La Iglesia puneña : órgano del gobierno ecleseástico de esta diocesis/Título posterior : La Iglesia Puneña periódico semanal. órgano ofial del gobierno eclesiástico de la diocesis(desde N°37)/Título posterior: La Iglesia puneña: publicación eventual. órgano de dcoumentos, doctria y hechos (desde n°180) - Año Nº1-18,/Nº19 Ene 12/Año 2-Nº2/Año 1,Nº3/Año II-Nº 23-51/Año III Nº52-79/AñoIV Nº 80-99/100-116/ Año V-117-136/Año VI 137-148/Año VI Nº149-172/Año VII-Nº175-184

.Ano l. o Punot Setiembre 12 de 1866. NuM. 7 PERTODICO -{ 0RGANO OFICIAL DEL GOBIERNO ECL:l!:SIASTICO DE ESTA DIQCESIS. r LA IGLESIA PUNEÑA. Puno, Setiembre 12 de 1866. Tres siglos hace que un hombre tan hábil para desÚuir como i~béc11 para edificar reprodujera en la humanidad la lamt:ntable escena del Eden, y .d~sde tan funesto día puestos mil y uno, al servicio de su ,satánica causa trabajan por herir de muerte al Catolicismo, y lo conseguirian ~i tanto le~ fuese dado, predicando teorías filosó~ ficamente absurdas é históricamente falsas. El impío principio p;otestante "abajo la autorida.d, libre interpret<\cion" ó sea, el destronamiento, de toda auto - , ridad y la diviní~acion de· la razon, <lejand9 hoy sentir su maléfica . in,- fluencia en la Religion como en la Política, en las Ciencias como en ias Ar- . tes es, á no dudarlo, el etror fundame;ital que reproduci_endose bajo cien . formas amenaza sofocar los principios •vitales de la sociedad. , ¿Qué son sino variantes de tan funesto principio las teorías que nuestro siglo sostiene con acalorado entusiasmo? ¿Qué es sino Protestantismo la gritada doctrina de la libertad religiosa, que llevada hasta ·el absurdo, es reclamada para los pueblos, haciendose estribar en ella su ventura y su progreso? ¿Qué es sino Protestantis- · mo,la peregrina doctrina de que·el Estado no puede tener religion,. de qué el Estado debe ser ateo? Y si de la Religion pasamos á la política, ¿cuanto y cuanto absurdo no se pretende traducir á la práctica~ hasta el punto de ~lterar sustancia1- . mente l?,s relaciones que e~isten y deben existir entre la autoridad y los asociados? ¿No se reconoce en la revol ucion la panacea de todos los males, el secreto del mejoramiento social? Por eso los pueblos modernos gozan de una vida puramente galvanizada, teniendo con las apariencias del ser viviente la fria inmovilidad del cadaver. Las ciencias y las artes ~ su vez, resintiendose las primeras del incompleto método racionalista, y puestos las segundos al servicio de la mas desenfrenada sensualidad llevan al alma del que les contempla el triste convencimiento de que todo esta protestantizado. Y lo mas desesperante es que alucinados todos por las halagüeuas palabras, <le los que llamandose á si propios los reformadores de la humanidad son sus jurados enemigos, se precipitan veloces por lQs espumosos remolinos del abismo que muy pronto debe tragarlos en sus mas ocultos senos. Y ¿cuándo tan tremendo es el mal que nos amenaza, cuando el Protestantismo como asolador torrente lo ir~vaqe de todo, pe;rmanecerem_os indiferentes conte~plando el naufragio d~ _las rnstitucion es sociales? ¿No tenc.lremos el arrojo suficiente para luchar cuerpo á cuerpo con errores que ' si bien monstruosos, al fin están heridos por el principió de muerte atri=- , buti vo de todo error? Por nuestra parte, y re.sueltos á separ;;l¡r con esforzado brazo cua1)to pu- . diera· hacer algun tanto ineficaz- la acciqn salvadora del Catolicismo que nos gloriamos de profesar, combatiremos sin tregua ni cuartel el gran error contemporáneo en sus <lifererites matices , sin arredrarnos por nuestra pequeñez y teniendo solo una sonrisa de compasion para los que .nos califiquen, faltos de argu'rnentos · con los burles~os di _cterios de su inagot~ble d icciol)ario. Hemos revelarlo nuestras intenciones; muy pronto comenzaremos nuestra tarea, 'apelanJo á los recursos que nos suministran nuestra fé y convicciones y halagados con · la satisfaccion de cumplir .el sagrado deber que nos imponen nuestra Religion y nuestra Patria. l, .. Cuando nos preparabamos :f dar á nuestros lectores la grata noticia de la celebr3:cion del jubileo santo que nuestro Beatísimo Padre, el Señor Pio IX ha tenido la benignidad de prorogar en favor de la Iglesia del Perú, por el presente año, anuciandoles que S. S. I. et Reverendo Obispo <le la Diócesis, suspendiendo su visita pastoral, debía comenzarlo el 15, del entrante Octubre; cuando nos go~ zabamos ya, al contemplar el copiosísimo fruto que el Señor derramaria en nosotros, en tan santos días; cuando, y no sin razon, nos halagaba la idea <le que la reforma de las costumbres, y el ·notable progreso de la Diócesis iba á ser sus inmediatas consecuencias, la n·oticia 'de que el Su• premo Gobierno se ha opuesto á su celebracion, precisamente despues que la ·carta pastoral del Arzobispo de Lima c~mvidaba á sus fieles á participar de las abundantes gracias que la Iglesia tiene anexas al santo jubi ~ leo,ha venido á establecer en nosotros una terrible lucha. Nunca hemos sentido mas la ausencia de nuestro Re'verendo Prelado,que á no ser asi, contaríam~s hoy _con la fuerza qué nuestra dehilid~td reclama en estos momentos solemnes; y precisq no es acallar la tremenda indignacion que ha estalla~o en nuestro pecho, para decir dos palabras, que no pueden menos que resentirse ·de la . . agit~cion que nos domina, y que no nos es dable comprimir. La razon en que el Señor Secret~- rio del Culto, segun nos lo anuncian uniformes nuestros correspon~ales, apoya su impolítica prohibicion es la <le que, habiendo sido dado el pr¡,se á la bula del jubileo santo, por el Jefe de la ·pasada administracion, cuando segun decre~o del qu~ actualmente ocupa la primera magistratura del Estado eran nulos sus actos, fal t a esta formalidad cuyo. valor no puede negar.- se á menos de desconocer el derecho de patronato, esencial á la soberania nacional. No creemos del caso decir una pala.. labra sobre el tan pregonado derE; · cho de patronato, especialmente cuando se ejerce respecto ~e bul as que como la del jubileo, solo se refiere á gracias del órden puramente espi- , ritual, pero no podemos menos que indicar la palmaria contradiccion en que ha incurrido el Señor Tejeda al exijir de la Iglesia, sociedad cnya au~ toridad es por lo menos tan suprema é independiente como la de cual -

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