Gobierno para beneficiar esta Diocesis. No atribuya á nadie sus folsecla<les, y si el odio reboza su corazon, dígalo á cara descubierta; pero no se valga de la infamia, tratando de herir con calumnias ó. su Pastor, á .su benefactor y al que debiera amarlo por deber y por gratitud. Señor correspo11sal, Puno reporta de nuestro ilustre Prelado, ventajas llllJ.Y positivas que se quieren paralizar ron la malignidad de sus mal formuladas correspondencfos, y le aconsejamos que se reporte, porque la verdad se maniíiesLa por sí, dejando á los difamadores con la nota que merecen; por otra parle, si no se quiere el bien y el progl'eso, fácil es que sin injnriar ú la Ig lesia en sus Prel,ados, ele tan a] ta significacion corno el seüor Huerla, permanezca en el error y atraso. Baste por ahora, ~on la fun<lnda confianza que abrigt.11110s, de que Pu110 snbra ·vindicar ú su amoroso Pastor <le la calumnia con que el cortés corresponsal preLer.dc ]1erir la honra que oscurece sus ojos; pnes, tal procedimieoLo lo considermnos de j usLicia y deber. SECGION OFICIAL. NO!li el Dr. 1). Jnau An1hrosf.o Huerta, 11or la ;;ra<·!a dt• Dios :,· d«" ia S11nh1 Sede A()O!!ltolie.11. Ohh1t(H) de t-11110 c·tc. Por cuanto, segun el Lenor de nuestro Edicto, fecha t 9 de :Ofayo del aüo de 186G, mandamos la celebracion de conferencias á Lodos los eclesiásticos de nuestra Diócesis, y atendiendo á que hasta el dja, aun no se ha dado exacto cnmplimiruto á este nuestro mandato, en i;-ietud del cual ca<la Vicario <•s Lá o11iga<lo á darnos cue11ta trimestralmente de los resultados de dicl1as couferencias. Desranclo, por otra parte, remover Lodo preleslo que pudiera alegarse para eludir esla nuestra determinaciou, l1emo~ ,;.-eui- <lo en decrelor lo siguieule: 1. º-Las co11ferencjas eclesiústicas mandaaas por Edicto de 19 de Mayo cüado, se lle-rnrán á cabo desde la primera quillcena del próx.irno mes de Noviembre, debíeudo los Vicarios darnos cuenta de su apr.rtura; y vencido el trimestre, es decir, en la primera quincena de Fehrnro del entrante año de 18G9, nos <larúu razon de sus tareas. 2.º-Dichas conferencias quedarán_ organizadas segun el cuadro siguiente: P.,-ov/11da del Ceí·cado. EN PuNo-Capachirn, Coula, P¡iucarcolla, Tir:ruiJlaca, San Aulonio, Pichacaui. Prov11irfr,, alta ele Lampa. E'.ll' PccARA-AyaYiti, Umaehjri. EN S.\.;';TA RosA- -~.foñoa, 1Iucal'Í, Orurillo. Provincia úr1;/a ele Lampa. EN L.\.~IPA-Cabanilla, Juliaca. E:,¡ ·cAnAc:oTo- HaLuncolla, Yilr1ur, Cabuna. Provinda de A::r[ngaro. E~ AzANC,\RO-San Aolon, Pulina, :Muñaui, Sanfo1go de Pupt1ja , Arapa, Caminaca. tA IGLESIA PUNEÑA. Prnúnáa de Clmcuito. EN ILAVE-Chucuito, Ácora. E~ PO:'.IATA-Juli, Yunguyo. EN ZEPITA-Pisacoma, Huacullani, Desagüadero. Prnvl°?zcz'a ele Tlúancané. EN RosASP. \.T_\.-Huancané, :r..Iohó, Conima, Cojala, Inchupalla, Vilque-chico. E:\ 'Luu.. co-Pusi, Saman. Pror,z"í1ct·a ele Carabaya. EN AYAP.\.n.-Coasa, l\Iacusani. EN SA:\'DIA-Phara, Quiaca. 3. º-En cuan lo á las materias que deben tratarse, se sujelarán al órden que sigue:-1. ª Conferencia. El estudio de la Teología moral es de itidispensab1e necesidad para el desempeño del cargo pastoral: su ornision importo un grave pecado: idea de Li Lurgia: hay ohligacion en conciencia ele observar las rúbricas tanto en el rezo del oficio divino, como en el sun Lo sacrificio y en la admi nis tracion de los Sacramentos: cuúles son las fuentes en que deben csLudiarse: qué se entiende por párroco y cuáles son sus principales obljg-a,~iones.-2. ª Conferencia. Trnlud~s que comprende la Teología mornl: actos liumanos-¿qué son, y qué cosas debemos considerar en ellosi': rúbricas de la :Misa, desde 1n preparacion del sacerdote hasta el sanr/us: qué 0ualiclades debe tener el párroco para clesem peñar dignamen le sumision.-3.ª Conferencia. Con Linnacion del esLudio de los actos humanos, l.ralado sobre la conciencia: rúbricas desde el scmctus hasla la sumdon: cuidado del párroco para extirpar las malas coslumbrrs ele sns f Pligreses.-4.. ª Confel'ern~ia. VirLudes y vicios: rühl'icas hasla la conclusiou de la l\lisa y accion de gracias: el párror,o debe cuidar muy pal'Liculnrrnenle de los enfermos y pobrés de su parroquia.- 5. ª Conferencia. Sacrarnen Los, su materia y forma, ministro: rübricas; qué son Misas votivas, cuándo y cómo poclrün decirse: los párrocos tienen estrecha obligacion de esplicnr á los niños la doctrina crisLiaua y de prepararlos para su primera tomnnion.-6. ª Conferencia. Sacramento del Bautismo: rübricas; oficios de semaiJa santa: obligacion de ]os pürrocos de exponer el Evange1io. los días feslivos.-7. ª Conferencia. Sacramento de la Confi.rmacion: rúbricas; colores de ornamentos, materia de que deben hacerse, inclusive a1ba, purificadores, y corporales, su aseo: el buen ejemplo ele los párrncos es indispen sable para la reforma de sus feligreses.- 8. ª Conferencia. Sacramento de la Penitencia, materia) forma y detalles .sobre los oc Los del penitente: nUmcas; bendicion de pila, cosas necesarias, días en que eslú manda- <l~:. los púrrocos son los padres esP:r1 Luales de sus pueblos, obligaciones que contraen en este sentido. -O. ª Conferencia. Cualidades del confesor: rubricas; idea del oficio c.lirino, sus JJarles: idea de resillencia: sus especies: cuúl os el deber <le los púrrocos en csla muleria.- ~:JY"'P:'IZ 1O.ª Conferencia. Conduela del confesor segun las diversas con<liciones del penitente: níbricas; condiciones que se requieren para rezar dignamente el oficio divino: conducl::i que debe obserYar el párroco con los q' vi ven desorclenadamente. -11. ª Conferencia. Qué reglas deba seguirse con los reincidentes: rúLricas; clasificacion del oficio divino segun la importancia ele las fiestas: cuidado que debe tener el párroco para la instruccion de los niños.-12. ª Conl:'erencia. Reglas que debe observar'-'.e con los consuetudinarios, y con los que se hallan en ocasion próxima: rúbricas; horas en que debe rezarse el oficio: los parrocos esLán obligados á cuidar ante todo c.1el aseo de sus iglesias. 4. 0 - Cada con gregacion cuidará de remi Lir sus acLas respectirns al Y icario, para que éste las remita originales á nuestra Secretada. 5. º-Nuestros Vicarios quedan facultados para conminar con la pena que se designa en las Sinodales, á los párrocos que fuesen omisos para coueurrir á esLas conferencias. Dado en nuestro palacio episcopal de San Carlos ele Puno, :firmado por nuestra mano, sellado con el sello de nuestras armas, }' refrendado por nuestro infrascriLo Secretario de Cámara y Gobierno, á los 12 días del mes de Agosto del año del Señor de 18G7 .-JmN AirnRos10-0bispo de Puno.-Por maodaLo ele S. S. Iltma. el Obispo mi Señor.-Fehpe A. de Púfro la-Secretario. CUADHO DE LAS PARROQUIAS CO~- suioo .,L1~s Jrn TODA. LA DIÓCESIS, SEGUN 1,0 DlSJ'UESTO 110n I~L SAl'iTO Sii\OJ>O DroCES .\?>O, EK YlSTA DE LOS l'J10YECTOS Plll~SEl'iT.\DOS l'OH LOS S.EÑOHES Y I<.:AIUOS· Co~Sl!'iOOALES. , » Puno v Paucarcolla. >) Tiquillaca y Vilque. >> Capacliica y Coa ta. » Caracoto y HalmJcolla. >) Pichacani y San Anlouio. » Lampa y Juliaca. » Cabanil1a y Cabana. » Pucará y Ayaviri. >) Orurillo y Nuñoa. n l\lacari y Umachiri. >) Azángaro y SanLiugo <le Pupuja. >) Arapa y Caminaca. >) Asil]o y San Anton. >) Muñani y Pul,ina. >> Santo Domingo J' la Asuncion de Clrncui to. » San Pedro y San Juan de Acora. >> San Miguel y SanLa Búrbara de llave. " San Pedro y la Asuncion de Juli. » Santa Cruz v San .Juan de id. » Santiago y San Miguel de Pomala. » La Asuncion y Santa ::\laría Magdalena de Yuoguyo. >) San Pedro y San SeLasLian de Zopila. . >> Desagüadero y Pisacorna. >J Huacu1lani y Santa llosa. J> l\lohó y Conima. >> Vilque-chico y Cojata. » Huancané e Inchupalla . >> Taraco y Samán. >J AyapaLa y :r..lacusani. » Cousa y Phara. >i Sandia y Quiaca. N?'l?.-La parroquia de Pusi, prov1s1onalmente será consinoclul de Turaco) lrnsta lanLo se verifique un nueYo arrnglo ele parroquias. Puno, Agosto 28 ele 18G8. lG~ACIO FERNANDEZ. SecreLario del S1nodo Diocesano. · Es fiel copiaCorneho Sala::ctl'. - (Oficial l\fayor). W!!ilK CORRESPONDENCIA. Sr. füdactor de «La iglesia Puneflci.-.. Continuando cou mi tarea de consignar en la estnmpa, el resultado de la. sauta Pastoral Vi;;1ta, no tengo mucho <le lisougero que preconizar, ni muy poco de amargo y desencantador que deplorar. Ya se ve, esa es la , ida de los pueblos, lo mismo que la del individuo; una mezcla de bien y de mnl, de íutimas satisfoccíoues y de amargas <lcscepciones. Despues que el Jltmo. Sr. Obispo Huerta, en el último dia de su partidn, en Jlave distribuJó el sacramento de la Coufirmnciou á mas de cuatrocientas per¡;onas, usando en este acto de es,t pacie11cia y esa amabiliuad que le son tan características, nos encaminamos á la villa de Juli, ¡rntigua capital de esta provincia. Sus hijos todos, y muy seüal~darnente los que constituyen el vecindario notalJle, por su fortuna ysu pretendida il ustracion) cumplimentaron· á s11 Prelado, reciLiéndolo con muestras de sntisfnccion y co1·tesanía. Abierta la visita el día f2, no se notó nada que pudiese•halagar el corazon paternal del señor Obispo, tan profunda y sinceramente iuteresado en el bien de sus diocesanos. Sea por la dejadez de los párrocos, sea por la absoluta escasez de los fondos de fabrica, ó sea por In inercia y la 11i11gu11a coopcraciou de los feligreses, los cuatro e11vejecidos templos del pueblo, ofrecian el mismo estado rui110s0 del año pasado, ó acaso quizá un próximo e inminente peligro de ruinn. Ni los párrocos (exreptúase nl reciente de Santa Cruz), µunrdianes legales de la buena conservncion v del decoro de sns templos¡ ni los vecin~s, ostentos@s siempre de patriotismo y de religiosidad, lrn bia n mo\ ítlose para dar ningun paso por las repa_racione..:; preestnblecidas y demandadas con urgencia. Todo habia sido iuercia y marasmo. Se ha dicho, v esta es una verdad comprobada por ·1a csperiencia de diez y ocho siglos, que ulli donde se planta una Cruz ó se erije un temp1o, allí fija su asiento la verdadera civilízacion y cspa11de el rornzon y hay exlnn·erancia de esa vida moral, que, er·i otros tiempos y ,d1oru mismo en otros países, obra pr0dijios artísticos, ó eternizn su sentimiento religioso, co11sag-rando al ScJ1or obra,, monu111e11tales, que rivaliw11 con la accio11 destructora del tiempo. ¿Por q11é, en nuestros días calamitosos, no se 1·epiten ya esas maravillas del genio del cristinnismo? ¿Se ha estinguído la fé del Crucificado, hasta haber helndo completamente los corazones? La ilustracíon de que nos jactarnos ¿ha empobrecido las creencias religiosas y consagrádose tnn solo á la npoteosis•de la materia'? Sin atrever~ nos por ahora it resolver semejantes cuestiones de inconmensurable profundidad, nos ceriíremos 111 objeto de esta nuestra corrfspondencia.
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