LA IGLESIA PUJ\E~A. ◄WffN * . ~~~.J:Wp<;,t~~M»t:U~efiWMW!iiA?téffli@@::,~.p.¡,m~MBMW? a 4& ponláncos á todo:; sus obrn<lo$: pastorales y a.postólicos! Es el voto de todo corazon. c.atólico. Adeodato. s:e,a iGi Eiequl.as que ~l '3! del pren~ntc nae~. <"eleb1•~ el ~emlnarlo 4.'. «k~ ~un AJnb1·08lo de Puno ~n memoria t10 811 Rector. Dr. D. .FeUpe A. de n-iér@b\. La muerte, se ha Jicho, es el término de la carrera del morlnl. Ella viene á confundir quizá bajo la misma losu a-1 q11e sacrificára un dia su existencja a los inlerese.s sagrados del bien y la verdad, con aquel que ha pasado las horas., tal vez numerosas de sn vida r en una criminal inaccion, 6 rindiendo al vicio el culto que debiera ú la virtnd. Empero, si el polvo no los distingue, si los monume1J tos que para perpetuar una memoria lornnla el orgullo ó la vanidad, no dejan siemprn de sentir la mano cleslruclora del tiempo; los distingue con lodo, la sociedad crue lia recibido de ellos las malas 6 buenas influeneius; y los mausoleos que eleva la gnüi tu<l, triunfan al fin del olvido. porque tienen un pedeslal mas sólido, que es el ele los corazones. Diforen le es, pues, Ju su.:irte que persigue á eutrambos , no obstan Le ele hallarse sometidos al mismo poder que los dcstruyr. El primero, que se ha esforzado por el 1ien de la hnmani<lu<l, en la esfera de sus aptil ucles, en la órbita de sus atribuciones, dPja una vida, peI'o la dPja pura gozar de otra mas grala en el recncrdo de sns beneficiados; y el segnndo, que nada ha hecho por corrr.sponclr.r ú ]a sor.icdo.d que le prodigó su auxilio y proteceion, muere, per0 no para vivir en alg·un pecho reconocido, si110 para sepultarse en la osrnridc1<l qlrn le ha de seguir . El primero c011 limrnrá recibiendo los honores que la justicia reclama, seguirá µ-ozando cfa la ternura y de la veurr:ieion con ql1e so le nombra; .Y el segundosufrirú la ,penn del olvido, ó si se ]e recuerda, sera com<¡ mm pJjina lJlanca, qne nada ofrece ú la inleligen- -cia ni ml corazon. El señor Piérola pPI'tPnccc ó ]a clase del primero. Hombre <le enLendimienlo no cornnn. v d<' rora7,on abnegado y bondado:o: ammi le del progreso en su recto Sl'nt.ido, \. celoso por la gloria de 1a Ig1rsia \ d~ la socieJad, <ledico los l'ap1dos momcnLos de su existencia ú sali~facer · esas nobles y sanlus incJinaciones, q' le acompañaron desde que se cono- .ció hombre, y meditó que, ademas, -era catolice. Ha desapareciJo; pero una v otra sociedad le recuerda con el entusiasmo Je la gi-ati lutl, porquo UIHl y olra socicdud llc-ruu 1mprc~o::; en su corazon los preciosos rasgos do uua vida daclu á su servicio y eugrandecimien Lo. Ha desaparecido; pero vive en el pecho, en el alma de quien un día parlici pó de nqnella cieucia, y sin lio los reflejos e ou soladores ele aquella boudad. El Seminario Conciliar <le Snn Ambrosio viene á darnos un lcslimonio tle esta aseveracion. l~:l ha comrnzado ú manifestar, ~ tU: si es sensihle nl beneficio, sahc tamLiru 1 apreciar el merito, y conser-:;nr y hoarar la momol'ÍG de ~n l ,mirfoelor. Por eso le ha consngrado la fnncion fünehre, que en medio dn la rongoja y 1a nnguslia que -:;ubo rca su corazon, ha celeLrndo el próximo ]unes, y cuyos pormenores vnmos á delnllar, pura cnlllplir con un encargo, y para Lribnlar una vez mas un homenage al ci uJaJano y al sucerdo le. grimas, y á poner ú la vista unfl imúgPn tétrica, qne producía en los ú11imos el desaliento, <le la tristeza v el convencimiento de Ju nada del hombre. Tales emoc;iones se <lesperlahan en nuestro corazon. Ocupados los asien los por el Señor Obispo, el Sr·. General Prefecto, los señores Célnóriigos de esta Iglesia, los Ye11ernhles Parrocos de la Diócesis, ilustres Vocales <le 1u Corte, vnrios individuos de la clase mili lar y muehas otras personas, asi amigos, como admiradores de ]as sohre\nlienles prendas qne adornárun al tfolíognido Redor, cnya muc1·lr. - lumen tnrnos, se <lió principio ú la vigilia, alLNrwndo los versos de ]03 salmos los soC.'Laulrrs y uiños de coro do ]a Culedra1, <'nn los seíiorcs euras y elemas sncertlotrs i11cl uso rrneslro dignísimo Pre]ado. Aquí no acerlarnos á c1Pscribir, ú juzgar por nosotros mismos, esos moYimieu Los interiores, ffne se tras1uceu nl eslerior en el fonguaje de la penn, las lágrimas, el recogimiento y ln constrrnélcion qne so adverlfon en Lodos, ú la flt~hil an11011la del can to y l tign bres moti ulaciones <le los s~1; i.idos t·oncrplo::. dPl Profeta, cuyos acentos r r 11 ue\·a Ju hdesia en tales ar los Bus Le Je(:ir q; ;e 1n tristeza se pin !a: Ln en el semblante, y que el sollo· .zo y el suspiro eran ]a cspresion corta, pero elocuenle y siguificaLiYu do Jn angustia que en los ónímos se aposentaba. Tcrminndos los rn1mos, s, can laron las tres lecciones e.le .Jol1, que previe11c el oficio de difuntos, como el e,·o ele la l!lfüec:ion y del sru Limieu Lo, como ]a plegar~a del almn arlolorida que lernJJ ta s11s oios para implorar fo miseric.:ordiu del n Snpremo Jnrz de Yivos v rnnerlos. W La pri m ern so ca~ ló poi.' el Sr. Roj ns, Arcediano <le Ja Iglesia do C:ocbaLamb;); la segunda por el Sr. Huerla, Dt~a:1 de Ja de Puno; y la • tercera por el Sr. Obispo, quie11 haciendo YiolPncia al dolor, y ahogando, por decirlo así, un rnornonlo su pesar, quizo dar esle reulce ú las cxcqnins ele su difu11 t.o SPcreLal'io y 111as q,uerido hijo eu el Señor. Signiose la misa. La celebl'ó el Yice-Hector clc•l Seminario, Presbítero n. Federico Vega, así por un dnLer ele su minislrrio .Y ele su empleo, como por uua exigencia de amislncl. DiaconároJJlc el Sr. CusLillo y el 3r. Enriquez, alumnos del mismo Seminai-io, y que poi' prjmera vez clesern penaban lal fuu t· ion, pues el <lia ati Lerior el pr·imrro hu hia reciLitlo el sagrado órLl011 del diaconaclo, y el segundo el de] subdiucotiado . Sirvióle de rnneslro de r,eLa Capilla de] Seminnl'io quepocos Llias au le~ habia recibido mas eslension, se et1con lrn ba SPncillamenle adornada para sjgniíicar así el sentimiento, pero con a]<rnn-esmero y gusto, para Í1Jtlicar :i ;Jprceio y Ja eslimncion que el Co]rgio hacia <le su <lifunlo bienhechor. El al lar en que debía ir.molarse 1u Yíclima aceplnble, tenia su cenlro cuLicrlo de un velo negro, símbolo <le la nflicc.ion que á LodoJ ocupaba; y á sus lados presentaba las irnúg·encs de los primoge11ilores de la humnniclad en adenrnn de duelo, como lournndo parle en la tristeza de una porcion de su JescPndenf'ia. Las paredes <le uno y otro lntlo de la prque,ña ha~ílica, SP habían convertido en rrnblema de 1n misrria humann, pues u mas do rslélt' tnpizatléls de negro, ostenLaban de trecho on trec110 retratos <le los despojos ele Ja rnnerle, rs dec·ir, crúncos humanos pintados Uf\ color lJJanco en el foD<lo osru1·0 drl t:.ipíz. En los esLrrmos que ihan ú toem·sc con las rPprcspn lacioues do A<lan .Y de Eva. sr, ht.dloban c:on muclia o¡,ortuuidud fin·maclos dos esqueletos, como ell ~lusion á ]as pnla11ras de~ San Publo-pa1· et hombre enfró Pl prrado, JI JJ01 · el pecado lr.r, 1,1uerte. En rnrdio húcia el ulLar prndi·:u1 de lo alLo, cualro cinlas nn'- r lias y do color negro, qne lúnguidamente se nb1·ian, v raían fonna ndo clos puliellonf's iÚurbrcs sohre una m0su que ru~lo11iu<la por c·ualro ('Olrgia1cs del Sf!miual'io, nlmubrnda por otros t:rn Los hachones e iglialn1P.t1te en1utadn, mostniba la diYisa del colegial, las insignias t1el Doctor, y lns Ycstidu rus sagradas del E-;acerdoLe . Ei1 el a1L¡_1r, usi corno en otros ptullo , flameaban grandes Lri.is, que no poclian menos que simbolizclr fo 1lama de un pocho encencLdo por la r•tlfí<lad, y el foc'go drl amor ,Y de lu vrnLilud, que nrtlrrú siempre ~ri el coruzon del Senúnmislu. En fin, 1iaru no eslondernos ma~. ks a::iienlos simelricamenlr coloeaclos en unu v otra banda, fos Yen lanas culJierL;s con paños tamhien 11e2;rns, y en conSF-cuencj n, irn pidirudo In en lrada de la lllí~, ront.1·iLuia11 6 reuhélr eso apnr¡_¡lo lúgubre, ó presentar uua esce11a uwhncl:iiicu cp1r· urraLc.thu Ui1 remoni us D. Hílario Pino. cliúeono, . pl'ofesor e inspector <le dicho Colegio . ConcluiL1o el suerifieio, al qur, unidos loe.los con el ce1f'1mrnte . o· frccinn la YícLima de propicia6011, por el descuuso del alma del que uu licmpo en el 1L1ismo lugar ~acrificúru, el Sr. D. FranríscÓ ele ]os Snnlos Asc:nsi\·ur, :ifor)',lro clc cer-rmouius do lu Cu !<'Ürnl .\· pr-ofrsor ~ ct1 l Co1.P,i.::io, ornpú Ja Cútrclra y r1 p1·011uueiú 1u Ol'i.WÍ011 fü1Jcbro que i 1,•u oL~r {Hio ¡_11 y,,rJaclno rui'Ti Lo liu- ! bia preparado. Nos dispensamo8 de hacer la sinopsis de dicha oracion, pues que en olro lugar de esLe periódico se halla insr.rla; pero no podemos omitir la impresion que causó en el concurso, como en el mismo orador, porque en lodos los ojos se asomaba el llanlo, y él r.oucluyo la peroracion enlre sollozos v suspiros. Despues del discurso ;e entonó un responso por el Pre~Le, oLro por el Sr. Rojas, el tercero por el Sr. Dean, y el cuarto por el Sr. Obispo, como la triste despedida q' le dirige al que atraviesa la regiou de la etern-ida<l, el que aun queda e11 esla peregriuacion, sospirauclo por su Palría. Terminó la funciou, sucediendo el silencio, y llevando los asisten les una leceion mas ele lc1 inceriiuum1re de la vida, v de ]a suerle que sigue al hom.bre que arreµ-ln sus acciones ú la ley y se desYiYe por el bieu <le lo Iglesia v de la sociedad. " Hemos acabado 1111eslra tarea. Ojn]ú que el sncriiieio que hemos hecho al trazar estos renglones, sacriiicio, porqne hemos tenido que sobreponernos ú nuestra ÍI.1snficieucin; y. por otra parte, dar tre~uas al dolor, justo; y si se quiere, necrsario, que nos aflige en esle instan le, sirrn -para hac~r conoecr cuan lo exige la virLlJ.d, que aun los mismos balbucientes la preconizan, y ofrecen, como les es dado, los rasgos, aunque sin uliño, de su plunrn. El Seminnl'io, cuyo miembro somos, admitirá nuestro pobre Lrahajo, con "¡ que hemos qnerido pn Leu tiznr <'Ómo lia correspon<li<lo ú los d(lsrnlo~ Je su funJaclor 1: Rector, y le Jará siempre un lugar <lo peP.ferencia en lo mas íntimo de su ser, nsi. eomo los amigos conserYu1·út1 el recuPrdo del amigo y del sacer<lote-Q. D. D. G. Puno, Setiembre 9 de 1868. F. H. Oradou f1lneJlre J)ronu1u·lnd'tl petr el Pre~blÍiera D. l~a'éUlcllSCO de tos s. A.sctHi¡,h•ar, profeso•· del Smnlnarlo t:. de ~n,n .'trnbro&io, eu la9 exequlaE!I c¡uc lile c·elebrra1•011 el , del pre~ente en Ja Cn1•illn de dicho C:ole~lo, en nu•n1or2a del que fué su J!lecaor ,. ~C('l't•h~,.io de la Dló('t•"3hl, JI)['. !11. F~li(tC -~- de PléroAn, r.ons1nnr¡f11s e.~/ in brrvi im.1/cvil lem¡wra mulla. \'i,i6 po1·u IÍl'lllpo /> hizq romo !'-i huliiL'ra \'Ívído mucho. C.1r. I\', \'. X.llL-Lnmo 1>E u . sAsrnt:niA. Jltin. 0 Sr.-St'Jiorcs. Bajo lit presion q11e 1;iente mi 11lm11 afli~itlil, levanto 111i déLil voz c11 ei;ta enlutada ditedra, para deciros 11l~n de la cau:,a que nos reune cu e~te lngar :,HIIIO. Por do quiera qne dirijo mis lú1_1guid ,1s miradas en toruo de e!->IC rcc111to, no veo siuo todo fi111ebre: el crc:-pon 1H•~ro, que circunda el ni Lar dcrndc se llal'e la victima para sati,,faccr por n11est1·0,; pecados, aumt•ntá mi ciol?r·. cou~ templando 1111 uo sé qué de ulltel'tOn eu esa c1ra sacro,;anta: In luz púlida qu'.• .tlrri,j¡¡n 101, hacll(lllCS parece que mnnife~- \á;·¡¡ 11 sus ~cnt1111ic11to~: vuc :-- tros !>embl,'11 te:-; 1o:; J í, Í::,o mú::itio:; )' melnuco-
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