S"a-cerd'.otes venerables ; y vosolros especialmente los-Párrocos r nuestros m:uy amados- cooperac1oresr meditadlo· bien:. todo· lo, que sea apartaros de vueshra, vocacion para vivir segun el siglo·r os trae indefectiblemen le vuestra: deshonra y vuestra -Puina- «si quereis- viYir segun la carne, morireis>) .. Os sucedera lo que á los judios de quienes decía el. Padre· San Aguslin, <<que por t.e- » mor de perder los bienes tempo- >, rale~~ condenaron al Salvador , sin > tenei.'- en cuenta para nada los bie- )) nes· el8fnos; de lo que resultó que >) perdierqn unos y otros: tmnpora- ) 1 ha arnitere tí1nitert·it'1ltt,. et spi'ri tita- '' Ha non copitaberunt, et sú: utrwm- ) qv,e perclicleru:nt>) • A vosotros tambien nos dirigimos,. amados fieles de nuestra nueva, Diocesis-de Puno·.. Vuestro primer Padre· en Jesucristo es el que os habla: tiene· derecho pues para deciros lo- que· e1 Apóstol Pablo dirigiéndose á l'os C'o,rintios, episl. 1. n ,mp. 4,. v r 15'.- <<Aunque tengais >, diez mil pedagogos para lo suce- )) sivo,. pero· no•tendreis muchos pa- » dres,. porque· s0101 yo 08- he engen- ))-drado pa-1•a, la predieacion Evangé- >) liéa por Jesucristo)) -Na-msi·áecem millia, pmdagogorurn lwóeatis 1:n Cliri'sto:: sed' non 1 multos patres. Na-m· úi Cliristo Jes1,t per Hvangelíl:uni e-go vos· _r¡enui·. Corifesamos con gozo· especfa1 de nuestro paternal corazon ,. que os hemos amado desde el primer- día que os conocimos, y que desde entonces nada hemos omitido- para labrar vuestra dicha. Las presentes Constituciones Sinodales- lo, prueban de una manera evidente:. en eHas- encontrareis lo que os-conviene obsen·ar para -vuestra fe1icida<L-S'e ha tratado ele cortiar' abusos,. de a.nalematjzar costumbres, que indefectiblemente iban l'ab:ran.do-la ruina de Puno. El Pastor· que- os- ha,bla, armmdo como ama á sus- ovej'as, no ha podido rnosti·arse· in<l:iferen ~e á tamaño mal .r h~ procurado, remediarlo en cr:rn~lo le es- permitido. ...~ceptad pnes esra- regla1 de· conduela que {)S ~frec~mos:· obedeced nuestras prescripe.iones,. seguros de que obLendreis Ta paz y ]at felicidad.- Qufrumqne lianc re_qutani seci-t t1: jue,n11 t, pax sitJJe1· i'flos. . Dada,en nuestro Palacío Ep:íscopaI de San Canl'os de Puno, firmada por nuestra· mano ,. sellada con el sello d!e· nuestra& armas y refl'enda<ln por nuestro, infa.-ascri:to Secretario de Cámara y Gobierno, á Ios 1O días del mes de Setiembre de 1868.-JuAN AMBROSIO-Obispo de Puno. -Po:r mandato de S. S. lltm.ª e1 Obispo, mi señor.-:Franc·isco R:u.frSecre ta ri o. ~OS el Dr. D . .Juan ,,n•bro11;Io Huerta. por la gracia de Dhu1 , . de lo Santa Sede Apollit.oll-ea. Obbpo citePuno ete. Pon c u "- 'iTo-ha vncndo- el cnr{Zo il e mtestra Secr etaría de Cámara y tiobier110 con e l depl o1:able fallecimi e 11to <ld "llle lü t.lesempeüaba Dr. D. felip e A. f.1.c Pi é rofa , J de bic u.do· :\.0s su!J>1,og,n·- LA IGLESIA PUí\EÑA. le cou otra persona de nuestra co11fiauza; y satisfechos de la instrnccion, fidelidad y prudencia de vos el Presbítero D. :Francisco Ruiz, y atendiendo á los buenos servicios que de vos hemos recibido, os nombramos por nuestro Secretarie de Camarn y Gohierno, para que, por el tiempo que fuere uuestra voluntad, pasen ante vos las órdenes y demas actos tocantes ó nuestra dignidad Episcopal, y que ejerciéramos co11for111e a ella, y refrendeis y hagais todos los instrnmentos, títulos, provisiones, cola - ciones, disposiciones é in<lulto5 que concediéremos, y todos los demas netos, autos ó instrumentos, que hiciéremos y proveyéremos tocantes á nuestro oficio y dignidad, y todo aquello que toca y pertenece á vuestro oficio, y que los demas Secrehrios de Prelados han hecho y ejercido y debido usnr y ejercer. Y mandamos seais tenido por tal nuestro Secretario, y que eu todo lo tocante á dicho vuestro oficio, con ,·uestra refrendata y certificacion, se os dé entera fé y crédito, en juicio y fn era de él; y lleveis los derechos, salarios y emolumentos, que, por derecho, uso y costumbre, po<leis llevar, y os pertenecen en cualquiera manet·a, por razon del dicho vuestro oficio, atento a que habeis hecho ante Nos, y nuestro Oficial mayor infrascripto, el juramento acostumbrado de fidelidad. En testimonio de lo cual, os mandamos dar y dimos las presentes, firmadas de nuestra mano, selladas con el sello de nuestras armas y refrendadas por nuestro Oficial mayor en nuestro Palacio Episcopal de San Carlos de Puno, á ros 9 dias del mes de Setiembre del año del Señor de 1868.- J o .\N A,rnnosrn-Obispo de Puno.-Por mandato de S. S. . fltmn. el Obispo, mi· Señor-Cornelio Salccwr-Oficial mayor. REPÚBLICA PERUA~A.-Diócrsis de P·irno. -Puno, S etiembre 9 de 1868.-Al Sr. General Prefecto del Departamento. S. G.P. Con motivo del fallecimiento de mi tan digno Secretario el Dr. D. l:' clipe A. de Piérola ocurrido el IO del pasado Agosto, he tenido á bien nombrar para que lo rccmplaze en este cargo, al Presbítero D. Francisco Ruiz, de cuyas aplitnd es y moralidad sacerdotal estoy penetrado. Lo comunico á US. para su inteligencia . Dios guard e á. US. JU.~ .'\i AJIDRO~IO. Obispo <le Pu110. Es fiel copiaCorneliü Sala:.~ar .-(Oficial mayor) . LA IGLESIA PUNEÑA. Puno, Setiembre 1 ~ de l 808. Apenas abierta la honcla herida que nos hn causado el fallecimiento de nuestro amable hermano Doctor Piérola, cuy o vacio no osamos 1Jenar, y s) solo lo contemplamos con pasmo y admiracíon; hé aquí que una série de sucesos á cual mas lúgubres nos embarazan llen_ar nuestras tai-eas con la reg u1am1ad . de1ida. Ll egado el dia 30 del pDsado mes , nos ofrt:c- iu en tropr l rensc.mi cn tr ':>, que haciendo latjr las sentimentales fibras del corazon, ya casi nos o~ligaba á sacudir toda otra ocupac10n que no fuera la de trabajar únicamente para la eternidad: aquel día marcaba el trascurso de un año de la irreparable muerte del Sr. Dr. D. Francisco Cabrera; primer Dean de esta Sao La Iglesia Catedral, del padre de los menesteroso3, del benefactor del Seminario y de la Catedral, del hombre que en sus últimos momentos no olvido á ninguno de los que amaba como sacerdote virtuoso y ejemplar. ¡Oh qué dolor angustiaba nuestro espíritu! El dia 1.0 la divina salmodia entonada por los Min1slros del AlLlsimo, á parlir ele nuestro mny Ilustre PrelaJo v Cabildo Eclesiástico, con el apa~·ato fünebre <le la Catedral y la Misa de Requiem, celebrada por el actual Sr. Dean Dr. Huerta, por el descanso del alma de un sacerdote tan digno, en medio del general recogimiento, partía el corazon de dolor. Otro hecho que nos ha agitado es el azote del terremoto, que ha asolado las poblaciones hermanas de Areqnipa, Arica y oLras de la costa de nuestra r¡uerida Patria, sembrando la conslernac1on; y que, á no dudarlo, es 1~ mano del Señor, que da la señal mas inequívoca para que sacudiendo el letal sueño del pecado cesemos por lo menos un instante de ofenderle; y ¡ay de los que atribuyendo las catástrofes palpitantes á efectos puramente naturales, pretendan ahogar la imperiosa Yoz de sus conciencias con estoicos y descarnados raciocinios! Desde aho;a lamentamos su cegueda<l, uuiéodonos á las palelicas ple~arias de nuestra tierna Madre la Iglesia. El Iltmo. Sr. Obispo, nuestro tierno padre, unido cou lodo su venerable clero, no solo ha ido ante los altares del Dios vivo á implorar misericordia entre sollozos y gemidos, sino que tambien ha levantado una suscrjpcion en favor de nuestros atribulados hermanos de Arequipa, que fue enviada oportuuamen te, y no cesa de elevar las ofrendas de sus oraciones, para aplacar la justa ira del Cielo. . Por fin, la muerte del que fué D. Domingo Cabrera, Capellan de Coro de esla Catedral, ocurrida el 9 en la madrugada, nos ha llenado de rna,Yor amargura, condeuáudonos á solo respirar elegias y con trislar á nuestros lectores con aconLecimientos dolorosos. El dia 1O se inhumó el cadáver, despues de los solemnes oficios que se celebraron en lu Iglesia Catedral, con asis tencja Jel Ifostre P1·elado, Cabildo y una numerosa concurreucia, que testificaba con sus abundantes lágrimas el sentimiento jusLo de la pérdida de un sacerdote carilo Livo , é infatigable obrern en la .sanLifieacion de las almas; pues se le Yeia eon s tante en el tribunal Je la penitencia y á la cabecera de los euferrnos Y moribu1Jdos, ron la uhnegncion" que es propin ~ t.n c:lu ::: iYa de1 srH· erdnte ca · lól i<. O. Ya comprenderan pues nuestros lectores, que la suma agitacion de nuestro espíritu cuenta con abundantes y poderosas causas de postraci@n, que nos hace fluctuar a merced del dolor, sin encontrar to. davia algun consuelo; pero tenemos la satisfaccion de anunciar que este periódico sal<lrú como hasta aquí, llenando los propósitos de su programa, y haremos cuanto esté de nuestra parte para conciliar su estabilidad y exactitud. lllslones beehas por el !llir. Obispo en su lgletda t·atedral. Cuando todo el Peru estaba de plácemes, porque los aconlecimienLos políticos se desarrollaban en el sentido de su progreso, augurando un buen porvenir; Ee ha couverlido en un pesarne geueral, por el hor- . rible terremolo acaecido en casi Lodo el sur de la Repúblic:i, principalmente en ]a ciudad de Arrquipa, que ha siclo el teatro de las de~gracias. l\las la poblacion de Puno, esperimen tando tambien el mismo movimiento terrestre, pero en menor intensidad, no pudo menos que lamentar el estado en qne se encontrarían sus hermanos de la costa, y se cobijó en el corazon palernal del i nfa ti gable Sr. Ob1spo, para que él lo ofreciera como víctima al Dios irritado. N ueslro Iltmo. Prelado, comprendiendo que la penitencia aplaca la calera del Eterno, reunió á sus queridas ovejas bajo las bóvedas del templo, para que impetrasen Ja reYocacion del castigo, que tal ve1. Dios habia decretado sobre el pobre Perú. Ordeno, pues, que durante ocho días se hiciesen misiones, para que los fieles pudieran purificarse por el sacramento de ]a penitencia y obtener la remision de los pecados. En esos dias de felicidad pa:- ra el católico, se hacían diferentes distribuciones, que pasamos á describir, aunque con tosco pincel. No bien la 1 uz del din doraba la cima de las montañas que rodean en parle á esta pohlacion, cuando el soniJo de la campana a-- uunciaha al pueblo cons~ernado, que debia cou ,>Te uarse I)ara 1m¡)lorar la r ::- miserico r di a divina; y ésle, pesaroso y lleno de 11.,n san to ·recog'l·nu·e1: to, se encaminaba ú la casa de oramon. A pocos momentos, el Ve1rn:able Cabildo, acompañado de los senores Curas, que se hallaban ~quí á con.:.... secuencia del Sínodo D10eesano_. y del piadoso pueblo, sa1i~ en procesion, cantando lu Letan,za mavor al rededor de la plaza. El canLo senLimeutal que resonn ba en el espacio, parecía que, abL·iéndose campo entre la atmósfera, penetraba hasta el corazon de Dios y demarnlaba e 1 perdon para este pueblo ,r l~s que sufrían el enojo del Juez 1rr1tado. Todo revelaba que los habita_n_tes de esLa poblac1ou se habían :ves~ido ~e <;ilicios, como el pueblo J ud.1? paia llorar sus pecados . Condu:dr ]a proeesion y n1ello u la Igle1:;w, el
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