H:!ntes, qiw la incuria de páhocbs cesantes v la i11dole11cin del vecindario habian ;steriliza<lo, sino que se han dictado otras uucvas, mas termi11a11tcs e i11decli11ablcs, v có11 ~cñalamie11to de recursos de fáeil •realizucion. De este mo - do y con las disposiciones que se ha tomndo para la Iglesia de San Juan y la eoorerncion que s~' espera obl e11er de todos los fieles, Acora teudrú la forttina de conservar por largos mios c11 estado pasable sus e11 v<·jecidos tcm plos. Se ha dictado en 1\col'a 11ucve autos, y se hn co11firmado 300 personas. El dia de hoy 21, se trasladó el ~r. Obi:-;po á este pueblo de llave, CU)'a <'lasc deceute y t111a 11u111('rusa i11diada saliero11 ú re'.'.ibirlo a caballo hasta t111a lcg'llit Je distancia l'uern del pueblo. l\otába:,;e u11a verdadera fie~ta <'11 la pohlacio11. donde todos oste11laba11 conlc11to " sati-faccio11 con la bie11Hnida de su ilustre huésped J' de su a1i1oroso padre . Despurs de u11 descanso co11vt•11ienle, se procedió á la i11:-;µecio11 d1~ los res¡wctivos libros, de los i11vc11tarios, comprobán'do1os con las exi,tPncins de tocias las especies y de cu:lll'to convino Yer v examinar. En Se!.!11ida, el lltrno. ~· He;J mo. Sr. Obi,po co11!1 rn1ó UllHS l jO personas. Mañana, que s<·rú el Jia de la partida pnra J11li, termi11arú la vi,.,ila de ]lave c o11 la puntual observancia del cerc111011i ,tl , que hoy se omitió por lo avanza- ,lo de la hora, y volverá el Sr. Obispo á hacer confir111acio1)es. Ju:-;to e:-; que se proclame m11y nito, que los dos templos de llave t;:-;titn c11 111uv b11en estado, co11 ba~ta11te asco y cn11.ve11 ie11 te111L•11 te para 111'e11 ta dos. Sol~> se nota el gravísimo inconveniente de esl/lr los cementerios conti~110~ c11si il los templo,; y <'lc1ttro de la ¡,oblacion, y ~in 11i11¡; u11a de las co11Jicio11es de Sillubridad j' apropinl·ioni ú Cll}'O respecto, 1'10 ousta11tc l¡¡s mediuaR q11e el a1lo pa- :,;¡¡do se habían tomado, )' por cnusns i11deµendíc11tes, principalmente del Curn propio de Santa Búrbara, 110 hnn podido llenal's<': hoy se han escojitado otros medios cii(•ac0s para 1-11 oportuno remctJio. De rnancrn, que cnn c:-;le motivo v otros as,,11tos de 110 menor import;;11cia, se lia dictado dit'z autos. C1ta11do se ltarn concluido la Yr:-;itn, tc11drc nueva o'casio11 de dirijirme il «La Iglesia Punelia». 1-:ntrrtanto·, la e:-;- periencin que hoy se estn adquirienclo, líace ver la 11rget'1te nc<·1•sidad de Yi:-;ita 11n1ial. En una DióCl'sis nueva rs i11clisp(•11:-;allle n•ear eo:.,;t11111bres, y pHra eslo 111e11ester es la i1c1·ir111 i11c1'!'-:t11tc·, tl!.i11ada v Yig-nrosa de su Pri ·lndo fundad<ll'. v·é11se' por qué t•I Sr. Huerta 11() c•,.,qnirn 11i11g1111 tral>i,jn c11 c:-te sl'ttti• do, _v se 111tle8lrn verdnd<' l'Hlllt·ttle <'.ie111pr;i1• en <'I cu111¡,limie11to lle su minisle· rio pa:-;tornl. tia ve, 21 de Setiemlm~ de 18GB. Adeodato. SEGCION BIBLIOGRAFIGA. Se ha pnblicado d primer tomo clri c:;ta u lilísima u 1a wz que in Leresan Le 0lira. Su u nlor, el reroILlado Dr. Piéroln, poC'O'· <.lias un Les Je srr YicLi11ia prrrnalnra lle lu inapindaJa murrlr, drjtl lo(los los nrnu11s- (•riLo~ crue le c·oslaron 1111 ímpro]¡o lrúbajo. La gloria i111perece<len.1 Je sus sen·icios es parn nosotros Ulla graLu salisfaccio11, que mrnca dejaremos de lilasomnla rnny ulLo. Al presenle, sin srr 1i.ueslro propósito ofrecer 1111 prospedo, 110s circuuscriLimos á recornr11e.hirla cuul se mer<'CP, 110 ohsla11t.1~ que solo StL mero Ululo Ju eu1111>lidu idea Je su LA IGLESIA PUNEÑA. imporlancia. La Hisloria, que, hoy mas que nunca, debe llevar los caracteres de verosimililud é imparcialidad por una parle, y por otra, no dejar ocultos bajo las densas sombras del olvi<lo, sucesos que necesitan perpetuarse; hé aquí lo que animó los trabajos de nuestro jóYen compañero. Pero aun hai mas, nadie que juzgue reclamen Le, dejará de confesar el empefio con que dil'ecla o iudirectamenle, nuestras sociedades .filantrópi'cas tratan de desfigurar la n ,z'storü de la Iylcsü.i, y á veces conver tir en rigorosos cargós co11 Lra ella, lo mismo que, bien apreciado, la honra enalteciéndo]a: esto srgurH1o, aun resalla mas de la obra daua ú luz. DiYidida en «Parle Historiográfica)), crue en su <Cint1'0duret'on, 111't'- rada ntrosJJC'ctt"ra y llrecl'i·on de la JJiúres1·s», rrnne lodo Jo iu leresan le que poJia Jesrarse en cunnlo al Departamento ele Puno, considerado bajo el aspeclo de su marcha religiosa , hasta llegnr á ser erü.i;ido en Diocesis y con un privilegiado Pastor; y en «Pm·tcJ JJocwnental)) , que con liene todas fas piezas qne comprueba o fidedigrrnmenlela primera, ademas de ser lomadas con pureza y sin que se 11ole alleracion alguna: hé aquí lo sustancial de la obra. Al LraYez de la humilde moderacion rn palle en relieYe la erudicion, la apreciacion me~urada de 1os sucesos y el génio del escrilor, que mas larde lrnbria siclo una lumbrera eclesiástica y social. Los «Aoalesn , purs, ltacen honra á la Iglesia de Puno, porque la ha puesto á la nnp;unrdia de las demus iglesias del Perü, que aun mnnlienen empoln<los en sus archivos los episodios de su vida. Ojalá sea este un eslímulo, para que la<lasála vez liap:an resonar su voz, y abandonen el silPncio que mas larde refluirú en daño directo de los imprescriptibles inLereses <lel Catolicismo. Para concluir, nos permitimos rccomenuar, especialmen Le al Clero, la lectura de los «Anales>> , para que vean por sí mismos, que no es exagerado l? que escribimos, y la honra que .1uslamente dehe tributarse ú lu memoria del Dr. Piérola; por lo <lemas, <lejamos al juicio sensato de los aprecia<lo1·es del mérilo, el verdadero elogio de la obra, qne no fl11<lamos sPrú el fundamento ::le la l1istoria ·eclesiástica punense. llúse publicado un i11tercsnntísimo libro de bolsillo, que lleva el título con q11e cncilhczamos estos rnsgos, traduC'ido del francés al espmlol por el scflor (*)-E~ lc artículo fui• rrdaclado poro antes 1•!cl fol:crimiento de n11e. lro digno cump,!ñero Jlr. D. Felipe .-\madco de Pi(-rola, )' las rirC'un. lancia~ de lan infausto snreso iinpidicrc,11 !-U puhliracion: ahora c¡uc «La lglc!- sia P1111cita ,, 1ecupcra su tranquilidad, no ¡,odc111ns, l'jar ielr¡rado al oll'ido el inlr1csa11Le r.,únH· n q11c ;.e hal'c del l'eui !1/ecum, lrad11l'idn ) algun lanlo modií1r.iclo ror nuc~110 t1einis 1111 0 lt crnia1 u llr . Pi(-rulu. Ilector del Seminario Conciliar de San Ambrosio de Puno, Dr. D. l"eli¡ie A. de Pié rola. El objeto que desarrolla la obra, In recomienda por sí mismo á la a te11cion de todos los que, co11ocie11do la importancia del ministerio sacerdotal J la 11ecesídad de formar co11venie11temente á los jóvenes para el sacerdocio, tienen fijas sus miradas en los Seminarios Conciliares, fecundos planteles de verdaderos levitas, llamados á ser 1111 dia las lumbreras de la Jg'lesia J' del fa,tado, por su virtud y por su inteligencia. El Veni Mecitm estú pues destinado á los educandos para el santunrio en los Seminarios y para el Clero americano; y su noble propósito es sumi 11istrar medios fáciles y ab11nda11tísimos de prueba y de verdadero fomento á la vocacion para el sacerdocio, por ejercicios y préicticas de ¡.iieuad apropiadas, ora para infundir e11 el corazon el sólido gérmcn de la virtud, ora rara con&ervnr y acrisol.:lr mas y mas la que ha., a ecsistido ya, á fi11 de que el f:ac-erdote hecho ó el que llegue á esta dignidad, esté caracterizado con In santidad y virtud proprns de tan celes! ial ministerio. Por co11~iguie11te, ¡cun11 interesante no es el Veni .l/ecum pa1 a los Seminaristas y el Clero todo de estos nuestros pueblo~! El sefior Piéroln, formado en su corazo11 y e11 su i11telige11cia, en el Seminasio de Santo Toribio de Lima, foco de virtud y de verdadera doctrina, y fiel por lo mismo, á todas las inspiraciones que recibiern; colocado ahora como el pri11cipnl guia del Seminario puuense, J_ co11ocedor por lo mismo, por educnc1?1J y por convicciou, del porvenir obligado _d~ estos e~tablecimientos y de h_1 co1_1d1c1011 constitutiva que debe dist~11gu1r al sacerdocio, pnra que su miswn sea eficaz .v beneficiosa, no hn trepidadu e11 utilizar de esta obrita, tra~ ~luciendoln al_ espnfiol y consagrándola a sus compatnotas, los Seminaristas J el Clero nrnericano. ¡. .\Ita honra para vos, sefl9r Piérola, purs que a11imado de una noble y crislin11n aspiracio11, habeis acometido 1111 trabajo que :-erá fecundo en su nplicncion, J ~011trib11irn poderosamente á formar Sacerdotes dirr11os del S,1ntunriü! 0 Es una 11eccsidad indeclinable la instrucciou profu11da y vuriada en el Clero; no solo piira q~e con competencia desempelie su elevado mi11isterio, de manera que su e11sefiauza sea eficnz y provechosa, sino tambien pnrn que comba!ª co11 suceso los errores que por do quiera pululan hoy cu el din, esforzandose por o,cur0cer In verd·1d v conmover, con el imperio de la m<'11t¡'ra, la sociedad. i\'ere:-;ario es una ~ólida il11stracio11 en el Cle_ro, para que l'011teng-a 01 ensa11C'he creciente de J;1s doctrinas dii-ociadoras ,Y disolventes, para que ponga de manifiesto la verclad e11 ~u m11ltiple )' variada nplicacion, y I rosrrilrn asi el error co11 todos sus artiíicios ,, sus satánicos recursos, y co11 el error 'todos los male'> fí8ieos y •nornles que trabaj1111 tnnto la sociedad co11ti·mporáuen. 1\lcnester es u11a profunda instruccion en el Clero, parn qne conociendo íntimamP.nte la 11at11raleza de la sociedad cri:-;tiann, su g-nbierno, sus i11stit11ciones y todo ese admirablt! organismo co11 que la ha co11stituiJo su divi110 fu11dador, opo11ga con <'Olll'Íencia y con valor · un dique saludable iÍ. las invasionrs cle~emhozadas ó veladas de l poner _lt'mpornl civil, co11ciliando al mismo ti< ·m1,o esa 11e- <'<'Saria armonia Je los dos altos poderes de todil Nacio1t, <'I espiritual y temporal, el do la fglt~sia y el del t·:s tado, ron la i11depe11dc11cia y la libertad de cada uuo de ellos, de modo que el apoyo reciproco que deben prestarse la lgle,-ia ,Y ~I Estado e11 su ,,¡?ª de pnz y de nrmonrn, 110 produzca Jamás 11¡ fa serviuumbre de la Iglesia, ni la tirauíu, siemrrc repugnante y detestable) del r:stado. Preciso es, cu fin, u11a granc!e instruccion en el Clero, porque el sacerdocio de Jesucristo es la luz del mundo. ¡ Y ay del Sacerdote que no tiene las condiciones necesarias para iluminar á todo hombre que morn en el mundo! La instruccion, sin embargo, no es la sola y única condicion que debe caracterizar al Clero. El Sacerdote digno de su santa mision, no solo debe formnr su inteligencia, debe tambien educar su corazon para el bie11, debe santificarse ú si mi;;mo por la constante practica de la virtud. Asi, el respeto y la consideracion serán para con él, el merecido premio de su vida moral, conforme con la santidad de su ministerio y las exigencias de la sociedad. El Sacerdote es la sal de la tierra, se nos ha dicho por la Verdad Eterna. JmP?rtn poi· co11siguiente, que 1111a sólida virtud sen el alma de la vida sacerdotal, ú fi~ de que con sos buenos ejem. plos ratifique sus doctrinas, edificando ú todos los ficlQS, y consiga co11 eficacia, enderezar todos los desmanes, todas las prevaricaciones y volver ú los hombres ú su deber. Ante la tendencia de imit~cion que marca a la humnnidad, preciso es que el Sacerdote, director nato y obligado de fas sociedades, se muestre con la irresistible elocuencia de sus hechos, la viviente personificacion de la virtud en toda su vasta y lcrrítima aplicacion. Solo asi será la ·sal benefic!osa y preservadora de toda corropc10n, de todo éllito pestilente: solo asi c?nser~ará todos los prestijios y cons1derac10nes á que le dá derecho su sagrado carácter. . Hé ahí, por consiguiente, el único é importante propósito del Yeni A-lecurn, donde el autor, ostentando un profundo conoci~iento del corazon humano y de la santidad del sacerdocio, propone de un modo perseverante y gradual, no solo la frecuencia de los Sacramentos. prévia cousagracion a ejercicios de piedad, sino In práctica de todas las virtudes evangclicns hora por hora, día por dia, mes por mes, y afio por año, enseña11do al mismo tiempo todos los medios eficaces de propia santificacion. De este modo, lo que se llama vocacion al estado sacerdotal, se pronuncia de una nrn11era inr.ontrastable, se acrisola cnda vez mas y mas, se arraiga profundamente y encarna en el corazon una virtud sólidn é inconmovible. formados así el Seminarista y el Sacerdote, imposible es que ambos no sean la viva representacion de la virtud, el ejemplo animado del bie11 y del deber, y por lo mismo el obj~to del sincero respeto y de la cor<iinl estimnciou de todos los fieles. ,.\ rmndo así el Sacerdote, de intelig-e11• cía ilu,;trada y de virtud al'raigada y fecundn, imposible es tambien que su ministerio no sea eficaz y beueficioso. Y como estas lijeras reflecciones, deducidas del contexto del Veni A-fecum, son obvias y perentorias; tenemos fe an que su adquisicion y nplicacion práctica in• teresnrán en alto grado á todos los que, anhelando por el verdadero progreso de su país, cuiden de encumbrar al Sacerdote á la al tura ,í que esta llamado por su mísion civilizadora y de regeneracion espiritual. Tal es, á lo menos, la noble y católica aspirncion del que, obedeciendo a su corazon americano, se ha permitido trazar lns anteriores lineas, que represeutnn un sincero, aunque dévil voto de amor puro por los Seipinaristns, por el Clero americanos. Adeodato. Por todo lo no firmadoIGNACIO FEn~ANDEZ. htrnE"NTA. nE «LA IGLESIA PUi\EÑA.» Por )l. C. M.-CaUc de Jerusalcn, n.º 55~.
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