,licos, como que las mirada s quisieran .t\~ra_11~nr algo de la tierra, ó regar con li1gnmas una tierna planti ta lllilrchitada: todo, me r.e~1ela la J1011da pena qu e nos •~omina, y al mismo ttempo contemplo •¡ue vuestros lábios qui e rcu modular e l por qué del dol or; pero nos asusta,mo:; 1 con d'cclarar esas ca usas, porque creernos que al pro11ta1 oia r desaparezca por corn - µlelQ parn _11< ,so t,ros . No , seüorcs, con- , ~olémnnos siquiera cnn que n11estra garga11ta dé paso al dulce nomb re del que ya no existe para nosotros e11 e:;ta tíerra lle11a de abrojos. Sí, murió ..... . y .ih! me falt a e l \'alor para deciros quien; perdonadme, sei'1ores, ·voy á abrir 111 as la llagíl fre~ca de nuestra nlnw porqt1e el deber me lo impone, _va como Sacerdote, Jª como ~eminarí::it.a: por eso digo (pie os c11co11trais reunidos delante del AHísuno para derrn1nar una lúgl'ima de dolor sobre la tuniba del que fucí Preshitero l>r : D. Felipe A. de Piérola, Hectnr y ltrofcsor de este Seminario, dando así p,á1Hll ó ni sent.imic:ntn qn e con su muerte h ;t dejndo en el cornzou. :\o impor.ta, ;;t•üoros, el exist í r por lar~os ,~ríos, r e rt e n('ciendo á una ~ocíecla<~t pura qne ésta pn c<la comp re11der Jo:, bienes que reciba de la snc it·dnd. No se requiere siempre In edad del a 11- .cia110 para que la 1 hu1Mu1idacl Hprct·i e el valor de 1111 individno surn. Mas, el. tel'1~1ómetro para conocer, ~uánto va - Je la exi,sl~ncia de una pen;ona, en rela_<¡i(_)II con l~t s_oc:i,c:;,dad, es sel1orcs, el grado de inteli~encia y cor¡1wn, lleno de ca1·idad. ;.Y no es verdad que un homb1:e qu,c p_o·sec t.nl1·s cunlidades, q11iz1á_ bacc e'n breve t'iempo , lo fJue otros p,,1s,rndo af1os sobre a1ins?-esta es una -verciad, seüores, qu e la historia de la h11mani1Ja,d 1105 la revela, por eso elll\ i·nscribe M ,11 caracteres indel ehies él~ 1,():rnb(re · de ,aquello"' cuya eortísin1a ~·i<l'a ha sido con,;agraüa al b'icn e 1 star comun': ' por e'so, el Seminario lJ cvará. ¡,trabado eu su corazo11 el uombre de su illlstre Rector, quien dedicó su primavc'fa al progreso de este nuevo J)la1,itcl,' 'lrncic11dq mucho mas en su vi- .>ila que an11 prindpiaba, como !<ii hubi <~- ra Viv_icio muchos atio~:-Consu'lllalus cs t in 'Vrebi • implev'it tempora 11rnlta, é:uJas ,palabrils m r111ífiestnll mi 'único pe11sa- '11?.ie11to.' '· Os ruego·, ·se·1i,ores, que me otorgucis ta ate11ciQ11 c11mo la in<lulgeucia «le que ta11l0 necesito para e11trar en el desarru'llo de c,;te pensamie nto del Espir'ilu ~auto, realiiado eu el Dr. ·p¡~rola. ' La vida del ho111bre, sen.ores, es como el sol qt,1e pa,.;,i d'e Ori e11te á Occicl<;11t,e, l'S üna 11ube que úargada <le' rudo cuh1·e los cümpos; vivificat\do las plalltas,' cuaurlo estns se hallan l:'S t. 6riles, y 1aii1b rtig11¡111dolns c11audo aqn ella 1info::,tada )' ·d urn permanece so bre ellas largo tiempo. La luz y calor de l sol producen en 1111 S(l1o dia en la natll . raleza' fhic ,; , lo qu e en mucltns m'ios 110 puc~e¡ ppr la mul ,lit.ud d~ eircunsta11ci,1s in,li!-ípeh . 'a bl es, para qu e esos dos agentes pro,duzcan el venlo1· y lozanía en el U111 :e'rso} por eso la existencia dilata<'ta v~l honiur'e pi'oducc t.n\ vez males para1la 'sociedad, !'ll tant() L¡ue la cn rt.a casi :icm ire · és sa l uda'iilc para ella ) cm~lc¡uiern (1LIC s0a el 1rnu lo de vístn qtÍL! se la consid ere , porq11e sino correspo 11de á los dt~. ros dPI Cr<'aclor, uo 1 ic11e tamp_l:co 1l111cho ulicicul.e para in ocular sns 1tl_rns y péns,1111íe1\t():i infernal1•;-; c11 el Uir'azoJ1 1C i\ la -;o('i(•díid, no ie11iv11do 11i ng- tll1a t· es pNahililJnd; y por ot.ro lado es fá~il h,~<:e r volver ú 1111 j(1vi•t1 al sendero '\'ci'dadi'ro. ·~lils si la ., ida C8 cnrÍ'n_, e-,, Sl'¡i"lll\ el CMiiZOil de Dios, cifofo I n e,;trella polr1r rp!e sirv e de I'· rulll bl'I á nosotro,; pniircs 11avq.'.a1lles en este o<"éa1in lleno de e:-;co!lot-: c' s como , un nuevo astro que apnrece , , nos enYín mas luz, J al mismo tiempo ·;1u es- 1 tra s miradas son diriµ-itlns li él , conteni - , pla11do-la O'tn1Ji¡>otm1cia Divina. Y ¿e11úl 1:~ el efecto qu e produce la vida del hombre qne ni siqui('.l'él ha dado cuatro pasos cm el ti empr., J sin CI-Hba rgo la l.A IGLESIA PUNEÑA. ciencif\ y la r eligion le tributan su,; homenages, así como los homl:;res atlm irnn y respetan su saber y virtud, porque ven una espec ie de sim ilit ud entre el y Dios , pero que su presencia ha sido como la úel sol cunndo sa le y se oculta? ¡Oh: ento u<:es es cuando apreciamos el mérito de esa criatura: entonces es e11ando conocemos que esa existe11cia corthima lw hecho mas en el sentido de l bi en, que lo.~ qu e viveu largo lit~111po; enlouces es cuando, humananie11tc hnblaudo, no nos con1orm irnos con la desapnricion <le ese astro. Mas, c11tretantn, tenemos 11ue humillarnos nnte los nrcanos divinos, y aprovc<.:h~r de esa vida ejt•mplar, que nos ha dejndn el Presbítero Dr. Piéroln, ,, e11 ndclnnte, tengamos nua lcecion ;¡ne Dio-s nos_ da par'a que pensemos en nosnt ros mismos. Seüo1·es. cn,1 ndo el eterno se determinó crear e l mnndo, con solo un (iat lu hizo todo, excepto al llombrei y cuando llegó á M pnra dar e l se ll o á su obra, parece que se consideraba impoteulc para efC' etuarlo, así es que Jijo fclciarnus, revelando con esa palnbrn e l sublime mi,;terio de la 'l'rinid.ad cuyas perso11as en concurso formaron ni h¿mLre, y por esto mismo e nseñándo110s lo gra11de que seriámos. Y cLwudo formó el al 111a del que ahora lloramos dijo tambien: lrngúrnos la ú uu eslr a imagen)' semeja11Za; y comunicolé e l poder del padre, para vencel' y no Sl'l' vencido de l erro r y del vic io-la sabiduría del verbo, pol'- que el Dr. Piúrola foé un gó 11i o, y e l amor del Espíritu Santo, porque su corazon fué pura caridad, porque cum - plió co1 1 el primeró y principal mnn - dnlo del clccúlogo, por c~o correspo11- <lió a la,; trc,s divinas personas, asemern ejá1 1d osc á e1 1as en cua11to an hombre pued e lrncerl o: fué creado pues, con estos dones especiales que á cierto ti empo debía de ser l a a<lmiracion del mu11do entero, porque H l vida babia de pasar corno 'la fugacidad del re lil.rn pago, pero iluminando un exteuso hori zonte : porque la admiracion se da e n los grandio~os hec hos, quedauclo por lo mismo e:-:e lll omenlo po r muchos aüos presente; porque habia de ha ce r en corta vida, co11111 si hubi ese vivido mucho. La vida del que dcrloramos es muy conociJa entre nosot ros; por lo rni:;mo me parece inúLil referiros uno ú uno los hec hos gloriosos que le han rodeado, y que forman la eporcya de nuestro Hector. l\o quiero, dando espansio11 al sentimiento que me domina, y ilCttt1111lando pruebas sobre pruebas para <lcsa ho g-ar u11 tanto mí dolor, hacer1ne molesto, acibarando mas)' mas vuestro corazo11. Por este motivo, so latn<;ntc me limitaré "ú presentaros tal vez cuadros mal fo rmad os de esa vida tu11 g-ra1a para el alma, y de su muerte tan i:;ens ihl c para mí y para todos lo,; que le couoeie rou . Se íi ores , e ntre e l ser y el no ser ha y una inmen,;a dife rencia: porque e l nno fornia la felicidad,)' el ()tro la i11fclicidad; esto es, ·euando el hombre rnice es dichoso, y antt·s de formarse es nada. ~fa,;, Cilda existencia es para dar mas µ-lorin al Creador c11l.re los hombres, sea cual fuese el desenlace al fi11 de los dia .~. Así es que al narer el se fwr Pi é rola fn8 feliz con aquel la fojicidn<i que produce la simple ex.i,;lencia, pero á poco tiempo la ob t uvo en el nrn:·or g-rndo, rinrqoe pcrte11f> c•ió dirr.ctam01,te á lo.-, lwrederos de las delicias i11íinita~. por n1edio del sngrPdo bautizmo. ¡Oh! parece, segun su , ,ida qn e hemos palpado, que• en ese acto de recibir el ag11a !·cg-cncral'iva de mnnos de l Snccrd o tP, lo contemplase e11 el río Jordnn rcc ihiC'll()o la 12:racia dd Esníritu Santo, _Y r¡ue nntr;, las nulws y' (~l esple11dor, c::ali r'sen estas palabras, dirigidas al mi,;rno q11e no exi,;\c j·1ara nosotros: tú <>r·cs mi hijo c¡ncrido en qui e n tengo mis complnce11rias, ho_v t e he engc!n - drado " te <l;1ré pnr l1 e redad ú todas las nHcioue:;. .r'. sí fué, setiorcs, su po1 ca ,,ida que tuvo Jo ha probad0; y ,osotros sois testigos y eso me basta . C:1.rnndo el Dr. D. ·:Felipe A. de lliérola se dió al estudio, su alma siempre conservó esa grac ia é inoceucin que reci l>íó al ser bnutizado; en el transcurso de pocos mios Jª se enco11traba lleno de la ciencia y de la virtud, Cll)'OS frutos sazouaJos en t emprana edad revelarou la pureza de su alma Cll)'O privilegio jnmás lo perdió; si110 que aumentando en snber tambien lo hacia en la virtud. El rstn<lto de ]ns ciencias abstractas produjeron en él la abstraccion de lo homauo, y ]as co1nprcn- <lió asimismo para entregarse al bien de la humauidad; y el de las moral es le pusieron de relieve suc; deberes,. y de ]a union que toda criatura debe ten e r co11 su Creador: y ¿cuál fué el resultado de esos ~sl'ud io~? el se r e l primero entre sus il cólegas, y mereciendo la distincion que ~ suelen hacer los establecimientos de educacion á aquellos que á mas d el 8 talento pl\See n ,u n corazon puro y lleli! no de v ir tud, y consigu iend o en poco tiempo Jo que muchos lo realizan en largos m1os. Consm7wtus esl in óre1Ji imple'V'il temporci multa. Cousurnando e l camino de estudiante debia pnsar á otra esfera de accion mas sublime y elevada, es decir, á educar ya á inteJigencias pueriles, a inculcar m:íximas de moral; y al ocuparse de esas ta reas, por cierto bastante árduas, no se Je vió desmayar , sino que con á11imo intrépido y con la fortaleza propia que engendra la virtud cristiana, 110 se atemorizaba al emp render colosales pro_yectos, los cuales nunca fueron frustrados. Sob re sus débiles hombros gravitaban tremendos cargos, corno el Recto rado y profesorado de este Seminario, la Secretaria de la naci ente Dióces is de Pu - no, y la Ilcdaccio11 del periód ico, y mmca se le vió quejarse de la fatiga que experimentó por ese desempeüo, si no que siempre con la sonrisa en los labios soportaba este peso, nada mas que por habe rse consagrado al bien de la humanidad. Pero, seüores , admiremos esa resiguaciou para el sacrificio, esa decision para hacer bien en todos seutidos esa grandeza de su ulma para compadecerse del prójimo, prodigando sus caricias sin esa distincion odiosa que suel en hacer ciertos hombres, cuando por desgracia :; u alma ha desertado de las máximas adquiridas en la escuela de Nuestro Scf1or : los cuales lejos de hace r el bien conducen ú. la sociedad á uu térmiuo lamentable . No seamo~ así: esti - memos la vida del Dr . D. Felipe A. de Piérola, que aunque en breves d ia s, hizo mas que los que causados por los años y 71asionistas, no realizan nada en b ien de la pobre y desgraciada humauidad. Apreuclamos de é l. . .. por cuya causa estarnos aquí reunidos, no desmintamos á los se ntimientos qne actualmente nos dominan; sino en la vida que nos resta, hagamos mas de lo que habíamos de lrnce r eu provecho del hombre, para que como en el Sr. P iérola se realicen en nosotros las palabras dd Profeta. C'ons't¿11w.lus est in úre- i vi implevú tenipora multa . ~. Seüores, apenas co11taba el scüor P iérola cerca Je veinlilres abriles, cuan - do so le ve tra11 sforrnar se e11 otro hombre; po rque fu6 r evestido con los poderes del Alt ísimo, fu é pues to entre el pn cblo y Dios. para im pet rar gracias I' para s11 s herma no" ; fn é hec ho el án- ·. ' ge l que presenta rú al Altí simo l,1 s humildes ora<'iones de los que aun gimeu en este des tierro , en uua palabra, sus puras manos fueron cons¡igrada s con el óleo santo que en ge ndra ,lr- ~ genes ) para que tomára el cuerpo vivo 1 del Dios honilJre y le ofreciera al Et cra no Padre · V en ü:'ie mome nto como que 1 r-e abrinn' ·1os cielos y hendiendo los ·. aires , parece que sobre "ia hóve Cla del sant~:,1rio pc,_-cuti ,111 est as pal,abra::i; .Ti¿ es i ,Saci'-rdos w ctcn wm sccii.nuu nt. 1 u e res Saee rd ole de rn umr·11te , segun el órd en de JUelchisedec; y su angélica alma desde ese iustante entró eu lutimas comunicaciones secretas con Dios, sie¡1do el so~ten de la escala de Jacob, por donde bajaban y subían los ángeles. ¡Ah! sellare~, en un momento pues cousiguió estac10na rse en el sumo bien, y experimentar cuan grato es corresponder al corazou de Dios. Pero, señores: ¿Que podra decir mi lengua torpe y rnauchada acerca de !ns vi rtudes que prncticó el jóveu SacerdoLe durante su cortísima vida? Temo quitar todo el esplendor á su alma; pero es necesario que os las revele par~ que los sacP.rdotes que rodeamos su tu_mulo aprendamos de él : Sí, la humildad la practico cnal un Anacoreta, CUJO aroma embalsamaba e l ambiente que le rodeaba: por eso sierppre temeroso se acerca a la montaña santa temblando, porque se consideraba indigno de estar en et So,ncta Sanctorurn . La caridad era para él el emblema de su corazon, siendo todo para todos, ~~ttisfaci_endo las necesidades del próJlmo pnmcro que. las suyas. La pureza, guirna lda que rodeaba su alma, se reflejaba en su límpida frente, 1 elevándolo á la altura de los que estan en e{ trono del füerno cantando sus alabanzas; pero ¿para qué decir mas? voso tros sois testigJs ae que su alma sacerdo• tal estaba ad0rnada de las virtudes, cuyo perfume, que esparcia á manera de una columna, se elevaba hasta el Ciclo, y ahi era depositada en el corazon de Dios. Asce nded, sacerdotes que escuchais, y seguid las huellas· que nos ha trazado nuéstro hermano s·obre la ti'e'rra, 'y seamos verdaoeros sacerdotes del .Alt ísimo, para no tener la desgracia de vivir muchos años y no hacer nada·, sino que como el Presbítero Piérola, aprovechemos de la corta vida, para que realizernos todo el bien que pudiéramos hacer en mucho tiempo. Pero, señores, yo busco á ese sacerdote modelo de virtud, y no le hallo: pregunto por el que constante trabajaba en union de mi Ilustre Prelado por el progreso de esta Diócesis, y la contestaciou no me la dan: averiguo adonde está el que con valor y entusiasmo sostenia y defendía ]os derechos de nuestr,t l\Iad re la Iglesia, lanzando sus ideas para que se conocieran e'n todo el órbe p,::>r medio del periodismo) y nadie me da razon, sino que permauecen en nn silencio profundo. Pregunto en dónde está el padre del Seminario, porque sus claustros los veo desiertos y ¡ah dolor! e_n lontananza viene u11a voz tetrica á repercutir mis oidos-y_a miwió , ya m·urió. Sí, señores, ha muerto el Presbite ro Pierola y ha desaparecido ese robusto cedro que no se tronchab,t por los huracanes del erro r y vicio; ha qu ed ado derribado e~ jóven Da vid que en otro tiempo venció al fuerte jigaute Go liat. Ya no existe .......... sino un poco de polvo, y éste sera lanzado a los espacios para dar testimoDio á los que encuentre en su tránsito, que son restos de un Sacerdote que vivió poco tiempo pero hizo el bien como si hubiese vivido largos aüos: Conwmali1s e:st in brevi implevit tempora m-nlla . Compañeros, ya no tenemos al que nos estimuló en los trabajos esco lares: yn desapareció el qne nos alentaba en el desmayo: ya no existe nuestro modelo en la virtud: uo nos qneda mas que tristes recnerdos, que jamás desaparecerán. Cousagrémosle, pues, una lágrima perenne á nuestro amigo, hermano y compañero, para que ella sea el símbolo del amor q' le hemos profesado. Seminaristas, vuestro pad re ya no existe, ,·a 119 teneis quien os enseñe el camino del bien y de la virtud : ya desapareci ó aquel q~1e_ os llevaba si~mpre en su pec ho acanciandoos como a h!JOS / de sns cntraüas, ya vuestros oidos no escucha11 la celestial verdad que c11seiialrn c.: n este lup;ar: ) ' fl. estas paredes !I O se run perc'.utid11s por el ?rador su -
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