antiguos eran r,1ejores <1-ue los de hoy? Insensnla es esta preguula." Eccl. VII, 11.] E-slaba hace poco volviendo ú teer las bulas <le convocatoria de la Edad ~udi11; los gemidos de los Pupas por las des- /1 ·acias de su 6pocn, sobTepujnn ít los que ho,r pudienm lanz11rlos m:1s 11t1irt"ndos. V sin ir mas nllü del concilio deTre11t0, cp1e 110s hable lil Igle.,;in de e~e tiempo. ¿Que veia cntó11ces'l l'u· siglo basta11tc Remcja11te al n11estro· jhlr los grnnderr <l-csculll'in~icnto~. IJOI' el gttslo de las letras J el re11admiento de las nt'lc.; ." semeJíi11tc líill)· biet) por cf mal uso de Ct'l'=-' cto11C". El d~cimo sc:,:to séglo poh1Hha la .\ nwril'a, recientemente rlóseubiertn, se t'lllfrga- ua a mom,\ rtlúSOS excesos du Cl'l ,L'l unit V avarí,·ia, é introd¡¡cfo la vergue11z11:, l;t ese la·\ itud. If::dóin leso ros , lo:-. dL1st i11nl1n ú' In corl'llpcion de 111s co luwlil'L'S, Si e01,tcmplamos los tronos, lof. pnclilos J la lgl c::;ia mi-1nn, el e~rcct:'teulri prodl!ce 1otla, in tristezas infinitns. Esu 1,ip!u hn ,is!o ú Enriqnc Y!1!, ¡\ l~obcl, it Clirl--tiern H, ú' ,:11a11 el ters'ihle, ú los :'.rl'.•dicis, á C:úrlos IX y ú L11rirp1e 11{.he f:µ-lo lia , i:-to 11(11111~ • nc¡u<•adn ,Y !\iris ~itiado. 1:se siglo h,1 Ybto ú la prC'l1'll· dicta reforma dcsgarrnr In lµlci--in, trnsformnr la Enropn,) cli\icli1· In nislia11d;1d. i.énsc la vida de lo¡; grn 11d-:s y s1111to 11 pcrsona,ies de aquel tít•1npo, d1: Ba_rtolomé de los mürlirc~, de ::-an Uil'los Bononwo, de i:,;¡1n Fra11ci-.co ele Sales ¡cnú11t:::; 1·e, cincioneH snhre los lllalc:-: ~le la Jµ;lcsi,1 ) de la soeíedad! lle recordado hs l>ubs dn lc,s Pnpas de la Edi:d )kdia: lca:'ie la de los Pontifil'Bs q11e co11vocnro11 al c'orH·ili0 de Tren to, v se \ crú si ,\.d rinno \'T, Pnblo Iif, Pío I\' 110 la11zalrn11 sobre los peligros de la república, C'ristia11os grito~ mas d('i:t!llrrndo1cii <¡llU ios c¡:He ¡',~nzn Pio ¡~;. lh-lnjnci1 1nr:s y dc:-ordcnc:; y c--eúndalu:,: un eki ,_, mal for111ado1 órcJci1es tcli¡;!osas desvirl~rndas; y l<'s prí11cfpcs dh i<liuos y los pueblos cslro'p('ados y fa guerra ú tollas horns y en todos los lugares. y 110 rcfirié11Jonw sino al concilio, reu11ido en tan tri:'ítes cire1111stílt1cias hn ~ido necesnrio cjue se cst11IJleciern e11 m:a pequeíln ciw.lau oculta c11 fas montanas del Ti rol, qne c. pernra seis 11110s ú mel'. ce<l de los prí11cip<:s; suspeuderlo, .:011tiuuarlo y sufril' inccsnnlcs é i11justos combates. Pero rnt1os ohslúcufos! la vii·tud de la Jglesia tl'iuníú de todo; j· t.lcs¡rncs tlel ~oncilio, dercpcult', qué espcctúculo! ¡Cuántos gt·anues honlbn:s" cuú11tas ounis ~f·nndes salierou pre¿isamc11te det concilio,~· del soplo rt'gC'ilera<.Jor que dió ú la :-ocicdacl eristiaiw! Sun CárIos Hortomc:o, 1;an Fe:ipe ~eri, 5a11 Pedro Alcúntára, ~unta Terc:;n, Snu Juan de In Ctu1., San Francisco de Snlcs, Snnta Jna11n de Chanta!, :--:111 Yícente de Palll1 San Fí'ancbco du lforgiu y San Fnmcisco Hagi~,· h12·rcderos del espíritu de San Ignacio ~- de Shn Frnncist.:O' Jn\'icr; y tras <.le la série de los 1,;H1tos canoniiaúosf los hombres- nposlóticos que 1·cge11C'f'nron á los puclJíos, el Í)ic11a,·c11turndo !'edro Fotirrier, ef carclenal du Herrullc, )f. Ollíc1\ ".H. [udcs, j(. Bolll'- doi•;e, el nbn(c R:rncé y fan(os otros· en scg11itÍa es,1s congregaciones múitip 1 les, esas fecu11<.Jas insti I ucio11cs que hucen rejuvenecer la vi<lú clcrica( y In vida refigio5a, reni1ir11ando por doquiera el estudio, eT órcfen, ta c,~dt.lad: todo e~c mo•vimieuto re110,·ador en fin, <le' que se lrnlli~ trabaj:1da In It,tle.--ia; en seguída Boss11et, l'euclo11, y la mu~e~foosa u11i<lad del siglo X\'JJ. \" upcsai· de to., dos los ntJi:;mo~ que ha tcuic.lo que salü1r esa 11ú1Úre inmortal de lo5 hombres, In, 1°·fesi11 lÍL'lle templos c:11 Jerus11le111 libe1 tau ca Pckin y e11_Co11stnntinopla, ¡¡erarqín cpis_copal en Inglaterra y rn los l'aise~-B,ijos, concilios en lla'ltimore, 111isio'11eros l'll ,\ fril'il, c•n la Occeauí,a v en el Jnron; ella se regocija e11 el fo1ido ul'l 11111111, viendo c11 todas partes, (r pcsn1· de cunnlo líenc in111 nue desear In religi'nn, ,V de cw111lo d1..!plor11, lr.,,es mas equilnl inis, cjérciloa ménos opresores, mc.;jor prCYlt•jidos los pecfuct1os1 los pobres mejor ,u,r.,,tido~, los e.clnvos lilJertaclos. Cuando ella 111irn de fn:nte fo pretendida reforma g.111: se levc1ntaha con uudúcia, apoyaua en la polltica di:1 d6dmo-scxto siglo, In contempla doctri11alme11te dcsfolkcie11te1 h11bk11do rec0rriuo su siglo y agotado sus Hl'mn~. Por el co11trnri0, la Igle i:> ia c11tólica, e11JOS 11busos, sP. decin. Íio pochiln tolcr111·- :e, se presenta con un Pontífice cu,rn \'i1 lud cnii11c11te obliga al respclo, en11 obispos 1111mcros y lleno:; de cc!o, l'Oll :;:1eurJoll'S piado:;os, 1witlos .Y 11\rnegndos, relc111 fJl,tdos en la persec:udon y en In pobrvza. \. cuillldo esa lgfr~ia q.u1L·re ru1111il' 11n co11cili0, lo ro11vo<·1, e11 el rnismo liorna con el nuxilio tlc 111:u f1111H~11:-a publfridml. co11 cami11os ~~guros, con ti·,~ portes rúpidos, J con laciiitlittles de lorl ,, Qéncro, debidus ni e~pírilu, ú la l'<¡.1tid,{d y á los l'CCllt'·u:; del tícmpo pr<.:sL1 11 be. .. ~('011li1111orú). ANmrnrns. Pu1· lodo In 110 firnrndolc: '\ .\ClO Fi-:n~\,nr:z. -;¡a - - EL C.\ LE:\ B,\ JHO 1·:CLESJÁ."TH:O glo!·a l flGO.- ., Sc halla de ventu en la Librr-ria Catrilica y eíitn illlp1·enta, at pl'ecío de dos pesos ejemplar. - e - IM;)nl:.NTA DE "LA IGLESIA PUNEÑA11 , l\•1: )l. C. ~l.\1m:,u., calle de Jc1 u~:dcu 11.º ~;:;~.

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