prctens·ioncs. Por otra parte, la dife - re11ci.a ele co11tlicioncs, la diferencia de ¡,osicion social, y aun, quiza, de fortuna, eneldHen lo ilíólo Je una amistad, y en cierto modo la permiten, por t,1ue 1•n trnion legítima se reputa como i,nfon:rc ó degrada11ie <lel co11sorte 111as elevado. lle aquí las verdatleras causas que impiden lo que el jJ. Sr. desea (•¡ue se realizúra con la maJor frecucneia. Considere el Sr. :.\lesa que hay otros sacramcntns, otras obligaciones cri~tia uas, otros auxilios <:spirilunles, y q' los párrocos se presta11 á administrarlos sin cobrar emolumento alga 110, :· sin emb.1rgo, 110 son en el número que debían los que se acercan á rel:ihirlos. Es1it pues e11 el cbrazon,' en las ideas, el orígcu de lo que él lamenta. Ta;npqco no hay la eomraracion t:Jue se quiere1establ.ecc1· entre d precio tle Íos dedos ~ue s,e ,vende11 en el comerció y los dereCÍrqs que se dú11 en el mati'-imonio. I'lo la huy, porque el di:iero q,11,e se <;(á._ por un objeto de comercio reJ:ires-~nta el conjunto de las operaciones y demas. labores q11e se lnn necesitado para obtentrle;. es eu suma, su importe, :;u precio; mas no ,1sí, }!os derechos del matrim.or,1iio, qt~~ solo representan una limosna: dad:a a,l pár.t'oco, que emplea todo su tiempo en 1:tt1ministrnr ios auxilios de su miuisterro~ y sin ,ecibir emolumento· al,gu.uoreomo es la confesiou, comunion y otros. C@mparar el precio de un objeto COl'l.1·e·rcfo[ con los derechos que se abonan e~1- el m,atrinioriio, es desconocer, y deg-r.a,dar la grandeza de un sacrhmeutor CtlJO· valor es i-naprceiable. l1or otra parte a-ra•Frque el preci(') de un objeto tcuga su b·aj~• J alta a consecuencia e.Je la elaboraci,o,u masó menos di11cil, <le las dificultad·es mas ó melilos facilcs de vencerse para &U' conseeuc-ion, ó de otras que 110 puede desconocer quien haya snh1.dado au.nque de paso la Ciencia Eccinómicü, no es l'a baraturn la que hace que sD solicite con mas freeneticia. Preciso, es q'.ue se teng:1 neee:idad de dicho ctbjeto;. que se ~-ouozca s:n importnncia fHlt'.a bien.ar rrcr-tas i111hgencras, porque ;;-i, no hay necesü.J.ircl', si no se cónoce su im-portaneiar ,w- hará que se le husr'¡11e- y compre c-1 yrccio fofitno y aun, si se <JUiere, t·Nil'b ·en que se ofrezca. Y "ª'J'ª de (){lSO esta ob::;e,~vaeioH. J,J próxinllü· eong-Fes-0 pnsado que se cmpeI1ó cnqtrc- su rnon. truoso rrnrto llnm·tdo t:ons-titu·cro~'\- (Ele malhacfocl'o réc11c1·- .,<lo) se lúe::r.cse mas- a1 sequible al p-ueblo, vchdicndblc en menos de la mitad de lo ' que· se- ba!)i¡:¡,11 vencfülo los' cljemplares de @4'.ras Co-rlstituc-ioues que, apesat· de su p,1~~+.o aHo, se hnbian comprado, 110 lo:r1~6, Nli· tograrit lo qne se pro11nso 1 , pue<; q; ttnf.onces, eonsidermidofa inútil el ciucfal(!llt.1>-so, y, ahora, eo-11 mas libert.id, <letcstiinó~l'a, n~ In s-olicitó en aqnclln época,. n1il ki soricitarú jamús en adelante. J:,11ll€~, ~me;;, 110 es el precio bajo1 siuo 1h1· l'lle!lesidnct é importancia de u11 objeto ll©- ~e lrnce que se le sol.rc~t.e y compre~ .Por lo rnismot si se quiere qu~· !'re 1t11'iuitt~p-,fitJ·uen l·ós ' matrimoll'ios. hi\gn~e· e-ü·N•f)eer &u imp(')rtancia, hágase 1:;·eutir f.tií necesidad, eúrcsc d eorazon de los q·ll'~· lie· mira11 cnrno una trnba que ]es itnpid<e· et@1nerr sembrando el escún- ,lfllo y la riros-titucion, y entonces se obtendrá el r-es-nHado q.11e se Jeseti.. Esto n0 p1·ecisame-nte 1~ara q11e ~e acrrzca la pob\uci:on, inrno lo erc-· e el Sl'. Mesa, con la ~-elel:>raci,011 <~e muchos matrimonios, pues~ mas de q.1 1<' esfe no es el unico fin de iHJlll:lla i11:-,tit11c io n, que no siempre tienen prnlc l·os que así leg(limamente se une-n., que ltt ,·ernos y quizá numerosa, en los que 110 han procurado legit:imHrla con este sagrado lüzo, y que por lo tanto, esta es una pn1cba mas <le que los ! derechos que se png·an. 110 son, como quiere el H. Sr. Se11ador, ]a causa de que no se aumente el número de los individuos de la ,-~aeion, sino para que de este moJo se respete y venr.:re institucion tau :-agrada, pari, que <;e evite d liherliuaje, para que se LA IGLESIA PUNEÑA. respete la sociedad, parn que á mns, la pobreza y la miseria no acompalien hasta la tumba á las familias, cuyos p,td rcs la han malversado en procurarse la satisfacciou de ilícitas, é irracionales tendencias, y en 1111 palabra, pura eYilar las sucesioues raquíticas que d(111 por resultado una vida enervada en las grutas horribles del liberlinage. De otro Jallo, 110 Lasta la procreaciou para acrecer el número de habitantes: si no se cre<1n medios do subsistencia, si 110 se procura á uu mismo tiempo hacer mas abu11dante la riqueza, y protejer la industria con mejores gnralltias, esa copiosa cifra de iudivitluos, se disminuirá necesariamente entre lns aflicciones de 1 una miseria que no pueden remediar: se les baria pasar u1w vida trabajosa J a11 • gnstiatla, como 110s lo prneban nacioJ1es populos¡¡s, do11de el pobre recibe In muerte como el bien que le arranca de la:-- manos del inforluuio y de la desgracia. Otra de las cosns ú q11e debía atender el H. seüor, tan ama11lc de la propagacion, es el proponer proyectos que tengnn por íin refrenar las aspiraciones, origen de sucesivos mot.ines que d{ui por resultado In llorfa11tlad, que arrebatan á la agricultura)' á toda industria suR mejores brazos para hacerlos senit· á la ruina y aniq11ilamiellto ele la sodcdaci. De este modo, y 110 reducie11do los derechos del nrnt1:imonio, lograría el crecimiento que su patriolismo pretende. . Tamb-ien dice el scflor :'.Hcsa, los Obispos est.nn bien rentados, las cuartas son el fruto de onerosas é injustas exacciones, luego deben abolirse las cuartas. ;,Qué le han hecho al H. Seuarlor los Seúores Obispos, para que quiera despo,rarlos de un hab~r que }es corresponde por de-recito? ::\'nsotros le diriamos, el seflor }fesa como SeJrndor está bien rentado, lo que posee ndemas, es el fruto del traba¡o del pobre, 1 nego en el tiempo que recibe de la '.\'acion las dictas, uo dd.>e percibir nada de lo q' por algunotro título le corresponde. Esto por seguro. q.'~t0 fo admitiría; pues sepa que tampoco nin~nna persona que lcnga un tanto de juicio, y que uo esté con tngiada de la hidrofobia q11e padecen algunos co11- ·tra los b4enes eclesiásticos admitirá su raciocinio. Dejemos eso de llamnr renta, á lo qne ,no es sino u1w i11dern1.)izu<'.ic1u, un pago por lo que se les ha qnítndo po-r lo que los fieles en todo tiempo les l,iabia11 erogado, .Y que otros diputados del temple del seüor 11'csn, encolerizado con el Episcopado Peruano, se lo han arrebatado. Vero, demos que sPa renta, no p11ede decirse en la act1rnlidad q' estún regnlarm<:nte rentados. pnes esto solo podria decirse, cuando lo q' se les entrc-:,ra, fut~ra pot· si solo ~uficieute ú satisfacer todas sus necesrdades, lo q' ciertamente no sucede. A medida que se multiplican las relaci011cs, a mcdüla que el hombre tiene mws alta posidon, se ensanchan tarnbr<'n .v s-e multiplic;in sns neeesidades; y nsí, fo que le era snfictente e11 nna 6-po<'a, 110 lo puede ser <'11 otr-a. tos Obispos se Jialtan en este easo: tienen que atenderá algnnos illft!lices, como que sol1 pndrcs; ü cnen q11e nte11dcr ú su pro pin crn1servaeion; 1 rrnen qae veshr con e[ decoro y d('cc·ncia que corrr.sponde c'.I s11 dignidad, .v <;e to delerminan sns lcJes; tienen. 11df'll1ll"-, ni rec1·ecto1· (Ie sí personas qnc Tes: sinan y ayuden en mneho q' etlns sol0-s no pueden y á las que tienen por ,in~I icia q' atenócr. Dedúzcase lo qaf' fWSí11n en esto,)' compárese con la i11dem11iz,1cion que se les hnce, y qne l'I s<>ü<w ~f(' sil llama renta, y s-e verú si están regu!nrme11te reutados. Las cuarta~, por otra pnrt<', no sou exacci0nes onerosns: ú ni11gun fcligrt'•s se flcva il la caree!, ii la intendencia ó qné sé -yo ú donde, pnra obligarle ú dnr lo que no quie1·c. ~o: lns cuart,,s sou porciorws declucidus de los dcrec-lios de fullernlcs; y comn esto:-, solo :,;e lrncen por los que <1uierc11 hournr u:sí ú ~u:; purieutesó deudos, se sigue que no son exacciones onerosas é injustas...\demas, los Obispos 110 exigen de los párrocos aquellas cantidades, porque se les autoja, si110 porque se hallan con tal derecho, reconocido y autorizado por la misma lglesia,quien como sociedad perfcrta goza <le la facultad de dictar estas leyes, co•no la tiene el C.ongrefio para quit,;r ó imponer pensionrs ó gabelas, si asi lo exigen las circnstancias; pero asi como ac¡uelln, en asuntos que son de su competencia. Lo dem11s es arbitrariedad, cxtr:tlirnitacion de sus fnnciones: atentado qne no sabemos como caliíicar. :\os hrrnos estendido mas <le lo que pensábamos. Sirvan, pues, estas Jig-cras rcfleccionc•s; para que nuestrns lectores se convenzan, como hemos dicho, de la poca ex.:1clit.ud, de la injusticia. y de lo que es mns, de la ingralil11d, con que proccdc•n los enemigos de! la l;. desia, al lc•gislar en materias 110 cornprendirlns, en las que se someten á su autoridad y cxúmcn. L.-\. C.\ LU\L'HA DEL COHHESPO~SAL d«• ''El Co1ner<·lo"'• Obligados como estamos, ú <lefenuer los iulereses de la IgJesia y la honra clel Clero, sin los que, todo el eLliíicio de la Relio-ion v el social qneJnn por tierra~ sería pura 110:;?~ros un_n gr~ve causa ele respouSi.lb1hdnd, s1lencrnr auLe acusaciones calumniosas, naciclas del jnfiujo de la enYidia, ó Je una deprnbaciÓ11 refinada. Hoy, por desgracia, es tau lo el eslravío qne ha causauo una educa?i~n (i:i tal puede llamarse) an licn::;Lrnna y desgreñada, que se ltace alarde de toda iuea tlepres1Ya Je la Iglesia y del empeiío Je cal nmniar y deprestigiar al Clero. Este el espíritu del llamuclo, pro!J1·eso lz"beral. Por ahora, nos es urgen Le le-rnn lar la voz bie11 al to11 para pouer en lrnsparencia el avance del coi-responsal <le «El Comercion , quien en $U cor1;espo_n<lencia de 27 de Agosto ül timo, rnserta en el número de 7 del mes pasado, dando cuen la que nuestro ilustre Prelado iba á Lima, eucastillún<lose en el chcm, de los que lauzan ~aetas enYenenaJns des<l.e la oscurida<l. impenetrable en que viYen, con el mayor candor, refiere q': hay qu.irm d'(1a que runo de los objetos del vi"age del Sr. ObiSJJO es ,/n- .fhúr JJª1'(1 quf se destiluya á los actzta_les 11.li.nisfros, qzw ríl calUica de 'l'OJOS. Preguutarernos al eonesponsal ¿qniéu dice~? .:NuJie mas que él, acosLumbtaclo ú esLam pur fabedacles, como la de que: el 11viálo d nw'rns desgmcicr,s, qne poJian sobreve11ir por un otro temblor, oúhr¡ó d mudias famJlfrts rí pasa,r las ;wr hes en el rampo ra::o b11;70 de tt"endas de rmnpa11a t"m,,prnr t'sadas. Tan posrid? cslaria Jol mieJo, que vió lo qne nrnguno. LleYanclo ann mas a1lú Sll avnnce el corrnspousul. y revis.Lieoclose <lel ropage de la li1jmrí'esín, c01Je;hrve: que1 si es c/erto (el :fin ele iuífuir para que se des ti Ln_ya ú los adunlrs ~Iinistrn:;) , rr>_tjrt111os ri JJ/ns, r¡ne •no s1 1 r l(.mp!a el n~/r·to de SI( vi"rt,rj(' , J10(- r;11e "º solo Plli/0, s/,1n /(! Rf'JJ1'1 hhúhm cntl'rn está. cuntc,da y e.,JH'i' ll 1,utclio del i"lustraclo gr¿binete que el Coronel .Balta l1a tcnülo el aáe1·to de Uamaí' á sit consejo. ¡ Bello es por cierto este lenguaje, para el que quizá espera algun mendrugo! Aserlos lan falsos, como los del amable ~orresponsal, que se cree desc~noc1J.o y quedyr impune por cubruse con la careta del anónimo habrían merecido el desprecio; pe~ ro cle::;Je que su objeto es calnmn~ar y despresLijiar ú un PrelaJ.o eJempJarcomo el lltm.0 Sr. Huerta, Locauclo lo mus delioodo de su inv11lnernble honra, que es ú la ypz la de loe.lo el Clero y diocesanos de Puno, culpa ser\a nuestra omilir la manife::5Lacion <le la Yndwl. Hó aquí por qué ·vnmos á c~~r.ir cuatro 1ialabras eu defensa .1nsla de 11ue5lro muy digno P1·elado. Los honrosos antec:edenles y los relevanles mórilos del lllm.º Señor HuerLu, no son de aver ui meuos basados en el favorilis1~0, ü obleuid_o~ por· e_,1 .medio _de las i11l1·ig-as pohLH:Ds. Jt.sceua nrnguua Jrnln-ú que el ?Orresponsul con toda su suspicucrn nos sC'fialc, y que sic1u iera do un dalo, de lrnhcl' pertenecjtlo el Sr. Huerta 6 la política en lo menor. ~u cDrrera brillaule la puede alesL1guar la Cupilal de ]a_ Rep1íbhca, ~onclc es consí,dératlp en rigor <lPr .JUSLlcw, una de las 11olabilidn<les e¡' honran al Peru, por su saber, sus virtudes v los serviCJos abnp.o-ados ~ ~ hasln el heroismo, prestado:; a 1a mu1Litucl de J. óvenes qué ]10y fio·u- , V b ran en todas lüs clase::; y es<·afos socialPs. El Serni11ario ele Lima, · que ha prouucjclo la reg0nerncion del Clel'o e.le Ju Anp1iJiócesis, es otra ele las inconlrastuhlrs pruebas dr-l allo mt~ri Lo del 8r. Obispo Huerta. Nadie como el, ha renlízaJo en una escaln muy rleYaua la echkací911 científicu y rno1:al <le la jtn:entucl, qne hoy 'fonu~ uua generacion djg•- na: i:Y. lua esmerada contraccion nl n~gimcn alinndo del Seminario Limei,se, por un .largo pc~1·iouo de afíos y en el princ11)cll teatro tle los aaontec-imien Los politi(•o;, scfíala alguna ingerencia que 11 u hiera tenido en elfos? .Jamás se Je poürá atribuir tal co1~<l.ucta, sin follar ú Ja verdad, y lo doci mos á YO~ en ene~ llo sin temor nlg-11110. 1 • Si el Sr. Il1u~l'la ocupó una si11a en el Coro do la Iglesju i\JeLropoliLuna de Lima, fu?> porque lo h11scaron sin que lo lrnLje~e reusado: y si por lin, hoy es Ohispo, ]o es por reiteradas iu:-::taneias y süpfüus con las que LuYo que condesceudN, nuimado por el uuico ohjeLo tlr, Lrahnjar con celo en el cumplimiento de sus deherr::, pastorales, coni.o ]o nlestiguan to,}03 sus ejcmpJares pusos. Ahon.1 hi<->n, en rl tiempo clrl Episcopado cld ~r. Huerta, ¿podri't el corrospousc1l, decimos cuúudo y cuúl es la inter,;encion que ha tcnídq en la polílica, lan agern::i <lo sus 1Jrinci pío;::; y caructer? A'rnrguc"nzese ese rab.17lr'í'o de la calumnia que le obser1llia; piense que así no ·se paga nl qne se sacri1it-a por el bien de_ P:.rno; y sepa que su man•ha ú Lrnrn 1:'s por lralJajar aule el Cougrcso y el
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